Oh god perdonen la tardanza xD ¡por fin el nuevo capítulo!
También perdonen si la historia los confunde ;n; mi error, mejoraré al respecto. Es cierto que unas cosas en verdad tienen que seguir leyendo para que las entiendan(?) así que si ese es el caso, paciencia~ pronto encontrarán la respuesta
Pero como en algunas preguntas ese no es el caso, responderé en seguida sus dudas:
-A quien casi atropella el trailer es a Stan
-Se darán cuenta en este capítulo quién narra la historia y conforme vaya avanzando la historia, sabrán el por qué o qué demonios hará al respecto.
-Y la anciana, era una anciana random(?) que se encontró en el camino mientras pasaba por un lugar lleno de gente que vive en las calles. A lo que me refiero también, es que no es un personaje de SP. Aunque la idea que fuera Wendy debo admitir que si me vino a la mente :''3
¡Les agradezco por sus reviews! *u*
"¿Qué pasa? ¿Es que acaso te corrieron de tu casa?" Preguntó en tono burlón, no le tomé importancia a sus bromas de mal gusto sino a otra cosa que me tenía bastante curioso "¿P-Puedes hablar?" Le pregunté. Mi nuevo acompañante era un San Bernardo de los colores que uno de su raza normalmente tendría. Me vio confundido por unos momentos y después comenzó a reirse "Claro que sí idiota, soy un perro" dijo entre risas.
"Pero... No estás ladrando" No lo entendía del todo, al estar con los otros perros o con los humanos, la única manera de comunicarme con estos era por medio del ladrido. Pero con este perro era diferente.
"No importa, me entiendes ¿verdad?" Tal parece que las respuestas no se darían de manera rápida, asentí un par de veces y este acercó su gran hocico hacia mi cabeza "Puedo decir que tienes mucha hambre y para serte sincero, yo también ¡Muero de ganas por comer!" No presté mucha atención a lo que había dicho, estaba ocupado mordierdole una oreja de manera juguetona, eso le pasa por acercarse demasiado "¡Hey!" Exclamó de una manera peculiar, levantándose de golpe. Esto causó que saliera rodando y obviamente no había tenido más remedio que soltarle la oreja. Mi posición final fue quedar acostado de espaldas, el San Bernardo se acercó nuevamente poniendo una pata sobre mí y comenzó a acariciar mi estómago.
Las acciones de aquel San Bernardo sólo me causaban una risa incontrolable. Aunque quisiera parar con ella de alguna u otra forma, no podía. Era una sensación agradable pero al mismo tiempo cansada, obligándome a tal vez rogarle por que parara. Movia una de mis patitas como reflejo a las caricias.
"¡Basta...!" Fue lo que pude decir con bastante dificultad, aunque la tortura irónicamente agradable por parte del mayor no duró mucho tiempo después de mis súplicas ya que justo le dije esto, el quitó su pata sobre mi pequeño cuerpo. Retrocedió unos pasos de donde estaba antes, dándome la oportunidad para acomodarme. Giré varias veces para poder siquiera sentarme pues la manta me hacía el trabajo más díficil de lo que era ponerse de pie sobre una superficie plana.
"Sé muy bien un lugar dónde me encanta comer y tal vez a ti tambíen, esa información realmente no me interesa" Este perro en verdad que era sincero "¿Quieres venir?" Dudé unos momentos, aún creía que aquella anciana vendría por mí o algo parecido. No podía abandonar ese lugar porque si no me encontraba era seguro que se preocuparía demasiado y no quería eso. Volteé mi cabeza al lugar que era su asiento, justo al lado de mí.
"Pero ella..." No quitaba mi mirada de ese lugar en específico.
"Oh..." Se sentó y ladeó un poco la cabeza "Ella... Ya no va a volver ¿Cómo decirlo para que no duela? Pasó a otro mundo, se esfumó, fue con otros humanos que ya no están en la tierra, no sé si me entiendas" Le miré curioso, su forma de decir las cosas fue tan...directa, no creo que haya tenido intenciones de no dañarme con sus estúpidos comentarios pero tal vez las palabras de este San Bernardo eran ciertas.
"No te desanimes, son más felices dónde sea que estén" Dijo con una carcajada de por medio "Mi nombre es Cartman... ¿El tuyo?"
"Me llamo Stan" Usé aquel nombre que me había puesto la anciana.
"Es un nombre muy marica pero pensandolo mejor, creo que te queda muy bien" Dijo el tal Cartman,no me quejé de esto pues la verdad tenía mucha hambre. Si se me ocurría enfrentarle, era seguro que cambiaría de opinión y le diría adiós a la comida.
"¿Qué mierda estás esperando, Stan? ¡Vamos!" Sin más, le seguí por toda la ciudad. No entiendo si tidi estaba muy grande o yo era el pequeño, tenía ganas de entrar a varios lugares de colores llamativos que curiosamente no había visto antes. Estaba tan ansioso por descubrir cosas nuevas que algunas veces me detenía en ciertos puntos, tratando de no perder de vista a Cartman. El parecía que ya tenía mucho tiempo viviendo en las calles pues sabía a la perfección el cómo cruzar la calle sin ser atropellado.
En el camino me llamó mucho la atención una tienda, esta tenía puros adornos de navidad y de repente la palabra "Hanukkah" se vino a mi mente, me quedé muy pensativo frente a ese lugar sin tomar en cuenta que me había detenido lo suficiente para perder de vista a Cartman. Volteé a todas partes y caminé unos pasos, lo único que podía ver eran personas que caminaban de un lado a otro.
"¿Cartman? ¡¿Cartman?" Me asusté al no ver señal de él y antes de entrar en pánico, escuché su risa. El hijo de puta se encontraba atrás de un bote de basura, riendo como estúpido.
"¡Me asustaste!" Se andaba revolcando de la risa literalmente e incluso esta aumentó cuando le reclamé.
"Lo siento, aunque dejame decirte que tu cara de perrito idiota asustado fue lo mejor" Hice un pequeño puchero. Comenzó a correr nuevamente y le seguí, claro, ahora si quejándome en el camino sin importarme qué.
Llegamos a un lugar dónde vendian bastante comida, era como una especie de mercado. Tal vez no podía describirse como un lugar de lujo y con alimentos finos de precios muy costosos, pero el olor no se podía describir con simples palabras de lo delicioso que era. Cartman parecía conocer el lugar y al humano exacto que nos daría la comida, después de dar un par de vueltas y esquivar a algunas personas, llegamos frente a un pequeño restaurante de comida casera dentro del mercado.
En el lugar había una decoración que no quedaba con el resto. Eso era un moño negro que simbolizaba la muerte de un pariente cercano. En la caja o donde se cobraba, se encontraba una mujer la cual tenía pinta de ser muy amable y Cartman ladró para llamar su atención. Supuse que ella sería la que nos daría de comer, la mujer frente a nosotros estaba alta, un pequeño gorro que supongo por cuestiones de trabajo lo usaba, se encontraba sobre su cabeza tapando la mitad de su cabello. Por desgracia sólo pude ver en su cabello canas, pero estoy seguro que si le hubiesen quitado ese gorro extraño, se podría apreciar el verdadero color de su cabello. Aunque déjenme decirles que los años no le hacían mal, conservaba un poco su figura. Tenía algunas arrugas pero la forma en que atendía a los clientes era tan animada que prácticamente aún seguía conservando su juventud. Tal vez esa era la clave de no verse o parecer viejo; la forma en que ves la vida o la disfrutas.
Cuando la mujer dirigió la mirada a Cartman, sonrió y fue por algo de comida. Por su parte, Cartman no le había quitado la mirada de encima y al parecer se veía muy feliz estando frente a ella. Cuando regresó, tenía pedazos de carne en la mano, le dio un par de pedazos de carne a Cartman y el los aceptó gustoso, yo sólo podía sentir como se hacía agua en mi hocico y saborearme por esto. Cartman sonrió ante mi cara de perrito hambriento y me susurró un "No te preocupes"
"¿Quieres otro pedazo?" La vendedora le preguntó al San Bernardo, este sólo se puso atrás de mí, indicándole a la mujer que yo también quería alimento, esto era una especie de técnica para comunicarse con ella.
"Quieres que también le de comida a ese cachorro, ¿no es así?" Cartman ladró nuevamente en señal de afirmación y yo también pues estaba de acuerdo con ella, tenía mucha hambre.
"Sabes que no puedo alimentar a todos tus amigos"
¿Qué estaba diciendo? No puede dejar a un pequeño cachorro morir de hambre ¿o sí?. Cartman había notado mi preocupación, si no era esta comida entonces ¿¡moriría! Tal vez exageraba un poco, pero en verdad que me hacia falta alimento. Cartman comenzó a ladrar, a diferencia de la humana, yo podía entender perfectamente sus palabras las cuales eran "!Vamos! Sólo es un pequeño cachorro ¡no puedes ser tan mala con él!" La mujer hizo una mueca y soltó una ligera risa "Está bien, pero sólo por esta vez"
Me acercó un pedazo de carne a mi pequeño hocico, lo devoré sin tomar en cuenta que casi mordía a la amable vendedora que me había alimentado, no pueden culparme, tenía hambre y aparte ese pedazo de carne me había llevado hasta el mismo paraíso "¡Tranquilo pequeño!" Ella dijo con una sonrisa en el rostro y continuó "Ya, es todo por hoy ¡Váyanse que tengo más clientes que sí pagan!" Antes que algo más pasara, Cartman salió del lugar corriendo seguido por mí.
Corrimos por todas partes de la ciudad, en especial aquellos parques tan hermosos que aún no estaban cubiertos por la nieve. Aunque Cartman fuera un estúpido, me agradó jugar con él, le seguía a todas partes bastante animado y a pesar de que este fuese más grande que yo, estaba dispuesto a jugar conmigo.
"Muy bien marica, basta de juegos"
"¡Pero apenas me estaba divirtiendo!" Le dije con tono decepcionado ¿ya se habría cansado?.
"Tenemos que descansar, además hay que llegar a mi lugar antes de que anochezca"
Sin pensarlo más, seguí a Cartman. No fue un largo camino hacia donde se supone era nuestro destino. Pero ustedes saben, cuando alguien no sabe con certeza a dónde va, el camino se hace bastante largo y cansado. Me quedé viendo a los alrededores, todo estaba rodeado por autos viejos o simple basura, la entrada estaba cubierta por una reja oxidada. Cartman me guió hacia un hueco que había en esta, para poder entrar.
"Iremos con mi jefe para que te conozca, realmente está jodido pero tiene suaves lugares para dormir y aparte alimenta, así que eso no tiene ni la más mínima importancia"
"¿Crees que le agrade?" Le pregunté curioso.
"No lo sé, lo único que tienes que saber es que el jefe no soporta tanto a los perritos bobos como tú, pero supongo que si actúas como siempre, tal vez le agrades"
"Gracias Cartman" Claro que fue sarcasmo pero tal parece que Cartman no se dio cuenta.
Al fin llegamos al lugar donde estaría el humano, Cartman tocó la puerta con una de sus patas y ladró. El 'jefe' no tardó mucho tiempo para venir a su llamado.
"¿Pero qué tenemos aquí? ¿Una novia?" Apareció un hombre algo gordo que hasta cierto punto intimidaba.
"¡¿QUÉ!" Exclamé y vi a Cartman, bastante sorprendido "¡Me dijo que era una niña!" Podía escuchar claramente la risa del San Bernardo !¿Qué le causaba tanta gracia?
"Te lo dije Stan, eres un marica" Hice un puchero, pero no duró mucho ya que el humano se acercó a mí. Por inercia, me puse abajo de Cartman porque sentía que así estaba protegido de ese hombre "No te preocupes, no te hara nada ¡déjate cargar!" No estaba muy seguro si hacerle caso a Cartman o no "Pero me dijo niña" Repetí algo molesto por aquella confusión "Todos cometen errores y debes perdonarlo ¡deja que te cargue!" Al final terminé haciéndole caso a Cartman, me separé de este para que el hombre pudiera cargarme con facilidad y de un momento a otro, ya me encontraba en sus brazos "Pero qué hermosa perrita" Empezó a acariciarme con demasiada fuerza.
"¿Q-Qué hace?" Le pregunté a Cartman tratando de soltarme del agarre, creo que después de todo fue mala idea hacerle caso al San Bernardo.
"No seas marica, sólo te hace cariños"
"¡Pero me está lastimando!"
"¿Has escuchado la frase 'el amor duele'?" Pregunta riéndose con fuerza, este perro en verdad que disfrutaba del sufrimiento ajeno y más si era el mío...
"¿Qué es esto?" El humano se dio cuenta de mi collar "Dice Stan... ¿Qué clase de nombre es ese? Deberías llamarte Sparky o algo parecido ¿sabes?" continuó "Al parecer eres macho juzgando por el nombre y por otras cosas... Supongo que puedes hacerle compañía a Cartman"
Eso era como una aceptación, me indicaba que no importaba si me quedaba aquí por un tiempo. Cuando mi nuevo jefe me soltó, caminé por todo el lugar recorriendo cada parte de este con curiosidad, olfateaba cualquier cosa nueva que me llegaba a encontrar. Pasé toda la tarde explorando hasta que el cansancio me ganó. Anteriormente, Cartman me había mencionado en qué carro me quedaría a dormir, este era un pequeño carro sin llantas, se veía muy viejo pero los asientos seguían en buen estado, cuando me acosté sobre uno de ellos me di cuenta que realmente era muy cómodo pasar la noche ahí.
Esa noche no vi al pelirrojo en mis sueños, sin embargo... ¿Recuerdan los dos carros que les mencioné al principio? Pues en esos momentos apenas había tenido un sueño, un recuerdo con esa misma escena, sólo que ahora, les puedo afirmar que el pelinegro de ojos azules era yo. Al lado mío estaba el rubio de vestimenta peculiar al cual había rebasado usando el carril que daba en sentido contrario pero que aún no reconocía del todo. Aunque parezca impresionante, yo era el que había muerto en ese accidente. Tantas declaraciones para un pequeño cachorro como yo, estaba confundido ¿había sido un humano antes? Imposible... Eso fue todo lo que ví esa noche, esa pesadilla había logrado despertarme. Fuí corriendo al auto donde estaba Cartman.
"Oye Cartman, despierta" No paraba de moverle con una de mis pequeñas patas delanteras.
"¿Qué quieres?" Preguntó algo molesto hasta que abrió por completo los ojos.
"He tenido un raro sueño"
"¿Qué cosa?"
"Un sueño, son imágenes que están dentro de mi cabeza" Le contesté con sinceridad.
"No deben haber imágenes en tu cabeza" Me dijo Cartman con firmeza "¡La próxima vez sólo gruñe y síguelas!" Tenía la impresión que Cartman sabía a qué me refería con esas imágenes pero simplemente no quería tocar el tema o enseñarme más acerca de estas.
"Cartman, ¿tú siempre has sido perro?" Le pregunté con una seriedad combinada con mucha curiosidad. Tal vez mi acompañante tendría alguna idea de lo que pasaba. Cartman se sorprendió bastante por aquella pregunta y realmente no me extraña, hasta yo mismo sabía que era muy extraño hablar sobre eso.
"¿De qué estás hablando, qué pude haber sido?"
"N-No lo sé..." Mi voz estaba un poco temblorosa "Tal vez... ¿Un humano?" Fui directo, tampoco le iba a sacar otro animal, no tenía humor para ese tipo de bromas.
Cartman se sorprendió por esto último y terminó soltando una carcajada "¿Humano? ¡No señor! Yo, ¿en dos patas?" Soltó otra carcajada y continuó "¡A la mierda, Stan! Deja de hacer preguntas idiotas" Dijo con bastante seriedad.
"Pero...Bueno, sólo que..."
"¡No dudas, no peros ni pretextos. Déjame dormir de una puta vez y ya deja de hablar así! Buenas noches" Su tono de voz al final ya no sonaba tan serio y enojado, de hecho había cambiado a uno animado, emocionado porque ya iba a tener su descanso, supongo. Pero me había dejado con esa duda. Viéndole el lado positivo a las cosas, ya me sentía más tranquilo.
"Buenas noches" Contesté resignado y me fui a mi propia cama, ese idiota de Cartman jamás me iba a creer. Pero hasta yo mismo no podía creer que estuviera viendo esas cosas ¿El humano que estaba conduciendo a mi lado había tenido algo que ver con mi muerte? ¿Cómo se relacionaba todo? Y lo peor ¿por qué yo era un humano?. Después de pensar un largo rato en esas preguntas que no tenían respuesta por el momento, pude conciliar el sueño.
Es cierto que medio año se había ido como las novias del jefe, quiero decir rápido, perdón que haga esa relación pero era cierto. Para este tiempo, ya era un perro joven/adulto en años perrunos, como ustedes lo quieran llamar. A lo largo de los meses, Cartman me enseñó bastantes cosas tanto como mi buen lenguaje que por cierto, la parte en la que Cartman me enseñó muchas cosas incluyendo el buen lenguaje que ahora tenía, eran sarcasmo. Pero en verdad que ha sido un muy buen amigo, sólo que sigo creyendo y apoyando la idea de que es un bastardo egoista hijo de puta gordo porque... Simplemente eso es. Durante todo ese tiempo aprendí a aceptar la idea que antes de ser un perro, era humano. Las imágenes de mi cabeza o sueños ahora era capaz de apreciarlos desde un punto de vista diferente pues ya sabía que esa persona era yo. Suena raro pero puedo asegurar que esto es completamente cierto. No tomé el tema con Cartman pues sabía a que a él no le interesaba en lo más mínimo aunque aún tenía ciertas dudas sobre él.
Estabamos caminando por la ciudad como siempre lo haciamos, yo ya tenía conmigo mi collar con el nombre 'Stan' grabado en una placa de metal. Supongo que la perrera no me iba a llevar si me veía con collar, lo único que le faltaba a este era tener la dirección grabada, pero el jefe no se había molestado en eso o la verdad no sé que pasará por su mente. El punto es que no había tenido problemas con la perrera y lo más probable es que jamás los tendría ni en un futuro.
Cartman empezó a olfatear algo, seguro comida ya que eso era lo único que lo movía. Salió corriendo y yo le seguí, con esta sería la no sé cuanta vez que hacía eso y siempre por alimento. El San Bernardo se detuvo frente a un gran camión, este extrañamente se encontraba abierto y contenía grandes cantidades de comida, postres para ser específico, era tanta de la que un simple perro se pudiera imaginar. Una cosa que debes aprender cuando estás con el gordo, nunca pongas a Cartman frente a un camión lleno de deliciosa comida repostera ¡no fue mi intención, ya estábamos frente a él! Aunque debo admitir que también tenía hambre.
"Cartman, estás seguro que no nos atraparan?" Sí, efectivamente lo estaba apoyando.
"No te preocupes hippie..." Nombre con el cual a veces me llamaba como si fuese lo más normal, por el simple hecho que una vez salvé a una ardilla de una muerte segura por ser atropellada "Ve toda esa comida, parece el paraíso... ¿No me digas que te echaras atrás?"
"Claro que no..." ¿Cómo resistirme a esa delicia?
"Entonces vamos, no tenemos todo el tiempo" Cartman dio un salto al camión, buscando entre donas, pies... Sobretodo pies. Tomó uno en su hocico para tirarlo al suelo y empezó a devorarlo como sólo Cartman sabía y podía hacerlo "¡Este es mi favorito!"
Me quedé bastante concentrado en un pastel... Podía afirmar que era uno de bodas por la manera en la que estaba decorado. Mi mente se transportó a un gran y hermoso parque, estaba adornado para una ocasión especial, al parecer era una boda... Mi boda. ¡Ahora lo recuerdo! Las sillas y mesas se encontraban en sus respectivos lugares haciendo una excelente combinación simétrica alrededor de la mesa principal, todas decoradas con un mantel color blanco. El espacio se encontraba lleno de personas las cuales sus caras de cierta manera se me hacían conocidas. Frente a mí se encontraba el pelirrojo que no entiendo cómo pude olvidar en todo este tiempo, mi amado esposo; vestido de un hermoso traje blanco, mi traje a diferencia del contrario, era negro. Mi pareja veía con una sonrisa el anillo que le había puesto esa vez en el parque, parecía que las lagrimas de felicidad en un momento dado saldrían de sus bellos ojos verde esmeralda. Bailamos, reimos, bromeamos, compartimos memorias con amigos... Me atrevo a decir que esa fiesta fue espectacular y qué decir de la noche bodas...
Mis pensamientos fueron interrumpidos bruscamente por el sonido de la voz de un humano, nos habían atrapado.
"Oh mierda..."
¿Demasiado bueno para ser Cartman? Haha, en verdad lo siento si es muy OOC, pero realmente creo que Cartman tiene algo de corazón... ¡HAHAHA! Perdón perdón. Nah, amo a Cartman... ¡Lo sé! ¡Lo sé! Cartman es casi de la misma edad que Stan, pero en esta historia Stan es un pequeño x'D
Disculpen a Stan, aún está recordando las cosas aunque ya haya crecido (?) por lo menos ya las ve desde otra perspectiva. Otra cosa, estoy tomando como algo normal el que te veas en tus propios recuerdos (?)
LOL btw, muchas gracias por seguir leyendo esta extraña historia~
Espero recibir muchos más reviews! u si no entienden algo, con gusto se los aclararé~
