Skip Beat no me pertenece.


Ángeles y demonios.


La próxima caída de un ángel.

Recuerdo el día en el que Mimori se escapo de su amiga, fue algo increíble, mas que amiga parece ser de esas doncellas que había en la antigüedad, una dama de compañía encargada de preservar la virtud de una joven; con su aspecto esa mujer es digna de ser un demonio. Pobre Mimori, tener que soportarla. Creo que se llama Kyoko y seria mejor como demonio.

Ese día Mimori me dijo que podríamos vernos siempre que quisiéramos, que su amiga se encontraba muy pensativa ultima mente y que al parecer ella también se había enamorado de alguien. Pobre imbécil, lo compadezco.

—Sho-chan, nos veremos pronto—. Dijo dándome un beso de despedida.


AL OTRO DÍA.

En el mismo lugar, al siguiente día, allí se encontraba una rubia pero la rubia equivocada, no era el ángel rubio que yo esperaba, sino Kyoko que me miro con un odio tan puro como real.

—¿Y Mimori?

—Aléjate de ella ¿Me oíste? Es por el bien de ella. Los demonios no son buenos compañeros.

—¿Cómo puedes estar tan segura?— Oh, su miada, había algo que nadie sabía. ¿Ella también había amado a un demonio? Imposible.

—Sólo se que eres malo para ella. Mimori esta por caer y no lo digo por estar por convertirse en un ángel caído, lo digo porque esta por perder sus alas. Perdió al humano que debía proteger y todo por ti. Es mejor que desaparezcas.

—¡Eso nunca!— Me estaba enojando. ¿Quién se creía esta mujer?

—NO PUEDES SER TAN EGOÍSTA PARA DEJARLA CAER—. Me grito con sus ojos celestes llenos de lágrimas.

—No lo entiendes, la amo. Tú eres la única que no comprende.

—La estas matando—. Dijo en un susurro.

—Nunca haría eso.

—Aléjate de Mimori o te arrepentirás...

Se alejo de donde estaba. Su amenaza fue real y estaba seguro que seria capaz de cumplirlo. Era más una promesa de muerte.

Después de que ella se fue, escuché esa voz que tantos decían temer, la voz tenebrosa de aquel ser.

—¿Le harás caso? Un demonio no mide las consecuencias, toma lo que necesita y tú necesitas a ese ángel que te prohíben ver.

El que hablaba no era otro que que un sujeto de cabello rubio, alto y de ojos verdes, con una mirada tenebrosa y en ese momento me hice a la idea, aquel sujeto no era otro que "K".


Con Kyoko.

—Maldito Shoutaro, demonio de poco cerebro, ojala muera pronto y ojala deje pronto a Mimori, mi amiga, que todo rastro de él desaparezca de la faz de toda existencia, lo quiero ver volverse polvo, ser nada. No quiero perder a mi amiga y menos por un demonio, no le puede pasar lo mismo que me pasó a... mi. No puede estar detrás de todo esto, no puede ser él, "K" no debiste volver...


Continuará...

Oh, ya tienen una idea de quien es K...