Capitulo 3: Tu voz… a través del teléfono
Shippou se acercó lentamente a donde se encontraba Kagome, a pesar de estar bastante lejos su oído había sido capaz de escuchar algunas partes de su conversación y le dolía que no perdonara al hanyou.
-Shippou, ¿estás enojado conmigo que no te acercas?- preguntó Kagome al ver que el kitsune se acercaba lentamente a ella- ¿Es que acaso ya no me quieres?
Los ojos esmeralda brillaban de las lágrimas que retenían, no quería llorar, tenía que ser fuerte para defender a su amigo, pero siempre la iba a querer más a ella que al baka de InuYasha.
Kagome se deslizó lentamente hasta la alfombra para quedar a la misma altura del kitsune.
-No me has perdonado por dejarte sólo hace tantos años, ¿verdad Shippou, tampoco que haya abandonado a Sango, Miroku, Kaede y Kirara…y a InuYasha.
-No volviste… y te quedaste con tu hija aquí… tuve que esperar 500 años para volver a verte, y a Nadesko…
Kagome sonrió, el nombre del kitsune era el que más repetía su hija, su amigo con cola de algodón.
-Ella te quiere mucho, Shippou- indicó la joven al pequeño que se había sentado finalmente en sus piernas- Eres a quién siempre recuerda cuando vuelve de sus paseos a casa.
-¡¿De verdad!- sus ojitos brillaron de alegría.
-Sí, mi querido Shippou- contestó la miko- es por eso que me di cuenta claramente a quienes visitaban mi madre o mi hermano cuando salían con mi hija.
-Sabes que Nadesko se parece mucho a…- miró a la joven antes de continuar – Kagome, ¿es que ya no quieres a InuYasha que andas con un humano?
Kagome se quedó mirándolo, el pequeño sabía lo mucho que ella había sufrido mientras el baka hanyou se decidía entre ella y la muerta… y también había escuchado todo lo que él le dijo antes de que ella volviera a su época.
Acariciando suavemente la cabeza de Shippou, Kagome se quedó mirando a la nada, aquella pregunta que le había hecho ni siquiera Sesshoumaru, ni Myoga, se habían atrevido a hacérsela.
-Sí, Shippou, yo todavía quiero mucho a InuYasha- le contestó- Creo que siempre voy a amar a ese grandísimo tonto…pero hay cosas que todavía duelen mucho...
Shippou se quedó mirándola, observaba como la mirada de la chica brillaba cuando hablaba de sus sentimientos por el medio inu demonio, una sonrisa apareció en su boca. Sí, ella amaba mucho al tonto, sólo había que darle tiempo… y que el tonto estuviera ahí para que ningún otro tuviera oportunidad de acercársele… además estaba la pequeña que los uniría siempre.
En ese momento el repiqueteo del teléfono le sacó de sus pensamientos…Shippou se acercó a tomarlo. "Es él… siempre llama a esta hora… para preguntarme si la he podido ver a ella… que le diré ahora que la tengo al frente… dejemos que las cosas pasen… después se verá…"
-Sí, diga- contestó el pequeño, mirando como Kagome tomaba una fotografía del hanyou que se encontraba en una mesilla, donde este aparecía junto a Ai y Asagi, y lentamente trazaba los rasgos del mismo con su dedo.
-Sí, si la he visto- siguió su conversación Shippou- También Sesshoumaru y Rin… No, no sé que le habrán dicho ellos, luego le preguntas… Sí, sigue tan hermosa como antes…
Al escuchar aquello la joven dejó de lado la fotografía. Shippou…Shippou estaba hablando con él…con InuYasha. "Es él… cómo me gustaría escuchar su voz nuevamente…sería muy diferente de cuando me lo imagino…estaría más cerca…escucharlo…escuchar su voz…".
Se acercó lentamente a dónde se encontraba el kitsune y éste con una sonrisa lentamente conectó el parlante del aparato.
'-Estás seguro que se encuentra bien, Shippou'- se escuchó la voz de InuYasha al otro lado de la línea. Un poco más gruesa pero siempre tan varonil, esa voz que causaba tantas sensaciones en ella.
-Sí, ya te lo dije… ella está perfectamente bien- le indicó nuevamente el zorrito- Ya te había contado que ahora tiene el cabello más largo, pero si la vieras me darías la razón de que esta igual que en aquella época.
'-Pero bien sabes que Sesshoumaru no me deja ir a Tokio'- contestó la voz del otro lado de la línea.
Esto fue como si hubieran llamado al susodicho, ya que tanto éste como Rin ingresaron en el salón. Querían ver la reacción de Kagome ante la llamada de InuYasha, encontrándose a la joven sentada en la alfombra al lado de la mesilla donde el kitsune mantenía su conversación telefónica, sus ojos brillantes y una sonrisa anhelante en su rostro, mientras sostenía contra su pecho un portarretratos que bien sabían ellos que tenía una fotografía del hanyou.
Al parecer el kitsune había logrado algo que ellos no, que la joven demostrara sus sentimientos, pues se denotaba en la ansiedad con que escuchaba la voz proveniente del aparato.
Shippou volvió a mirar a la joven junto a él, como pidiéndole permiso de decirle que ella estaba ahí… escuchándolo.
'Shippou –se escuchó la voz del hanyou- dile que la amo, que necesito que me perdone por haber sido tan tonto… por no haberla oído cuando ella trató de hacerme ver la verdad… que aquél cuerpo no… no podía ser ella porque no estaba marcado'.
Lentas lágrimas empezaron a salir de los ojos chocolate, toda aquella situación estaba terminando con las barreras que se había puesto para dejar los recuerdos del hanyou escondidos en un rincón de su cerebro y engañar a su corazón… pero todo era inútil, el seguía ahí, como antes, como ahora… como siempre.
-Ella lo sabe InuYasha… te ha escuchado- continuó el kitsune, mirando de reojo a la joven que no lo detenía en lo que hablaba- Está a mi lado, escuchándote.
'-… ¡Kagome!… ¡Kagome!… ¿estás ahí?... Contéstame, por favor -rogó con voz enronquecida- … Déjame al menos escuchar tu voz'.
Los ojos de los dos youkais y Rin se volvieron a mirarla. De sobra conocían que el hanyou no era de rogar… y ella también… y ahora le rogaba que simplemente le dejara escuchar su voz.
Sesshoumaru miraba expectante a la joven miko, sabía que de esa respuesta podía determinar que podría suceder en el futuro. "Tal vez sea hora de que vuelvas aquí, hermano"
'Por favor, Kagome… sólo quiero estar cerca de ti… aunque no me dejes estar a tu lado… sólo quiero verte- continúo InuYasha- Por el amor a los Kami, al menos déjame volver y verte de lejos.
La joven se puso en pie lentamente y mirando al teléfono, como sí aquel que tanto deseaba ver estuviera ahí.
-Vuelve… pero trata de cumplir lo que dices... InuYasha- dijo para después correr hacia Rin y ocultar su rostro en el hombro de la misma, dando rienda suelta al dolor que había guardado durante tres años.
-'¡Gracias!… Kagome- contestó el hanyou- Recuerda que te amo… Adiós'. Después simplemente se escucho el silencio una vez que Shippou cortó la comunicación.
Rin abrazó a la joven tiernamente, recordándole como solía hacerlo Sango cuando lloraba por alguna de las tonterías de InuYasha. Mientras, los hanyous la observaban, la querían mucho ya que ella fue la única sacerdotisa que arriesgó su vida por ellos…y cuando toda la confusión se dio no habían logrado comprender como InuYasha había podido dejarse engañar por aquella horrible mujer.
-Ese baka sigue en lo mismo- indicó Dai- nunca sabe lo que debe hacer…o hacer las cosas más delicadamente.
-Tienes razón… mira, sigue haciéndola llorar después de tantos años- continuó Roku- Por dicha, aunque su hija se parece a él, no tiene su espantoso carácter.
-Cálmense y agradezcan que no está aquí o ya les hubieran dado un golpe- dijo Asagi, mostrándose como siempre más madura que los gemelos- No entienden que esta situación es muy delicada.
-Ummmh, está bien… tienes razón- contestaron ambos.
Después de unos momentos la joven se calmó y mirándolos a todos trató de sonreír.
-Creo que es mejor que vuelva a casa- les dijo- Después hablaré con ustedes, niños… ahora no tengo fuerzas.
Volviéndose hacia Sesshoumaru, le extendió una mano…a pesar de todo él era el responsable de que al menos hubiera podido escuchar a InuYasha.
-Tráelo de regreso…- le pidió al youkai- pero que por un tiempo se mantenga alejado de mí…todavía tengo mucho que pensar…antes de enfrentarme a él.
Shippou se acercó lentamente, quería que InuYasha conociera a su hija, aunque la viera bajo el influjo del conjuro que la hacía ver como una humana.
-Kagome, ¿permitirías que InuYasha viera a Nadesko, bajo la apariencia que tiene cuando está bajo el conjuro?
Kagome miró al kitsune, las lágrimas aún brillaban en sus ojos, lentamente miró a todos a su alrededor, viendo como la mirada de todos le suplicaba que aceptara…que aquel estúpido perro tenía derecho a ver a su hija… aunque pareciera una niña normal.
-Yo le diría que es una pequeña amiga que hemos hecho cuando vamos al parque… prometo no decirle que es su hija- continuó el pequeño- Por favor, Kagome.
En ese momento los hanyous la habían rodeado.
-Kagome-no neechan- dijo Ai- por favor, nosotros la cuidamos bien siempre que está aquí…y también podemos hacerle el conjuro cuando vaya perdiendo efecto.
Kagome se limpio sus ojos, y tratando de sonreír, asintió con su cabeza, mientras acariciaba a la pequeña hanyou.
-Esta bien… pero siempre tendrá que ser con la apariencia humana- les contestó- pero sin que sepa quien es la madre de la niña… no por ahora.
-Gracias Kagome- contestaron todos a la vez.
-No te arrepentirás de la oportunidad que le estás dando a mi hermano- le indicó Sesshoumaru- Además, recuerda que siempre podrás venir aquí para ver a tus amigos… esperando que ahora me cuentes entre ellos.
-Está bien, pero cada vez que lo haga deberán asegurarse de que no esté aquí- dijo.
Momentos después de haberse despedido de los niños, caminaba tranquilamente por la calle, pero en su cabeza repasaba todo lo que le había sucedido en cuestión de horas… y cómo había cambiado la perspectiva de su situación… con sólo haber escuchado su voz.
