**Los personajes no me pertenecen, esto es solo una historia de fantasía dentro de un mundo de fantasía**
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Con cara de endemoniado, Fuwa Sho revisaba su teléfono celular y leía la alerta que le había llegado, claramente no le había costado darse cuenta que la mujer que se encontraba sentada frente a Tsuruga Ren en el restaurant, de la cual cogía amorosamente la mano sobre la mesa, era nada menos que SU demonio cambia formas; Kyoko. Cuando Sho decidió que lo mejor para superar a Tsuruga Ren era subscribirse a sus alertas de noticias de Ren en los medios de comunicación, nunca pensó que iba a encontrarse con este tipo de noticias. Él lo había hecho para intentar estar al tanto de sus pasos y poder aprender de su enemigo a la distancia, y así algún día superarlo en fama y en calidad artística.
-Kyokooooo, me las pagarás… Ajá, ya verás que nuestro trabajo juntos no va a ser tan fácil como crees, voy a demostrarle a todos lo mala actriz que eres, y van a solicitar un cambio de actriz, será tu ruina en el mundo artístico… es momento que ya que desistas de esa idea que tienes de estar en el mismo medio que yo… no lo soporto- Decía Fuwa Sho con los puños apretados y los ojos como fuego.
Sho intentaba disimular con rabia y desprecio la emoción que le inundaba poder volver a compartir escena con Kyoko. El mundo del "Showbiz" era un mundo muy competitivo, muy solitario, eran muy pocas las personas con las que podías contar sinceramente. Nunca lo iba a reconocer, pero a momentos añoraba esa nostalgia de correr hacia el departamento que compartía con Kyoko y aislarse del duro mundo en el que había elegido involucrarse, en ese intento desesperado por demostrarle a su familia lo capaz que podía ser. El arrepentimiento de haber alejado a Kyoko de su vida a causa de su altanería quedándose completamente solo, a ratos venía a su corazón. Ella era su amiga, él sabía que el amor que ella le tenía iba mucho más allá, pero él se negaba a sentir algo más por ella, no por menospreciarla, sino que tenía muy claro lo imbécil que era con las mujeres, y Kyoko era pura e inocente, no merecía ser corrompida por alguien como él. Así finalmente, fue reconociéndose a sí mismo que era mucho mejor mantener la relación que tenían; de amigos. Cumplir con los planes de matrimonio que tenían preparado sus padres no entraba en los suyos. Ella se merecía a alguien mejor como esposo.
Una vez instalados en Tokio, y ya inserto en el mundo del espectáculo, Sho decidió alejarse cada vez más de Kyoko, ese mundo no era para ella, bastante daño le había hecho cuando imprudentemente le propuso irse con él y hacerle abandonar sus estudios, él sabía que había sido egoísta, pero la inmadurez de ambos no les hizo ver más allá de la efervescencia del momento; las ansias de libertad de Sho y ese espíritu de lealtad de Kyoko para con su Shoutaro. El verla todos los días como debía repartirse en sus múltiples trabajos, llegando por las noches, agotada y sin posibilidades de proyectarse en el mundo sin él, eso le producía rabia. Rabia de lo horrible persona que podía haber llegado a ser. Verla le hacía recordar la mala persona en la que se había convertido. Por esta razón, comenzó a sentir repudio por Kyoko, no por ella en sí misma, sino por la situación en la que ella estaba, estando con él.
Doloroso había sido como se separaron sus caminos. Pero él en el fondo se sentía un poco mejor, ella al fin podría seguir su camino y no se arruinaría, o por lo menos eso era de lo que quería convencerse a sí mismo, de que la había salvado de estar cerca de alguien como él.
Cuando Kyoko volvió a aparecer en su vida, y la vio más firme que nunca, llena de resentimientos, le volvió el dolor que había querido dejar atrás, y le hizo comprender todo lo que había sucedido desde otra perspectiva. Él había asumido que nunca más volverían a verse, la había herido tanto que ninguna mujer en su sano juicio volvería a buscar a alguien como él. Pero grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta que ella había vivido todo este tiempo cultivando una venganza que le restituyera ese orgullo herido y pisoteado. Por un lado, lo hizo sentir un poco feliz en alguna parte de su corazón, que aun ella siguiera pensando en él y que a pesar de todo, él seguía siendo quien le diera sentido a su vida.
Pero cuando se dio cuenta que él no era el único que la motivaba a convertirse en mejor actriz, creció en él el demonio de los celos. Durante casi toda la vida de Kyoko él había sido su todo, y ahora estaba ese Tsuruga Ren, ahí apoyándola, llamándola por teléfono, preocupándose por ella, actuando con ella, enseñándole cosas… quizás qué cosas, él solo pensarlo le hacía perder el juicio. Qué tan cercanos se habían vueltos, el no poder exigirle explicaciones lo estaba matando. Él había perdido ese privilegio por voluntad propia. Él tenía claro- o se había querido convencer de eso- que todo lo que había hecho lo había hecho por el bien de Kyoko, pero tampoco creía que Tsuruga Ren era el hombre apropiado para estar con su dulce Kyoko, su devota e inocente amiga de la infancia. Ren era mayor, claramente más experimentado, un playboy, sólo la haría sufrir, no podía permitir que otro hiciera sufrir a Kyoko como lo había hecho él, así que se propuso convencerla para que volvieran a ser amigos y así alejarla de las manos de ese mujeriego y galán de pacotilla.
En las inmediaciones de LME, un Yashiro estresado contestaba teléfonos tras la publicación de la fotografía de Kyoko y Ren cenando la noche anterior. Ren había solicitado a Yashiro que no diera declaraciones al respecto, que simplemente no hiciera comentarios. Si la pregunta de los reporteros apuntaba a "si existía una relación amorosa" entre él y la desconocida mujer- nadie había sido capaz de reconocer a Mogami Kyoko- Yashiro debía responder que no era así – "Lamentable" pensaba Yashiro- y que solo era una cena entre dos personas que eran muy buenas amigos. Sinceramente, Yashiro deseaba poder decirles a los reporteros que la mujer de la foto era la razón de vivir del apuesto galán, pero Ren lo mataría. Pocas veces lo había visto enfadado, pero las veces que lo había visto –Curiosamente siempre enojado a causa de la dulce Mogami Kyoko- le habían hecho darse cuenta que era mucho mejor mantener a la BESTIA TSURUGA dormida y mantenerlo como el gentil y agradable actor Tsuruga Ren.
Lory Takarada se encontraba nervioso, cualquiera pensaría que debiera encontrarse emocionado por las noticias en los medios. Pero él mismo sabía que una foto no significaba nada. Él estaba al tanto de los sentimientos de Ren, y también de los confusos sentimientos de Kyoko, pero estaba claro que no estaban juntos… todavía. La oferta del director Nosaka le parecía de lo más entretenida, él sabía lo que había pasado Kyoko con ese Fuwa Sho, pero una vez que Shouko, la manager de Sho se reunió con él y le explico todos los acontecimientos ocurridos en el pasado desde su perspectiva y como Sho había vivido desde que Kyoko ya no formaba parte de su vida, descubrió que Sho no era una mala persona, sólo era un joven inmaduro, y que jamás le iba a causar daño de nuevo a Kyoko. De lo contrario, él se encargaría de hacerlo pagar.
El drama era un arma de doble filo, podía acercarlos más a esos dos; Fuwa y Kyoko o –el efecto que quería conseguir- darle el empujón que Ren necesitaba para jugársela completamente al ver la posibilidad de perderla frente a Sho. Él tenía claro que Kyoko jamás consideraría volver a enamorarse de Sho, eso lo mantenía tranquilo, los afectos de Kyoko estaban claramente dirigidos hacia su Sempai, era cosa de tiempo que ella pudiera ser capaz de reconocérselo a Ren y finalmente comenzar una historia de amor juntos. Pero necesitaban estímulos, y él se los daría.
-Sebastián, hazme el favor enviar un comunicado diciendo que la mujer con quien fue Ren fotografiado no es nadie más que su Kohai, y que no existe relación amorosa entre ellos, que tan solo son Maestro y discípula, y filtra la participación de Kyoko en el drama con Fuwa Sho… con eso dejaran de preguntar por las fotos… entendido?-
-Señor, está usted seguro que quiere desmentirlo de esa forma, no sería más fácil hacerle creer a los medios que son pareja y no hacer comentarios al respecto?
-Ay, mi querido Sebastián, la vida a veces necesita de pruebas para poder tomar decisiones. Creo que se necesita algo mucho más que una foto y unas cuantas portadas en la prensa rosa para unir a esos dos. Así que hazme caso y… créeme… sé perfectamente cómo hacerlo.
CONTINUARÁ….
