Toqué la puerta de entrada y esperé unos minutos, no sé si alguien sigue viviendo aquí, pero viendo por la decoración, creo que algún Jonas aún vive aquí. Volví a tocar mientras los minutos pasaban, miré por la ventana y veía unas luces encendidas, hay vida en esta casa, así que mejor esperaré. Volví a golpear a la puerta.

-¿Quién es? – una voz femenina se escuchó al otro lado de la puerta
-Soy Melissa, sólo quería saber si aquí vivía la familia Jonas aún
La puerta se abrió lentamente y me encontré con una chica que tal vez podría ser un poco mayor que yo, de pelo moreno y rizado, con ojos oscuros y de mediana estatura.
-Sí, aún hay Jonas en esta casa – abrió la puerta completamente y dio un paso en frente – Soy Nathaly Jonas – me extendió una mano, extendí la mía y la saludé
-No te conozco – le dije un poco dudosa – nunca me mencionaron de ti
-Soy la esposa de Joseph – me dijo desconfiada. Mis ojos se abrieron impresionantemente
-¿Joe está aquí? – Ella negó
-Salió a comprar unos víveres y vuelve – dio un paso para atrás y me invitó a la casa. Entré a ella y me senté en el sillón.
Por dentro la casa había cambiado un poco, no estaban las antiguas fotos de Nicholas, Kevin, Frankie y Joe, seguramente ellos las removieron porque ahora es su casa. Tampoco estaba la colección de copas de vino del Sr. Jonas y la colección de porcelana de la Sra. Jonas. Pero sí se encontraba el cuadro del árbol familiar que ahora tenía un integrante más, Nathaly.
-¿Y de dónde conoces a Joseph? – Me preguntó Nathaly entregándome un vaso con jugo de naranja
-Lo conocí por su hermano, era su novia
-Kevin nunca me mencionó que tenía una novia llamada Melissa – tomó un poco de jugo
-Nunca dije que fui novia de Kevin – ella se ahogó con su jugo
-¿Hablas de Nicholas? – asentí – Siento lo que pasó
-No te preocupes, ya lo tengo casi superado
-Pero han pasado años
-Nos íbamos a casar – la miré sin dejar de jugar con el vaso en mis manos
-Lo siento, he sido muy ruda contigo… no sabes cuánto lo siento
-No importa, he sabido rehacer mi vida
-Si necesitas ayuda, no dudes en llamarme
-Gracias Nathaly
-Nathy – me corrigió – dime Nathy
-Está bien – tomé jugo - ¿Y cómo conociste a Joe?
-Era enfermera durante la guerra, así fue como lo conocí
-Debió ser romántico
-Si romántico para ti significa tener a Joe herido en plena batalla mientras me intentaba conquistar –sonrió – si fue romántico
-Él me había hablado en una carta sobre una sexy enfermera, creo que esa eras tú – sonreí y ella se sonrojó levemente
-Siempre exagera – se abanicó con la mano y volvió a tomar jugo
-No tantas veces – me miró y rió

Volví a observar la casa y me encontré con dos retratos, me levanté y me acerqué a ellos. El de la izquierda era Joe, tan formal como nunca lo había visto, tenía puesto su uniforme, sonreí porque nunca me lo imaginé así de arreglado y serio. A la derecha estaba Nicholas, con su mirada inocente y su sonrisa escondida que me tiene enamorada desde hace 7 años, debajo de su retrato había una pequeña memoria

"Te recuerdo cuando te tuve por primera vez en mis brazos cuando naciste, también recuerdo la primera vez que lloraste en mis brazos, pero ahora no estás, no tendré a mi pequeño soñador en mis brazos.
Nunca dejarás de estar junto a nosotros Nicholas ya sea en cuerpo o en alma.
Gran hijo, hermano y… futuro esposo.
Te ama tu familia y prometida"
.

Esas fueron las palabras de la madre de Nicholas cuando dio su pequeño discurso en el funeral. Leer esto me hizo recordar la amargura y tristeza de ese momento, sentía el viento golpear mi rostro y me podía ver en ese vestido negro.

-"No llores"– sentí la voz de Nicholas en mi oído, miré a mi derecha y ahí lo encontré, apoyado a la pared, como si nada pasara, como si el realmente estuviese aquí – "No quiero que vuelvas a llorar"– y su figura desapareció.
-¿Melissa? – Me llamó Nathy, me giré y la encontré a unos pasos míos
-Sólo estaba recordando ese día – me abracé y suspiré
-También fue difícil para Joe y para toda su familia

-Si lo sé – giré mi cabeza y volví a mirar el retrato. Podía sentir el espíritu de Nicholas a mi lado, intentando abrazarme y dándome un beso en la mejilla, pero no era así.
-Iré a pasear a Jack – me dijo Nathy – espero que no te moleste dejarte unos minutos sola
-No, sólo estaré mirando aquí y esperaré a Joe
-Está bien – se encaminó hacia a la cocina – tú conoces bien la casa, si necesitas algo está en la misma posición que hace cuatro o veinte años – cerró la puerta.

Miraba detenidamente el pasillo que llevaba a las antiguas habitaciones de los jóvenes Jonas, la primera de la izquierda era de Kevin, la segunda de ese mismo lado estaba la de Joe, la primera de la derecha era de Frankie y la segunda de ese lado estaba la de Nicholas, al fondo del pasillo estaba el baño que los cuatro compartían.

-" ¿Qué estás haciendo aquí?" – el espíritu de Nicholas se apareció en el comienzo del pasillo, di un pequeño salto del susto
-Quería saber de Joe e intentar conseguir información de tu parada
-"Comprende que no vas a saber de mí por medio de mi hermano"
-¿Porqué no quieres que sepa de ti? – mi voz se quebró
-"Porque no quiero que sigas sufriendo"
-Sufro porque no sé de ti Nicholas
-"No aceleres el tiempo, mi vida, ya nos encontraremos"– volvió a desaparecer.

Tomé mi cabeza con ambas manos y salí de la casa, chocando con un cuerpo y caí al suelo

-¡Lo siento! – El cuerpo dejó las bolsas de supermercado en el suelo y me levantó - ¡Melissa! – Gritó Joe y me abrazó alzándome unos centímetros del piso - ¡Años sin saber de ti pequeña revoltosa!
-También te extrañé Joseph – reí con dificultad, necesitaba aire
-¿Qué haces en mi casa? – preguntó cuando me devolvió los pies al suelo y tomó las bolsas
-Venía a saber si estabas vivo aún
-Claro que sigo vivo – sonrió con un brillo en sus ojos – más vivo que nunca pequeña revoltosa
-No me digas así – lo regañé. Entramos a la casa, lo acompañé a la cocina y comenzamos a ordenar sus compras
-La costumbre, lo siento – rió - ¿Y qué ha sido de ti, rubia?
-Terminé mis estudios en edición
-¿Aún metida con los escritores? – Asentí – no sé cómo te puede gustar eso
-Algún día editaré un libro que se hará famoso y ahí te darás cuenta de mi carrera
-Ok sigue soñando – le tiré una manzana - ¡Eso duele! – me tiró una naranja, pero mis reflejos son mejores que los de él, me parece, y la atrapé con mi mano
-Mejoré con los años – le saqué la lengua
-Ok pequeña revoltosa – siguió ordenando sus víveres en el refrigerador
-La casa no ha cambiado – opiné
-No quiero borrar lindos recuerdos, si las habitaciones de los chicos siguen intactos – giró su cabeza y me miró significativamente
-¿La habitación de Nicholas sigue cómo la dejó? – Asintió - ¿La puedo ir a ver?
-Aquí tienes la llave – me entregó un juego de llaves – Es la…
-Que tiene pintas verdes – dije como si fuera obvio - ¿Olvidas que yo la pinté para poder distinguirlas?
-Ok señorita "recuerdo todo" ve y revive viejos recuerdos – me sonrió de lado y siguió ordenando.

Yo por mi lado me encaminé hacia la última puerta a la derecha del pasillo…

Lentamente abrí la puerta y entré a la habitación de Nicholas, una felicidad invadió mi cuerpo, sus cosas seguían en el mismo orden, sus libros organizados por autor, sus discos clasificados por años y mis regalos ordenados cronológicamente. Me senté en la silla del escritorio, como lo hacía cuando lo esperaba y volvía tarde a su casa, me dediqué a observar cada fotografía de la pared que juntos organizamos el día de nuestro primer aniversario y que cada mes tenía más fotos. Miré hacia el armario que tenía una puerta mal cerrada, como siempre, eso sacaba de quicio a Nicholas cada noche, cuando le pedía un vaso con agua, seguidamente chocaba de frente y maldecía, sonreí con una lágrima rodando por mi mejilla. Luego miré hacia la cama, plana y vacía, no había ningún rastro de que alguien haya dormido hace años en ella…
-" ¿Sigues aquí?"