Chapter 3: A day from monsters and angels
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Kisara despertó al día siguiente. La fiesta que tuvo en verdad fue hermosa, todos los amigos de Bakura, su primo, estaban allí y se sintió realmente feliz con el detalle de la fiesta. Desde que su padre murió, su madre murió en parto, ella ha estado distante y deprimida.
Sonrió, el día pintaba para ser magnífico como ayer, pero de lo que no estaba conciente era de que alguien iba a darle una sorpresa.
Bakura llamó a la puerta, esperando su respuesta.
-¡Ah, adelante!
-¡Ey, buenos días! ¿Dormiste bien?
-¡Claro, gracias!
Bakura no pudo contenerse las ganas de sonreir, cada vez que sus ojos se encontraban con los de Kisara era como un instante de felicidad. Considerando su pasado.
-Ah, alguien llamó hace minutos, le dije que le llamarías en cuanto terminaras tu desayuno, ¿está bien?
-¡Claro!
-¡Okaaay! ¡Soy más rápido que tu! -Tocando el hombro de Kisara salió corriendo de la habitación.
-¡Ey, Bakura! -La ojiazul rió, corriendo tras él.
Toda la familia Ryou desayunó, fue un momento de felicidad para la mujer y todo siguió hasta que los señores Ryou fueron a trabajar.
-¿Lo llamarás?
-¿Te importaría decirme quién llamí?
-Hmmm... alguien... ahm... no recuerdo.
-Bakura...
-Disculpa, Seto Kiaba.
-¡¿QUÉ?!
-Sí, ha estado al teléfono hasta ahorita.
-¡¿QUÉ?!
-¡Así que, apúrate!
Kisara gritó, dándole a Bakura una mirada mortal, de esas que el alter ego de Bakura solía dar a cualquiera, mientras corría hacia el teléfono, tomando la llamada.
-Ahm... Es Kisara...
-Bien, ya era hora -él pudo escuchar "lo siento, lo siento, lo siento" del otro lado del teléfono, un leve susurro y eso lo hizo sonreír-. Es Seto Kaiba.
-Sí...
-Industrias Ilussiones le está dando a Kaiba Corp. las nuevas cartas que ordené, sin embargo creo que no quedé del todo satisfecho con el diseño allí es donde necesito tu ayuda.
-¿My ayuda?
-Eres una artista. My chofer te recogerá a las tres en punto hasta entoces.
-Aaahh... ¿hola? Am...
Bakura estaba a su lado, en el sillón, mirándola con esa mirada inocente, o más bien adormilada, con una dona en su boca, tratando de no reirse de sus mejillas coloradas y esa apenada mirada.
-Él solicitó mis servicios.
-Ah...
-Espera un segundo... ¿Que ESTÁS PENSANDO?
-La cosa que tú ESTÁS PENSANDO.
-¡Malvado! ¡Eso es deplorable! Y... ¡¡AH!!
-Deja de quejarte, es natural. ¡Es un trabajo!
Kisara suspiró. Bakura puede ser una molestia, a veces. Sí, sólo a veces. Pero lo quería mucho, es su soporte, y su mejor amigo, y la única persona a quien conoce en la ciudad. En Domino City.
Ella siempre había sido tímida pero amigable, sin embargo con una personalidad fuerte pero puede describirse como una niña, inocente, dulce y adorable. Sin importar su edad siempre lucía más joven, justo como Kaiba pensó, y actuaba como una pequeña niña pero cuando era necesario su edad podía ser más elevada que un simple 23.
-¿Entonces...?
-¿Entonces qué?
-¿Por qué tienes el teléfono contra el pecho?
-¡Ah, qué tonta! -Y colgó.
-Ah, mujeres, mujeres... -y caminó hacia la cocina.
Kisara se mantuvo de pie, mirando al teléfono, suspirando cada cinco o diez segundos. Estaba nerviosa ¿y quién no lo estaría si la persona con quien vas a verte es Seto Kaiba? Y la persona de la que te estás empezando a enamorar. Suspiró, caminando hacia su habitación.
Después de tomar un baño, arreglarse y cambiar sus ropas como cuatro o cinco vecees, bueno ¿por qué debería ella de contar las veces que se las cambiaba?, esperó al chofer. Miró el reloj, ya eran las 3 y...
Un sonido, la voz de Bakura, hizo despertar a Kisara de sus pensamientos.
-Está aquí.
-¿Seto Kaiba?
-No tonta, el hombreo al que estabas esperando...
-Ah... -y corrió sin despedirse.
Sin embargo regresó, besando la mejilla de Bakura, diciéndole adió. El peliblanco le regaló una pequeña sonrisa, susurrando de nuevo "mujeres, mujeres, mujeres" mientras cerraba la puerta.
Kisara estaba entusiasmada por estar en la limo, era como una pequeña niña con un juguete nuevo. Y el chofer, el chofer personal de Seto Kaiba (ustedes se imaginan su personalidad), estaba encantado por la chica, riéndose de sus acciones. No había tráfico por lo que llegaron a tiempo, el chofer la escoltó hacia el edificio de Kaiba Corp. y le dio la dirección para encontrar a Seto, además no era tan difícil llegar al piso 316 ¿o si?
Y para Kisara, sí... lo fue.
-Llegas tarde.
-Lo siento, yo...
-Te perdiste.
-Sí...
-Y aquí va la pregunta del millón de dolares, ¿cuántos pisos tiene este edificio?
-316...
-¡Correcto! ¿Es acaso un laberinto o un calabozo para que te perdieras?
-No, pero...
-¿Utilizaste las escaleras? ¿Escuchaste a mis empleados?
-No... utilizé el otro elevador...
Kaiba rió pero Kisara moría de vergüenza por dentro, sus mejillas estaban coloradas. Mucha sangre en ellas.
-De acuerdo, ve...
La habitación era grande, más grande que la casa Ryou. Y decorada elegantemente con la tecnología más avanzada y nueva, con detalles negros y azules, lejos de la puerta había otra habitación que era el área personal de trabajo de Seto Kaiba. La habitación tenía una hermosa vista de la ciudad atravez de los ventanales y ella se encantó con la vista por lo que corrió hacia las ventanas.
-¿Te gusta?
-Es hermoso... -dijo en un susurro.
Seto sonrió, él se perdía en su presencia, era placentero mirar hacia ella. El sonido del teléfono sonando hizo que Seto reaccionara, tomando el teléfono. Algunas cosas de negocios, cosas usuales.
-Sígueme -Y tomó la mano de Kisara, llevándola hacia una gran pantallas donde dos cartas estaban exibidas-, allí están... No me gustaron los diseños, así que necesito un nuevo, fresco artista para que los arregle.
-Pero Kaiba, son hermosas.
-Tal vez, pero para mi, es un pieza de arte que no estarán en MIS cartas.
-Disculpa...
-Bien...
-Last Light of Hope y Giant of the Skies... lindas.
-No, son cartas de duelo, no pueden ser lindas. Son moustros, moustros de duelo. No DEBEN ser lindas.
-Ah, pero me gusta Blue Eyes White Dragon, es lindo.
Seto la observó, con una mirada tierna y una cálida sonrisa en su rostro.
-¿Eres como esa carta, lo sabías?
-Hmmm...
-Ojoz azules, piel blanca... tal vez puedas ser mi próximo moustro.
-Kaiba...
-No, espera... ellos no son lindos. Tal vez un ángel, sí... un ángel.
Pero esta vez, ella no habló.
-Sabes Kisara, eres un ángel.
Ella le regaló una bella sonrisa.
-Y tú puedes ser el dragón.
-¿Me estás llamando un moustro? -Preguntó Seto.
-Oh, no, no... se supone que ellos no son lindos, pero tu lo eres.
-Gracias, y sí, lo soy. Entonces, mi ángel, ¿qué planeas para estas cartas?
-Sólo necesito los nombres y haré lo mejor que pueda.
-Entonces... hasta mañana.
-¡Es muy apresurado!
-Tú eres la artista.
-¡Pero no ese tipo de artista! ¡No hago magia!
-De acuerdo, entonces... ¿el viernes?
-¡Pero mañana es viernes!
-Además, eres un ángel.
-¡De acuerdo, mañana! -Suspiró Kisara, rendida.
-Espero que no te pierdas esta vez.
-También lo espero...
Después de despedirse abandonó la habitación, estaba nerviosa pero sonreía por dentro. Ese hombre la alocaba, la calmaba y confortaba, ese hombre la hacía sentir tímida pero se mostraba como la verdadera Kisara, podía ser una niña pero podía hablar como adulto.
La esperanza hace que cosas extraordinarias sucedan, está vez Kisara no se perdió. Justo como ellos desearon.
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Aww, gracias por tu review T.K-BEWD, gracias por tus lindas palabras, hago mi mejor esfuerzo en hacer los fics que bueno que te gustaron, ¡gracias! :) y espero leer tus fics pronto :)
