Creo que no ha sido buena idea meter esta pareja. No me malentiendan, me fascinan estas chicas, pero nunca estuvo en mis planes el escribir algo de ellas. Así que me disculpo si está algo "flojo", además de que... creo que nunca experimenté con shojo-ai/yuri.
MomoJirou. Relación establecida.
Siete minutos
Side B
No estaba segura de que era buena idea ser parte del juego, no tenía interés particular por terminar dentro del armario con alguno de sus compañeros y siempre podía tocarle la mala suerte de quedar con alguien que no soportara, sin embargo aceptó jugar porque ya era viernes y Uraraka tenía razón con respecto al ambiente que se respiraba en los dormitorios.
Cuando todos se juntaron alrededor de la mesa de centro de la sala pensó que las cosas serían muy disparejas, eran más hombres que mujeres, pero cuando la castaña les dijo que la selección no sería por género se calmó por alguna razón.
Los primeros en tener siete minutos en el cielo fueron Shouji y Tokoyami, una pareja bastante peculiar. En un principio no parecían ser muy cercanos pero después del incidente del campamento de entrenamiento se la pasaban juntos ocasionalmente hasta ser algo bastante normal. Perdieron el tiempo jugando cartas mientras se terminaban los siete minutos, cuando los vieron salir y sentarse en sus lugares el comportamiento del más bajo era inusual y aunque Shouji dijo que sólo hablaron nadie se creía eso.
Recordó que Tsuyu le comentó que ellos parecían ocultar algo, en su momento no entendió su comentario pero ahora estaba segura de que la chica era más perspicaz de lo que hubiera pensado.
Estaba expectante al igual que el resto de sus compañeros, mirando las manos de la castaña acercarse vacilantes a los papeles dentro del recipiente de cristal, podía escuchar el latido de su corazón y sabía que estaba igual o más nerviosa que todos en la sala. Los dedos de Uraraka agarraron uno de los papeles y lo desdoblaron, el sonido del papel invadió sus canales auditivos y resonó hasta su cuello donde se detuvo abruptamente al escuchar su nombre salir de los labios de la castaña.
-Jirou. -Fue la segunda vez que le llamó, al parecer se quedó ensimismada.
Le costó reaccionar, se levantó con rapidez y entró en el cuarto. Una vez dentro examinó el lugar, encontrándose con una cubeta tirada y supuso que debía ser lo que escucharon cuando los otros dos ocuparon el cuarto. Viéndolo bien ¿no era algo incómodo? Estar en el mismo sitio en que estuvieron varias personas, quién sabe qué clase de cosas se pondrían a hacer en ese espacio, se estremeció ante la idea y agradeció haber sido de las primeras en entrar.
El sonido metálico del pomo girar le provocó nervios, ¿con quién compartiría siete minutos de esa noche?
Vio una coleta de caballo color negra y unos ojos del mismo tono. Ver a Yaoyorozu entrar junto a ella debió relajarla pero pasó todo lo contrario.
La más alta le sonrió -Me alegra ser tu pareja en este juego. -Miró con interés lo que había dentro del cuarto. -¿Sucede algo? -Le preguntó mientras dirigía su mirada oscura a su persona.
-...No, no es nada. -Inconscientemente arrastró la primera letra, había pasado tiempo desde que estuvieron a solas.
La azabache se sentó en el piso y le hizo señas con la mano para que se sentara a su lado, obedientemente lo hizo y Momo recargó su cabeza en la suya.
Era un poco extraño pensar en que estaban saliendo, no habían tenido tiempo de estar juntas, con los entrenamientos el día se pasaba demasiado rápido y para la noche todos terminaban exhaustos. Si el día tuviera más de veinticuatro horas podría gastar parte de su tiempo con la más alta.
-¿En qué piensas?
Dejó de sentir el peso ajeno y la chica se inclinó hacia el frente. -Sólo en que no hemos estado así desde hace un tiempo...
Sus labios se curvaron en esa sonrisa cálida que le encantaba y se acercó a ella para besarla.
-¿Crees que alguien sepa de nosotras? -Le preguntó a la pelinegra.
-Probablemente Tsuyu sospeche algo. -Le respondió mientras volvía a recargarse sobre su cabeza. -¿Te preocupa?
¿Qué alguien se entere? No realmente, en ocasiones imaginaba las reacciones de sus compañeros y aunque le asustaba que posiblemente les miraran con desprecio no era más que su inseguridad hablando, había aprendido a confiar en ellos y sabía que aceptarían de buena manera la relación que ellas tenían. Además si permitían a los demás enterarse entonces Mineta dejaría de aprovecharse de cada situación para estar con Momo.
-No, supongo que haría las cosas más sencillas. -Le respondió.
-Sí, supongo.
Sin embargo quizá no era el tiempo ni el lugar indicado para decirles. Dejaría que el tiempo pasara y que las cosas se dieran solas, no había necesidad de forzar nada y menos a ella. Agarró una de sus manos y la apretó con candidez, haciéndole entender que todo estaba bien.
Estuvieron en silencio durante un rato y en la calma del cuarto se movió para quedar frente a ella y volver a besarla, sentir sus suaves labios y liberar un poco de la ansiedad que tenía, el latido de su corazón retumbaba en sus oídos con velocidad y fuerza, así como percibía el latido de su compañera, apresurado. Las manos de la pelinegra le tomaron de la cintura y se levantó apoyándose en sus rodillas, quedando hincada. Miró desde arriba a su compañera y tras tomar su rostro entre sus manos le besó otra vez. La alarma que Uraraka había puesto sonó desde afuera del cuarto y les sobresaltó el repentino sonido.
Se rieron y se dispusieron a salir del cuarto. Cada una se sentó en el lugar que ocuparon al principio y de lejos se miraron y se sonrieron cómplices ante las miradas curiosas del resto del grupo.
