The Girl
Decir que se encontraba triste era poco; la soledad, el odio y la decepción eran lo que no le dejaba dormir, además de provocarle migraña. El asunto con Paula le había dejado inquieto por días y horas: se sentía solo por no tener a su chica a su lado; odio a sí mismo, por haber creído en esas palabras amorosas que por costumbre le decía, y decepción por parte del hombre que le salvó la vida.
De no ser por la caja que llegó a Kong hace una semana, Stuart estaría encerrado en su habitación, y dopado hasta no saber nada de sí mismo.
— Stuart — dice con firmeza, sentado en el piso alrededor de dibujos, colores, y frente a Noodle. Ella parece confundida y angustiada.
— St…Tu…—
— Bueno, no lo hagamos difícil. Sólo 2-D — Noodle frunce el ceño — Two-Dee — Repite con seguridad, entonces Noodle sonríe como si comprendiera y asiente con alegría.
— ¡Too-chi! —
— Uh…, se acerca lo suficiente —Porque, ¿quién es él para arruinar los logros de una pequeña de nueve años?
Stuart recuerda lastimosamente que, luego de dos horas de que Noodle llegase a sus vidas, encontraron una carta escrita en inglés; La escritura era demasiado ordenada y perfecta, y decía que Noodle había llegado directamente de Osaka, tenía nueve años recién cumplidos y había nacido un día de Halloween en 1990. Aún recuerda el suspiro de alivio que dio Murdoc al saber que se trataba de una niña que podía ir al baño y comer sola.
Sea como fuese, la llegada de esa pequeña niña abandonada ha traído cierto toque de alegría a su miserable y corta vida de veintiún años. Y un poco de alivio a sus constantes migrañas, debe admitir.
— Toochi…uh… ¿triste? — Su voz y sus escasas palabras le hacen volver a la realidad.
— Oh, no, no estoy triste, sólo melancólico.
A decir verdad, él esperaba cosas buenas de aquella chica; no fue su primera novia, pero sí la primera que estuvo con él después de tres semanas. Era bonita, algo seria, enojona, burlona y con una gran afición al alcohol, algo exótico para su miserable vida, pero él aseguraba que la quería bastante.
— Toochi — Los pequeños brazos de Noodle le rodean el torso; él se da cuenta de que las cosas ya han pasado y no puede hacer nada para volver en el tiempo y cambiarlas; ahora tiene una nueva amiga para pasar esos tragos amargos.
— Estoy bien — asegura mientras deshace el abrazo y le da golpecitos en el extraño radio-casco. — Hey, Noodle, ¿te gustan los zombies? —
— ¿Zombies? —
— Sí, ya sabes, esas cosas muertas que salen de la tierra para comerse los cerebros de la gente —
— ¡Del! —
— Bueno, también son azules, pero no flotan ni rapean. Y Del no come cerebros…o eso espero. Al menos te acercas al concepto. Tengo algunas películas sobre zombies ¿quieres verlas conmigo? —
— ¡Hai! — Bueno, al menos ella sí se interesa por ver películas con él.
Kong Studios, por más tenebroso y embrujado, tiene sus ventajas. Una de ellas, definitivamente, es el teatro donde se proyectan películas. 2-D prepara una gran bolsa de palomitas y dos vasos grandes de soda de limón. Noodle simplemente sigue sus pasos sin saber con seguridad lo que hacen.
— Dawn of the death. ¡Es la mejor película que podría existir en el mundo! Te encantará, puedo apostar lo que sea — Y Noodle sólo se ríe, porque su nuevo amigo es muy gracioso cuando su voz se vuelve más aguda gracias a la emoción.
Stuart, por su parte, no pone demasiada atención a la película; la ha visto ese mismo día, una hora y cuarentaicinco minutos antes de que se aburriese y buscase a Noodle para "jugar" a enseñarle inglés. Escuchar a una pequeña niña con voz adorable siempre es divertido.
Prefiere poner de vez en cuando los ojos en la nena de nueve años para ver su reacción. Parpadeos, ojos bien abiertos [¡sus ojos son verdes!] algunos sorbos de soda y muchos "Oooh" y "waah" de asombro después, Stuart está orgulloso de sí mismo por lograr que alguien cercano a él vea "Dawn of the death".
— ¿Quieres ver otra? —
— ¡Hai! —
— La siguiente será la película más terrorífica del mundo, así que ¡prepárate para sentir el horror! —
"El Exorcista" no suena como una película que pueda ver una nena de nueve años, pero Stuart ha visto su entusiasmo, así que asume que no pasará nada malo, de todos modos, es una pelí reacciones de Noodle son las mismas; emoción, sustos casuales, algunas veces expresiones de asco.
— ¡Pero, agh! Era tan bonita, aún lo es, digo, no es la chica más hermosa del universo, pero tenía algo que realmente la hacía bonita…ya sabes, ruda, con su lunar de Marilyn Monroe, ¿por qué me engañó? Yo sé que Murdoc es su hombre perfecto, pero creo que no fui tan malo con ella, digo… — Entonces Stuart se da cuenta de que se está quejando en voz alta frente a una niña de nueve años que no entiende nada de sus tontos problemas amorosos.
— Toochi, no ser triste — Noodle le ofrece un caramelo de fresa.
Stuart le mira anonadado, sabe que Noodle entiende el inglés [y, sorprendentemente, también su acento] pero no sabe si es mejor o más triste que una niña pequeña se preocupe más por él que su exnovia. Probablemente ambas.
— Gracias Noodle, es mi sabor favorito —
Eventualmente, llegan a las 6:00 am y la pequeña no aguanta más; sus ojos verdes se cierran lentamente, se cabeza cae sobre el respaldo de su asiento, y sus brazos sujetan una bolsa de palomitas de maíz. Al menos es justo en los créditos de "Night of the living dead".
Stuart parpadea con pesadez, porque a pesar de que tiene veintiún años, suele cansarse incluso de ver cuatro películas seguidas en una noche. Sonríe cuando observa a su nueva amiga dormida a su lado y no se molesta en despertarla, simplemente la toma en sus brazos y sale con ella hacia el elevador para dirigirse a la habitación 17.
2-D la deposita debajo de las sábanas, coloca su peluche de perro verde en sus brazos [regalo suyo, debe presumir] y le acomoda el cabello con cuidado para no despertarla. Stu sonríe porque Noodle apenas tiene nueve años, es una niña pequeña pero muy fuerte, inteligente y capaz de comprenderlo; la diferencia de culturas e idiomas no les trae problemas, y 2-D cree que eso es lo que puede fortalecer más su amistad en algún futuro.
— Buenas noches, Noods — Dice después de darle un pequeño beso en la frente.
— Oyasumi, Toochi —
Stuart sale de la habitación con una sonrisa en el rostro porque existe alguien que lo escucha y mira películas de terror con él sin aburrirse, le da dulces y se ríe de Murdoc a su lado; porque tiene una nueva amiga, alguien con quien jugar por las tardes y hacerle olvidar la tristeza del abandono de aquella bella muchacha, pero sobre todas las cosas, alguien en quien confiar plenamente.
Stuart hace una mueca de disgusto, porque una migraña le ha comenzado ahora mismo debido a mantenerse despierto toda la madrugada…Pero esas son cosas sin importancia, porque ahora tiene muchas cosas que hacer para vivir con un poco de felicidad en su miserable vida. Aprender un poco de japonés, por ejemplo.
