Capítulo 3: Golpe en el orgullo
Se volvió a rascar la cabeza, con los ojos levemente entrecerrados y las cejas juntas. Tenía la vista fija en su libro de biología, había releído el mismo párrafo alrededor de 5 veces pero eran palabras extrañas y el tema era muy complicado. Comenzó a pensar que definitivamente reprobaría el examen.
Estaba sola en la casa, pues su mamá había salido a recoger a su hermano y abuelo así que la idea era estudiar sin distracciones, pero no podía. A la mente se le venía Houyo, sus ojos marrones, su sonrisa apacible...y su suave voz recordándole su cita del viernes. Suspiró. Apenas era miércoles, y le parecía una eternidad esperar para estar sentada junto a él en el cine.
Si...algo le decía que ese día daría su primer beso...en medio de la película y en la oscuridad, él iba a tomar su mano con delicadeza y ella lo miraría expectante...entonces se acercarían lentamente y...
Sin previo el sonido de un equipo de música a todo volumen interrumpió su momento de ensoñación. Kagome pestañó varias veces y volteó la cabeza hacia la ventana. Después de mucho pensarlo, había resuelto dejarla abierta como antes, pues así le gustaba, le gustaba que la luz del día iluminara su habitación, y eso no cambiaría por el hecho de que ese muchacho fuera su vecino ahora.
Se levantó furibunda, escuchando claramente algo que parecía ser rock...o metal. Asomó su cabeza fuera manteniendo las manos apoyadas en el marco y miró a la ventana del frente. Aunque de por medio había un frondoso árbol, las ramas no entorpecía para nada la visión a la habitación de su vecino.
Tomó aire y gritó para poder ser escuchada.
- ¡Inuyasha!
Esperó un segundo, pero no tuvo respuesta. Volvió a gritar más fuerte esta vez y entonces la música pareció de pronto bajar su volumen. El joven vecino se asomó finalmente con una ceja levantada, extrañado de que la muchacha lo estuviera llamando - ¿Qué sucede?
- ¿Qué diablos es eso que escuchas?
El chico sonrió – Es un grupo de rock, se llama Last Quarter...quieres que te preste el CD o qué?
Kagome negó rápidamente – Claro que no...Solo quiero que bajes el volumen...tienes un pésimo gusto para la música sabes?
Inuyasha se cruzó de brazos y se sentó en el marco, luego la miro con una sonrisa de medio lado – ¿Por qué no mejor subo el volumen y empiezas a bailar para mí?
La chica apretó los puños y su corazón se aceleró, sabiendo que su cara debía denotar su conmoción por completo. Le envió una mirada asesina casi rogando por que cayera al suelo desde la ventana y se rompiera algún hueso, pero después cerró los ojos y respiró hondamente para tranquilizarse, no sacaba nada con ponerse a pelear, en ese momento lo primordial era estudiar.
- ¿Sabes qué? Ponte a escuchar tu horrible música si te da la gana, pero baja el volumen y déjame estudiar – Musitó fastidiada. El joven no se movió de su lugar.
- ¿Qué estas estudiando? – Le preguntó curioso.
Por un momento ella pensó en responderle con un "no es tu problema" pero otra vez pensó que no había caso – Biología...La teoría de la duplicación semiconservativa del ADN...y no entiendo nada así que lo mejor será que me concentre esta vez...
- ¿No lo entiendes? – Inuyasha alzó ambas cejas – Ese tema es muy fácil, tuve que hacer una exposición de ese punto en mi antiguo instituto de Nagata...
Kagome estaba apunto de irse, pero ante el comentario abrió los ojos y lo miró incrédula – ¿De veras? – El asintió confianzudo.
- Puedo ayudarte...si quieres...- Le ofreció con seriedad.
Ella apretó los labios titubeante y perpleja. No quería darle la confianza suficiente como para que la ayudara a estudiar pero... Volteó la cabeza y fijó la vista en su escritorio lleno de libros abiertos, libros que parecían estar escritos en algún otro idioma... ¿Qué tenía que perder? Solo sería un poco de ayuda...y la necesitaba. Luego de un momento suspiró con resignación y miró de nuevo a Inuyasha, ahora sin la expresión odiosa que siempre utilizaba con él, sino con una algo dimitida.
- Bien...si tú dices que sabes tanto...- El muchacho sonrió – Baja...voy a abrirte la puerta...- Dijo ella y se volteó con intenciones de salir pero Inuyasha la llamó y ella se detuvo.
- No es necesario...
- ¿Qué?
Enseguida él sacó ambas piernas fuera de la ventana. Kagome abrió los ojos asustada – Qué...que intentas...- Lo vio estirarse hasta alcanzar una de las gruesas ramas del árbol y descargar su peso en ella - ¡No! – Gritó alterada - ¡Acaso estás loco! Si te caes...
- Cálmate...- La intentó tranquilizar - He hecho esto millones de veces...bueno...no con este árbol...pero es básicamente lo mismo – Exclamó él mientras que con agilidad caminaba por las ramas, agarrándose firmemente de las más delgadas y poniendo los pies en las mas pandorgas y fuertes.
En poco tiempo llegó a tocar el marco de la ventana de la joven que permanecía pasmada y se introdujo en la recamara.
- ¿Ves? Fue fácil...- Musitó el joven mientras observaba el lugar. Sonrió al ver que era una habitación propia de una muchacha, con decoraciones en rosa y encajes en la colcha y almohadas de la cama.
- Eso fue muy arriesgado... – Le dijo ella con tono de reproche mientras caminaba y se sentaba frente al escritorio – Por un segundo pensé que caerías del Goshinboku...
- ¿Gonshinboku? – Preguntó él arqueando una ceja y arrastrando un pequeño taburete de madera para sentarse.
- Si...- Afirmó ella sin mirarlo, con la vista fija en un cuaderno - Así le llamo desde hace mucho...veras, cuando tenía 9 años, nos mudamos del templo Higurashi, un templo que había pertenecido a mi familia por muchas generaciones y ...debido a su antigüedad ahora es un centro histórico de la ciudad...mi abuelo no quería mudarse, pero finalmente cedió aunque a veces pasa largas temporadas por allá siendo el protector del santuario...- Murmuró nostálgica – En el templo había un viejo árbol que se llamaba Goshinboku...y cuando llegué aquí y vi este – Kagome dirigió su vista al árbol – Se me hizo tan parecido que no pude evitar llamarlo igual.
Inuyasha escuchaba callado y sin pestañear, sentado a su lado. Se sorprendió sobremanera del hecho de que ella, que usualmente era fría y distante, se hubiera abierto un poco al contarle algo así y eso de alguna manera lo hizo sentir bien. Supo por su voz y su expresión que extrañaba mucho aquel templo y sonrió cuando Kagome lo miro de pronto un poco turbada, evidentemente tratando de distender aquella extraña atmósfera que se había formado de repente. Le paso rápido un libro con unos párrafos resaltados – Esto es lo que no entiendo...leelo – Le dijo cambiando de semblante. Inuyasha lo tomó sin decir nada y se dispuso a leer cuidadosamente.
Tonta Kagome, tonta. ¿Como era que primero no quería darle mucha confianza y luego cuando le preguntaba algo respondía contando la mitad de su vida? sacudió la cabeza reprochándose internamente.
La tarde paso rápida. Inuyasha le explicó varias veces y en palabras más sencillas lo que había estudiado en Nagata. Kagome por su parte parecía concentrada para aprender las definiciones de algunos términos y a menudo recitaba algunas líneas del libro mientras que Inuyasha la corregía si decía algo equivocado. Luego de un rato el chico cerró el libro y la miró - Creo que es todo...
- No...- Murmuró ella preocupada – Pregúntame algo más para estar segura...
Inuyasha pensó por un momento y luego hablo.
- Bien... ¿Que científicos formularon esta teoría?
- ¡Watson y Crick! – Respondió al instante.
- ¿Qué comprobaron los estudios realizados con las bacterias? ¿Qué significa hipótesis dispersa?
- Los estudios comprobaron que el cromosoma bacteriano tenía un origen de replicación...la hipótesis es la que propone que las hebras están formadas por fragmentos distintos de ADN antiguo y ADN recién sintetizado.
- Wow...- El chico alzó ambas cejas – Creo que estas perfecta...
Kagome sonrió entusiasmada y asintió, luego su sonrisa disminuyo un poco y bajo la vista – Gracias...Inuyasha...- Murmuró.
- No es nada...- Respondió él dejando de sonreír y mirándola atento. Ella pareció pensar algo un momento y luego camino hasta la puerta.
- Voy por algo de tomar...ya regreso – Musitó al salir.
Inuyasha se quedó solo y una vez más miro su alrededor. La recamara era un poco más amplia que la suya, le pareció acogedora. Inevitablemente recordó cuando vio a Kagome bailando en ese lugar. Bailando como si todo lo demás hubiera desaparecido, totalmente sumergida en su mundo y en su canción... y aquella sonrisa en su rostro, aquella sonrisa... no la había vuelto a ver en persona...
Desde aquella vez... Kagome se metía en sus pensamientos, más de lo que debería.
En el escritorio aun se encontraban dispersados algunos cuadernos. Tomo uno y comenzó a ojearlo, observando detalladamente la bonita y cuidada caligrafía. Se percató de que en cada página habían corazones dibujados en las esquinas, y sin saber por qué exactamente saltó a la última página.
Abrió los ojos dorados. En la pagina se veían un sin fin de corazones, todos con las mismas iniciales en sus centros "H&K", y en medio de la hoja, uno más grande, con detalles delineados a bolígrafo rojo y en cuyo centro se leía "Houyo y Kagome".
Houyo...
Alzó la vista recordando a ese chico callado y listo de su clase, y entonces volvió a observar la página arrugando un poco el entrecejo.
De pronto Kagome entró a la habitación y cerro la puerta tras ella luciendo un poco alterada.
- Mi familia ya llego...vete a tu casa antes de que te vean aquí, pueden pensar algo que...- Calló de súbito al fijar su mirada en lo que el muchacho tenía entre sus manos. Se acercó rápido con el ceño fruncido y le arrebato el cuaderno – Que hacías!
- Solo miraba... – Le respondió algo turbado, luego sonrió un poco y se levantó.
Ella no respondió. Se dispuso a recoger y ordenar los libros que se encontraban en el escritorio. Vaya...parecía que hurgar en sus cosas mas íntimas se estaba volviendo un habito en ese muchacho – Será mejor que te vayas.
- Ahh...- Murmuró Inuyasha. Con la actitud que tenía ella casi juraría que lo estaba echando...Y después de que había tratado de comportarse bien y ayudarla a estudiar. Kagome era realmente extraña, ya estaba comenzando a cansarse de que lo tratara así. Metió ambas manos en los bolsillos y la siguió con la vista mientras ella organizaba algunas cosas sin mirarlo. Si ella iba a ser indiferente ahora, entonces el podía darse el gusto de molestarla un poco... – Kagome...de verdad te gusta ese chico...Houyo?
La chica se detuvo al instante y él supo que había tocado su punto débil. Finalmente lo encaró con las mejillas algo enrojecidas y a la defensiva – No es tu problema.
- No entiendo como te puede atraer alguien así – Siguió hablando con desinterés – Es muy tonto...ni siquiera sabe jugar football... es el típico nerd y... - Ella se acercó de repente hasta estar en frente de él. Su mirada castaña parecía estar en llamas, lucía realmente furiosa y eso lo desencajo ¿Tanto le importaba ese muchacho?
- No hables así de él. – Le dijo casi amenazante, luciendo realmente enojada. No permitiría que hablaran así de Houyo – Es mucho mejor que tú.
Esas palabras fueron prácticamente una patada en el estómago, hicieron que él percibiera un agudo dolor justamente en su orgullo. Tragó lentamente y abrió la boca para increparla con algo pero ella colocó ambas manos en su pecho y lo empujó obligándolo a dar varios pasos hacia atrás hasta estar frente la ventana. Inuyasha no pudo evitar que su corazón palpitara rápido al tener ese pequeño contancto, pero estaba resentido...mucho.
- Vete ya...- Murmuró ella. Sus mejillas se veían febriles, pero mantenía su rostro endurecido. Por un instante él dudó de que su enojo fuera genuino.
Inuyasha alzó las manos y tomó fuertemente las muñecas de ella que seguían sobre su pecho. Entonces Kagome se tensó y lo miró ofuscada. Tembló al ver esa sonrisa en el rostro del joven...era una sonrisa diferente a las otras burlonas – No me has agradecido por ayudarte – Susurró él acercando su rostro peligrosamente.
- Si lo hice...- Contrarresto agitada, tratando de apartarse pero su agarre era muy fuerte.
- ¿Enserio bailarina?
- Suel...suéltame
¿Pero a qué quería llegar ese extraño muchacho? Desvió la mirada comenzando a asustarse. Quería alejarse, sus muñecas comenzaban a doler.
- Houyo no es para ti...
Le hubiera gritado alguna obscenidad de haber estado solos en la casa, pero en vez de eso lo miro desafiante y cansada – ¿¡Y quien crees que es para mí?
El muchacho se relamió los labios y ella se turbo sobremanera, pero casi se queda sin aire al ver que Inuyasha acercaba su cara cada vez más.
- In...Inu...
La puerta se abrió. Kagome cerró los ojos aterrada y del tiro dejo de respirar ¿Que iban a pensar al verlos de esa manera tan comprometedora? Su corazón se descontroló y de no haber estado fuertemente agarrada por Inuyasha de seguro hubiera caído al suelo.
- ¿Hermana? – Se escuchó la pequeña y desconcertada voz del niño.
Continuará...
Hola! Primero agradezco mucho a bakuinu, inuarito, Dark-Yuki01 y Paulaa por pasarse a leer y dejar review... :)
Me costo terminar de escirbir el cap porque recibí una terrible noticia mientras lo hacía, u.u pero al rato me sente y termine de escribir...y aqui estoy hoy con la 3ra parte, espero les guste y me hagan saber como va.
Por cierto, cambie mi nombre por el de lazzefire porque el otro ya no me gustaba tanto jeje...en mi opinion este esta mejor jeje...
Un besote chicas gracias por leer y nos vemos pronto!
Att: Lazzefire
