Disclaimer: la serie y los personajes no me pertenecen a mí, sino a su autor y legítimos dueños y propietarios

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Por fin, después de una exhaustiva investigación Sherlock estaba listo.

Cuando salió de su apartamento compartido ya eran pasadas las cinco de la tarde, por lo que sabia que el horario laboral de John estaba a escasos treinta minutos de acabar. Lo justo para que él llegara a la consulta.

Cuando llegó, vio en recepción como un par de mujeres, mas bien de mediana edad, estaban hablando de sus cosas. Sherlock se acercó a la ventanilla y preguntó por la consulta del doctor Watson.

Una de las recepcionistas soltó una risilla que Sherlock catalogo como "Adolescente alocada", mientras la otra mujer le indicaba el camino. Cuando se alejó un poco, pero no lo suficiente como para dejar de oírlas, las escucho hablando sobre el doctor por el que él mismo habia preguntado.

A Sherlock le domino de repente una desconocida furia incontrolada e incontrolable.

Por que tenia que ser John tan malditamente irresistible. Que tendría él que hacer para alejar a todas esas malditas moscas de su perfecto John.

NOTA MENTAL : averiguarlo.

Cuando llegó casi a la puerta de la consulta, vio como John salia de ella abriendo la puerta a una mujer mayor mientras la despedía.

La sala de espera estaba vacía, eso significaba nada de pacientes de ultima hora molestos, así que decidió comenzar la operación JOHN.

Nada mas iniciada, la operación se vio golpeada por la aparición de la ex-novia y jefa de John.

Sara apareció de repente ante John, para hablar sobre algo que seguramente no era del trabajo.

Sherlock maldijo ya que no estaba lo suficientemente cerca como para escuchar la conversación ajena, pero si intentaba acercarse corría el riesgo de que John le viese y eso arruinaría del todo su magnifico plan.

Al parecer, por las posturas corporales, la doctora aun mantenía alguna que otra esperanza de retomar su relación con el rubio y le estaba invitando a tomar algo después del trabajo, pero que para gran satisfacción de Sherlock, John declino amable pero rotundo.

NOTA MENTAL ADJUNTA A LA ANTERIOR : destruir cualquier esperanza de quien sea a un acercamiento mas intimo con John.

Principal objetivo : Sara.

Objetivos secundarios : resto de mujeres del planeta.

Objetivo terciario : hombres del planeta. Empezando por Mycroft, Lestrade, Moriarty y cualquier otro conocido.

Excepciones : la señora Hudson, Harriet (hermana) y él (Sherlock).

John regresó a su consulta y Sara desapareció igual que llegó.

Ahora.

Sherlock se deslizo ante la puerta de su compañero de piso y la abrió sin llamar antes y rápidamente la cerro tras él.

John se sorprendió al ver a Sherlock en su consulta, así que le preguntó :

- ¿Que haces aquí, Sherlock ?

- Dijiste que me ayudarías con mi caso ¿Verdad? - pregunto Sherlock mas alterado de lo normal, a lo que John asintió con la cabeza – Pues necesito tu ayuda, ahora.

-Claro, pero por que no hablamos una vez que lleguemos a casa – intento razonar John.

- No, aquí es mas seguro – dijo Sherlock mientras se movía por la sala cerrando los estores de las ventanas situadas tras el escritorio del doctor y dirigiendo su mirada a la puerta - ¿Tiene cerrojo?- pregunto a su compañero de piso.

John viendo el estado alterado de su amigo, cogió la llave y cerro la puerta, mientras lo hacia, Sherlock le pregunto:

- ¿Hay alguien mas aquí a estas horas ?

- Lo dudo bastante – dijo John pensativo – todos deberían estar ya en sus casas o estar saliendo de aquí. Ademas Sara vino antes de que tu llegaras y me comunico que era la fiesta de cumpleaños de una de las recepcionistas y que casi todos ya estaban en el bar de en frente para celebrarlo. ¿Por que lo preguntas?

-¿Tienes las llaves para salir de aquí, luego?

- Si, claro, todos los médicos las tenemos – contesto extrañado John mientas se recargaba contra la puerta de la consulta - ¿Que ocurre?

John estaba empezando a preocuparse y eso no era lo que Sherlock pretendía, ademas ya tenia toda la información que necesitaba.

Sherlock se acerco a John lentamente, como si temiese hacer algún ruido. Retuvo a John contra la puerta con su propio cuerpo y acerco sus labios al oído ajeno.

- Ayúdame – dijo Sherlock entre susurros – John.

John no entendía nada del comportamiento de su amigo la mayoría de las veces. Pero después de eso aun entendía menos a Sherlock, es que acaso habia vuelto a tomar drogas o se habia emborrachado, aunque no olía a alcohol ni tenia la mirada desenfocada.

Y de pronto dejo de entenderlo en absoluto.

Los labios de Sherlock estaban recorriendo el contorno de la oreja de John, y aunque este quería saber lo que estaba ocurriendo, su voz no le obedecía. Él quería hablar, con palabras y lo único que lograba emitir eran débiles gemidos y suspiros tras la ultima caricia que recibía del moreno.

Todo su cuerpo le ignoraba y aunque sus brazos estaban siendo sujetos por Sherlock tampoco habría podido moverlos de haber querido ya que no le respondían.

Cuando Sherlock se dio cuenta de ese detalle, retiro una de las manos de la muñeca de John para empezar a desabotonar su bata de médico, mientras la otra entrelazaba sus dedos con los del rubio.

Sherlock deslizo sus labios desde la oreja hasta el cuello de John, donde decidió dejar una señal de su posesión, como un sello de marca registrada Sherlock Holmes.

Chupo, lamió, incluso mordió trozos de aquel magnifico ejemplar de hombre. Era delicioso y mas adictivo que la nicotina o la cocaína.

Después de eso, John pareció salir del shock inicial y por fin logro alejar unos centímetros a Sherlock de su cuerpo y por fin pudo volver a conectar con la zona de su cerebro encargada del habla.

-¿Q-q-que estas ha-haciendo? - dijo John que habia sido capaz de conectar con su cerebro, pero no del todo bien - ¿Por que?

-Dijiste que me ayudarías- respondió Sherlock con una sonrisa picara y los ojos desprendiendo mas lujuria de la que el mismo creía tener en todo el cuerpo – Y realmente necesito esa ayuda.

Sherlock volvió a acercar su cuerpo al de John y atrapando una de las manos del médico, Sherlock lo condujo hacia su entrepierna. La zona mas despierta de todo su cuerpo, mas que su mente, en esos momentos.

-Te necesito – dijo Sherlock antes de besar a John. Este consiguió volver a separarse solo unos instantes para advertirle.

-Te arrepentirás de lo que has pedido.

Después de eso el ritmo cambio.

Ahora era John el que habia lanzado, literalmente, a Sherlock contra la puerta. Con manos rápidas desabrocho todas las capas superiores de ropa del moreno hasta dejar su torso al descubierto, todo ese trabajo sin despegar un instante sus labios de los labios ajenos.

Esa iba a ser una guerra que ninguno iba a ganar, o mas bien ninguno quería ganar, era mucho mas agradable la lucha en si. Lengua contra lengua.

Los labios de ambos intentaban comerse al otro, separándose mínimos instantes para respirar, coger fuerzas y continuar.

El primero en ceder fue Sherlock pero solo cuando John pellizco uno de sus sensibles pezones expuestos al caldeado ambiente de la sala de consultas.

Sherlock levanto la cabeza para poder emitir un profundo gemido, parte de dolor y parte de placer, por la rudeza de John contra su sensible cuerpo, así que John decidió atacar la parte recién expuesta del moreno, dejando también sus propias marcas en el cuerpo contrario para que combinasen con las suyas propias, lo que John no sabia es que dos pueden jugar al mismo juego.

Sherlock continuo con su tarea interrumpida de desnudar a John y dejar así toda su ropa junto a la suya propia, por los suelos.

Las manos de Sherlock recorrieron toda la espalda de John, dejando a su paso pequeños arañazos o marcas de uñas a la vez que la boca de John mordía sin escrúpulos la suave piel de su cuello.

Un ruido al otro lado de la puerta puso en alerta a ambos ocupantes de la consulta.

-¿Donde esta el doctor Watson?- pregunto una chica que Sherlock identifico como "Adolescente alocada"- No esta en mi fiesta de cumpleaños.

-Me ha dicho que no iba a poder ir, que estaba ocupado – respondió Sara.

-Que pena - Dijo la chica A.A.- con lo guapo que es y encima soltero. Me hubiese encantado emborracharlo y llevármelo a casa.

Mientras las chicas seguían hablando sobre John, la vena celosa de Sherlock despertó y decidió ser un poco malvado.

-Eres demasiado bueno, incluso con la gente que no son yo- dijo a John en el oído – y eso no esta nada bien por lo que voy a tener que enseñarte, doctor.

Sherlock se deslizo por la puerta hasta llegar a ponerse de rodillas frente al doctor, que le miraba entre asombrado y hambriento, y no de comida precisamente.

Sherlock sonrió como un niño travieso que sabe que va a hacer algo malo.

Desabrocho los pantalones del doctor, aparto la ropa interior tan molesta en esa situación y la tiro al suelo junto con el resto de ropa, cogió el pene semidespierto del rubio y empezó a toquetearlo como si no supiera lo que era, como si se tratase de uno de sus juegos de química.

Los gemidos de John subieron de decibelios una vez que Sherlock comenzó a lamerle lenta, muy lentamente, mientras las chicas seguían hablando fuera.

-No grites o te escucharan – dijo Sherlock entre lameton y lameton. Claro esta que su misión en esos momentos era justamente la opuesta, querían que lo escucharan y que supieran que John ya tenia dueño.

Para hacerle gritar, Sherlock se metió la punta del pene de John en la boca y comenzó a jugar con ella con la lengua, los labios y los dientes, pero no era suficiente para John.

El estaba apoyado contra la puerta, con los brazos frente a el para sujetarse en la superficie de madera, con Sherlock debajo de el y la cabeza bajada para verle mientras hacia lo que hacia con su cuerpo. Dada su ventajosa posición, John, se empujo contra Sherlock haciendo que el arrodillado le engullese por completo durante unos segundos para después sacarlo y permitir al moreno respirar.

Ese nuevo giro gusto tanto a John como a Sherlock, por lo que lo repitieron varias veces.

Cuando las chicas dieron señales de retirada, Sherlock estaba algo frustrado al no haber conseguido su objetivo, hacer gritar a John, y para rematar John le miraba desde arriba como si supiese que esta vez la victoria era para el. Bueno, Sherlock Holmes siempre tiene un as en la manga.

Sherlock cogió la base del pene de John, impidiendo así que este se moviese y comenzó a lamerlo, mientras succionaba tan fuerte como le era posible, acción que por fin despertó la voz dormida de John.

El doctor comenzó a gemir demasiado fuerte para su propio gusto, sabiendo que las chicas, sus compañeras de trabajo y ademas una de ellas su jefa y ex-novia, aun podían oírles, pero era algo que no podía evitar. La boca de Sherlock estaba caliente y a la vez húmeda. La lengua era juguetona, los dientes afilados y bien informados de las zonas mas sensibles y los labios exquisitamente apretados. Es que todo Sherlock tenia que ser perfecto y a la vez muy, pero que muy sexy. Ese hombre debería de estar prohibido.

Lo que John no adivinaría nunca es que esa era la primera vez que Sherlock hacia eso, simplemente era un genio, en todo.

Para gran suerte de John las chicas se esfumaron antes de que comenzase a llegar a su limite y por ello a gritar con mas fuerza.

John se vino en la boca de Sherlock, que se lo pidió o mas bien no le dejo mas opción al no dejar que John se separase de su cuerpo ni un centímetro. Era viscoso y con un sabor que era bastante difícil de explicar. Al gran Sherlock Holmes solo se le ocurría una palabra para describirlo. Sabia a John.

Sherlock no se dio cuenta de cuando habia dejado de estar de rodillas al lado de la puerta a estar tumbado sobre el escritorio recién despejado para su máxima comodidad.

-Te voy a hacer gritar tan fuerte que te van a escuchar hasta en la calle de en frente – le dijo John entre dientes mientras se imaginaba como seria esa escena. Sherlock también lo imagino. Caliente. Demasiado caliente.

Con manos rápidas John quito el pantalón de Sherlock y la ropa interior. Estaba como John. Totalmente desnudo.

John se dirigió a la parte inferior de Sherlock, pero se negó a hacer lo que el moreno tanto deseaba.

Paso de largo el pene tan falto de atención y levanto las piernas del moreno hasta que Sherlock tuvo sus propias rodillas una a cada lado de su cara, también sobre la mesa.

John masajeo el pene de Sherlock hasta que el liquido preseminal cubrió la mayoría de sus dedos, lubricante que utilizo en otro lugar.

El intruso número uno entro en Sherlock acompañado minutos después por el intruso número dos. Los dedos parecían jugar dentro de el como si ese fuera su patio de juegos preferido, claro esta bajo la atenta mirada de John.

Los gemidos de Sherlock no se hicieron esperar y aumentaron los decibelios cuando el intruso número tres fue invitado a la fiesta junto con los otros dos.

Los gemidos y suspiros dieron lugar a placenteros gritos, bastante audibles para el gusto de Sherlock que se negaba a dejar ganar a su ahora mas que amigo.

Cuando John se dio cuenta de que Sherlock estaba empezando a disfrutar con el juego de sus dedos, los retiro sin aviso de su interior, dejando a este insatisfecho, caliente y vació. Pero no tuvo mucho tiempo para lamentar la perdida.

John se coloco en la entrada de Sherlock y agarro con fuerza las piernas de este para controlar así mejor los movimientos del moreno.

-Grita Sherlock – dijo John mientras entraba de una única embestida y se detenía casi al instante de entrar.

El grito de Sherlock no se hizo esperar y resonó por toda la consulta y parte de la sala de espera que se encontraba tras la puerta de madera, pero en esos momentos la mente de Sherlock estaba demasiado ocupada sintiendo y tocando, como para preocuparse también de las personas que pudieran escucharlos.

Sherlock levanto un poco la cabeza para encontrarse con los ojos de John que lo estaban mirando ya. Sherlock suplicaba, lo que nunca antes habia hecho por muy mal que estuviese la situación, internamente que se moviese, pero John no le hacia caso por primera vez. Incluso comenzó a mover sus caderas para animar al rubio pero la mano de John se interpuso, deteniéndolo por completo.

-Dijiste que te ayudase ¿No?- John sabia perfectamente lo que Sherlock quería, para él también estaba siendo muy difícil no moverse en esos momentos pero realmente deseaba oírselo decir al otro - Así que ¿Que quiere de mi, señor Holmes?

La cara de Sherlock era un poema. John nunca lo habia llamado "señor Holmes" pero acababa de descubrir que su apellido sonaba mucho mas ardiente cuando era John el que lo decía.

Dios, como odiaba a Mycroft en esos momentos por tener el mismo apellido que él. Decidió ceder ante John. Siempre lo hacia. El era su mayor debilidad.

-Follame, John – pidió Sherlock y John, servicial como siempre y encantado, lo hizo.

Comenzó lento y tortuoso, las primeras embestidas para que Sherlock se acostumbrarse al movimiento, aunque hubiese actuado un poco rudo con Sherlock por nada del mundo quería herirle, solo quería una pequeña venganza por haber sido ignorado durante toda la semana anterior. El ritmo fue subiendo exponencialmente con cada embestida.

El ritmo frenético aun no era suficiente para saciar el apetito de ambos. Nunca iban a saciarse. No del otro.

El bajo vientre de John empezaba a cargarse de nuevo y sabia que iba a dispararse en no mucho tiempo, así que para conseguir que Sherlock acabara con él cogió el tan poco atendido pene de Sherlock que estaba olvidado entre sus cuerpos y empezó a masturbarlo con maestría. Los gemidos de Sherlock aumentaron cuando la mano de John se acompaso con las embestidas que recibía y aumentaron según alcanzaba el punto de no retorno y John se unió a él felizmente cuando llegaba al mismo punto. Ambos estallaron casi a la vez, Sherlock liberándose entre un gran grito y John silencioso, apretando tanto los dientes que pensó que se iba a partir alguno.

Después de la acción ninguno de los dos hablo, no tenían fuerzas en sus cuerpos ni oxigeno en sus pulmones.

John se habia dejado caer hasta el suelo con la espalda apoyada en la base de la mesa, ya que no cabían ambos en el escritorio ni tampoco quería aplastar a Sherlock.

-Eso fue... - comenzó diciendo John pero sin terminar la frase.

-Wow – termino por el rubio Sherlock, dejándose también caer al lado de John.

Algo en la cara de John alarmo mucho a Sherlock, creyendo que para John no habia sido tan genial como para él. Pero Sherlock estaba seguro de que John también quería eso, ¿Verdad?

-¿Que pasa?- pregunto Sherlock con un claro nerviosismo en la voz.

-Es solo que...- comenzó el doctor alertando aun mas a Sherlock que empezó a buscar su ropa con la mirada, creyendo que habia perdido a su primer y único amigo – no creo que pueda volver a pasar consulta aquí, a nadie – respondió John al final. Sherlock no entendía como John habia podido llegar a ese razonamiento algo que se mostró en su pálido rostro y como siempre, algo que John supo leer con claridad.

-Cada vez que vuelva a entrar a este despacho solo voy a pensar en lo que acabamos de hacer y así no voy a poder trabajar – explico John – aunque tampoco voy a dejar a nadie tener este despacho, eso jamas – John se callo de repente, pensativo - ¿Tu que crees? - dijo preguntando a Sherlock

-Que si todo va como tengo planeado, tu no vas a poder ir ni a la mitad de lugares que hay en Londres sin que te acuerdes de mi – le contesto Sherlock mientras apoyaba su cabeza en el hombro de John.

-Realmente no importaría mucho no poder salir de casa – respondió John mientras pasaba sus brazos por los hombros de Sherlock para acercarle mas a su cuerpo, algo casi imposible.

-Oh, no querido John, nuestra casa sera declarada como zona catastrófica, la zona cero – informo Sherlock volviendo a besar a John, que lo correspondió encantado.

Días después Sherlock decidió hacer su pequeña contribución a la pagina web de la cual habia obtenido tanta y tan completa información, así que comenzó a escribir su propia experiencia personal en la consulta del medico.

Cuando John regreso del trabajo le vio absorto en el ordenador y decidió espiar por encima del hombro de su "ahora mas que amigo". Reconoció la pagina al instante.

-¿Que haces? - pregunto John pasando sobre el hombro de Sherlock sobresaltando ligeramente al moreno por su cercanía.

-Investigando – respondió mientras cerraba el portátil de John – pero ahora necesito un poco de trabajo de campo – dijo mientras cogía de la mano a John y le dirigía a su ahora habitación compartida, cerrando la puerta tras ellos.

Autor : Único detective consultor del mundo.

Título : Visita al medico mínimo una vez al año.

Había sido una semana muy difícil.

Acababan de volver de la comisaria de Lestrade, tras demostrar que una mujer habia matado a su vecina por que la mujer asesinada le robaba una revista que la enviaban por correo a la asesina.

El caso no habia sido fácil, ya que la mujer asesinada tenia una larga lista de enemigos. Primero estaba en medio de un difícil divorcio y …