Capítulo 3.

*En el planeta Tierra…

Bulma viajaba en su lujosa limosina acompañada de sus guardaespaldas en dirección a la casa de Launch; una joven de su edad, aunque ya casada desde hace algún tiempo. Una vez llegado ahí se apresuró a entrar por la puerta principal donde se encontró con una de las sirvientas de la mansión.

- ¡Hola! – Le dijo - ¿Se encuentra Launch? –

- Sí – asintió la mujer que limpiaba las repisas de la entrada – Enseguida le llamo señorita Briefs. –

Bulma tomó haciendo en uno de los sillones que estaba cerca y aguardó a su amiga; mientras veía las fotos que estaban colgadas en la pared. Fotos familiares, de su boda y de su hijo. La peli azul sólo pudo suspirar; deseaba tanto tener fotos así con Yamcha.

- ¿Qué tal Bulma? – Saludó Zarbon - ¿Cómo has estado? – le tomo la mano y la besó.

- Hola Zarbon, excelente muchas gracias – sonrió ella – Vengo a ver a Launch.-

- Pues adelante, te quedas en tu casa linda – El gobernarte del planeta Tierra llevaba algo de prisa – Por cierto, salúdame a tu padre y a su esposa –

- Claro, con mucho gusto –

Una de los sirvientes, al parecer el chofer, esperaba en la entrada al extraterrestre. A pesar de la habilidad inminente que tenían para volar por los cielos, a todos los guerreros y demás personajes no terrícolas, preferían usar las comodidades que el planeta Tierra les ofrecía. Además de que gustaban de presumir ser de la alta sociedad y llevar a cabo las costumbres dignas de la nobleza. – Con tu permiso Bulma, hasta luego –

- Hasta pronto.- Se limitó a decir Bulma.

Mientras tanto en el edificio de Yotsuba, el trato hacia el recién llegado había cambiado radicalmente en cuanto se supo que era el nuevo Rey de Vegetasei. El anciano Jake, le ofreció sentarse y hasta un fino puro le otorgó – Dígame su realeza ¿En qué le puedo apoyar? –

Vegeta estaba muy divertido con la hipocresía del insecto que ahora prácticamente se arrodillaba para él. – Tengo entendido que eres un consultor o consejero de Dodoria – comenzó. A lo que viejo Yotsuba asintió – Entonces debes conocer muy bien que tanto el planeta Vegetasei, como el planeta Sind son de pocos recursos valiosos; pero curiosamente, esos escasos materiales se han ido agotando sin explicación alguna – sentenció. Yotsuba sudaba en frío, se le notaba a leguas que estaba nervioso y preocupado.

- Emm…- sudaba a mares – Sí, mi rey; pero debe comprender que lord Freezer es muy caprichoso y cuando requiere de algo, lo que sea, no podemos negárselo – Yotsuba dio un enorme trago a su vaso con coñac; y con algunos además ofreció servirle a Vegeta. Pero este se negó.

- ¿De verdad? – Vegeta sabía que el viejo mentía – No hay ningún problema puedo acudir con lord Freezer para preguntarle exactamente cuánto ha pedido y si requiere algo más… Usted sabe, no debemos negárselo… -

Yotsuba inmediatamente se puso de pie – No, mi rey, no hace falta que se moleste. Además ya tenía planeado encontrarme con el poderoso… Si gusta yo mismo le puedo preguntar qué necesita… - Vegeta iba a hablar pero no se lo permitió el dueño de la compañía – Y descuide, yo solicitaré que reponga lo tomado con recursos que su planeta necesite.

En la casa de Launch - ¿Puedo pasar? – decía Bulma, entrando en la habitación del hijo de su amiga.

- Bulma – Saludó Launch – Bienvenida pasa – miró a la mucama que le ayudaba a cuidar a su hijo – Anda llévatelo, báñalo y quítale esa ropa sucia, por favor –

- Sí señora – la joven tomó al niño de la mano y se lo llevó de la habitación.

La peli azul no pudo evitar mirar con melancolía al pequeño; cuánto deseaba tener hijos con Yamcha – Qué milagro amiga, ¿cómo estás? – la rubia rompió los pensamientos de Bulma.

- Yamcha se fue – Dijo con tristeza.

Mientras tanto en la corporación Yotsuba – No vaya a pensar mal de mí su majestad – decía el viejo – Lo que presenció hace unos momentos… - continuó – Ya sabe estos jóvenes de familias ricas, que no valoran el dinero porque nunca han tenido que sufrir por él –

- Y tú les ayudas a seguir siendo unos inútiles – dijo Vegeta serio.

El anciano sólo pudo sonreír – Ese joven, por ejemplo, el Sr. Gokú Briefs le encanta apostar; es hijo del importante científico Briefs, dueño de la corporación Cápsula – En tono más bajo y mirando a su alrededor dijo – Se rumora que están en la quiebra –

Vegeta ignoró su comentario – Lo vi en la calle, con una mujer de cabello azul… - dijo curioso - ¿Es su esposa? – preguntó finalmente.

- El Sr. Gokú no es casado, debe ser su hermana Bulma Briefs, muy hermosa… -Vegeta escuchó atento ese nombre – Toda una dama de sociedad; por cierto, también es soltera… - miró saiyajin – Dicen que todos los pretendientes que han ido a verla fueron rechazados; al parecer es una mujer exigente. En fin, precisamente por esa fama, es que ya ningún hombre se atreve a pretenderla –

Volviendo a casa de Launch y Zarbon - ¿Me ayudarás verdad Launch? – Preguntaba Bulma con ojos tristes; lo que su amiga reprobó totalmente – ¡Vamos Launch!... Mi celular es monitoreado por mi mamá; sólo puedo usar el tuyo para recibir los mensajes de Yamcha –

- Sabes que sí amiga – La joven Briefs sonrió – Pero me da mucho miedo que Zarbon se dé cuenta ¿comprendes? Podría pensar que yo estoy teniendo una aventura o ponerse a indagar y descubrir que eres tú la que anda con un hombre que no es de tu clase… - le regañó – En fin, lo haré porque te quiero; pero deberías terminar con ese romance, no creo que salga nada bueno de eso –

- No quiero terminarlo – sentenció – Yamcha y yo estamos muy enamorados, si el destino nos junto debe ser por algo –

- Blah, blah; ya lo sé Bulma, pero entiende el hombre puede ser una gran persona y amarte mucho, pero sigue siendo pobre –

- Eso a mí no me importa… -

- Pero a tu familia sí – interrumpió Launch.

- Mi papá no es como todos piensan; él siempre ha querido verme feliz y por lo tanto aceptará que me case con un hombre sin dinero – siguió – Además mi familia saldrá adelante y tendremos suficiente dinero para seguir viviendo con lujos.

- Bien, como quieras… - se resignó la rubia; pero de pronto una idea cruzó su mente – Y si tanto te ama ¿Por qué no ha dado la cara con tus padres? –

- Porque también piensa que le dirán que no – Dijo molesta – Pero ya lo amenace lo suficiente para que tome valor y en cuánto regrese de su misión hable con ellos –

- Esperemos que sí –

- Por cierto – cambió el tema Bulma – Sé que tu marido es el emperador de la Tierra y por lo tanto sabe muy bien todo lo que pasa… Quería preguntarte ¿En verdad la situación económica de mi familia está tan mal? –

Mientras tanto en una lujosa mansión al norte de la ciudad…

- Pues esta casa está de lujo Vegeta – le decía Radditz; quién se paseaba encantado por los pasillos de la mansión, así como los jardines y la enorme alberca. – Tiene muchas habitaciones, no creo que extrañes tu palacio en Vegetasei; por cierto… ¿Cuánto tiempo te quedarás?-

- Mañana me regreso, no soporto estar entre tantos insectos débiles – Decía con desprecio.

- Que bien, yo también tengo que ir a otros planetas por asuntos pendientes – Radditz señalaba una habitación – Ven aquí hay un despacho –ambos saiyajins entraron y tomaron asiento -¿Y qué te dijo el viejo Yotsuba? –

- Es un idiota, apenas le dije quién era yo, y casi se desmaya del miedo – sonrió el Rey – Además de que es un usurero… ¿Te acuerdas del terrícola con peinado estúpido que vimos hace rato? – Radditz asintió – Fue a verlo para pedirle dinero prestado… Patético… -

- ¿Y la hembra era su mujer? – Preguntó curioso.

- Mmmpf… No, es su hermana – Vegeta se sonrojó al recordar a la bella terrícola – Creo que su familia se llama Briefs o algo así… -

- ¿Los de Cápsula Corp.? – Vegeta hizo una señal de no saber qué era eso – Y una familia tan prestigiada permite que su hijo ande quemando el nombre con apuestas – Radditz rio.

Vegeta estaba sorprendido de que su amigo estuviera tan familiarizado con los terrícolas. – Y a mí que me importa –

Radditz detectó el primer sonrojo del rey cuando la hembra de ojos azules fue mencionada - ¿Y crees que la hermana también sea rebelde? – le miró con ojos pícaros.

- Mmmpf… - la cara de Vegeta cambiaba de color a un rojo intenso – No me interesa… - pero no pudo resistirse a decir – Además esta solterona y patética como su hermano; y se rumora que no se casará nunca –

Radditz soltó una carcajada que pudo ser escuchada hasta el jardín – Vaya, vaya Vegeta, para no tener interés en la hembra, sabes mucho ¿no crees? –

- Cállate estúpido – Vegeta se molestó – El idiota de Yotsuba fue el que me dijo eso –

- Tranquilízate, además no creo que se le resista al rey de Vegetasei – Radditz estaba divertido con la escena y con el cambio de color en el rostro de Vegeta. - ¿Por qué no lo intentas? Digo a menos que tengas miedo de que una simple humana te rechace – El guerrero sabía muy bien cómo golpear el orgullo de su gobernante.

Bulma había llegado a su casa después de haber visitado a su amiga; entró rápidamente buscando a su familia, quienes siempre estaban almorzando pastelillos en la sala. - ¿En verdad estamos arruinados? – preguntó molesta a su madre.

- ¿Quién te dijo eso? – preguntó la Sra. Briefs.

- Mi hermano y Launch –

- Bueno, que más da, mientras antes lo sepas mejor – dijo su madre – Además ya te lo había mencionado en otras ocasiones –

- Sí, me dijiste que la demanda de nuestra tecnología bajaba, que lord Freezer ya no solicitaba nuestros servicios pero… -

- Pero… - cortó su madre – La situación empeoró Bulma, tanto, que tu padre tuvo que vender muchas acciones de la compañía y sí el emperador Freezer no solicita nuestras armas y tecnología, no tendremos dinero para recuperarlas. ¿Entiendes? –

Bulma sudaba en frío - ¿Y entonces? –

- Entonces te recomiendo que dejes de fantasear con el amor verdadero, y te consigas un marido que pueda salvarte a ti y a tu familia de la ruina y la deshonra – Su madre le miró fijamente.

Pronto cayó la noche en la ciudad y Bulma estaba sentada en el balcón de su habitación; observaba atentamente las luces de la ciudad y no podía evitar extrañar a su novio. Tenía miedo de que no regresara. También pensaba en la inminente quiebra que perseguía a su familia.

- ¿Estas despierta Bulma? – La tía Briefs asomaba la cabeza por la puerta de la habitación de la joven.

- Sí, pasa tía –

- ¿Sabes? Estuve pensando en lo que te dijo tu mamá hace un momento – La señora se sentó en la esquina de la cama de Bulma – Yo entiendo que esperas al amor de tu vida; pero ya no eres una niña Bulma… -

- Y lo seguiré esperando – decía molesta la peli azul.

- Pues no sabes cómo deseo que llegue mi niña, pero mira nada más a tus amigas… A excepción de Milk claro; todas ya se encuentran casadas con los hombres más poderosos e influyentes del universo… - miraba fijamente a su sobrina – Esos hombres se están terminando Bulma, deberías reconsiderar casarte con alguno de ellos, Dodoria por ejemplo podría ser un excelente partido –

Bulma no pudo poner cara de asco, sólo de imaginar dormir al lado de semejante bestia – Yo quiero casarme enamorada, y es mi decisión final –

- ¿Y tú qué sabes de amor?... Ese puede venir después, con el trato, con la costumbre y los hijos… -

- ¡No tía! El amor tiene que ser antes –

- De acuerdo Bulma, cálmate… Sólo te recuerdo que tu padre quizás haya sido muy pasivo en este asunto; pero deberías cuidarte de tu madre – La joven Briefs iba a defenderse pero su tía siguió – Aunque digas mil cosas mi niña, si no empiezas a fijarte en alguien, tu madre tomará la decisión por ti –

En otra habitación de la casa estaban los señores Briefs.

- Tu hija me tiene preocupada – dijo la Sra. Briefs quién se ponía su pijama.

- ¿Por qué? – El Sr. Briefs se preocupó por el tono serio de su mujer.

-¿Te parece poco que siga soltera?- El papá de Bulma agachó la cabeza, obviamente estaba preocupado de que su hija aún no eligiera marido – Y bueno, ya que no se decide por nadie, creo que tú y yo debemos tomar esa decisión… ¿Qué te parece el Sr. Dodoria?–

- No inventes mujer, ¿Dodoria?, el tipo es un extraterrestre de quién sabe cuántos años – Incluso al Sr. Briefs el sólo hecho de ver a su hija casada con ese esperpento le causaba escalofríos - ¿Qué te ha dicho Bulma? –

- Esa niña es una malcriada, sigue esperando a que un príncipe venga a rescatarla para vivir en un mundo de caramelo- decía sarcástica – Debemos presionarla, tu hija es muy bonita y puede elegir entre los hombres más ricos del universo –

- Entonces que escoja ella y ya – El hombre de bigotes y cabello blanco se acostaba para al fin dormir.

- ¡Pero ese es el problema! – La mujer mayor se desesperó con su marido – No quiere elegir; insisto nosotros debemos hacerlo por ella –

- ¡No! Jamás le impondría un hombre a mi hija – decía molesto – No vamos a vender a nuestra Bulma y se acabó la discusión –