Capitulo tres: Voluntad

"Nada escapa a la voluntad de mi padre, ni el aleteo de una mosca, ni la hoja más pequeña del gran árbol, se mueve si no es voluntad de Dios."

Ejem Cass – dijo algo nervioso – ¿qué hablamos sobre el espacio personal?

Mis disculpas – mas el ángel no se movió ni un centímetro.

Cass …- susurro su nombre

¿Dean? – pregunto con un pequeño gemido mirándolo fijamente.

A la mierda – y tras decir eso tomo al ángel de la nuca y le beso con pasión, desasiéndose entre sus labios, abordando su boca, inspeccionando aquella jugosa cavidad, jugando con su legua.

Dean – Cass gimió su nombre abrazándolo, mientras sus erecciones se rozaba – Dean…. ¿Dean? – joder la voz de Cass había dejado de sonar tan sensual.

Despierta bella durmiente – grito una segunda voz.

Joder – grito despertándose, dándose cuenta que todo había sido un sueño, algo raro pero un sueño, no supo si sentirse sucio por eso o decepcionado, para el carro, decepcionado, no eso no podía ser Dean Winchester no tenia sueños eróticos con un tío, bueno era Cass en teoría… nada ni con Cass, el era un macho y no una nenaza como para ir suspirando por Cass y su estúpida y soñadora mirada, ni por aquella sonrisa que solo el lograba sacar, pero qué coño estoy pensando, sacudió rápidamente su cabeza, mientras los dos hombres le miraban desconcertados.

Resulto que Balthazar, si les había dejado algo alejados de la casa de Bobby y no había regresado ese día para llevárselo, es mas nadie tenía idea de donde estaba, después de averiguar donde se encontraban, Sam tomo a la joven a la que logro salvar de las abejas y busco un motel donde pasar la noche, ya que aun cuando Cass podía ir por ellos, Dean se negó, era demasiado con dos apariciones en un día como para hacer otra, así que les dijo que irían en el impala a la mañana siguiente para traerlos y pensar bien las cosas.

Lo que dejaba a Sam con el predicamento de cuidar a una joven que no pronunciaba palabra alguna, por que desde que la saco de aquella habitación ella solo se limitaba a mirarlo sin parar.

Creyó que cuando le diera hambre hablaría, pero ella no hacia nada más que mirarlo fijamente siguiéndolo a todas partes, entonces el decidió salir, ya que no pudo sacarle nada al preguntarle que le gustaría comer, decidió llevarle una hamburguesa y una soda pero cuando regreso se le ocurrió que tal vez no comiera esas cosas, mas al ver como la chica comía gustosa desecho ese pensamiento.

Verla comer fue todo un espectáculo, la chica primeramente se sentó en la silla frente a la pequeña mesa subiendo sus pies en la silla y miro fijamente la comida que tenia frente a sí, la estudio con detenimiento y entonces lamio el papel en la que se envolvía e hizo un gesto de desagrado, Sam no pudo reprimir una pequeña risa y le ayudo a desenvolver la hamburguesa indicándole que no debía comerse el papel, cuando probo la soda, el gesto en su rostro era tan adorable, que Sam tubo que reprimir las enormes ganas de abrazarle, solo le dijo que eso era normal por el gas y la próxima vez le traería un jugo.

La chica termino de cenar y tras mirar fijamente el televisor, aquel que debes en cuanto la hacía saltar del asiento y girar la cabeza algo graciosa se quedo dormida, demasiadas emociones quizás para ella, le llevo a la cama y tras arroparla, intento dormir, esperando que al día siguiente su hermano llegara por ellos.

Cuando se despertó una sonriente joven de cabellos negros le miraba encima de el, se asusto un poco pero ella parecía no querer quitarse de encima, hasta que el tratando de aligerar el ambiente le pregunto si tenía hambre, ella asintió con la cabeza y se alejo para que el pudiera alistarse eh ir a desayunar, en ese momento se congelo y regreso la vista a la joven que aun seguía vistiendo el mismo camisón blanco que el otro día y se dio cuenta de que tenía un problema.

Mientras tanto Dean subió a su nena y tras despedirse de Bobby y obligar a Cass a subir junto a él tomaron marcha en ella, a la velocidad que manejaba el vástago de John no tardarían mucho en llegar, quizás medio día, después de todo habían madrugado, si el había sido despertado de su placentero sueño, espera ¿desde cuando tener un sueño erótico con un tío era placentero? ok era Cass y era tan inocente que tenia curiosidad de saber cómo sería verlo en ese tipo de situaciones.

¿Tendría el mismo rostro sonrojado?, ¿sus labios sabrían igual de dulces?, ¿aquella mirada nublada por el deseo estaría en sus ojos?, ¿gemiría de aquella manera tan deliciosa su nombre? ¡STOP!, se grito mentalmente mientras regresaba de sus pensamientos, notando como el ángel no apartaba la mirada del camino sin siquiera prestarle atención.

"genial tío, estas fantaseando con un ángel del señor el cual lleva todo el camino ignorándote" pensó para sí mismo.

Y tras patearse mentalmente continuo su camino sin detenerse a buscar algo de comer, en ese momento su cabeza estaba llena de dos cosas de ir por Sam y besar los labios de Cass, que no eso no, de Sam y de por qué jodidos Cass no le plantaba un beso, no otra vez se desviaba, a ver Dean pongamos prioridades, traer a Sam y derrotar a la tortuga ninja para así poder tener para ti solito a Cass, y luego tirarlo sobre una cama y…, joder alguien debía odiarlo mucho allá arriba si no podía ni descansar en sus pensamientos.

Entonces recordó o si Rafael, y maldijo bajito su suerte apretando el volante con sus manos y acelerando el paso, valiéndole una mierda la seguridad, después de todo llevaba como copiloto un ángel, su ángel, el ángel mas sexy de la creación y no tenía por qué preocuparse por la seguridad ahora.

Para cuando llego al motel donde su hermanito se hallaba encontraron a una chica de cabellos negros mirando fijamente el televisor, en dibujos animados, la joven se movía como la niña del programa infantil lo decía, si esta se paraba y diera vueltas estaba seguro que la pequeña niña haría lo mismo.

¿Y bien explícate, quien es la cría? – la señalo en ese momento ella saltaba frente a la tele.

Pues veras ella es.

Lo que estábamos buscando – termino por el nuestro ángel.

Explíquenme, ¿por qué un tío que tiene más de dos mil años luce como una chica de 17? – pregunto incrédulo a ambos hombres.

Yo creo que tiene 20 Dean.

Sam eso no importa solo quiero saber por qué luce tan joven y además es una chica – le reprendió.

Por que es un alma inmortal – dijo Cass como si aquello explicara todo, pero tras mirar a Dean y su ceja levantada continuo – es posible que su cuerpo reaccione diferente al pasar de los años – dijo desviando la mirada a una joven que ahora aplaudida con gozo.

¿Y te ha dicho algo? – regreso la atención a su hermano.

No

¿Su nombre, quien es, al menos te reclamo por secuestrarla? – interrogaba.

No, no y no – entonces su hermano le miro incrédulo – Dean no se si pueda hablar o comunicarse pero es como si nunca hubiera mirando el mundo, la habitación donde la tenían no tenía ni ventana – siguió explicando – es como si ella estuviera prisionera ahí – en ese momento la joven dejo de mirar la televisión para fijar la vista en aquellos hombres, que la miraban fijamente, se acerco lentamente al chico que conocía y tras invadir su espacio personal le miro a los ojos.

Comida – entonces pronuncio un palabra por primera vez – tengo hambre Sam – aquello lo sorprendió aun mas, la joven si podía y sabia hablar – por favor – y hasta con educación.

¿Creí que dijiste que no hablaba Sammy? – dijo un molesto Dean

Y no lo hacía no se ¿por qué? – pero toda pregunta murió en sus labios cuando la chica volvió a pedirle comida.

Resignado salió de la habitación con Dean para buscar algo de comer, compraron lo mismo que esa mañana y tras regresar y comer todos juntos, algo incómodos, por que la joven no dejaba de mirar a los dos sujetos nuevos que se presentaban frente a ella, como analizándolos, de la misma manera que lo hiciera antes con Sam.

Dáselo Dean – rompió el silencio de aquella guerra de miradas, y es que cuando la joven miro como Dean comía tan feliz aquel pie ella quiso probarlo, pero el cazador, dejaría de ser él y se lo negó, casi como un crio peleo el pie con la mirada alejándolo de la chica. – Dean – llamo su hermanito.

Es mío no puede conseguir el suyo.

Dáselo ahora – y tras un momento de debilidad, se lo entrego a la chica quien lo comió con gran deleite, entonces comenzaron a hablar entre ellos.

Y ahora que haremos con… ejem ¿Jesús? – pregunto algo indeciso.

¿Jesús? – pregunto el ángel que se mantenía en silencio hasta ese momento.

Si ya sabes ella, ¿que no se supone que así se llamaba? – le explico.

Dean no creo que ese sea su nombre

¿Entonces cual genio?

No lo sé, no ha dicho nada mas

Inútilmente trataron de sacarle una palabra más, pues parecía que la joven no decía más que comida y por favor a claro además de Sam, algo enojados y frustrados por lo que pasaba optaron por seguir con el plan, pero al parecer Castiel no sabía cómo usar el alma de la joven contra Rafael, y sin rastros de Balthazar las cosas no pintaban nada bien.

Algo cansados, decidieron explicarle las cosas a la joven y todo lo del apocalipsis, la jaula, Rafael, con suerte tal vez ella supiera algo para detenerle, entonces tras una larga charla, donde los tres sujetos hablaban y la joven solo les miraba la pregunta al fin surgió.

¿Entiendes que esto es importante verdad? – pregunto Sam, asegurándose de haber sido lo suficientemente claro.

Si – respondió con firmeza.

Bien, entonces, Jesús – volvió a llamarle así – dinos ¿nos ayudaras a derrotar a Rafael y detener su maldito plan de sacar a Lucy y migue de la jaula?

Dean – le llamo la atención del ángel – no maldigas frente a un alma tan pura.

Y una mierda la pureza Cass esto es importante – le corto el rollo- responde ¿ayudaras? – fue entonces cuando la mirada perdida y toda llena de inocencia de la chica se descompuso, y con una voz firme respondió.

No.