El Príncipe Kanata estaba en su habitación revisando su lista de tareas para ver si había algo que había que hacer. Al ver que no había nada que hacer, sonrió y sus ojos brillaron con una emoción muy notable. Rápidamente hizo aparecer su cetro y dejo su lista en su escritorio.
Cerro los ojos y pensó en el lugar en que quería estar. Su cetro comenzó a brillar ante la ubicación de su maestro y en un destello desapareció.
…
Reapareció en una sala con un juego de sillones de color crema. Detrás de él había una escalera que llevaba al siguiente piso. Cerca del juego de sillones había una pared que se podía ver una parte de una cocina, de la cual salió una castaña al sentir la energía familiar de su novio.
-Bienvenido querido -saludo Haruka caminando hacia el-
-Hola amor -saludo Kanata y ambos compartieron un beso bastante necesitado por parte del peli lila- ¿Cómo están los niños?
Antes de que la castaña pudiera responder. Una voz resonó en toda la casa.
- ¡Papa! -grito una niña peli lila con tres franjas marrones de flequillo bajando por las escaleras, ella prácticamente se tiro sobre su padre-
- ¿Cómo esta mi pequeña niña? -pregunto Kanata alzando a su hija, despues de casi caer por su "ataque"-
- ¡Bien! ¡Aprendí muchas cosas en el Kinder! -exclamo la niña abrazando a su padre-
- ¿Ya la inscribiste? -pregunto Kanata y su novia asintió-
-Si, ayer, tal vez no tenga la educación que recibiste, pero al menos espero que esto la ayude a hacer amigos de su edad -sonrió con tristeza Haruka-
-el Príncipe le dio una mirada triste, Haruka ya le había contado de su infancia- Bueno… ¿Cómo esta Haley? -pregunto intentando aligerar el ambiente-
-su novia sonrió un poco más feliz- Durmiendo, me costó un poco hacerlo dormir -de repente su semblante de torno serio- Hablando de eso, necesito decirte de algo.
-De acuerdo, yo también tenia que hablarte de algo -asintió Kanata-
La niña de un año de edad los miro con curiosidad, pero ella hizo caso a su instinto de quedarse callada.
Kanata y Haruka subieron las escaleras con su hija en brazos de Kanata. Al llegar a la habitación del menor de la familia. Kanata bajo a Kaede.
-Hija ¿Puedes ir a tu habitación? Tu madre y yo tenemos que hablar de algo.
- De acuerdo Papa -dijo la niña y camino hacia la puerta de al lado-
Cuando la niña entro a su habitación, Kanata y Haruka se miraron y entraron a la habitación del bebe.
La habitación estaba pintada de color azul pastel, tenia dibujos de estrellas blancas por todas las paredes, y en medio de la habitación había una cuna de madera pintada de azul. Había un móvil con pájaros y estrellas colgando del techo de la cuna.
Ambos caminaron hasta la cuna y vieron a un bebe castaño con un conjunto de ropa azul claro para los de su edad.
-Me recuerda mucho a mi solo que con tu cabello -comento Kanata con una sonrisa acariciando la cabeza del bebe-
-la castaña soltó una risita suave- Supongo que si…
Ambos quedaron en silencio por unos momentos. Esta vez fue Haruka quien los rompió.
-En el trabajo…Me dijeron que podría ir a un mejor puesto…Tengo que ir a un evento esta noche para ver si me aceptan -explico Haruka-
-Para mejorar la posición en la que estas tu y los niños ¿No? -pregunto Kanata cerrando uno de sus puños por la impotencia-
-Si… -miro su puño que temblaba, ella puso su mano para tranquilizarlo- Sabes que esta bien, solo quieres evitar lo que me paso a mi…
-Lo se…Pero eso no cambia nada… -murmuro Kanata- Querías que los cuide, ¿No?
-Si, ¿Supongo que no puedes?
-el negó con la cabeza y le sonrió con tristeza- Esta vez no, mi Padre quiere que asista a una reunión con algunos delegados de otros reinos.
-ella suspira- No podemos dejar a los niños solos, supongo que me quedare.
-No -Haruka lo miro sorprendida- Haruka esto puede mejorar tu situación y la de los niños, no puedes dejar esta oportunidad.
-Y tu tampoco puedes dejar tu responsabilidad como futuro Rey de Hope Kingom -señalo Haruka- No podemos dejar a los niños solos.
Kanata pensó un poco y suspiro rezando que esta idea funcione.
-Tal vez hay alguien que puede cuidarlos por nosotros.
…
-Alteza ¿Para que me necesita? -pregunto Miss Shamour al futuro Rey de Hope Kingdom-
-Shamour, necesito tu ayuda con algo importante para mí, ¿Está segura de que puedes hacerlo en este momento?
-Si alteza, estoy libre de trabajo por este día, ¿En qué necesita mi ayuda? -pregunto con una sonrisa feliz de ayudar al futuro Rey-
-el Príncipe suspiro- Primero que nada, te pido que nos dejes explicar antes de comentar algo ¿Por favor?
-un poco confundida Shamour asintió- Por supuesto alteza.
-Bien -cerro los ojos y su cetro comenzó a brillar-
Shamour abrió los ojos sorprendida y antes de que pudiera preguntar que estaba haciendo. Ellos habían desaparecido.
…
Aparecieron en la misma sala de estar.
- ¿Q-Que? Alteza ¿Dónde estamos? -pregunto Shamour al no reconocer el lugar-
-Hola Miss Shamour tiempo sin verla -saludo una voz algo familiar para Shamour-
La Maestra real levanto la mirada y sus ojos se ensancharon al ver a una castaña de ojos verde agua, que tenia un abrigo ligero de color piel y una falda larga, pero que le permitía ver sus pies, de color rosa.
- ¿S-Señorita Haruka? -pregunto en estado de shock- Alteza ¿Qué está pasando?
-Bueno…
Antes de que el Príncipe pudiera responder, el demonio lila volvió a abordarlo.
- ¡Hola Papa! -saludo la niña, causando un shock aún más grande en Shamour-
-Hola mi niña -saludo el Príncipe- ¿Te portaste bien mientras no estaba?
- ¡Si! ¡Incluso termine mi tarea! -ella exclamo con orgullo, hasta que noto al hada adentro de la sala- Papa ¿Quién es ella?
-Ella es Miss Shamour, fue la que me enseño muchas cosas a tu edad, tu madre y yo tenemos que hablar con ella ¿Puedes ir a tu habitación?
- ¡Si, Papa! -exclamo la niña y corrió escaleras arriba-
- ¿Miss Shamour? ¿Esta bien? -pregunto Haruka al ver que la Maestra Real quedo congelada en el aire-
-Haruka…Niña…Papa…Madre… -dijo sin salir del shock la Maestra-
-el Príncipe suspiro- Esto puede llevar un tiempo.
…
-Muy bien, entonces, ustedes han estado en una relación durante siete años -dijo Shamour en un tono tranquilo-
-Si -respondieron ambos-
-Y hace año y medio que tienen dos hijos -volvió a decir-
-Si.
-Muy bien, no si ni porque me sorprendo tanto, ustedes no eran muy sutiles que digamos -comento Shamour-
- ¿E-eh? ¿Qué quiere decir? -pregunto Haruka confundida-
- ¿Puedo ser honesta? -ambos asintieron- La verdad es que el amor de ambos era muy obvio, honestamente incluso un siego podría ver que se aman -ella soltó una risita al ver sus caras enrojecidas-
-Hu-uh supongo que era un poco obvio -dijo Haruka jugando con un mechón de su cabello-
- ¿Un poco? -pregunto Shamour enarcando una ceja-
-Bueno tal vez mucho.
-la Maestra sonrió- Entonces ¿Cómo son los niños?
-Bueno, Kaede es muy energética -comenzó kanata- Pero es una niña maravillosa y le encanta dibujar y pintar, o cualquier cosa con la que pueda poner color.
- ¿Y el otro?
-la castaña le sonrió- El solo tiene seis meses.
-Oh-ho -rio nerviosamente Shamour- Aun no entiendo para que me necesitan.
Haruka y Kanata se miraron y asintieron.
-Veras Miss Shamour, yo tengo que ir a un evento importante donde pueden aumentar mi salario en el trabajo, y como no tengo ayuda con el tema del dinero, es necesario que vaya.
- ¿No tienes ayuda? ¿Y tus padres?
Kanata y Haruka pusieron una mirada oscurecida y Kanata tomo la mano de Haruka, ella le sonrió con gratitud.
-Veras Miss Shamour, cuando le dijimos a mis padres de la noticia de mi primer embarazo…Ellos no se lo tomaron bien…Y se podría decir que me repudiaron -sonrió con tristeza-
- ¿Q-Que? -Shamour ensancho sus ojos, jamás se espero eso de los padres de Haruka- Lo…Lo siento mucho.
-ella negó con la cabeza- Esta bien…Ya paso de todas formas.
Hubo un silencio por un momento y Kanata lo rompió.
-Bueno, como sabrás Shamour, yo tengo que ir a la reunión con los delegados y…No podemos dejar a los niños solos y pensábamos pedirte…
-Si podía cuidarlos ¿No? -pregunto Shamour a lo que ambos asintieron, ella lo pensó un momento y sonrió- Por supuesto ¡Seria un honor para mi cuidar de sus hijos!
- ¿En serio? -pregunto Haruka y Shamour asintió- ¡Gracias Miss Shamour! Ya no sabía qué hacer.
-No hay problema Señorita Haruka, con gusto los ayudare, además, ¡Estoy ansiosa por conocer a sus hijos! -pensó por un momento- Aunque creo que deberían decirme las cosas necesarias para cuidarlos, para prevenir cualquier cosa ¿Bueno?
-Por supuesto -sonrió Haruka-
