"Sad, Beautiful, Tragic"

El amor juvenil, tan triste, tan bello, tan trágico...

El amor juvenil siempre ha sido perseguido por la tragedia, desde los tiempos de Romeo y Julieta, pasando por Noah y Allie hasta nuestros tiempos de hoy en día.

Pero esto no ha sido de lección ni de impedimento para que los jóvenes dejen de enamorarse una y otra vez. Y ella lo sabía bien.

Rachel, siempre tímida le tuvo miedo al amor, a abrir las ventanas de su corazón y dejarlo entrar como dejamos entrar el viento. Pero un día llego un caballero apuesto llamado Tom Hiddleston, su primer amor, su amor juvenil; aun en el lecho de su muerte sabía que él sería en lo último que ella iba a pensar.

Él le enseño a abrir las ventanas de su corazón si miedo, le enseño a volar y caer, a reír y a llorar, le enseño la vida a colores y también se la enseño en blanco y negro. Sabía que como él no había dos.

Nunca creyó que el amor fuera tan bello, pero a la vez tan triste, pero lleno de magia y lleno de tragedia.

Pero como todo romance juvenil tiene su amanecer también tendrá su ocaso... así como fácil llego fácil se fue.

Con una carta guardada en lo más profundo del bolsillo de él, ella se fue dejándole grabas las siguientes palabras.

"Estas palabras ya no significan nada cuando es demasiado tarde, pero creo que un valen la pena ser escuchadas. Esperaba ser la única en tu vida, no ser la primera pero si ser la última; ya vi que no pudo ser así. Pero... tuvimos una hermosa y mágica aventura de amor, que triste, hermosa y trágica aventura de amor me hiciste vivir Tom. No te odio, te sigo amando con todas mis fuerzas, pero he aprendido a valorarme y tengo que dejarte atrás. Mañana amaneceremos en camas vacías y en distintas ciudades. Sé que el tiempo se tomara un bello tiempo para borrarte. Me lastimaste mucho Tom y sé que yo también te lastime en ocasiones porque sé que tus demonios ahora se parecen a mí. Lo siento. Te agradezco por esa hermosa y trágica aventura de amor. Hasta pronto Tom.

Con amor.

Rachel"

El guardo la carta en su bolsillo, corrió a las vía del tren, en aquel lugar donde la conoció por primera vez, ella está a punto de subir y la detuvo. La distancia se sentía entre ellos. El tiempo se había detenido cuando ambos se miraron a los ojos. Su aventura de amor había fracasado. Ambos pelearon. Después hubo un momento de silencio. El siguió sus impulsos y le beso. El intentaba arreglar aquello que era tan hermoso para él. Ella se separó de él y con tristeza lo vio a los ojos y le dijo:

—Ríndete, no podemos recuperar lo que teníamos.

Las lágrimas saltaban de los ojos de ambos. ¿Cuándo se habían equivocado de camino? No sabían. Ella subió al tren y se fue. Él se quedó ahí viéndola partir, rezando porque sus vidas algún día se volvieran a juntar.