Capitulo dos:¿Mama porque se te ve el sostén?

BPOV.

Bien, hoy… Ok hoy es el peor día de mi vida. Tendría que presentarle mi supuesto novio— Edward Cullen, el puto al que le pague por hacerse pasar por mi novio ¿recuerdan?. El dueño del bar "Eclipsito", el que apostó no meterse con más arañas de Bar. — a René mi madre. No pregunten cómo, no pregunten el porqué. Ni yo ni mi adorada mantita de osos teníamos la respuesta.

—¿Estas bien cariño?. — Preguntó Edward mientras manejaba como un completo psicópata por la carretera. Íbamos en dirección a Seattle hacia donde vivía mi madre.

-Sí…- "Agregándole el hecho de que mi madre es una completa perra y se lo va a querer comer y que por cierto Edward de seguro me va a querer cambiar por Jessica porque es más hermosa e inteligente que yo. Era de esperarse, siendo tan insignificante y poca cosa como era no debería sorprenderme". Dije en mi fuero interno

-Hmm… no lo pareces cariño.- respondió mientras que su nívea mano tomaba la mía, la cual se encontraba aferrada a mi mantita de ositos.

Porque si señoras y señores ¡YO HABIA LLEVADO MI MANTITA DE OSITOS!

Motivo suficiente para evitar su tacto, porque era obvio. Primero muerta antes de soltar mi mantita.

Todo el camino a Seattle fue en silencio, bueno saltándonos la parte en la que Edward intento tener sexo conmigo. Intenciones a las que obviamente no cedí ¿que esperaban? que le dijera "Si baby, tómame aquí en el asiento de el copiloto de tu auto, pero luego tu limpias el tapiz"

No. Definitivamente yo no soy así. Además estaba mi mantita de por medio y jamás la dejaría y por otra parte dudo que el limpiase, digo… No, definitivamente no.

En fin, mi mente estaba consciente de que este día era tal vez el último de mi insignificante, pobre y mediocre vida sobre la faz de la tierra. De hecho ya había hablado con mi notario. El señor López, gran hombre, solía pensar que él me no tenía hijas porqué cada vez que iba a su oficina me hacia sentarme en sus piernas. Definitivamente era muy preocupado, me hacia masajes para aliviar mi tensión, y bueno en más de una ocasión me pidió quitarme la ropa. Él decía que para el no era problema lavar mi ropa, que así me ahorraba trabajo y me la pedía. Siempre citaba "Eres como la hija que nunca tuve" Grande fue mi sorpresa cuando me enteré de que tenía hijas. En fin, me alegro por el, un gran hombre.

Había dejado todas mis pertenencias a nombre de mi mantita en caso de mi muerte. Porque si, a ti que me estás leyendo ¡¡¡SI!!!… yo podía morir en esta visita.

Esperen… sentía algo extraño recorriéndome la pantorrilla. Algo suave…algo como…

— ¡Edward podrías hacer el favor de dejar de tocarme la entrepierna maldito psicótico de mierda!- Grite desesperada mientras que le pegaba a la mano el capitán de todos los equipos de mi escuela. Era un jodido sexópata con complejo de sex machine.

— Lo siento…tic nervioso.-se excusó, mientras una estúpida sonrisa ladina se formo en sus labios.

"Si claro y yo soy Meyer ¿No?". Pensé en mi fuero interno.

— ¿Amor como específicamente me dijiste que se llamaba tu mamá? — Volvió a preguntar por millonésima vez desde que salimos de Forks.

— ¿Hay Edward enserio tienes poca retención o que? R-E-N-E se llama ¡René! Como la maldita rana René. ¿Entendido? — Volví a gruñir mientras que mi mantita de ositos me veía preocupada.

Se encogió de hombros.

— Solo quería estar seguro querida No quiero pasar vergüenzas.

Bufé. Bueno, prosigo. Este podría ser el último día de mi vida. Mi madre lo más seguro era que se lanzara haciendo preguntas y preguntas y preguntas y mas jodidas preguntas, sobre donde nos conocimos, cual fue nuestra primera cita, nuestros gustos, si ya había conocido a su mamá, si tenia un perro que se llamaba Tamborcito o que se yo, eso que las parejas normales hacen.

¿Qué mierda se supone que tendría que responder a eso?

Yo no lo conocía, bueno… conocía a todas las chicas por sobre encima de mi con las que se había acostado. ¿Pero eso no hacía mucha diferencia cierto?.

— "Hey… Hey… queridos humanos. Les tenemos una noticia impactante" La voz de la radio grito y Edward subió el volumen. "Nuestro querido ídolo de el pop Michael Jackson ha muerto, sí. Saquen sus mascaras y pónganse a bailar Thriller porque se nos ha ido para arriba. ¿Drogas? ¿O habrá sido un castigo por su pedofilia? Cualquiera de las razones que sea ¡ Michael siempre te recordaremos viejo!"

No pude escuchar lo demás porque en ese instante escuche el sollozo de Edward a mi lado.

¿Edward estaba llorando porque Michael Jackson había muerto?

—¿Cómo pudo morir… tan joven y tan… tan— Sollozó

— ¿Pedófilo? — Completé

— ¡No! — Gritó, mientras que sacaba de su pantalón un guante blanco y se lo ponía en la mano derecha Tan hermoso…— respondió

— ¿Estás enfermo lo sabías? —

— ¿Miren quién habla? Por lo menos yo no me aferro a una mantita de ositos para poder pasar mis noches.- Gruño mientras que empezaba a tararear Thriller de Michael Jackson.

— Ah… bueno mínimo yo no soy mitad Gay y tengo un amor platónico por Michael.

Edward me ignoro y siguió cantando. En el transcurso de viaje sacó sus discos de Michael y no se de donde saco unos lentes y una chamarra roja. Con una mano iba manejando el auto y con otra llevaba un encendedor prendido.

De vez en cuando sollozaba algo parecido a "¿Por qué me dejaste Baby?".

¿Algo me podía salir peor?. Edward Cullen aparte de Capitán de deportes, novio en secreto de mi mejor amiga Rosalie, mejor amigo de mi hermano Emmet, hermano de mi mejor amiga Alice. Mi novio ficticio y puto a domicilio ¿TENIA UN AMOR POR MICHAEL JACKSON?.

Esto estaba jodidamente mal…

Una vez en casa Presenté mi novio a mi madre. De pronto Edward se excusó diciendo que había dejado algo olvidado en el auto, mientras que mi madre me pedía permiso con suma urgencia para ir a regar las flores, cosa rara puesto que no teníamos flores…

Me pareció extraño que tardasen tanto en sus respectivas tareas.

No sospeché cuando ambos regresaron 15 minutos más tarde despeinados e increíblemente sudados y con algunos pétalos de flores enredado en el pelo. Mamá con su sostén a la vista y Edward con el cierre abierto.

No pensé mal, tal vez ambos tenían la gripe porcina…