Sólo le había dicho que ya no lo golpearía, eso no quería decir que se volviera calmada ni que sería como Kasumi. Es decir Kasumi era muy agradable y todo eso, pero no era su tipo. Ella más bien era una chica para alguien como el doctor. Kasumi. No visualizaba un futuro con una mujer así. Esperen un momento ¿Vivir? ¿Futuro? Se sonrojó completamente. Bueno algún día… eso algún día, no ahora, ni mañana, ni en meses, en un par de años, tal vez unos dos o tres más estarían juntos, ¿no? Se dijo a sí mismo pero enseguida se dio un par de bofetadas en las mejillas –Estoy loco –musitó. Espera ¿Qué tenía de malo? Algún día sería su…-jugueteó con su dedos -Su…-su rostro se coloreo ligeramente de rojo -Su esposa-Esbozó una pequeña sonrisa. Estaban comprometidos después de todo, en un tiempo más estarían juntos para toda la vida. Ahora lo que tenía que concentrarse en su entrenamiento y en la dichosa universidad, por fin los estudios le ayudarían en su carrera como artista marcial. Akane seguramente estaría con él, aunque estuvieran estudiando diferentes cosas estarían en el mismo sitio como siempre. De hecho ya habían visto la escuela. Todo sería como siempre, nada cambiaría, ni tendría porque ser diferente…

A excepción de ese cambio en Akane acerca de no desquitar más su enojo con él a través de su fuerza. Eso era positivo, ¿cierto? Suspiró e hizo una mueca extraña. Por más enfermo que se escuchase extrañaría ello. No era masoquista ni algo por el estilo. No. Akane y él tenían sus buenos momentos. Momentos que atesoraba para sí. Ciertamente eran mejores que ser golpeado. Se recostó sobre el tejado con los brazos en su nuca como soporte.

Si tan sólo no existiesen tantas complicaciones, si se hubiesen conocido de otra forma, o antes, si se hubiera quedado a vivir con su madre probablemente la hubiera conocido antes y tendría una relación de años con Akane, ¿Qué sabía él lo que pudo haber ocurrido si su vida hubiese sido distinta? Eso no lo podría saber. También, tal vez si sus padres no estuvieran sobre ellos, presionando todo el tiempo con el matrimonio, él no tendría que negar nada. Sin embargo, a pesar de todas estas cosas se sentía feliz de haber conocido a Akane, no importaba si llevaban esa extraña relación, nunca había tenido un lazo tan especial con alguien, nunca se había sentido atado a ninguna persona. Sonrió ¿Para qué seguía cuestionándose pensando en lo que pudo haber pasado o si todo fuera diferente? Un día en un par de años Akane y él reirían de todo esto. Pero eso sería más adelante cuando las cosas se enseriaran más y estuviese listo para afrontar todo eso.

¡Qué cosas! Antes no pensaba mucho en esas cuestiones del amor. Sabía que era natural casarse algún día, sin embargo no comprendía muchas cosas acerca de eso y de cómo las personas se enamoraban. Era raro. Bueno su papá no le había enseñado mucho sobre ello. De hecho no comprendía como su mamá se había enamorado de ese sujeto, inclusive ya se lo había preguntado y ella le respondió que su padre había sido tan interesante y peculiar para ella que no pudo resistirse a él. Hizo una mueca extraña al rememorar las palabras de su mamá. Ese era un misterio de la vida que no tenía respuesta. Aunque su mamá era bastante peculiar también y excéntrica como su padre. Tal para cual. Eso. Tal para cual. Reflexionó en ello pensando en otras personas que conocía, como el doctor. El doctor era un sujeto pacífico y tranquilo que podía compartir esa afinidad con una chica como Kasumi. A decir verdad no creía en el popular dicho "los opuestos se atraen", podrían existir ciertas excepciones claro, pero en su caso no aplicaba tal cosa. Y le gustaba que fuera así. Ambos compartían ese carácter indomable. Akane y él eran tercos, obstinados y a la más mínima provocación se encendían como pólvora. Y ello de verdad era emocionante, tenía que aceptarlo. Sonrió ampliamente. Además compartía su misma pasión y amor por las artes marciales. Que afortunado era. La había encontrado sin siquiera proponérselo. Existen sujetos que se pasan toda una vida buscando pero él tenía la suerte de tenerla. Sentía lástima por sujetos como Ryoga ¡Pobre! a pesar de tener a Akari no veía ningún futuro sólido con ella. Además que el muy canalla todavía pensaba en Akane. Sentía lástima por él. Ese Ryoga. Frunció levemente el ceño al pensar en su "amigo".

En fin ahora ¿Qué iba a pasar con Akane? ¿Con ellos? Y su relación, bueno era una relación, ¿cierto? Suspiró. Había dicho que ya no quería golpearlo, más no que dejarían de discutir o pelear. Eso era divertido… era divertido hasta que uno de los dos se pasaba de la raya y terminaban mal, en ocasiones arreglándose hasta el otro día. Pero era parte de su relación. Esperaba que ella no se volviera diferente por ello. No tendría por qué… pero… ¿Y si se volvía normal? No eso no. Todos estaban exagerando, tal como lo había dicho, sólo ya no quería golpearlo pero… -¿Será de verdad lo que dijo? –musitó con preocupación el chico -¿Qué va a pasar? Si ya no nos llevaremos así, entonces ¿qué sigue?-mencionó triste -Esto no es en serio –se auto convencía apesadumbrado aunque su expresión cambió -¿En qué estoy pensando? –frunció el ceño -Es Akane –resopló -Lo ha intentado antes y no ha podido –pensó en aquel intento fallido cuando apenas se habían conocido -¡Ja! -río -¿De qué me preocupo?-dijo muy seguro –De todos modos con esos golpecitos ni siquiera logra hacerme gran daño ¡Bah! ¿Por qué piensa que me beneficiará en algo que lo deje de hacer? –se cruzó de brazos -Mañana volverá a ser la misma de siempre –musitó convencido. De eso se encargaría él, pensó mientras esbozaba una sonrisa maliciosa.


-A ver –sacó el estuche donde guardaba el maquillaje que se aplicaba en ciertas ocasiones especiales. Sacó las sombras y observó las distintas gamas de colores, ¿Cuál estaría bien usar? Bueno ya estaba en edad de usar maquillaje. Kasumi ya se maquillaba con regularidad y hace tiempo que Nabiki usaba maquillaje ¿por qué ella no? Tal vez un ligero toque en sus ojos no estaría nada mal. Sacó un delineador negro. Una delgada raya encima del parpado y una pequeña y sutil ala al final del ojo se vería bien. Tomó un brillo color durazno que se vería natural en sus labios. Comenzaría a maquillarse desde mañana pensó con entusiasmo sonriéndose por dar este paso, pero poco duró su sonrisa ya que… ¿Qué pensarán todos?-se preguntó con turbación -Seguramente harán un gran escándalo por ello -dijo con frustración -Por más discreto que sea lo que me ponga lo van a notar… en especial…-se calló y frunció el ceño -¿A quién le importaba lo que…? ¿Qué era lo peor que podría pasar? ¿Qué se burlara de ella? Ya estaba grandecita como para tomarle importancia a sus comentarios bobos. Si iba a hacer algo, sería porque tenía la convicción de hacer las cosas. Nadie tenía por qué meterse en lo que hacía y menos por algo tan insignificante. Le importaba un comino lo que todos dijeran mañana.


-Buenos días –saludó a Nabiki que estaba por tomar las escaleras para ir a la planta baja -¿No piensas bajar? –preguntó a la castaña que la miraba con una expresión de sorpresa poco usual en su rostro -¿Qué? –preguntó.

-Nada –respondió con una leve sonrisa -Akane –pronunció Nabiki con algo de asombro el nombre de su hermana al verla más de cerca -¡Vaya! –exclamó encantada.

-¿Qué pasa? –interrogó la menor de las Tendo.

-Como ya te lo dije nada malo –contestó y comenzaron ambas a bajar los escalones -Te ves bien –halagó -Me gusta mucho este cambio de actitud –sentenció complacida al colocarse en la planta baja.

-¿De qué hablas Nabiki? –preguntó Akane cuando entraban al comedor.

-Tú sabes de qué –hizo un guiño con su ojo la castaña y tomó asiento al igual que Akane.

-Buenos días–saludó con amabilidad Kasumi a pesar de encontrarse distraída ya que colocaba el contenedor de arroz cerca de su lugar.

-Buenos días –saludaron sus hermanas.

-¿Quieren…-la palabra murió en su boca cuando por fin vio a su hermanita. La observó unos cuantos segundos y luego la miró con ternura -Akane te ves muy bonita –sonrió con dulzura.

-Gracias Kasumi –respondió en voz poco audible con un leve sonrojo.

-Akane, ¿Cuándo aprenderás a aceptar un halago? –preguntó con resignación Nabiki -No tienes por qué cohibirte-

-…-

-Kasumi llegó el correo –anunció Nodoka con la correspondencia en su mano al entrar al lugar.

-Enseguida lo reviso –dijo la amable joven al recibir los sobres -Toma asiento tía, ya me ayudaste suficiente en la cocina –sugirió la chica.

-Gracias hija –contestó -Hola niñas, ¿durmieron bien?-preguntó a las muchachas.

-Excelente, como siempre –contestó Nabiki.

-Sí, ningún problema –respondió cordial a su tía.

-Akane –sonrió de forma maternal cuando la observó, se levantó de su lugar y se posicionó al lado de su futura nuera y la tomó de sus hombros -Hija, estás hermosa –dijo emocionada.

-Gracias tía Nodoka –sonrió tímidamente.

-Siempre te ves linda pero así como estás ahora tus bonitas facciones se acentúan más –la joven se sonrojó.

-Akane es muy bonita ¿verdad tía? –preguntó Nabiki a la mujer.

-Por supuesto –respondió enérgica al colocarse en su sitio –Como ya lo dije con maquillaje o sin maquillaje siempre es bonita –dijo a la muchacha -Sin duda tendré unos nietos muy hermosos –pronunció emocionada.

Akane se atragantó con el té que apenas había bebido y Nabiki río entretenida debido a ello.

-Buenos días –saludó el señor Tendo al entrar al comedor.

-¿Cómo están todos? –saludó con un cartel el panda y seguido se sentó en el lugar de siempre.

-¿Qué te pasa papá? ¿Por qué no te sientas?-sugirió Kasumi y por inercia el impresionado hombre tomó asiento.

-Aka-

-Sí, papá estoy usando maquillaje –dijo apresurada Akane con la mirada hacia otro lado cuando interrumpió a su padre. Tal como lo había pronosticado, todos estaban haciendo un gran escándalo por algo tan simple.

-Mi niña –dijo sentimental Soun.

-Ya no es una niña papá –aclaró Nabiki.

-Es cierto –dijo ya recompuesto –Mi Akane es toda una mujercita –mencionó cuando se volvía a quebrar -Tu madre estaría tan orgullosa de ti –volvió a lloriquear.

-¿Dónde está Ranma? –preguntó Nodoka y al escuchar Akane se sintió nerviosa.

-¿Ahora es él el que se ausenta? –dijo con fastidio Nabiki.

-Me muero de hambre –escribió Genma.

-Está entrenando desde temprano –dijo Kasumi.

-Miren ahí está, ya era hora –pronunció Nabiki.

-Lamento haber demorado –se excusó el joven al sentarse -Se me fue el tie-no pudo decir más cuando miró a la joven al lado de él.

Unas cuantas risitas por parte de Nabiki y también de Kasumi se hicieron presentes al contemplar la escena. Esos dos a veces se olvidaban que no estaban solos. Ranma indiscutiblemente se había sonrojado y Akane también se veía algo sonrosada debido a la mirada del muchacho.

-Creo que alguien notó el cambio –la voz de Nabiki rompió el encanto.

-Cállate Nabiki –amenazó Akane con su mirada puesta en la mesa ¡Qué vergüenza!

-Que linda prometida tienes hijo –dijo Soun.

-Sin duda es la mejor –dijo Nodoka a su hijo que aún no pronunciaba palabra a ello -¿No crees?-preguntó su madre pero antes que Ranma pudiese decir algo…

-¡Akane mi amor! –sorpresivamente la voz del maestro se hizo presente.

-¡AHHH! –gritó la joven cuando vio al viejo saltar en dirección a Akane, sin embargo Ranma se le impidió con un golpe.

-¡Qué le pasa! ¡Viejo abusivo! –reclamó Ranma.

-¡Ranma! ¡Cómo te atreves a tratar así a tu maestro! -lloriqueó -Yo sólo quería saludar a Akane -dijo con ojos de borrego.

-¡Yo no quiero nada de usted! –esta vez le golpeó Akane. Se había prometido no golpear a Ranma, pero no al maestro. Además eso era un abuso, estaba en todo su derecho de aplicar la fuerza en ese caso.

-¡Ay Akane! Es que eres una jovencita tan bonita y este pobre viejecito sólo quería hacértelo saber! –lloriqueó.

-Hmph-

-Es verdad Akane te ves muy linda el día de hoy –suplicó su perdón - ¿No crees Ranma?-preguntó maliciosamente el viejo. Pagaría muy caro haber ofendido a un maestro consagrado y también el haber interrumpido su momento con la dulce Akane.

-Es cierto hijo –escribió el panda y el joven tragó duro, ¿Por qué todos se ponían de acuerdo de ponerlo en esta encrucijada?

-¿Qué opinas Ranma?-preguntó Nabiki.

-¿Opinar qué? –se hizo el desentendido tomando su tazón de arroz.

-Acerca de cómo se ve Akane, obviamente –dijo la mediana de las Tendo.

-Nabiki basta –amenazó la joven en cuestión.

-Akane se ve igual que siempre –comentó Ranma -O inclusive más extraña que de costumbre –río. Ante esa declaración todos se encargaron de retirar rápidamente lo que alcanzaran a rescatar antes de que se viniera el escenario usual -Ni siquiera el maquillaje la hace lucir bien –se burló.

-¡Yo no te pedí tu opinión Ranma! –exclamó la menor de las Tendo.

-Akane por favor –advirtió Kasumi antes de ir por unas cuantas cosas a la cocina.

-Ranma comportarte –ordenó Nodoka al levantarse y antes de seguir a Kasumi para ayudarle.

-Yo sólo te estaba dando un consejo boba –dijo despreocupado el chico de los ojos azules.

-Mira nada más, tú dando consejos, por favor –pronunció con ironía.

-Deberías agradecer que yo no te miento –dijo el muchacho.

-Más vale que te calles de una vez –amenazó la chica.

-¿O qué Akane?-le retó -¿Qué me vas a hacer? –sonrió de forma egocéntrica. Ese gesto de soberbia que tanto odiaba en él. Estaba tentada a hacer lo de siempre, pero…

-Nada –contestó -Sólo digo que te detengas –ordenó con la poca paciencia que le quedaba -No tienes por qué agredirme, yo no estoy haciendo nada –sentenció y dejo de mirarlo.

-Como sea –contestó como si no le importara, dedicándose a comer, ocultando lo que de verdad sentía. Se sentía culpable. Se había pasado un poco de la raya. Otra vez ¡Estúpido plan!

-¡Vaya! Creo que sí va en serio lo del no golpearlo –dijo Soun poniendo en su lugar su comida, el resto hizo lo mismo.

-Al menos su energía no se ha ido –dijo Nabiki en referencia a la forma que Akane había tratado a Ranma. El que dejara de golpearlo no significaba que iba a pasar por alto sus groserías y desplantes, ¿Cuánto tiempo duraría esto? Interesante.

-¿Tú crees que aguante sin golpearlo hija? –preguntó Soun.

-Levantaré un par de apuestas –sacó Nabiki inmediatamente su libreta de apuntes-¿Quién apuesta a que antes de la hora de la comida Ranma tiene un ojo morado?-

-¡Yo! –todos los presentes levantaron la mano.

-Ridículos –musitó el chico, haciendo su mirada a un lado. Aprovecharse de su propia desgracia.

-¿Por qué hablan como si no estuviera aquí? –dijo enfadada Akane.


-Akane ya deja de arrugar la frente –pronunció fastidiada Nabiki mirando el molesto rostro de su hermana -No sé por qué te enfadas –se recargó sobre la silla del salón de belleza -Ya lo conoces, Ranma siempre ha sido así contigo –mencionó mirando su recién hecha manicura.

-Eso no quiere decir que estoy contenta por ello –respondió enojada -Ni que un día me voy a acostumbrar a eso Nabiki –sentenció con el ceño fruncido.

-¿Y por qué razón te irías a acostumbrar? –preguntó perspicaz con una media sonrisa.

-¡Por ninguna! –exclamó con un leve sonrojo –Además no me he olvidado de lo que hiciste hace rato-

-Era una broma –se justificó sonriente -Una broma que me dejara una pequeña cantidad extra de efectivo, fui la única que apostó a tu favor -río y obtuvo por parte de su hermana un "hmph"-¿Sabes? Te admiro Akane –dijo la joven y esto llamó la atención de ella -Debe estar costándote mucho contener tu enojo-

-¿Estás tratando de decir que no soy capaz? –preguntó con molestia.

-No -contestó -Todo lo contrario-

-¿Qué?-preguntó confundida.

-Creo que sí puedes - dijo serena -Me parece que has tomado una decisión muy madura-

-¿Mmm? –¿de verdad lo estaba diciendo en serio?

-Es en serio lo que te digo Akane –dijo leyendo los pensamientos de la chica.

-Gra…-dijo accidentadamente -Gracias Nabiki –dijo sonriendo levemente.

La castaña sonrió –Y ¿Qué te parece mi idea de salir? ¿Te está gustando?-preguntó respecto a la invitación que le había hecho al spa donde se encontraban.

-Sí -respondió -Ha sido lindo –hizo una pausa -Hace tiempo que no hacíamos algo como esto –dijo con algo de nostalgia.

-Te dije que lo necesitábamos –mencionó.

-De acuerdo tenías razón –contestó.

-Deberías escucharme más seguido-

-Ya entendí-

-Además no se podían desperdiciar esas cortesías-

-A veces pienso que sacas mucho provecho de esa mesa directiva –hizo referencia a su cargo en la sociedad de alumnos de Keio.

-Esos lentos no harían nada sin mí –comentó haciendo alusión al comité -Y lo menos que pueden hacer es retribuirme con cosas como estas-

-Jamás cambias Nabiki –dijo con resignación Akane. Suspiró. Se puso a observar a las ocupadas estilistas que atendían a las clientas. Al parecer una ya estaría libre. Había terminado de arreglar el cabello de una joven de melena larga. La observó más de cerca a la chica. Qué bonito cabello, en especial se veía encantador con ese lindo peinado de ondas que caían sobre su espalda. Sonrió e instintivamente se llevó una mano a su corta cabellera. Vaya, hace tanto que no podía hacer una cosa así con su cabello.

-¿Piensas hacerte un corte? ¿Un tratamiento? ¿O qué tienes en mente? –preguntó Nabiki mientras revisaba algunas cosas en la pantalla de su teléfono.

-Tengo dos meses diciendo que me haré un corte, creo que es hora –se tocó las crecidas puntas que ya rozaban su cuello, ¿Debería cortarlo no?

-Puedes optar por un masaje si quieres –sugirió Nabiki cuando se levantaba de su asiento –Nos vemos en una hora –anunció la joven para dirigirse a una de las salas de relajación y Akane sólo asintió.

-Señorita, ¿está lista? –preguntó la sonriente empleada.

-Claro –respondió Akane, se dirigió a donde estaba la estilista y tomó asiento.

-¿Qué es lo que quiere hacer?-requirió la mujer.

-Un corte –contestó.

-De acuerdo ¿Qué tipo de corte? -interrogó.

-Ah…-articuló. Miró su reflejo en aquel espejo. Tocó de nuevo su cabellera y siguió escrutando su imagen –Bueno yo quisiera…-no dijo más ya que no pudo salir palabra de su boca.

-¿Sí? –preguntó la estilista sin ninguna molestia. Era tan normal que las chicas fueran tan indecisas en cuanto a su imagen. Lo veía todos los días en su trabajo. Sin embargo la mujer ignoraba que esa indecisión se debía algo mucho más profundo que atosigaba a la joven.

-Este…-trató de decir y otra vez la palabra murió en su boca. Se miró de nuevo en el espejo ¿Hace cuánto su cabello se veía igual? ¿Por qué razón? Se preguntó inútilmente. Ella sabía muy bien la razón.

-¿Quiere que le muestre algunos cortes? –sugirió amablemente la estilista.

-¿Sabe algo?-se levantó de la silla -Creo que cambiaré el corte por un masaje como el que mi hermana pidió –dijo con una sonrisa.


Notas: Oh, oh ¡Ouch! Jajaja. Nuevo cap, ¡Qué familia tan metiche! ¡No es sorpresa! Ranma y su plan, Akane sigue avanzando… ¿Qué opinan? Dejen sus reviews por favor :)

Gracias a Isakura Tendo, Elena 79, Eleniak, ka-chan, Akai27, ilakane y Akane Tsukino de Kou, (gracias por lo del fanart xD ¡Vaya! Gracias. Seguro te quedará muy bonito. Ya quiero verlo :D )

¡Nos leemos pronto!