Lily al contrario no podía despegar su vista de aquel chico, era una atracción muy grande la que sentía, tanto era así, que en otro momento en que no estuviera "achispada" le daría miedo.

Por suerte para ella el trayecto finalizó, el motor se apagó y de repente el chico se volvió hacia ella y la volvió a besar. Solo se oían las respiraciones de ambos y los dos sintieron en ese instante que sí no se separaban, no llegarían a ninguna parte.

Al igual que en la canción "sexo en la calle" no podían parar. Por suerte o por desgracia, según como se mire, las luces del parking se apagaron y ambos se asustaron lo que provocó que se separaras al brincar de la sorpresa.

Subieron las escaleras con dificultades y entraron al piso del chico también con ellas.

En un abrir y cerrar de ojos Lily se vio tendida en una cama extraña y el chico encima desnudándola apresuradamente con las manos.

Rápidamente reacciono ella también y empezó a desnudarlo a él con la respiración entrecortada a causa de las placenteras caricias que le propinaba aquel chico.

Estaba siendo torturada de la forma más placentera pero ella también podía jugar a ese juego.

Estuvieron dos entre unas cosas y otras pero ambos estaban muy cansados y se tumbaron uno al lado del otro.

Un rayo de sol colisionó en sus ojos. Se revolvió en la cama, se resistía a abrir los ojos pues siempre se despertaba muy temprano y ese día no sería suficiente. Le daba mucha rabia no poder dormir hasta la una o las dos como todos sus conocidos, pero ella a las diez como mucho ya no podía resistir estar en la cama del hastío.

De pronto fueron llegando a su mente imágenes y recuerdos de la noche anterior y no pudo evitar ponerse colorada y abrir los ojos de repente.

No tendría que haberlos abierto porque uno de los rayos que se colaban por la persiana le daba de lleno en los ojos y la cegó y desorientó.

Despacio, muy despacio y con delicadeza se giró hacia el chico tumbado a su lado, lo observo durante unos diez minutos. En las pocas ocasiones como aquella, en las que despertaba acompañada, no podía evitar observar la otra persona por un rato y rememorar el tiempo con ella. Las opiniones, una lista de los pros y contras de levantarse e irse o quedarse despertarlo y seguir un rato más, etc. En realidad era una tontería porque sabía de antemano que se levantaría, vestiría con cuidado, lentamente por si se despertaba y le pedía que no se fuera. Al final abriría la puerta y saldría. Al salir del edificio buscaría el nombre de la calle y el piso por si quería localizar al chico.

Pero aquella lluviosa mañana de septiembre algo muy distinto pasó pues al salir por la puerta del piso le resulto muy familiar el rellano.

Al bajar por las escaleras todo le cuadró. Una muesca en la esquina, sólo eso le bastó para entender donde estaba. Ese era su bloque de pisos. Entro en el ascensor y marcó el botón del tercer piso ya que no sabía en qué planta estaba. El ascensor subió un piso y paró. Lily corrió hacia la puerta de su piso, pasó de largo y presionó el timbre del 3ºC insistentemente.

-Que leches haces a estas horas llamando?- delante de ella estaba Livi con un bate de Basebol y a sus espaldas Mila con una espátula de cocina.

Las empujo a las dos hacia dentro para poder pasar ella, fue rápida porque no quería que el pornostrar la viera entrando allí.

-Os tengo que contar una cosa.

-Y seguro que no puede esperar a mañana no?- Livi no era precisamente miss Simpatía recién levantada.

-Ayer me fui con un chico y me lié con él.

-¡No, enserio! Que pecado, Mila trae un cuchillo que tenemos que castigar a la impura.

-Pero es que no era un chico cualquiera, era el pornostar de la escalera.-dijo Lily ya un poco harta del sarcasmo matinal de Livi.

-¡Haber empezado por ahí pequeña saltamontes!- el humor matutino de Livi se había esfumado tras la última frase de Lily.- Y cómo es?

-Pues es…

-¿Quieres galletas recién hechas?

Miró a Mila. Ahora entendía lo de la espátula, estaba cocinando galletas en el instante en el que había llamado y ahora que se fijaba sí que percibía un olor a dulce.

-Pues la verdad es que estoy hambrienta y cansadísima.

Comieron mientras Lily les explicaba los pormenores de su última experiencia.

-Bueno con un poco de suerte como es un pornostar no te perseguirá ni nada. –Dijo Mila resuelta y después se dispuso a limpiar y recoger la cocina.

-Ya, yo también lo he pensado…

Livi la miraba fijamente. Estaba pensando, analizando-la.

-Aunque quizás te gustaría que te persiguiera ¿no Lily?- la miro a los ojos con esa sonrisa triunfal.

Lily pensó que decir, la verdad es que lo había pasado muy bien y existía cierta química con ese chico pero ella había desarrollado un estilo de vida en la que los hombres tenían fecha limite y no estaba segura de querer complicarse la vida.

-Puede que no me importase que insistiera un poco en repetir-lo…pero nada más.

-Pues en ese caso es una suerte que viváis uno enfrente del otro ¿no?-dijo Livi.

-Pero eso puede complicar las cosas.

Espero que les haya gustado el capitulo aunque no se yo porque les tendría que buscar. Me acabo de dar cuenta de que el fic es bastante si no es que muy flojo y no tiene nada especial. En fin no se qué hare supongo que continuarlo.