Voy bien, todavía no me retraso mucho.
Inteligencias múltiples
Por: LP Luna Phantom
Capítulo 2. Obra escolar
Jimmy se levantó aquella mañana más tarde de lo habitual. En algún momento durante su sueño había apagado su alarma despertadora, que ahora estaba en el suelo. Las cortinas estaban cerradas pero tenían hendiduras de luz, como chorros de miel. Recogió el reloj del suelo para ver la hora. Casi daban las ocho.
Se vistió con prisas, fue por su aerodeslizador y lo sacó del desorden que había en el porche; ya estaba por tomar la calle y acelerar al máximo, cuando vio que Carl también apenas estaba saliendo de su casa, con algunos libros bajo el brazo. Lo recogió y se fueron juntos.
Carl estaba repasando en voz alta algunos diálogos y Jimmy no sabía si eran secciones de lo que había estado estudiando para el examen o líneas de algún personaje de la obra escolar. Cuando llegaron al salón de clases, por fortuna a tiempo, vieron que el resto de sus compañeros también estaba aprovechando los últimos minutos del día para estudiar. No había asiento alguno al que no le llegaran los murmullos de citas mal recordadas o desde donde no se pudiera mirar un libro abierto, con marcatextos de arriba a abajo en las páginas, y a un chico tras él.
Jimmy se sentó en su banca de siempre y pocos segundos más tarde llegó a sentarse a su lado Cindy. No traía un libro bajo el brazo, pero tenía dos grandes ojeras bajo sus ojos y sus hombros estaban caídos; bastante seguramente había estudiado por la noche.
– ¿Cómo estás?
– A punto de quedarme dormida.
Y, de hecho, recostó su cabeza sobre el pupitre, rodeó su cabeza con sus brazos para esconder sus ojos cerrados y se quedó dormida. Fueron no más de diez segundos, pero cuando se levantó le contó la historia que había comenzado a soñar: Heathcliff y Catherine se habían conocido de niños en un viaje de carreta. Habían platicado toda la noche de cosas que ningún otro niño apreciaría y por la mañana se habían separado con un odio que no era más que el rencor por ser lo que el otro siempre quiso ser.
– ¿No te suena familiar? –Cindy dijo con lo que le quedaba de fuerzas.
Se recostó de nuevo, pero pronto se levantó. Mientras ella se pellizcaba los cachetes para despertar, porque el profesor de Literatura ya había entrado al salón, Jimmy se enderezó en su asiento y recibió una prueba escrita, con la mente en otra parte. Todavía, después de diez años de conocerla, se asombraba de lo fácil que parecía en ella hacer esas conexiones, incluso fabricadas en sus momentos de adormecimiento, que resultaban tan extrañas para él. Y le concedió mentalmente la razón: cuánto no daría él por tener su capacidad emocional, artística y deportiva. Su propia mente trabaja de forma demasiado sistemática y ordenada, encapsulándolo la mayoría del tiempo. Por suerte la tenía a ella para liberarlo.
Un último alumno entró, apresurado, y con el sonido del portazo aún reciente se empezó con el examen.
Jimmy terminó primero que todos. Se quedó afuera del salón, esperando a Cindy, pero cuando vio que el segundo y luego el tercero salieron, y ninguno era ella, decidió dejar el lugar.
Había estado pensando en la obra escolar, cuando recordó de pronto que había olvidado en el laboratorio el spray para cabello que utilizarían los actores y escapó de la escuela, sin ser visto, para ir a traerlo. Hubiera sido más fácil pedir a Goddard que se lo trajera, pero había otra cosa que necesitaba hacer.
Cindy salió del salón y, al notar la ausencia de Jimmy, se fue a la cafetería. Estaba en su segunda taza de café cuando vio que llegó su novio, sudando a mares y con el cabello azul. Eso la acabó de despertar.
– Olvidé el spray. Fui al laboratorio. Tuve un problema –todo eso lo había dicho entre grandes aspiraciones de aire.
– ¿Y qué causó el cabello azul?
– Bueno. La verdad es que quise… quise hacer… ehm… –dudó. Él también había tenido un sueño peculiar que todavía no le contaba. Aquella noche había soñado que Nick se rompía una pierna andando en patineta y que él se encargaba de cubrirlo en la obra escolar. Se soñó a sí mismo bailando con Cindy y eso le había emocionado un poco. O quizás un mucho–. Nada importante. El punto es que algo salió mal. Y luego salió peor –y su tinte de cabello, que debía ser negro, resultó azul.
Cindy se rio con todas las ganas de reír que los últimos días parecían haberle borrado.
Jimmy Neutron nunca cambiaría.
El chico, por su parte, sabía que ningún genio que se preciara de serlo creería en la predestinación, pero, por si las dudas, se había querido preparar para asumir el papel de Nick. Ya había pasado una vez que el chico popular se metía en problemas y era el nerd el que tenía que salir al rescate. Con respecto al guión, asistir a los ensayos le había ayudado a memorizarlo.
Algunos estudiantes más de la cafetería se rieron cuando pasaron junto a él.
– ¿Almorzamos, Jimmy?
Éste asintió. Le dejó el spray fijador en la mesa, fue a conseguir un lonche y se reunió con ella para almorzar. La siguiente hora la dedicarían a su último examen de preparatoria y ninguno de los dos había desayunado en la mañana.
La escuela poco a poco se fue quedando vacía, conforme los estudiantes terminaban de presentar las pruebas. El gran portón de entrada y salida cada vez dejaba entrar más brisa veraniega que dejar salir estudiantes.
Precisamente esa había sido la hora fijada para la toma de protesta del nuevo Consejo Estudiantil. Cuando terminó su examen de Física, Cindy se reunió con Libby afuera de la oficina de Dirección, mientras Carl, Sheen y Jimmy, poco dispuestos a esperar por tanto tiempo, se fueron a casa de este último para entretenerse.
Luego llegó la tarde y con ella los dos últimos eventos del día.
Cindy se apresuró a dirigirse al Gimnasio para empezar con el calentamiento. En poco tiempo tendría la competencia interestatal de Tae Kwon Do, tras la que se decidiría si le sería entregada la cinta negra en ese arte marcial. La competencia empezó a las 2 de la tarde y duró 3 horas completas. Por fortuna, Libby, Sheen, Carl y Jimmy alcanzaron a llegar para ver el momento en el que su adorada rubia lanzaba una patada hacia el tronco de un oponente demasiado grueso, arrojándolo por los aires, y ganaba el primer lugar.
Levantaron una pancarta que decía "Arriba, Cindy", pero la chica sólo la pudo admirar por unos segundos antes de irse corriendo a los vestidores. La obra escolar comenzaba a las 6 de la tarde y ella aún debía bañarse, peinarse y cambiarse.
Había comenado a llover unos minutos antes, pero eso no impidió que asistieran espectadores entusiastas para ver la obra. Música de fondo había comenzado a tocar y los actores estaban comenzando a ponerse ansiosos.
En los vestidores detrás del auditorio se había armado un caos porque los protagonistas no llegaban. Jimmy Neutron había sido objeto de burlas por su cabello azul, pero aun así era la mejor opción para asumir el papel de Danny (ya lo había memorizado). Pero con respecto al papel de Sandy se había armado un ligero intercambio de argumentos.
– Si el deporte es más importante para Cindy, ¿por qué siquiera audicionó para el papel?
– Cindy está haciendo todo lo posible por llegar aquí antes de la obra. No la molesten sólo porque ustedes no pueden hacer todo lo que hace ella.
– El resto de los actores tenemos aquí calentando desde las 5. No es justo que ella nos haga retrasarnos.
– Cindy es la mejor para este papel. Vale la pena esperar.
– Betty Quinlan es igual de buena que ella, la puede suplir. Es una suerte que Bolbi se haya aprendido la parte de Betty, con algo de maquillaje haremos que él la cubra.
– ¡Pero si Bolbi es un chico!
– En lo único en lo que estoy de acuerdo es que Cindy es la mejor para el papel: ¿O no creen ustedes que tenemos suerte de que todavía quede una virgen en la escuela para tomarlo?
La mala suerte quiso que fue precisamente en este último argumento que Cindy llegó a los vestidores.
Cindy sabía que su popularidad era inestable. Entre más intentaba hacer todo perfecto menos conseguía tener satisfecho a todo mundo. Lo peor de todo era que ella misma, a veces, muchas veces, tampoco estaba satisfecha.
Jimmy fue el único que lo vio venir, pero sus fuerzas no fueron suficientes para detenerla. Cindy se lanzó contra la chica que había dicho lo anterior y le dio un puñetazo en la cara. Al parecer había sido suficiente ese golpe, por lo que no le volvió a pegar. Para la otra muchacha también había sido suficiente, ya que ahora se acurrucaba en el suelo, escondiendo su nariz. En ese punto estaban cuando llegó Nick, campante, con una piruleta en la boca. Ignoró la pelea entre las chicas y se fijó en el cabello azul del chico genio:
– ¿Qué le pasó a Neutron? –dijo, apuntándolo con su paleta. Algunos se rieron y la tensión se disipó.
Libby sacó a su amiga de los vestidores, mientras otras ayudaban a la muchacha caída.
– Cindy...
– Me voy. Ya me cansé de que nadie valore mis esfuerzos.
– No te vayas. Yo les haré entrar en razón.
– No gastes tus esfuerzos, Libby. Nos vemos después.
Y la chica se fue.
Los preparativos para que Betty supliera a Cindy no se hicieron esperar. En realidad, a pesar del percance inicial, la obra salió a pedir de boca. Todo mundo disfrutó de los bailables, del vestuario y del cabello, por supuesto. Sasha Vortex, la madre de Cindy, permaneció entre los espectadores durante toda la obra, con los brazos cruzados, sin renunciar a su orgullo que le decía que su hija aparecería al fin para justificar su ausencia.
Jimmy se prometió que después de las dos horas y media que duraba la obra iría corriendo a ver cómo se encontraba Cindy. Además, ir a buscarla en ese momento probablemente sólo la enfadaría, quizá necesitaba ese tiempo a solas.
Eso pensó.
Aun cuando estaba lloviendo cada vez más fuerte, Cindy caminó los más de 10 km que separaban la preparatoria de su casa, pensando. ¿Por qué a Jimmy no le afectaba como a ella? ¿De verdad era tan superior? Por un momento quiso tener su mente. Por un momento, de nuevo, quiso ser un genio como él, y superarlo. Desde el quinto grado ella no se sentía así. Ya no le molestaba que fuera un genio y que se dedicara a hacer inventos. Ya no era la Cindy que quería toda tu atención. Ahora sólo deseaba saber lo que él pensaba todo el tiempo.
Y siempre era muy difícil obtener respuestas.
Ya estaba doblando la calle que la llevaría a casa. Se le ocurrió una idea.
Seguramente no había ninguna justificación para lo que estaba pensando, pero, por otra parte, no habría nada que le impidiera regresar a la normalidad una vez que hubiera probado lo que quería probar. Eso era ser inteligente, ¿no?
Y ella creía que se había ganado el derecho a saber, a tener las respuestas que siempre quiso tener.
Ya estaba en medio de la calle, en medio de dos casas que se ocultaban en la oscuridad de la lluvia. Estaba a igual distancia de ir a casa y volver a la normalidad que de ir y cumplir sus sueños.
La Cindy normal se tomaría su tiempo para investigar al respecto, sopesar pros y contras. Pero la obra seguramente estaba por terminar y, en coche, el viaje que ella hizo en dos horas se podría realizar en diez minutos.
Corrió entre los árboles del jardín delantero de Jimmy Neutron hacia el pasillo que la llevaba todos los días a la casa club. Todo estaba quieto, pero ella tenía que ser extra cuidadosa. Pasó uno de sus cabellos por el escáner. Lo tuvo que pasar un par de veces, por el temblor de sus dedos. Cindy entró al laboratorio.
La caja que la mamá de Eddie había traído hacia un par de meses aún permanecía sellada y ella sabía dónde estaba porque el laboratorio de Jimmy se había convertido en su segundo hogar.
Abrió la caja con unas tijeras. Se detuvo, aguzando el oído, pero luego continuó.
Y ella había supuesto que nunca dejaría que una máquina de Neutron le reconfigurara el cerebro de nuevo.
Sabía como funcionaba esta máquina. Sus palancas y luces de señales no encerraban misterios para ella. Y ya nunca más lo harían.
De pie, a mitad del laboratorio, en medio de experimentos de todo tipo, Cindy Vortex se puso en la cabeza el casco. "Debo estar loca..." Y activó la palanca. Sintió primero un calambre en las extremidades y luego llegó la inconsciencia.
Con la novedad de que me hice una cuenta de deviantArt. Mi usuario es LPLunaPhantom, igual que aquí y en todas partes. Se supone que estoy aprendiendo a dibujar, entonces podría estar subiendo algunas imágenes de vez en cuando. Por ahora lo que quiero es terminar un dibujillo de la pandilla en su vestuario de Grease.
Con respecto al capítulo: Siempre me alargo con las introducciones, pero creo que por fin ya estoy entrando a donde quiero… ¿Ya saben lo que va a pasar? No soy muy mala con Cindy, ¿verdad?
Por cierto, ya me dijeron que la preparatoria en EEUU dura cuatro años. Lo voy a corregir por ahí.
Recomendaciones musicales: "Where is the edge?" de Within Temptation y "Moon trance" de Lindsey Stirling.
Nuevamente les agradezco las visitas y los reviews. Pronto subiré lo que sigue.
¡Saludos!
