Cerca de ti
Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, es de Hiro Mashima.
Autor: Aiko Amori
Categoría: Romance & Humor
Personajes principales: Lucy Heartfilia, Gray Fullbuster, Natsu Dragneel y Juvia Loxar.
Rating: K+
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Capítulo III
Sus ojos se abrieron lentamente. Ahogó un bostezo, parpadeó varias veces y con sorpresa vio que seguía en casa de Lucy. Volteó a su derecha y se encontró a la joven, que yacía con la cabeza reposando en el plato en el que había comido anteriormente. No pudo reprimir esbozar una sonrisa. La rubia solía ponerlo de buen humor, ya que le pasaban muchas cosas, en su mayoría, graciosas. Decidió llevarla a su habitación. La levantó con sus fuertes brazos y se la puso por encima del hombro. Abrió la puerta de la recámara, que se encontraba en absoluta oscuridad, y como no conseguía ver prácticamente nada, buscó a tientas el interruptor de la luz. Batalló un poco, pero al final lo encontró. La colocó sobre el colchón y, listo para salir de ahí, quiso levantarse, pero algo lo detuvo. Fueron los brazos de Lucy, que le rodearon el cuello.
—Siempre quise tener un gatito como tú— musitó entre sueños. Así que Lucy Heartfilia hablaba cuando estaba dormida... —Estás muy bonito, ¿sabías?
Gray se sintió sofocado. La joven cada vez lo abrazaba con más euforia y sería más difícil salir de su agarre sin que ella se despertara. ¿Qué podía hacer? Sólo esperar a que debilitara el abrazo, no había otra opción. De repente, se dio cuenta que no sentía tanto calor como antes. ¿Qué demonios? ¿En qué momento había pasado eso? Se encontraba desnudo y encima de muchacha, en una posición sumamente comprometedora. Tragó saliva. Esperaba que Lucy no abriera los ojos por nada del mundo. Si lo miraba así, arriba de ella y sin nada de ropa, no le iba a ir para nada bien. Lucy no era ni una décima parte tan aterradora como lo era Erza, pero igualmente su reacción al ver semejante posición sería… Bueno, ni quería saberlo. Se acordó de la vez en que lo corrió cuando él entró sin permiso a su vivienda —y estaba desnudo, como casi siempre—, ella le propinó una tremenda patada, que Gray se preguntó, ¿de dónde habría sacado tanta fuerza? Así pues, Lucy se enfadaba y golpeaba a Natsu cada vez que invadía su privacidad, y él no sería una excepción.
Desconocía cuánto tiempo había pasado desde que estaba así. Gran parte de ese período se la pasó pensando en qué haría Lucy cuando se percatara de la situación. Gritar como poseída hasta que se le acabara la voz era la primera opción. La segunda era que lo llamara "pervertido" y lo pateara con fuerza descomunal como la vez pasada. La tercera que lo corriera de su casa, gritándole que no volviera jamás. Y, por supuesto, la última opción era la más posible: que hiciera todo lo anterior mencionado.
La respiración de la maga de espíritus estelares se tornó más relajada y, con ello, los brazos se aflojaron del cuello de Fullbuster. Gray sintió que se le quitaba un gran peso de encima—literalmente, ya que era justo lo contrario—. Lo más pronto que pudo se levantó de la cama y se vistió. Lucy comenzó a murmurar cosas ininteligibles, como monosílabos. Por un segundo pensó que abriría los ojos, pero no fue así. La cubrió con una sábana y se apresuró a salir de la recámara. Uf, de la que se había salvado.
Preparado para retirarse e irse hacia su casa, miró a Natsu y Happy dormidos en la sala. Lo iba a despertar para que se fuera con él, pero el Dragon Slayer tenía el sueño bastante pesado, tanto, que si se abría la tierra él ni se daba cuenta. Optó por quedarse ahí. Sabía que no podría dormir a causa de los ronquidos de su compañero, pero tampoco tenía pensado permitir que Natsu se quedara a solas con Lucy. No era correcto.
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La luz del sol se filtró a través de la ventana de su habitación, logrando con ello que sus ojos parpadearan, y poco a poco los abrió. Estiró sus brazos para sentirse menos adormilada. Observó el reloj despertador que estaba en el buró a un lado de su cama. Con asombro vio la hora que marcaba: Nueve con quince minutos de la mañana. Buscó sus pantuflas, se las puso y fue a mirarse al espejo. ¿Por qué se había despertado tan tarde? ¿Por qué no puso la alarma la noche anterior, como acostumbraba hacerlo todos los días? ¿Por qué tenía esa cara que podría que provocarle un infarto a cualquiera que la viera? Bueno, tampoco era para tanto. Solamente estaba un poco despeinada. Sonrió, consciente de que había exagerado al pensar que estaba espantosa. Una última y más importante pregunta llegó a su mente: ¿Cómo es que había llegado hasta su habitación?
No es como si se hubiera puesto hasta atrás por consumir un alto porcentaje de alcohol – eso encajaba con Cana, con ella no.-, o que tuviera amnesia de vez en cuando. No. Ella sabía que Natsu, Gray y Happy habían llegado a su casa a altas horas de la noche con el gato que había olvidado en el Gremio y que, después, entraron a su casa con la novedad de que querían prepararle la cena. Sabría Dios que mosca les picó. Cuando terminaron de cocinar, le sirvieron en un plato y ella se dispuso a comer. En el instante que probó el primer bocado, supo que a ellos se les debía mantener lejos de la cocina. Les dio unos cuantos consejos que, en el fondo, sabía que ninguno de los dos había puesto ni un poco de atención. Después de hablar de cosas sin importancia, el sueño se fue apoderando cada vez más de ella. Hasta ahí todo bien. Pero no supo en qué momento se quedó dormida. Ignoraba si sus compañeros ya se habían ido o continuaban ahí cuando ella se entregó por completo a los brazos de Morfeo. Suspiró. Ya se los preguntaría cuando los viera.
Tan absorta estaba en sus pensamientos que no se percató que el gato maullaba sin cesar. Lucy lo miró, sonriente.
—¿Tienes hambre, gatito? Apuesto a que sí— le hizo una caricia en la cabeza y lo tomó entre sus manos. El animal ronroneó, dándole un lengüetazo en el brazo. Desde pequeña había deseado tener una mascota, pero su padre no le había dejado. Ahora, a sus diecisiete años, tenía un gato del cual no se podría hacer cargo por mucho tiempo por sus constantes misiones. Lo único que esperaba era no encariñarse mucho con el, porque así se le dificultaría más la despedida.
Se dirigió al refrigerador en busca de leche. Por alguna razón volteó a la sala y ahí estaban Natsu y Happy, dormidos. Lucy lanzó un fuerte grito. Ellos nunca aprenderían la lección.
—¡Natsuuu, Happy! ¿Qué hacen aquí?
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Mirajane observaba cautelosamente a Gray por el rabillo del ojo. Verlo en el estado en el que se encontraba no era muy común. El chico había llegado prácticamente arrastrando los pies, después de que abrieran el Gremio, a muy temprana hora del día. A menos de que tuviera una misión, él normalmente llegaba casi a medio día. Raro. Tenía ojeras, indicio de que no había dormido bien. La albina le preparó un café y se lo dio. Él le agradeció con un asentimiento en la cabeza, sin decir nada ni una sola palabra. Meneó la bebida, esperando que se enfriara un poco para poder consumirla.
—Gray, ¿estás bien?— preguntó con preocupación Mirajane. Pasaron como tres segundos antes de que él asintiera con la cabeza.
Por culpa del tonto de Natsu no pudo pegar el ojo en toda la noche. Además de por los fuertes ronquidos, vigilaba de que no fuera "sonámbulo" y misteriosamente fuera a parar a la cama de Lucy. Después de descubrir que Lucy hablaba cuando estaba dormida, era más creíble pensar que Natsu caminara dormido. Tenía sentido.
Pasó buen rato tendido sobre la barra. Poco a poco fueron llegando más miembros del Gremio, rompiendo la calma del lugar. Una conocida voz le llamó, con un tono de voz bastante intranquilo.
—¿Se encuentra bien, Gray-sama? Dígale a Juvia en qué puede ayudarlo, ella estará muy contenta en hacerlo. — reveló la joven de cabello azul, poniendo su rostro también en la barra, para estar a la altura del de Gray.
A Fullbuster le abrumó la cercanía de Juvia, así que se alejó un tanto de ella. Ella era muy atenta con él, quizá demasiado. No le gustaba para nada eso. Quería su espacio, pero ella aparecía detrás de él en el momento menos pensado, lo llamaba "Gray-sama" como si de un ser de la realeza se tratara y eso lo espantaba. No era su intención ser grosero con ella, así que respondió:
—Sólo me falta dormir, eso es todo— murmuró él. Levantó su cabeza e ingirió lo que faltaba del café, para así despertar de su somnolencia.
Al oír eso, automáticamente se le colorearon las mejillas. Con que era eso, bueno, pues Juvia tenía una buena solución.
—Si Gray-sama quiere, Juvia le acompañará a su casa y dormirá junto a él, para que pueda estar tranquilo. —movió su cuerpo de un lado a otro, imaginándose las escenas: Gray dormiría como si fuera un bebé y ella lo observaría y, lentamente, se aproximaría para darle un dulce beso.
El joven miró la cara de Juvia y, como sabía que tenía una gran imaginación, supo que ella estaba creando una nueva historia de ellos.
—No, gracias.
Loxar siguió insistiendo y él continuó negando.
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Luego de la reprimenda por invadir su departamento y unos cuantos golpes que le atizó, los cuatro se dirigieron al Gremio de Fairy Tail. Lucy tenía planeado dejar al animal en su casa, con suficiente comida y agua, pero el gato le puso unos ojos de tristeza que ella no pudo negarse a llevarlo consigo. Giró a ver a Natsu y le preguntó por tercera vez:
—¿Seguro que no me llevaste a la cama ayer?— interrogó, queriendo saber una respuesta concreta. Se arrepintió de haber dicho eso al instante, puesto que no había acomodado bien las palabras y Natsu podía mal interpretarlas. Sintió que lentamente se ruborizó. —Este… Natsu, no es…
—Se gussstan.—parloteó Happy. Lucy frunció el ceño y le ordenó que se callara, mas el Exceed hizo caso omiso a la rubia.
—Que no fui yo, Luce. ¿No fue el cubito de hielo?—cuestionó, sin que en realidad le importara mucho el asunto. Ignoró la burla de Happy y prosiguió caminando, con las manos entrelazadas atrás de su cabeza. Únicamente quería llegar al Gremio, ir al tablón de anuncios y buscar una misión interesante. O buscar alguien con quien pelear, claro.
—Es cierto, no había pensado en él. Le preguntaré cuando lleguemos..— inconscientemente se había quedado parada, mientras que Natsu y Happy continuaron andando.
— ¡Oigan, espérenme!— gritó Lucy, acelerando el paso para alcanzarlos.
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La mayor parte de los miembros de Fairy Tail ya estaba en el Gremio. Como todos los días, Lucy tenía pensado ir a la barra y saludar a Mirajane, pero fue entonces que vio conversando a Gray y Juvia y supo que no debía ir ahí por lo pronto, los interrumpiría y eso era algo que no estaba dispuesta a hacer. Una sonrisa se formó en su rostro. Bien por ti, Juvia. Haría lo que estuviera a su alcance para que esos dos fueran pareja. Sería algo así como una especie de cupido. Y sí, ya lo había decidido: sería la madrina de sus hijos.
Natsu se adelantó, preparado para iniciar una disputa con Gray. Lucy se lo esperaba, así que fue tras él y logró cubrirle la boca antes de que el de cabello rosa le berreara al mago de hielo alquímico. Con la otra mano le pidió que guardara silencio.
— ¿Qué pasa?—interrogó, cuando se vio liberado de la mano de la rubia. Lucy se comportaba de una forma extraña últimamente. Desde que la conoció le pareció rara, pero ya se estaba saliendo de control. —Eres rara, Luce.
—No te metas con Gray ahora, déjalo hablar con Juvia, ¿sí?— pidió con mirada suplicante. Natsu se cruzó de brazos, enfurruñado. La rubia observó a su alrededor y divisó a lo lejos al Dragon Slayer de hierro. —Mira, ahí va Gajeel.— en cuanto escuchó ese nombre, el chico salió corriendo para buscarle pelea.
Hearthfilia pasó una mano por su frente, aliviada. Bien, ¿entonces qué haría? Desde donde estaba, el diálogo de Gray y Juvia parecía entretenido, así que la muchacha de cabello azul no ocuparía de su ayuda por el momento.
—Buenos días, Lu-chan. ¿Cómo estás?—saludó efusivamente Levy. Al ver que la rubia no le había prestado atención, por sobre el hombro de Lucy trató de ver qué tanto veía— ¿Qué miras?
—A Gray y Juvia. — respondió automáticamente. Cuando se percató que Levy estaba a su lado, dio un ligero brinco. —Ah, h-hola Levy-chan.
Los ojos de McGarden brillaron con un deje de suspicacia. Una mueca muy parecida a una sonrisa se formó en su cara y le dio un grácil codazo.
—¿Acaso estás celosa, Lu-chan?
— ¿Eh? Claro que no— murmuró, queriendo aclarar lo más rápido posible la confusión. Presa del pánico, desconoció que sus mejillas fueron adquiriendo una tonalidad rosada. —No es lo que piensas, Levy-chan, yo sólo…
—Tu cara dice lo contrario, Lu-chan…—al instante, Lucy se llevó las manos a su cara, tratando de ocultar el rubor.
—Me pongo roja con facilidad— y era cierto. Desde pequeña había tenido ese inconveniente, no era porque le gustara Gray o algo así. Sabía que, si no aclaraba el asunto, el rumor se iba a esparcir como humo por todo el Gremio. No era cierto y no le convenía para nada que Juvia se enterara de eso, pues la volvería a tomar en contra de ella y tenía suficientes problemas como para añadir otro a la lista.
—Ajá— musitó, no muy convencida. La expresión de Levy cambió. De una de burla se convirtió en una de asombro. —Lu-chan, Gray está volteando para acá.
Lucy no le dio importancia a eso. Estaba disponiéndose para contarle la verdad a Levy, buscando las palabras adecuadas. Cuando terminó de contárselo, el rostro de su amiga era todo un poema.
—Para que quede claro: No me gusta Gray. Sólo es un compañero de equipo y amigo—McGarden se limitó a asentir. Lucy suspiró. —Por cierto, Levy-chan ¿no tienes un libro que tenga consejos sobre cómo conquistar a un hombre?
Levy hurgó dentro de su bolso y sacó un libro delgado, con un hombre persiguiendo a una mujer como portada.
—Te lo recomiendo, contiene muchos consejos infalibles. — señaló, guiñando un ojo.
— ¿Te han funcionado con Gajeel?—no pudo negar que fue una buena manera de "vengarse", aparte de querer saciar su curiosidad respecto a los avances de esos dos. Fue el turno de Levy de ponerse como un tomate maduro.
—N-no… No los he puesto en práctica y no creo que lo haga. Quizá él no sienta lo mismo por mí, Lu-chan. —y es que a su amiga no podía mentirle diciéndole que consideraba a Gajeel sólo como amigo, pues, desde que lo vio, sintió una extraña conexión con él. No era precisamente el prototipo de un príncipe azul, más bien era un tanto difícil y antipático, pero ella quería conocerlo a fondo, pues sabía que Gajeel Redfox no era todo lo que aparentaba ser. No se atrevía a decir que fue amor a primera vista, más bien fue miedo a primera vista. Pero poco a poco lo fue conociendo mejor y descubrió que no era tan rudo. Tenía un fuerte sentido de protección hacia ella, probablemente porque ella era muy menuda y él muy alto, pero fuera cual fuera la razón, a Levy le empezó a llamar la atención. Al pasar el tiempo, su corazón latía vigorosamente cada que lo veía, ahí fue cuando se enteró de que le gustaba.
Recurrió a leer más libros de amor, aunque en ningún momento quiso aplicarlos para conquistarlo. No, si él correspondía algún día a sus sentimientos, sería a la auténtica Levy McGarden, no por la ayuda de algún libro.
—Eso no lo sabes. Deberías de decirle lo que sientes. — aconsejó Lucy, enternecida por lo hermosa que se miraba su amiga al hablar del chico que le gustaba. Era cierto lo que decía la gente. El amor te hace ver más bella. La forma en que te expresas, el brillo de los ojos, la sonrisa, todo era distinto. Todo se reflejaba hacia el exterior. Una sonrisa se formó en la faz de la rubia. Quería experimentar cómo era el estar enamorada. Tenía un ligero conocimiento de los síntomas por lo que había leído en los libros, pero ella no conocía aún ese sentimiento.
Levy convino darle otro giro a la conversación.
—Y… ¿A ti te gusta alguien, Lu-chan?— Heartfilia no se esperaba aquella cuestión por parte de su amiga. Al pasar un momento reaccionó y negó con la cabeza. — ¿Qué hay de Natsu?
La confusión llegó con más vigor a Lucy. ¿Porqué siempre la emparejaban con Natsu? Sí, se la pasaba mucho tiempo con él, pero no había nada más que una amistad entre ellos, ¿o sí?
— ¿Natsu? ¿Por qué piensas que hay algo entre nosotros?— preguntó con vehemencia. La verdad era que ella quería saber el porqué las personas pensaban que entre ellos dos existía algo más.
—Te gusta, ¿no es así?
—Responde a la pregunta que te hice, Levy-chan— le farfulló Lucy, con simulado enfado.
Levy infló los mofletes, en forma de berrinche.
—Está bien—adoptó una expresión soñadora y empezó a relatar— Cuida bastante de ti, Lu-chan, ¿no te has dado cuenta? Se preocupa mucho por tu bienestar. Y, aunque lo niegues, me he dado cuenta de cómo le miras.
—Cuida de mí porque somos compañeros de equipo. Así como se preocupa por mí, lo hace por Happy, Erza, Gray y cualquier miembro de este Gremio. Natsu tiene un gran corazón y para él la amistad es lo principal. No sé de qué forma dices que lo miro, pero yo creo que es porque le tengo un profundo cariño.
—Que puede ser amor…
— ¡Levy-chan!
McGarden no insistió más en el tema. Llegaría el momento en que Lucy, por sí sola, se diera cuenta si sentía algo más por Natsu o era pura amistad. Ella sólo decía lo que miraba. No era ninguna adivina o experta en notar el amor, podía equivocarse, pero Lucy preguntó y ella simplemente respondió con sinceridad.
—Así que… ¿cómo ayudaremos a que Gray y Juvia sean pareja?— musitó Levy con alegría, después de unos minutos de silencio. Los ojos de la rubia, antes pensativos, brillaron de felicidad, a pesar de que no tenía idea de cómo ser de utilidad.
—No lo sé— bufó, un tanto derrotada. — ¿Alguna idea?
— Es cierto. — dijo Levy en voz alta. —Me olvidé por completo del libro— lo tomó y le dirigió una mirada cómplice a Lucy, quien le respondió con una sonrisa.
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Decidió que lo mejor era irse a descansar un poco. No había mucho movimiento en el Gremio. Erza no aparecía por ningún lado, Natsu peleaba con Gajeel, Lucy platicaba con Levy y Happy comía un pescado con avidez. Gray no contaba con suficiente energía para ir a molestar a Natsu y Gajeel, posó una mano en su cara y, aburrido, preguntó a Mirajane si había una misión interesante para realizar en solitario.
—Por ahora no hay—manifestó luego de ver el libro—Todas requieren de mínimo dos personas. Gray, tu ropa.
— ¿Cuándo pasó esto?— y velozmente recogió su ropa para ponérsela.
—A Juvia le gusta mucho como se ve Gray-sama. —dijo Juvia, con corazoncitos en los ojos.
Apenado, Gray tomó su ropa y se vistió velozmente.
—Me voy— anunció, levantándose de su asiento. Juvia inmediatamente le siguió, despidiéndose de Mirajane con la mano y apresurándose para que Gray no se fuera sin ella.
—Juvia le acompaña.
—Quiero estar solo, Juvia. — murmuró, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón.
Levy y Lucy salieron casualmente frente a ellos.
—Esto va mal, Lu-chan. Gray quiere estar solo, ¿qué hacemos?—le musitó al oído. Lucy, al segundo, le contestó. —Lo tengo. Tú sígueme. — Levy afirmó con la cabeza.
Como no queriendo la cosa, Lucy alzó la voz un poco más de lo habitual.
—Levy-chan, he oído que cerca de aquí venden unos helados riquísimos, ¿vamos?— preguntó animadamente la rubia, aplaudiéndose interiormente por ser tan buena actriz. En las misiones que había compartido con Gray se había percatado de que este, cada que podía, comía nieve. Era una buena oportunidad para que Gray y Juvia tuvieran su primera cita.
—Me parece una excelente idea, se me antojó uno. Oh, mira, ahí están Gray y Juvia, ¿qué tal si los invitamos?— formuló Levy, con una expresión de asombro en su cara un tanto forzada. A Lucy le pareció sumamente graciosa, pero trató de contener la risa y respondió.
—Claro. Chicos, ¿les gustaría ir con nosotras a la heladería?— Lucy miró a Juvia con sagacidad, esperando que captara el mensaje que le quería transmitir a través de sus ojos. Al ver que los ojos de Juvia cambiaron de estar confundidos a mostrar felicidad, supo que había logrado su cometido.
—Juvia sí quiere ir. Gray-sama, ¿nos acompaña?
Gray, al mirar a Lucy con el gato entre sus manos, no pudo evitar recordar lo sucedido la noche anterior. Así que Lucy siempre quiso tener una mascota…
Cuando volvió en sí, ya iba de camino con las chicas. Juvia lo tomó del brazo y sonreía. Al lado de ella, Levy y Lucy cuchicheaban entre sí. Bueno, ya tenía cerca de una semana que no comía helado. Se olvidó de que tenía sueño y una imagen de nieve de chocolate se adueñó de su mente.
Llegaron al establecimiento y cada quien pidió lo que quería. Lucy pidió uno de fresa con vainilla, Levy uno de galleta con chispas de chocolate y, finalmente, Gray y Juvia de chocolate.
Tienen cosas en común pensó con alegría Lucy. Se permitió mirarlos un poco más, viendo lo bonitos que se miraban juntos. Gray era guapo, Juvia hermosa. El joven no decía palabra alguna, sino que únicamente estaba concentrado en disfrutar su helado. Juvia miraba los movimientos de él, suspirando, olvidándose de su helado que se estaba derritiendo.
Necesitaban más privacidad, eso lo sabía Lucy. ¿Pero cómo irse de ahí sin levantar sospecha? El gato maulló. Le contó a Levy lo que iban a hacer.
Discúlpame gatito. La rubia aventó de forma un tanto brusca al animal, lo que provocó que saliera corriendo del lugar. Lucy, preocupada por el felino que se le había escapado, salió en busca de el.
— ¡Gatito, espera!
— ¡Te acompaño a buscarlo, Lu-chan!— y así ambas se retiraron de la heladería, dejando asombrados a unas personas que estaban comprando nieves y a un muy molesto dueño.
—¡Esperen, no me han pagado!— se iba a lanzar en busca de las chicas, cuando alguien lo detuvo.
—Yo pagaré por ellas, señor.
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Detrás de unos arbustos, ambas respiraban con algo de dificultad por el esfuerzo realizado. Lucy tardó un poco para encontrar al gato y Levy le siguió, preocupada. Acordaron ocultarse para ver como marchaba la cita. Lucy tuvo ganas de jalarse el cabello de frustración, al ver que habían olvidado pagar por sus helados. Lejos de ayudar a Juvia, había arruinado su cita con Gray, pues, después de pagar, salieron de ahí.
—No te sientas así, Lu-chan. Hiciste lo que pudiste por ayudar a Juvia. Mañana será otro día.
—Tienes razón. Mañana será otro día. — Tal vez, las cosas fueran mejor al día siguiente. Juvia había confiado en ella y le defraudó. No descansaría hasta ver a la maga de agua feliz.
Levy apoyó una mano en su hombro y las dos rieron al acordarse de su fuga. Si volvieran a ir a ese lugar—que no creían que fuera a pasar—, el jefe del local no las miraría con buenos ojos.
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Nada más llegar al Gremio, las chicas le dieron las gracias a Gray. Levy le tendió el dinero de su helado y Gray no lo aceptó. Jet y Droy llegaron a preguntarle algo y se fue con ellos, no sin antes despedirse y agradecerle nuevamente al mago de hielo. Gray asintió y murmuró un " por nada".
—Yo te pagaré después, se me olvidó el dinero en la casa. — explicó Lucy, algo avergonzada.
—No te preocupes, Lucy. — observó detenidamente al gato que dormía en los brazos de Hearthfilia. — ¿Cuál es su nombre?— preguntó, sin tener demasiado interés ciertamente.
Lucy se extrañó. Él apuntó hacia el gato.
—No le he puesto nombre aún.
— ¿Qué te parece helado?
—Que original— apuntó Lucy, riendo. Juvia apareció de repente y opinó que "Gray-sama" sería bonito nombre. Gray desechó la idea instantáneamente. No le parecía para nada que llamaran a un gato por su nombre.
—Gato man— aconsejó desde la otra mesa Elfman. Todos se le quedaron viendo con un signo de interrogación.
Cada miembro de Fairy Tail opinó sobre qué nombre ponerle a la mascota de Lucy. Ninguno de los que le dijeron terminó por convencerla, así que, mientras encontraba un nombre que le gustara para el, le diría "gatito"
— ¿Te gustan los gatos? — A Gray no le fascinaban, pero tampoco los detestaba. Le daban igual. Dio un leve cabeceo que Lucy interpretó como un sí. — ¿Me harías el favor de cuidarlo esta noche?
— ¿Por qué?
—Es que no me quiero encariñar tanto con el. Ya sabes, pronto llegará un día en el que…
—Está bien.
Lucy sonrió, pues no esperaba que él fuera a aceptar cuidarlo. Se miraba que a él le gustaba más estar solo.
—Muchas gracias, Gray.
Erza bajó las escaleras en compañía de Natsu y de Happy. Se dirigieron hacia Gray y Lucy.
—Mañana partiremos a una misión, chicos. Necesito que estén temprano aquí, pues nos espera un largo viaje. — Pasó la vista por los muchachos, quienes asintieron —Lucy, te recomiendo que alguien te cuide al gato, no lo podrás llevar.
Natsu y Happy se emocionaron ante la idea de una nueva aventura, al igual que Gray y Lucy.
Al parecer, el plan de juntar a Juvia con Gray tendría que esperar.
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Fin del capítulo III
Nota de la autora: ¡Hola de nuevo! Siento la demora, pero bueno, aquí está un nuevo capítulo. Espero que les haya gustado. Como ven, no me gustan los romances rápidos, pues aún no se nota interés por ninguna de las dos partes, pero eso poco a poco irá cambiando. Creo que el siguiente capítulo será un poco más largo. No han aplicado aún los consejos del libro de Levy, puesto que no hubo oportunidad ya que Gray estaba presente. Lucy y Levy hicieron lo que estuvo a su alcance para juntarlos pero no resultó como esperaban. A ver que hace Lucy después…
Ahora hay unas cuantas preguntas que quedan en el aire y que luego se irán resolviendo.
¿De qué se tratará la misión?
¿A Lucy le gustará Natsu?
¿Habrá triángulo amoroso? ¿O cuadrado?
¿Lucy se enterará algún día de que Gray estuvo encima de ella sin nada de ropa?
Entre muchas más.
Cualquier sugerencia es bienvenida. Agradezco muchísimo sus comentarios. Espero pronto traer la continuación. Nos leemos : D
Aiko Amori
