Narra Rachel
-Discúlpame debo ir al baño – le digo a Brody levantándome de la silla – Eh… Sarah – la llamo cuando la veo caminando con otra bandeja en la mano - ¿Dónde quedan los servicios?
-Por aquel pasillo a la derecha – me indica, sus ojos son tan parecidos a los de mi Quinn.
-Gracias – me apresuro a llegar al baño - ¡Dios debo estar volviéndome loca! Es imposible que sea ella, la enterramos hace dos años ¡No puede ser ella! –Me paso las manos por la cara totalmente frustrada – pero es idéntica a Quinn, en su voz, en sus ojos, en su manera de caminar, parece la hermana gemela de Quinn – suspiro tratando de tranquilizarme - Okay, deja de pensar en Quinn, no es Quinn. Es alguien muy parecida a Quinn. Solo eso – me digo mirándome al espejo – sueno como una loca – sacudo la cabeza antes de lavarme las manos y volver a la mesa a terminar mi plato
-¿Todo bien? – me pregunta Brody
-Sí – finjo una sonrisa, realmente quisiera irme para mi casa pero esta chica me tiene bastante intrigada.
-Sarah vino y me dejo la carta de postres – me la mostro – no sé si quieras algo – realmente no tenía hambre pero mis ganas de volverla a escuchar me ganaron
-Quiero un "Apple crisp" – le dije ubicando con mi mirada a la camarera, que estaba hablando con un chico con los rasgos parecidos a los de Santana y siento una punzada directa en el corazón ¿Celos? No creo, acabo de conocerla, debe ser por el parecido con mi Quinn.
-Está bien, allí viene
-¿Quieren algún postre? – su sonrisa me están familiar.
-Sí, ella quiere un "Appel Crisp" y yo quiero un "Madeira tasting" – Sarah sonríe divertida
-Claro, muy buena elección – me guiña el ojo, o eso creo – volveré en un par de minutos
-Es muy agradable esta chica – me dice Brody, realmente lo es. Tiene un toque de Quinn pero es mucho más dulce y amable, ¡Dios! Debo dejar de pensar en Quinn, pero solo con pensar que debo dejar de pensar en ella, me duele mi corazón. No puedo darme el lujo de olvidarla, no me lo perdonaría.
-Sí que lo es – entabla una conversación conmigo pero mi mete estaba a kilómetros de allí, mientras el habla yo recuerdo mi última conversación con Quinn, su último mensaje. Aun lo conservo. Conservo sus te amo. No he sido capaz de eliminarlos.
-Aquí tienen - ¿En qué momento volvió Sarah? – sus postres
-Gracias. Me das la cuenta por favor – le pide Brody
-Tranquilo, va por cuenta de la casa – sonríe mirándome a mi ¿Ella nos está invitando la cena? – buen provecho y espero que les haya gustado venir a cenar a este restaurante.
No vuelvo a verla después de que se marcha de allí directamente a lo que supongo es la cocina. Brody me ayuda a levantar y ambos salimos hacia el auto que se encuentra estacionado a unos metros de allí.
-Espero te haya gustado la cena – se rasca la cabeza, noto que ya hemos llegado al departamento – aunque no esperaba que no tuviera que pagar, espero que la hayas pasado bien.
-Sí fue interesante. Gracias por llevarme, nos vemos mañana en clase – me despido de beso en la mejilla y me encamino rápidamente hacia las escaleras.
-¿Cómo te fue con Weston? – es lo primero que escucho cuando entro en el departamento.
-Bien, fue una linda cena
-¿Linda?
-Si bueno, hubiese sido una cita si él hubiera pagado la cuenta
-¿No la pago? – Dijeron ambos a la vez - ¿Te toco pagarla? – esta vez hablo Kurt
-No, en realidad la camarera nos invitó la cena – no digo más, sé que ambos están confundidos, yo también, no es común que hagan eso – me iré a descansar, mañana tengo que estar en el teatro temprano – les informo caminando hacia mi habitación.
En la oscuridad busco entre mis cajas, los recuerdos. Las pocas fotos que tengo con Quinn, realmente fue muy corto el tiempo que pasamos juntas, no es justo. Cuando por fin podíamos estar juntas sin ningún problema, ella pasar tiempo con su pequeña hija, tuvo que ocurrir ese maldito accidente. Sin darme cuenta vuelvo a llorar apretando con fuerza una foto de Quinn contra mi pecho ¡La extraño y la amo en las mismas cantidades!
Siento que alguien me abraza. Santana me sostiene entre sus brazos mientras me permito llorar en su hombro, sé que la perdida de Quinn también le afecto a ella, era su mejor amiga, su hermana, no haber estado para ella en ese momento es algo que nos carcome a las dos. Ganamos esas nacionales, pero fueron las nacionales más tristes, perdimos un miembro, una amiga, una novia, una madre, una hija, un modelo a seguir.
Sin darme cuenta me quedo dormida en los brazos de mi amiga latina.
A la mañana siguiente, mis parpados pesan, ahí ojeras que adornan el contorno de mis ojos, mi garganta está seca. ¡Dios! Tengo la sensación de haber bebido toda la noche, cuando en realidad me la pase llorando por ella. Sí lo sé soy un completo desastre. Enjuago mi cara y decido salir de la habitación; es sábado, tengo que ir hasta el teatro para saber cuándo reanudaremos los ensayos de Funny Girl.
-Buenos días – me saluda Kurt desde la cocina, el olor a huevo con tocino, golpean mis fosas nasales, consiguiendo que haga una mueca divertida con la nariz, o eso creo al escuchar la estridente voz de Santana.
-Te acabas de levantar y ya estás haciendo muecas – sacude la cabeza divertida; estoy por creer que tiene un grave problema con la ropa en las mañanas, únicamente lleva puesto una camiseta, bastante larga.
-Lo siento, pero no es agradable levantarse y que el primer aroma que sienta sea el del tocino – me defiendo mientras ellos ríen. Santana saca su ya conocida bolsa de tostadas, tostadas que Kurt y yo tenemos prohibido tocar o siquiera mirar.
-Con tal de que no mandes mi desayuno a la basura, has todos los gestos que quieras – me replica Kurt divertido mientras sirve su vaso de ¿Avena?
-¿Comerás avena con huevos y tocino?
-Es delicioso – se encoge de hombros, siento nauseas en mi estomago
-Me iré a duchar, desayunare camino al teatro – me regreso a mi habitación en donde busco mis utensilios de aseo.
Son casi las doce cuando salgo rumbo a Broadway, tengo que hablar con el director, debo volver a entretener mi mente antes de que me enloquezca por completo.
A las doce y cuarenta ya estoy cerca del teatro cuando alguien – literalmente – choca conmigo.
-¡Oye! – me quejo, el choque me ha mandado al suelo.
-Lo siento no te vi. Perdón – esa voz, rápidamente levanto mi mirada y la veo ¿Quinn? – O eres tú la chica del restaurante – me sonríe mientras me da su mano para levantarme.
-Sí soy yo la chica del restaurante – bromeo colocándome de pie con su ayuda – aunque me gusta que me llamen Rachel.
-Rachel bonito nombre - me dice mientras enseña su perfecta dentadura - ¿A dónde ibas con tanta prisa?
-Oh cierto – la miro mientras sacude su cabello – tengo que ir al teatro
-¿Eres actriz de Broadway? – me pregunta claramente sorprendida
-Sí, bueno al menos lo intento – trato de restarle importancia mientras ella sigue sonriendo.
-¿Te importaría si te acompaño? Eh acabo mis clases ya y debo estar en el restaurante hasta poco más de las tres
-Claro – asiento entusiasmada, aunque la verdad no sé porque, si es porque esta atractiva chica quiere pasar su rato libre conmigo o porque esta atractiva chica, se parece bastante a Quinn.
-¿Por dónde? – me dice balanceándose sobre sus talones.
-Por allí – me hecho a caminar seguida de ella - ¿Qué estudias?
-Estudio gastronomía internacional – sigue observando los carteles como si fuera la primera vez que lo observara
-¿No vienes muy a menudo por aquí? – le pregunto observando como brillan sus ojos.
-En realidad sí – se ríe tranquilamente – yo estudio allí – me señala un edificio grande que tiene las letras "The International Culinary Center"
-¿Estudias allí? – vaya vaya
-Sip – se vuelve a balancear – pero me agrada el teatro, aunque lo mío es la cocina y bueno de vez en cuando la fotografía.
-¿Fotografía? – la miro y ella se encoge de hombros aun sonriente. Esta chica sonríe por todo. - ¿La música no te interesa?
-Sí me interesa, pero no profesionalmente – esperamos que cambie el semáforo para pasar a la otra acera – una amiga, me enseño a tocar la guitarra hace poco tiempo y de vez en cuando lo hago pero no es que me llame mucho la atención, es bueno presumir que se tocar la guitarra – vuelve a reír – pero cantar nunca – su expresión se convierte en una mueca de horror divertida – eso sí que no
-Vaya – me rio al ver su gesto, están adorable – bueno eso está bien, así no tendré competencia.
-Imagino que cantas muy bien – me mira sonriente mientras tira de mi brazo para pasar la calle - ¿En qué obra trabajas?
-Funny Girl – le digo orgullosa
-¡Vaya! – Exclama abriendo sus ojos – interpretando el mítico papel de Barbra Streisand
-¿Sabes quién es Barbra Streisand?
-Quien no sabe quién es Barbra Streisand – me mira como si estuviera loca
-Lo sé lo siento – sacudo las manos mientras lo oigo reír – es que la gran mayoría de mis amigos, conoce a Barbra es por mi… es ahí
-¿Te demoras o…?
-Pues solo debo hablar con el director – le respondo abriendo la puerta del teatro
-Está bien… ¿Te puedo esperar? – me dice cerrando la puerta tras ella
-Seguro – asiento mientras ella sigue sonriendo.
La reunión fue algo larga, poco más de una hora se demoraron los productores en decidir que los ensayos se reanudarían en una semana.
-¿Sigues aquí? – me sorprendo al verla sentada en el suelo jugando con una hoja de papel
-Si bueno – se encoge de hombros – te dije que te iba a esperar – sonríe – ahora ¿qué? – pregunta mirando su reloj, la imito son las cerca de las dos y cuarto
-¿Quieres comer algo? – Recuerdo que ella pago la cena – digo, ayer pagaste mi cena con Brody – me mira levantándose del suelo
-Si bueno, espero que tu novio no se haya enfadado
-Claro que no, y no es mi novio – la corrijo mientras ella vuelve a sonríe y sale tras de mi - ¿A dónde quieres ir? – trato de ubicar un taxi con la mirada, no me apetece caminar más.
-Bueno… tengo que ir a busca mi auto ¿Vienes? – Me indica, a lo que yo asiento y voy tras ella – Podemos comer algo en un restaurante vegetariano que hay cerca de Manhattan – me sonríe caminando por la acera.
-¿Tienes pareja? – la pregunta sonó ridícula, pero después de varios minutos en silencio pues…
-No, no tengo tiempo para amoríos – me guiño el ojo entrando en el estacionamiento. Comencé a buscar con la mirada un auto sencillo
-Es aquel – me señalo un audi plateado
-¿Eso es tuyo? – Esta chica tiene dinero - ¿Entonces porque trabajas de camarera?
-En realidad trabajo como chef – me dice desbloqueando el auto, para abrirme la puerta – anoche estaba remplazando a Joan que estaba enfermo, pero generalmente trabajo es en la cocina
-Vaya debes ganar muy bien, para pagar un auto de estos – ella solo sonríe divertida mientras enciende el auto, su interior es negro, la sillas de cuero y tiene caja automática
-En realidad el auto me lo regalo mi papá – me sonríe divertida – y trabajo como chef porque me gusta, no por necesidad. Estar tras los fogones es mi pasión y trabajar en el restaurante me da la oportunidad de expresarme mediante aromas y texturas, aprendo bastante con ellos – se detiene en un semáforo, quitando el techo del auto – Joshua es un gran chef, ha trabajado para varios famosos y a decidió transmitirnos sus enseñanzas. Soy muy afortunada de trabaja allí.
-Ya veo – la gente nos observa sorprendida, y claramente, Sarah se ve como una modelo en una revista de autos como las que había en el taller de Burt - ¿Siempre has vivido aquí?
Y por primera vez en todo el día su sonrisa se borro
-No – su rostro serio y seco me dio a entender que no debía seguir preguntando - ¿Y tú?
-No, vivió aquí hace casi dos años, vengo de Lima – Ohio
-¿Ohio? – Me mira y en sus ojos veo algo de confusión – me suena ese lugar – frunce el ceño y sacude la cabeza regresando rápidamente la mirada al camino
-¿Todo bien?
-Sí - ¿Qué diablos ha pasado?
Vaya, 22 comentarios en dos capítulos, la primera parte solo tuvo 54 comentarios, me tienen gratamente sorprendida. Espero les guste el capítulo y el martes o miércoles nos leemos con el cuarto capítulo, quien quita que me de por regalara nuevamente spoiler ;)
