Johanna fue la primera en acercarse al coche, al ver a su marido allí en esas condiciones, sin apenas pulso lleno de sangre, lo saco como pudo del coche y se le cayó el alma a los pies suplicando que se despertase:

-Jim, por favor despierta, James te quiero, Jim te prometo que nos vamos a las maldivas pero te tienes que despertar, Jimmy…-lloraba la abogada abrazando al cuerpo inerte de su marido.

-Rick y Kate tienen pulso-gritó Lanie.

-Las ambulancias vienen de camino-informo Kevin.

-Martha… a Martha no le he encontrado el pulso-dijo Javi sacándola del coche con cuidado.


Los médicos operaban de urgencia a la detective y al escritor, confirmaron las repentinas muertes de Martha y Jim, los detectives y la forense intentaban guardar la compostura por Johanna que estaba llorando llamando a su marido:

-Tranquila-decía Kevin en un intento fallido de consolarla.

-Si no hubiésemos discutido esto no habría pasado-susurro entre sollozos ella, Ryan empezó a hacerle círculos en la espalda intentando que dejase de llorar.

-Eso usted no lo sabe-respondió el moreno-No se eche la culpa de una cosa que nadie tiene la culpa.

-Piense en positivo, piense que Kate y su nieto se van a salvar-dijo Lanie haciendo que la abogada levantase la vista hacia ella y preguntase intentando no llorar:

-¿Y Ricky también?

-Por supuesto-dijeron los tres al unísono.

Una hora más tarde de aquella conversación salió el medico que antes había confirmado el fallecimiento de la actriz y el abogado, llevaba el semblante bastante serio.

-¿Están bien?-preguntó Lanie acercándose al hombre de mediana edad temiendo que la respuesta fuese negativa.

-El niño esta ha salvo-dijo dudando sobre seguir o no, pero se merecían saber la verdad-Pero su madre no, le dieron dos infartos uno cuando sufrió el accidente y otro en plena operación, no pudimos recuperarla.

Lanie respiro hondo intentado no derrumbarse-¿Y Richard?

-Sufrió un paro cardiaco y tiene una cojera permanente en la rodilla derecha, no sé si va a poder volver a andar, queremos tenerlo en observación hasta que se despierte de la anestesia para ver como evoluciona, por lo demás está perfectamente.

-Gracias-susurro antes de ver como el doctor hizo el amago de ir a comunicárselo al resto de personas pero ella le cogió del brazo y le dijo-Ya se lo digo yo.

-Vale, podrán pasar a ver al señor Castle cuando estén preparados-terminó de decir el hombre y se perdió por los pasillos.

Ryan, Esposito y Johanna esperaban impacientes a que la forense le contase lo que había dicho el médico, pero una parte de Johanna ya se había dado cuenta que algo iba mal.

Lanie se derrumbó antes de mediar palabra y entre sollozos lo único que dijo fue:

-Kate…

-¿Está bien?-preguntó con una pizca de esperanza Ryan.

-¿Y por eso está llorando lumbreras?-respondió su amigo dándole un codazo.

-¿Y el niño?-decía Johanna sabiendo que su hija desgraciadamente no había sobrevivido, la respuesta de la morena fue asentir y decir muy bajo ''Está bien''.

-¿Castle?-preguntaron los dos policías esperanzados de que su amigo estuviese bien.

-Podemos verlo si queréis-susurraba la forense.


Y allí estaban los cuatro delante de la cama de Rick, viendo como estaba enganchado a un montonazo de cables y del muslo derecho para abajo escayolado, en cualquier momento se iba a despertar, aunque por una parte preferían que no lo hicieran, se despertaría en una realidad cruel muy cruel y eso no es lo que querían para él.

-Chicos iros yo lo cuido, necesitáis descansar-se ofreció la abogada a cuidar a su yerno.

-Tú también tienes que descansar-dijo Esposito-Así que me quedo yo.

-No, él y su hijo son lo único que me quedan y no pienso perderlos, así que me quedo yo esta noche-dio por zanjada la conversación señalando la puerta.

Media hora después de que los chicos se fuesen Johanna se sentó en el sillón que había al lado de la cama del escritor, lo miro y sonrió amargamente, pensó en que la vida no era justa y menos para un joven que por fin había encontrado el amor de su vida e intentaba formar una familia con ella, para que de un día para otro todo se desmoronase.

Lloro hasta que se quedó sin lágrimas, lloro por su Katie, lloro por Jim el hombre que siempre había amado desde que se conocieron en la facultad y también lloro por Martha, esa mujer que siempre le había parecido extraordinaria, crio a un niño ella sola sin apenas recurso, como aquel que dice con una casa y poco más.

Le cogió la mano a Rick y empezó a susurrarle:

-Ricky todo va a ir bien, estaremos los tres juntos, lo superaremos juntos, te lo prometo…

Castle movió levemente la mano haciendo que la abogada levantase la vista y se topase con esos ojos azules del escritor, pero no tenían la alegría de siempre, estaban tristes mucho, como ella.

-¿Qué ha pasado?-se atrevió a decir Rick.

-¿De qué te acuerdas?-respondió Johanna jugando con los dedos de las manos del escritor.

-De todo-susurro Castle mirándose fijamente la escayola-Fue por mi culpa.

-Rick no te eches la culpa-decía la abogada haciendo que Richard soltase todo del tirón:

-Ha sido mi culpa, si yo no me hubiese enfadado por estupideces como siempre ellos seguirían aquí, todo ha sido mi culpa, si yo no hubiese saltado como salte, Jim hubiese visto el camión y no hubiese pasado nada-rompió a llorar.

-Ey, ya está, vale, no ha sido culpa de nadie-le intento consolar Johanna, después de unos minutos en silencio Castle dejo de llorar y su suegra dijo-¿Estás preparado para conocer a tu hijo?

El escritor levanto una ceja y sonrió amargamente haciendo un gesto afirmativo.

-Voy a llamar al doctor-informaba la abogada levantándose del sillón.

Richard se volvió a quedar solo en la habitación y farfullo para él solo:

-Es que eres estúpido, si sabes que lo hacen para picarte por que te enfadas, idiota más que idiota.

Cinco minutos más tarde entro Johanna con su nieto en brazos, seguida por el doctor que opero a Rick y Kate.

-Mira quien está aquí, es tu papa-le habló la abogada al niño haciendo que por primera vez después de la operación al escritor se le formase una sonrisa sincera en su cara.

-Doctor cuatro preguntas-dijo Richard mirando seriamente al hombre de bata blanca, este le hizo un gesto para que siguiese y el pregunto-¿Qué le ha pasado a Kate? ¿Qué le ha pasado a mi madre? ¿Y qué le ha pasado a James?

-¿La cuarta?-respondió el doctor Steven.

-¿Ti-tiene se-se-secuelas?-tartamudeo Castle señalando a su pequeño hijo.

-Señor Castle no se preocupe, aparentemente está perfectamente, lo único que le pasa es que al ser prematuro tiene que estar un tiempo más en la incubadora, y desafortunadamente lo que le ha pasado a sus familiares es que a su mujer le dieron dos infartos uno de ellos antes de que llegase la ambulancia y no pudimos hacer nada… a su madre le dio un derrame cerebral y el señor Beckett se hizo una brecha y se partió el cuello cuando el coche volcó y se dio contra el árbol-explico el hombre ante las atentas y serias miradas de los dos adultos que estaban en la habitación-Voy a ver a los demás pacientes, les dejo con el pequeñajo.

-¿Puedo cogerlo?-preguntó Rick cuando el hombre se había ido.

-Claro-dijo Johanna tendiéndole al niño-Con cuidado…

-Tengo cuidado-susurro el escritor como si fuese obvio, miro hacia abajo para ver por primera vez el rostro de su hijo y se topó con unos ojos azulados que le miraban atentos, lo que sintió aquel momento no se podía explicar con palabras, fue como un rayo cayendo detrás suya-¿Qué pasa colega?-decía antes de darle un beso con cuidado en la frente.

-Una cosa-dijo la abogada para captar la atención de su yerno, este levanto la vista-¿El nombre?

-Mmm-se quedó pensativo Castle-Todas las veces que hemos hablado Kate y yo del nombre, ella se empeñaba en ponerle Alexander y bueno aunque a mí no me guste mucho… es decir es mi segundo nombre y siempre he odiado que mi madre me llamase Alexander por qué significaba que me iba a regañar, pero supongo que Alexander James Beckett no queda tan mal.

-¿Beckett? ¿Por qué no Castle?-preguntaba extrañada su suegra.

-Porque Castle no es mi verdadero apellido y por qué no quiero que se pierda el apellido Beckett, y antes de que preguntes porque James te lo explico-decía Rick mientras que Johanna reía ante su último comentario-Pues creo que se va a parecer a él y si no se parece da igual, además podría decirle Beckett James Beckett como a Bond James Bond.

-Creo que te han afectado los calmantes-rio la abogada ante las ocurrencias del escritor, sabía que lo hacía para que por unos segundos se olvidasen de la cruel realidad.

-Johanna-susurro Rick y esta lo miro esperando que siguiese-Yo… yo no sé si… voy a poder salir adelante.

Su suegra le miro con ternura e hizo un gesto afirmativo acompañado de:

-Saldremos adelante los dos juntos.

-¿Lo promete?-pregunto cabizbajo el escritor.

-Por supuesto-respondió ella-Además tenemos que criar a un niño precioso.

-Vale-se limitó a decir mirando a su hijo-Alex Beckett… suena bien.

-He pensado una cosa Ricky-susurro mirando el suelo.

-¿Si?-pregunto Castle meciendo a su hijo.

-Quiero que vengáis a vivir a mi casa, podrás dormir en el cuarto que era de Kate-dijo el nombre de su hija con un nudo en la garganta-cambiamos el despacho por un dormitorio para el enano, todo esto si a ti te parece bien claro…

-Gracias Johanna, sois lo único que me queda-decía mientras que se limpiaba una lagrima rebelde que le recorría la mejilla.