Una joven pareja pasea por las calles, dada de la mano. Charlan de cosas triviales e intrascendentes de sus vidas normales, pero a pesar de la poca importancia de aquello sonríen como si llevaran años sin conocer la felicidad. Otra pareja se cruza con ellos, y por un instante ambas parejas cruzan sus miradas y parecen reconocerse. Uno de los jovenes estira el brazo, como para ir a llamar la atención al peliazul que se cruza con él. Sin embargo, parece cambiar de opinión, porque baja de nuevo el brazo, y las dos parejas siguen caminando.
Dejo de observarles y me aparto de la ventana, frustrada y decepcionada. ¿Será posible? Después de todo lo que han pasado juntos, y apenas son capaces de provocarse la sensación de conocerse el uno al otro... Aun habiéndose reencontrado con las personas a las que aman, solo han sido capaces de reconocerlas a ellas. Me esperaba un poco más de ellos...
Yo, sin embargo, aún mantengo todos los recuerdos de aquel mundo. Sombras, armas, las terribles guerras contra un pequeño ángel que en realidad solo resultó ser una frágil chica cuyo único objetivo era agradecer el regalo de la vida, el chico sin recuerdos que llegó por accidente y nos salvó a todos de una rebelión eterna...
¿Cuántas veces lucharíamos con ella en aquellas batallas sin sentido? ¿Cuánto dolor y sufrimiento le debimos de provocar por aquel estúpido malentendido? Y todo por mi culpa... Oh, Kanade, por favor, perdóname por todo lo que te hicimos... Todas las veces que realmente te hirimos, que te hicimos daño, que te atacamos y que no te dejamos vivir en paz... Siento mucho no haber intentado ser tu amiga...
Pero ahora paseas de la mano de Otonashi-kun, y sonríes con una felicidad que nunca antes había visto en ti. Me pregunto si eso significa que me perdonas por haber luchado en tu contra... Me pregunto si eso significa que a pesar de los errores que cometí hemos llegado al mejor final posible.
Aún así me habría gustado que vosotros, chicos, me recordáseis. Me habría gustado volver a veros sonreír, como lo hacíais en aquel mundo. Pero si sois felices de este modo, a pesar de vuestras vidas pasadas, todo ha salido bien, aunque no podamos reencontrarnos por el momento.
—¡Yuri onee-chan!
—¿Eh?
Me giro, y veo a mi hermano pequeño con un cuaderno en la mano.
—¿Puedes ayudarme con los deberes?
—Claro —cojo su cuaderno y miro el ejercicio de matemáticas que no le sale—. En realidad esto es muy fácil, primero haces esto, y luego... —y mientras lo voy haciendo, le indico cómo se hace.
La verdad es que yo también he vuelto a ser feliz desde lo que ocurrió en aquel otro mundo. Viviendo con mis hermanos, ayudándolos con sus deberes y jugando con ellos, comiendo con mi familia y riendo con mis amigos en el colegio... este es el tipo de vida que me habría gustado llevar cuando llegué al mundo donde conocí la respuesta a si Dios existe. Y ahora estoy viviendo así como quería.
Pero a pesar de vivir una vida tranquila y feliz, por alguna razón soy la única que no lo ha olvidado todo. Sin embargo, los demás aún recuerdan fragmentos y emociones tras haberse reencontrado con ciertas personas en concreto, así que no pierdo la esperanza en que algún día todos recuerden y podamos encontrarnos de nuevo.
Tal vez la razón por la que, aun sin haberlo recordado todo, tampoco lo han olvidado todo, es que aún nos une el lazo que formamos en aquel mundo. Así como el pasado de todos es nuestro pasado, tal vez aún nos unan nuestros latidos, nuestros recuerdos.
Siento que el fanfic me haya quedado tan corto y aburrido, pero es el segundo que escribo y aún no tenía mucha experiencia. Además, quería escribir más sobre el punto de vista de los personajes que sobre una historia de su vida, y creo que eso me ha salido bastante bien. Espero mejorar con el tiempo y escribir fanfics más largos y entretenidos, y espero que os haya gustado esta pequeña historia.
