9Disclaimer: Kaien kurosaki "humano" de día... vampiro de noche, un día conoce a rukia kuchiki una ojivioleta procedente de otro país, llegando a vivir en la misma mansión por azares del destino, volviendo una semana después su hermano ichigo kurosaki, quien a diferencia de sus familiares no tolera a los humanos, perdiendo el control con su solo aroma.
Konnichiwa :D! otra vez yo haciendo realidad el ichiruki vampirico OwO :3 espero que les guste este tercer capitulo, seguiré con los demás pero este no podía esperar *u* sin mas por el momento, los dejo tranquilitos con su lectura *u* :3 los quiero!,
posdata: y la pregunta sera... ¿que les pareció este capitulo?, déjenme sus comentarios, realmente me alegran el día y me inspiran a continuar el fic *u*
Posdata 2: Los personajes que aquí se mencionan son pertenecientes a tite kubo sensei *u*
—Capitulo 3: Humanos...—
"Humanos... simples mortales viviendo a la luz del día. Débiles, delicados y tan frágiles que incluso con el fiero golpe de uno solo de mis puños pudiera quitarles la vida en instantes; Pero no, en vez de eso prefiero... saborearlos, oírlos gemir hasta saciar mi sed, pues es justo cuando clavo mis colmillos sobre sus cuellos cuando experimentan el placer de mi veneno letal. Algunos sobreviven y otros no. Todo depende de que es lo que quieran. Es sencillo, ellos me alimentan y yo les hago sentir; Sin embargo nunca me a apetecido estar con un mortal. Siempre los eh visto como seres inferiores. ellos son la aberración del mundo y no nosotros. Ellos son la parte baja de la cadena alimenticia. Nosotros, los inmortales, hemos nacido para gobernarlos y no para estar escondidos de ellos; Diría que me dan asco pero de cierta manera son exquisitos. Quiero decir, su aroma y sabor. De ahí en fuera son repugnantes. Su sola presencia me hace querer matarlos. La única razón por la cual no los asesino es por mi padre. Ese viejo es una verdadera molestia. Se toma atribuciones que no le corresponden, desde meterse en mi vida y reprocharme mis actos, hasta enviarme de cacería con mis hermanas yuzu y karin. Según el, para que aprenda a sobrevivir de las bestias del bosque. Pero que coños!, a mi no convence ese sabor ni me convencerá jamas. En fin... ya solo quedan 24 horas para que regrese al fin a la comodidad de la mansión"
...
—Vamos, tranquilízate cariño.
Esta noche conocerás a toda mi familia. Así que, no te conviene ponerte nerviosa antes de que te lleve a mi casa.— Acerca el cuerpo de la ojivioleta hasta el suyo. —¿o si?— El pelinegro sonríe y guiña su ojo izquierdo sensualmente.
—Kaien... no empieces. Estoy hablando enserio. Tengo miedo de causarles una mala impresión; De que no les caiga bien.
—Rukia. Entiende! Nada malo sucederá. Ellos te amaran. Confía en mi.— Sus manos comienzan a acariciar las mejillas de la pelinegra, aun sonrojadas por su solo tacto.
Hacia apenas unos meses que se acababan de conocer y ya sentía que la amaba. Aquellos ojos violaceos tardaron un tiempo para lograr confiar plenamente en el, pero la espera valió la pena. Ella era todo lo que el habría querido en un principio. Siglos en la soledad, en la espera de que alguien como ella llegara a su vida. Al fin pudo salir de entre las sombras y reconocer todo lo que había soñado. Ahora, lo único que anhelaba mas que a nada en el mundo, era que ella lo aceptara por completo; que lo aceptara por lo que era y no por lo que aparentaba ser.
Algo dentro de el, le decía que ella comprendería; que ella era la indicada y que pasara lo que pasara, ella estaría con el, para toda la eternidad. Solo había que esperar el momento indicado. Estaba decidido. Esa noche, el le revelería una verdad que por siglos permaneció oculta entre las sombras. Su única verdad.
...
La tarde llego a su fin, el sol comenzó a divisarse al final del risco y con ello, una horda de criaturas ocultas comenzaban a salir de la oscuridad.
Hambrientos y llenos de furia. Su objetivo: Los humanos.
Era entonces que la noche daba comienzo a... las cazerias.
—Uno, dos, tres, cuatro... que delicioso es escuchar los latidos de un corazón bombeando sangre fresca. Ya quiero saborear ese exquisito liquido vital. Muero por sentir entre mis manos cuando ella pierda la conciencia, cuando encaje mis colmillos en todo su cuello hasta dejarla seca. Hasta que la ultima gota se extinga dentro de mi. Hasta que su corazón pare y deje de latir.— Decía un inmortal, de nombre As nodt, extasiado. —¿En que momento nos piensas dar la orden de comenzar con el festín, eh, Gin?
—As tiene razon. ¿A que horas, eh?. Mira que tengo mucha hambre y muero por encajar mis colmillos en alguien. Incluso aunque no sea humano— Relamiéndose los labios, la recién convertida comenzaba a insinuarse a el peliplata.
—No es necesario que te contonees de esa forma para que nuestro jefe nos de la orden, Giselle.— Sonreía bambietta, mientras salia de entre las sombras. —Estoy en lo cierto, ¿Verdad?
—Cállense todos. La razón por la que nuestro jefe de cazeria no haya dado la orden aun, de atacar, es por que antes de saciarnos por completo, debemos de ejecutar la orden de nuestro líder. Aizen dejo dicho que quiere la cabeza de aquella que responde al mismo aroma de uno de los hijos del clan de isshin.
¿Entendido?, Deben de traer, primero, la cabeza de aquella que desprenda el mismo olor que kaien kurosaki. Matar a su hembra. Sencillo.
—Dando ordenes que no te corresponden. Como siempre. No es así, Nnoitra— Hablo por fin, el peliplata.
—No es necesario que me digas cuando hablar, cara de zorro
—Otra vez peleando. Deberían de aprender de...— La ojiazul es interrumpida por una pelirroja que comenzaba a divertirse desde la oscuridad.
—Veo que están muy emocionados por salir a cazar, pero antes de que cumplan la orden dada por aizen. Quisiera pedirles una sola cosa. La kuchiki es mia. Asi que, nadie se atreva a tocarla antes que yo. Quiero disfrutar pisoteando su orgullo, hacerla llorar, que me implore por su vida y luego, hacerle saber que hasta la muerte, yo fui, sere y seguiré siendo mejor que ella. Una vez mas.—
—Vaya, pero que maldita loca salio la pelirroja. ¿Quien lo diría?— Se burlaba as nodt. —Eso me gusta.—
—Chicos, por favor, dejen de flirtear y vayamos a cazar— Molesto y hambriento, paraba en seco la aquella charla que comenzaba a tornarse algo irritante para Nnotria.
—Aléjate de mi. !Asqueroso! Ni se te ocurra volver a dirigirme la palabra. Tengo a alguien que estaría fascinado por clavar sus garras por tu cuello y destrozarlo mientras pisotea tu lánguido cuerpo.
—¿Quien?, acaso te refieres a ese pelirrojo que prometió regresar a tu lado en cuanto terminara su entrenamiento como neófito. Si mal no recuerdo, el grupo que fue con el, ya regreso hace mas de 1 semana. Que yo sepa, de el no se sabe absolutamente nada. Todo parece indicar que no resistió la prueba del grupo. Pobre de el. Aunque... pensándolo bien, es bueno tenerte aquí y que te hayas quedado sin pareja. Yo podría demostrarte quien de los dos es mejor en todos los aspectos posibles y llenarte mas de la cuenta. ¿Que dices?, a que te es tentadora la oferta aunque te resistas en estos momentos.
—Déjame en paz!, Es inútil hablar con un maldito idiota. Renji volverá y de eso estoy segura. El jamas se daría por vencido y mas aun, sabiendo que es lo que le espera a su regreso. Una recompensa de la cual lo dejare mas que satisfecho. A que se te antoja. Maldito desgraciado.— Sonriendo, se acerca directo a la ventana. —Es hora de que de inicio a la función
—Creo que a alguien le dejaron con antojo de algo. Pobre as, deberías de hacerme caso y conseguirte una compañera mas excitante que esa. Digo, para que no te siga humillando como siempre lo hace.
—!Cállate!, imbécil Esa hembra sera mía. !Te lo juro!— Fastidiado se aleja de Nnotria, a quien había tomado del cuello y comenzaba a estrujarlo entre sus garras.
—Lo que tu digas. Chicos, Es hora.
—¿Ah?, Jefe, entonces... ahora obedecemos a Nnotria.— Pregunto Bambietta.
Gin le dedico una mirada asesina a el que ahora estaba tomando su papel como jefe de aquel grupo.
—El debe de tener razón. Obedezcan. Todo lo tiene perfectamente calculado. ¿No es así?
Su rival solo se limito a sonreír triunfante. —Es hora
Aquellos seres comenzaron a saltar afuera de las paredes de roca solida.
La noche, pronto se tornaría de un color carmesí.
...
—!Dios! ya casi es hora. Kaien prometió pasar por mi a las 8pm y ya han pasado 2min y el no llega. Tranquila, pronto estará aquí. No debo de ponerme nerviosa. Haber, debo de volver a checar, aja, blusa, falda, mallas, al parecer todo en orden. !Momento!, mi maquillaje... soy una tonta, nunca llevo maquillaje. Aunque, esta vez si, debo de retocarlo. No, tampoco quiero parecer mapache. ¿Que pensara de mi, su familia?. Rukia, vamos... solo es una cena. ¿Que podría salir mal?— Recostándose en la cama, respira profundamente.
De pronto, el celular suena.
"Debe de ser el" Toma el celular y contesta. —¿Bueno?, Kaien ¿por que no has pasado aun por mi?, estoy de nervios y tu me pones aun, mas nerviosa de lo que ya estoy.
—Sal, ahora mismo. El, te esta esperando abajo— Respondió una voz un tanto familiar. Pero extraña.
—¿Estas bien?, suenas... algo diferente.— Pregunto intrigada la ojivioleta.
—No te preocupes, todo esta bien. Ahora, baja rápido.
—Esta bien, ahora bajo— Nerviosa, comienza a bajar las escaleras. "Bien... Entonces, ah llegado la hora. El momento de partir hacia la mansión kurosaki"
—Kaien. Hiciste que me pusiera de nervios. ¿Por que no has llegado a la hora acordada?. Bueno, eso ya no importa ahora. Lo importante es que la hora a llegado.
—Exacto... Al fin, a llegado la hora. Tu hora de partir.— Una voz procedente de las sombras se abría paso ante la llegada de la ojivioleta. Una voz, que no sonaba igual a la de el pelinegro. Una voz... diferente.
—Kaien... Tu voz, suena... extraña. ¿Que sucede?. ¿Por que estas oculto en las sombras?
—Interesante. Nunca pensé que llegara a ser tan fácil como creí. Pero vamos, era lógico. Una idiota como tu, caería fácilmente. ¿No es así, rukia?
—¿Quien eres?. ¿Donde esta kaien?— De pronto, una silueta comienza a salir de entre las sombras. Decidida. Dando pasos ágiles. Portando con ella, un saco con capucha negra; Ocultándole por completo el rostro.
—¿Acaso, ya ni siquiera reconoces mi voz?.
—¿Te conozco?. Dime de una vez ¿Donde esta kaien?. ¿Por que ocultas tu rostro?— El miedo comenzaba a invadir el cuerpo de la pelinegra. Tenia miedo. Un miedo tan potente que quemaba las entrañas. Pero no temía por su seguridad; Sino por la vida del ser que amaba. Por el cual seria capaz de dar la vida misma.
A pesar de todo, debía guardar calma. Aquella mujer podía proporcionarle la información necesaria. Ella le diría donde estaba kaien. La obligaría a que se lo dijera. Incluso, si tenia que seguirla hasta el fin del mundo.
—Que acaso ¿No lo entiendes?. Kaien no vendrá. Estas sola como un perro. De nuevo te han abandonado. Así que no deberías de temer por la vida de el, sino por la tuya. Eh venido hasta aquí, con un único propósito. ¿No quieres saber de que se trata, antes de ejecutarlo?
—¿Que demonios le hicieron?. ¿Por que a mi?. ¿Quien te a mandado?— Desesperada, la ojivioleta comenzaba a perder la paciencia.
—Eres una imbécil. Estas tan preocupada por ese hombre, que ni siquiera te has dado cuenta del peligro que te acecha. Aparte de mi, hay otros que están esperando el turno de aniquilarte. Y todo por una orden. Todo por no averiguar antes, quien era realmente kaien kurosaki.
—¿De que me estas hablando?. Yo se exactamente quien es kaien. y tu no tienes ningún derecho de venir a decirme quien es o no es. Quien sea que te haya mandado no le daré el gusto de...— Tan rápida como el viento. Toma salvaje mente a la pelinegra del cuello, con ambas manos y la tumba contra el suelo; Causándole heridas en la cabeza tan dolorosas que, incluso, ya empezaba a emanar el liquido vital de su ser.
—Basta! Ya me estas hartando. Tu no sabes quien es kaien. Nunca lo has sabido. Si lo supieras, yo no estaría aquí, apunto de destrozar tu precioso cuello y causarte heridas de muerte en ambas muñecas. No lo entiendes aun. Vas a morir. Esta noche dejaras de existir; y aun así, me sigues preguntando por el paradero de kaien y alegando que lo conoces muy bien. Pues te diré que no es así. Kaien no es quien dice ser. Ni el, ni su familia.
—No te c-creo, nunca creeré ni una sola palabra de lo que me dices. Yo lo amo y estoy dispuesta a morir por el. No importa cuan interesada estés en convencerme de lo contrario. Yo...— Asfixiando la contra el suelo. La pelirroja estaba comenzando a perder la cordura. Aquel liquido carmesí, comenzaba a causarle serios estragos. Ella, quería probarlo, saborearlo. Pronto lo descubriría. —...No te tengo miedo
—Pues deberías. Creo que ya es hora de que te revele mi nueva imagen y tal vez con eso, me recuerdes. Realmente no a pasado mucho tiempo, desde que te grabe queriendo tener sexo con mi novio. Cuando ansiabas ser suya. Lastima, el me prefirió a mi y no a una plana como tu.— La capucha que cubría el rostro de la pelirroja en la oscuridad, al fin, dejaba entrever la verdadera cara de aquella que ansiaba matar con sus propias manos a la ojivioleta y hacerla retorcerse de dolor. —Ahora, ¿Me recuerdas?. Rukia kuchiki.
Los ojos de la pelinegra mostraron asombro al ver de quien se trataba. La ojivioleta reconocía ese rostro. Esa sonrisa llena de regocijo al verla en el suelo. Sin poder hacer nada. Era la misma. Aunque, ahora un tanto diferente. Su mirada con nuevos y profundos ojos color carmesí.
—Lo sabes. Me recuerdas. Ahora, dilo. Di mi nombre. !Dilo de una maldita vez!
—R-riruka...
—Así es, riruka dokugamine. La misma que hace tiempo te demostró que no eres nadie a su lado. Rukia, no eres nadie. Entiende, el amor no existe para ti.
—¿En que te has convertido?. ¿Por que me haces esto?
—Al fin! ah llegado la pregunta del millón. Hasta que al final se te prendió el cerebro. ¿Ves esto?— Acercándose a escasos centímetros de su rostro. La pelirroja le muestra sus colmillos, con sus garras. —Mis incisivos han crecido notoriamente. Se han vuelto mas largos y afilados. Mis ojos cambian de color cada vez que me alimento de un mortal. Soy tan veloz como una ráfaga de viento y sobre todo, me eh vuelto...— susurrándole al oído aquellas palabras —...inmortal
El pánico entro por sus ojos. La ojivioleta ahora lo sabia. Ella se había convertido en un monstruo.
—De seguro te preguntaras. ¿Por que?, ¿a que se debo este cambio?. Pues veras. Hace poco, renji decidió llevarme a un hotel, para... tu ya sabes. Hacer lo que siempre le inspira hacer una mujer como yo. Hay, lo siento. No me acordaba que tu no tienes ni la menor idea. Tu no sabes lo que es hacer que un hombre se excite y se muera por hacerte suya. Bueno, como te decía. No se resistió y fuimos a dar a una calle oscura y con poca electricidad. Ahí no había nadie; o eso creíamos. Justo cuando el estaba por bajarse los pantalones, algo nos interrumpió. Un ruido se oyó cerca. Cuando volteamos, ahí estaban. Un grupo de neófitos. Con un hambre voraz. No tardaron en llegar hasta nosotros y comenzar a atacarnos. Hasta que el, llego junto con ellos.
Se presento como aizen, sosuke aizen y nos invito a unirnos a su bando, durante las cazerias.
Nosotros no sabíamos de que hablaba. Lo único que sentíamos era que aquellas heridas ardían como el fuego y estábamos muriendo.
El, ordeno a dos de los suyos que nos convirtieran y que nos llevaran a un lugar mas seguro, durante nuestra transformación.
Cuando ellos incrustaron sus colmillos en nuestra garganta y comenzaron a beber de nuestra sangre, sentíamos un dolor inmenso. Tan fuerte que, incluso, pensé que moriría. Perdí la conciencia. El dolor se convirtió en placer. El placer, se convirtió en sombras y las sombras, en un nuevo despertar.
Al abrir los ojos, ahí estaba el. Renji me observaba hambriento. Quería alimentarse de mi. Por suerte, uno de ellos llego a tiempo y evito que me mordiera. Nos explico que ahora estábamos experimentando la primera fase, una que ellos solían llamar, la fase de los neófitos.
Hambrientos y sádicos, llenos de rabia y poder. Así que, no te tomes muy a pecho lo que estoy por hacer. Veras, de momento, siento ganas de hacerte sufrir y magullar tu cuello, desgarrarte las venas y beber tu sangre. Espero que no me odies. Como sabrás, soy nueva en esto.— La sonrisa de aquella pelirroja comenzaba a tornarse un tanto diabólica. Estaba ansiosa por comenzar su labor. Hambrienta por obedecer a sus instintos.
—Siempre creí que lo que ustedes dos me hicieron fue algo que no merecía perdón. Pero a pesar de todo, ustedes tuvieron lo que se merecían. Al final de cuentas, terminaron siendo lo que siempre han sido, monstruos. Aunque ahora lo son, mas físicamente.
—No sabes lo que dices. Esto es genial, en cuanto te acostumbras.— Sus ojos comenzaban a tornarse a un rojo opaco.
—No me interesa lo que sientas ahora. Lo único que se, es que te has convertido en un monstruo. Eso es lo que eres, un monstruo!
—!Cállate! rukia, no me hagas enojar. No te conviene.
—Monstruo. Eso es lo que eres. !Un monstruo!— Lagrimas comenzaron a brotar de los ojos de la pelinegra. Ella, había perdido la calma.
—!Cállate de una puta vez!— Grito exaltada la pelirroja. Estaba furiosa. Sus instintos comenzaban a indicarle que tenia sed, una sed insaciable, combinado con una rabia imparable. Quería arrancarle el cuello con sus propias garras. Quería destrozarla.
Alzando el cuello de la pelinegra, logra lanzar la con fuerza contra la pared.
Pronto, el eco de un estruendo. La ojivioleta estaba retorciéndose de dolor; Y el liquido vital corría por toda su frente.
—No sabes como funciona esto. Tengo que salir a cazar cada noche y matar a sangre fría a cada una de mis victimas. Veras, la sangre en bolsas no sabe igual que cuando estas estrangulando a tu comida. Nunca fui de ese tipo; Pero ya me estoy acostumbrando. ¿Sabes?. Justo en este instante, me estas haciendo las cosas mas fáciles. Poniéndose de cuclillas; La pelinegra toma una de las muñecas de la ojivioleta y le hace un corte profundo. Un gemido de dolor se hace presente. —Te duele, ¿No es así?. Sientes calor por tu muñeca. ¿Que crees?. Acabo de cortarla, pobre sita; Pero no te preocupes, no tardaras en desangrarte totalmente. Esto no tardara mucho. Por mientras, deberías de estarte quieta. creo que es hora de que beba un poco. Jajajaja
Lamiendo y saboreando. Poco a poco la pelirroja comenzaba a alimentarse de la pelinegra. Sus ojos mostraban brillo intenso. Hambrienta, ella estaba hambrienta de sangre.
—Eres peor de lo que pensé. Estas mas sola de lo que aparentas. Dices que yo no puedo llegar a experimentar amor, pero mirate. estas mas vacia que nada.
Renji, solo te quiere para eso. El te usa. Aunque te niegues a aceptarlo. El no te quiere. No es capaz de sentir amor, si quiera por el mismo. Solo piensa en saciar sus necesidades. El te llevo a esto. Tu no decidiste ser esto. Riruka... A pesar de todo. Yo te perdono. Un ser como tu, no merece que la odien, necesita que la quieran. Que..—
Parando de beber, toma de nuevo por el cuello a la ojivioleta. —¿Y que sabes tu de amor, eh?. ¿Que sabes de lo que necesito yo?. Tengo todo lo que siempre quise. Poder, dinero y a renji. Aunque te pese. El me ama a mi. El me desea a mi; Pero sobre todo, el prefiere estar conmigo, que con alguien como tu. Mirate. No eres nada, rukia kuchiki. ¿Como alguien podría si quiera llegar a pensar en ti, como mujer?. Ni siquiera kaien. El, te abandono. El, no vino. Date cuenta, estas sola. Morirás sola y nadie vendrá a ver que fue lo que te sucedió. Nadie llegara a desearte nunca. Por que eso es demasiado para ti. La puritana de rukia, grabada por mi, con las piernas abiertas, llena de ganas por que mi novio te hiciera suya. Cuando a la única que deseaba era a mi.
Mírame bien, kuchiki. Este cuerpo, jamas podra ser comparado con el tuyo. Lo unico que logras inspirar en un hombre, es lastima.— El dolor era cada vez mas profundo e intenso; Pero ardia mas, el dolor causado por las palabras hirientes de la inmortal. En el fondo, ella sabia que era cierto; O al menos eso creía.
Por que cuando uno cree que algo es verdadero; Se vuelve verdad, incluso, la mentira mas vil.
Las lagrimas inundaron todo el rostro de la ojivioleta. El dolor destrozaba todo su ser. Sabia que moriría. Pronto, dejaría de respirar. Estaba dejando que la vida se le escapara de sus manos. Ya no pensaba en nada, solo quería morir. Riruka lo había logrado. Había logrado que rukia, deseara dejar de existir.
Hasta que, el celular sonó dentro de la bolsa de la pelinegra. Ambas escucharon y se miraron mutuamente.
La pelirroja tomo la delantera y contesto el celular.
—¿Bueno?.
—Rukia, soy kaien. Disculpa que tarde en llegar, pero surgió un percance, ahora mismo estoy tratando de atravesar todo el trafico que hay. Si por mi fuera, ya hubiera atravesado toda esta multitud para estar contigo. Se que estas muy nerviosa. No te preocupes, ya voy de camino. En unos minutos mas yo...
—Si, claro, adiós.
—Ruk...— Colgando el celular; Sonríe y le informa a la pelinegra lo que según ella, le había dicho kaien.
—¿Lo ves?. No le interesas. Me acaba de decir que le surgió algo mas importante y que cancelo todo. Creo que le dio vergüenza presentarte ante su familia. Pensándolo bien, ¿a quien no?. Ni siquiera noto que no era tu voz. Hay no, pero no te lo conté para que te pongas a llorar mas. Que aburrido. ¿Ves?, das mas lastima que un perro. Mejo ya cállate y muere en silencio.— El dolor tanto físico como mental, que estaba siendo victima la ojivioleta era tan intenso que, por segundos, el miedo había dejado de surtir efecto. Ya no le importaba nada, hasta que... la voz del pelinegro la hizo salir del shock. Como balde agua fría; Ella sabia que pronto llegaría, todo lo que debía de hacer, era mantenerse con vida, hasta el momento en que el llegara; Pero algo detuvo sus pensamientos. El, también estaría en peligro si ella se quedaba ahí.
Lo tenia claro, ella debía de escapar, lo mas lejos posible de aquel lugar. Riruka no le podría hacer daño. No a el.
Entonces, fue que lo vio todo, claro.
Usando la distracción del celular, la pelinegra se acerco lo suficiente a su pie izquierdo, como para tomar uno de sus tacones negros.
Lo tenia; Ahora, solo tenia que esperar a que la pelirroja volteara e incrustarlo. Eso le daría el tiempo suficiente como para escapar.
—No tengo miedo... No me arrepiento de mi vida. No estoy sufriendo. Tampoco estoy triste. Ni arrepentida. Yo tengo... mi corazón en paz. Espero que algún día tu encuentres la misma paz que yo estoy experimentando, riruka.— Alzando la mirada; Muestra sus colmillos: filosos como navajas y tan letales como el veneno de una serpiente. —¿Que es lo que di...— El tiempo pareció detenerse.
La pelinegra estaba absorta entre tanta sangre. Había incrustado el tacón, justo en el pecho de la pelirroja.
De pronto, recordó que debía de respirar. Sus latidos se fueron acelerando a tal grado, que por un momento creyó que su corazón se iba a salir del pecho.
Riruka estaba ahogándose en su propia sangre. Trataba con urgencia, alcanzar algo con el cual pudiera detener la hemorragia. Su mirada salvaje desapareció. Por primera vez, ella lucia desesperada. —Rukia ... ayúdame— Levantándose con pasos torpes; La ojivioleta pensó en ayudarla, hasta que recordó lo que ella había dicho.
"Eres una imbécil. Estas tan preocupada por ese hombre, que ni siquiera te has dado cuenta del peligro que te acecha. Aparte de mi, hay otros que están esperando el turno de aniquilarte."
—Dijiste que habían otros que estaban esperando el turno de aniquilarme. Eso quiere decir que están cerca.
Lo siento, no puedo ayudarte. Tu sola te estas ahogando en tus propios errores. Yo... no puedo quedarme. No puedo permitir que ellos se encuentren aquí cuando el llegue. Ellos me quieren a mi, no a kaien. Debo irme. Adiós riruka... espero que no mueras.— Susurra la pelinegra.
Terminando de cubrir con un trozo de tela la herida profunda de su muñeca, para contener la hemorragia; Corre a toda velocidad. Para vivir, para morir. Ella debía de volverse la carnada. No importaba cuanto le ardieran sus pulmones, o cuan cansada y a punto de desvanecerse estuviera; No permitiría por nada del mundo, que le hicieran daño al único ser que la había llegado a amar. No podía perderle. No lo soportaría.
—!Maldita!... Eres una completa idiota. Estas corriendo hasta tu propia tumba.— Gritaba a lo lejos la pelirroja; Retorciéndose de dolor en su propia sangre. —No sabes nada. El, no es quien dice ser. !El, es como nosotros!. El... también es un monstruo.— Exhalaba en un suspiro; Débil y desesperada.
—Vaya, Vaya. Pero mira que tenemos aquí. La terca de riruka. Si me permites que te lo diga: Luces fatal; Pero sigues siendo lo suficientemente deliciosa para mi; Aun, aunque estés retorciéndote en tu propia sangre. Eso te hace mas excitante, créeme.
—¿Que haces aquí?. !Maldita sanguijuela!. Te dije que te mantuvieras alejado de mi. !Me das asco!.
—Pero tu a mi no. Deberías de darme las gracias en un futuro por lo que estoy por hacer. Mira que no lo hago muy seguido y aunque te niegues, de todas formas lo haré. No dejare que mueras, aquí, sola, como un perro. Jajajaja así como querías que muriera la hembra de uno de los hijos del clan kurosaki. ¿Quien lo diría?. Terminaste siendo tu, la imbécil.
—As nodt... Te odio.
Una sonrisa se dibujo en aquel diabólico rostro.
La pelirroja lo sabia, el la reclamaría como de su propiedad en cuanto el la auxiliara. Ella lo sabia, pronto seria "su hembra" y no podía hacer nada para evitarlo.
...
1, 2, 3... Los neófitos iban tras ella, corriendo a gran velocidad.
—Mas vale que te des por vencida. Pronto, estarás bajo nuestro control absoluto y terminaremos por darte una muerte dolorosa si no haces lo que te ordenamos. —Decía a lo lejos, bambietta.
Tirando todo a su paso para bloquear el camino de los neófitos. La ojivioleta no sabia a donde correr. Las calles se hacían mas estrechas y la luz de los faroles, aun mas escasa.
Cada vez le costaba mas trabajo respirar. La ojivioleta ya no podía mas, le ardían los pulmones. El hecho de haber perdido tanta sangre le estaba cobrando factura.
—Nos estas dando algo de trabajo y yo muero de hambre. ¿Sabes?, estas logrando que me ponga de muy mal humor. Asi que detente ahora mismo, antes de que me ponga mas rabiosa y te de una muerte lenta y dolorosa. ¿Que dices, eh? !Responde!— Su mirada salvaje y vacía, se tornaba cada vez mas opaca. El hambre de la inmortal iba en aumento, así como su furia.
—Cálmate gissel. En pocos segundos, ella sera nuestra.— Sonreía Nnotria, satisfecho con su afirmación.
—Que fastidio. Ya no resisto mas.— Incrementando su velocidad; Dobla la esquina y grita enfurecida por la ausencia de la pelinegra —!Maldición! !Maldición! La hemos perdido. El jefe se pondrá furioso y yo mas, sino tengo mi comida ahora mismo.— Los ojos de gissel, ardían como flamas. Estaba extremadamente molesta; Destrozando todo a su paso.
—Tranquilízate gissel, la humana no pudo haber ido muy lejos. Sera mejor buscarla. Debe de estar escondida por estos lugares.
—Nnotria tiene razón. La humana no pudo haber ido muy lejos. Comencemos a buscar.— No muy lejos, la pelinegra temblaba dentro de uno de los contenedores de basura.
"No vengas por favor. No me llames. Sálvate tu." Sollozaba en un intento de contener todo el miedo que comenzaba a adueñarse de todo su cuerpo.
No podía apagar el celular, ya que ni siquiera lo tenia en vibrador. Si sonaba, descubrirían donde estaba y eso no podía ser.
No muy lejos de ahí, se encontraba el pelinegro, inquieto por la ultima llamada que le había hecho a rukia. Sabia que algo andaba mal. Aquella voz no era la de ella. Pero quería información, cosa que no consiguió.
Al fin, había llegado hasta la casa de la ojivioleta. Pero lo que vio no le dio buena señal.
Había sangre esparcida por todo el suelo. Macetas rotas y manchas en la pared. Alguien tuvo una especie de encuentro sangriento en aquel lugar y todo apuntaba a que rukia se había vuelto involucrada.
Los ojos del pelinegro demostraron miedo y sorpresa. Rukia estaba en peligro. Debía de encontrarla lo mas pronto posible, antes de que fuera tarde.
—Veo que estas algo inquieto. ¿Que sucede?— Una rubia, alta, de ojos celeste se acerca lentamente al pelinegro; Curiosa por saber que es lo que le ocurría.
—Rukia esta en peligro.
—¿La chica que ibas a presentar ante la familia?. Ya veo. Aizen debe de estar detrás de todo esto. Creo que necesitaras ayuda. No te preocupes, pronto estaré ahí; Mientras, corre.
—Gracias rangiku.— Corriendo a toda velocidad; Persiguiendo el rastro de sangre de la pelinegra; Kaien logra eludir el peligro que estaba mas cerca de lo que creía.
Golpeando y destruyendo todo a su paso. Gissel, estaba furiosa y llena de rabia. Estaba hambrienta y moría por encontrar a la ojivioleta. —Vamos a ver. contare hasta 3 y si no sales, yo misma iré por ti y me encargare de arrancarte la piel. !OÍSTE!—
Empapada su blusa, de sangre; Rukia no sabia que hacer. Estaba desangrándose. La hemorragia no había cesado y el pulso se hacia cada vez mas lento. Los segundos parecían eternos y el frió comenzaba a adueñarse de todo su ser.
—Calma, Gissel. En poco tiempo estarás devorándola. Solo tienes que ser paciente.
—Paciente. No se si te has dado cuenta, pero soy todo lo que tu quieras menos paciente. !Muero de hambre! y eso me vuelve loca. !Vamos! Sal de una maldita vez. !ESTÚPIDA HUMANA!
—Deberías de hacerle caso a Nnotria. No encontraremos a la humana a menos que dejemos de hacer ruido.
Mostrando los afilados colmillos, gissel suelta un grito ensordecedor; Poniendo de nervios a bambietta.
—Esta bien; Pero mas les vale encontrarla o me desquitare con ustedes.
—Hagamos le caso a gissel o su ira se volverá contra nosotros y sinceramente no me gustaría tener rasguños de chica para cuando le de la noticia a nuestro jefe.—Decia, algo irritado, Nnotria.
—Esta bien.— De pronto, todo quedo en silencio. Solo el ruido de la noche. Todo parecía tan solo, tan vació, que incluso daba la impresión que un carro fúnebre estuviera a punto de pasar.
—Vamos a ver... aquí, no esta. Aquí, tampoco. Veamos.— Comenzaban a buscar entre los contenedores. Cada vez mas cerca de donde se encontraba la ojivioleta.
"No puede ser. Están cerca. ¿Que voy a hacer" Se preguntaba, temiendo lo peor.
De pronto, un ruido. Un sonido proveniente de... su celular.
"No puede ser"
Abriendo los ojos de par en par; Con un intenso brillo en sus ojos salvajes. Gissel, sonríe para sus adentros y salta todo los contenedores. —Bingo!— En busca de su presa.
—Rukia. ¿Estas bien?. ¿Donde estas?. Estoy cerca de tu casa. Eh visto la sangre esparcida. ¿Que sucedió?.
Sollozando, contesta.
—Kaien. No vengas, vete a casa. Todo... esta bien.—
—Rukia, eso no es verdad. Dime donde estas. Iré por ti, ahora mismo.
—No, tu no puedes ve...— Abriendo y lanzando la tapa de el contenedor donde la ojivioleta se encontraba. La inmortal, alza del cuello a una pelinegra, muerta de miedo y con heridas profundas. Aun, con la sangre corriendo por su frente.
—¿Sabes?. Me causaste mucha irritación. Es hora de que compenses todo el mal rato. Veamos que tan bien sabes.— Lamiendo insistentemente la sangre fresca que aun corría por las heridas de la pelinegra.
Gimiendo de dolor y asco; Rukia no sabia que hacer. Estaba en las garras de gissel. Impotente, sin poder hacer nada.
—!Rukia!. !Contesta! ¿Donde estas?.— El pelinegro no lograba que ella respondiera. Nervioso, escucha los gemidos de dolor de la ojivioleta.
La llamada se corta. —!No!. !Rukia!. Esto no puede estar pasando. !Maldición! Esto no... — Segundos después. Un grito ensordecedor se hace presente. Era la voz de —!Dios mio!. Ruikiaaaaaaaaaa!— Corriendo a toda velocidad, pasa las dos cuadras en segundos. Como si su vida dependiera de ello. Pues sabia que algo mas valioso que su vida, estaba en juego. El amor de su vida, estaba en peligro y el debía de llegar a tiempo para salvarla, antes de que fuera demasiado tarde. Cada segundo era vital para la vida de la ojivioleta.
Al fin, llega y lo ve todo.
Estaban destrozando sus ropas y haciendo cortadas profundas en ambos brazos, para que la sangre fluyera con mayor facilidad. Ella, estaba muriendo.
—!Noooooooooooo!. !Aléjense de ella!. !Ahora mismo!— Esquivando todo a su paso, como un felino, toma a su primer rival y lo lanza contra la acera.
—Imbécil. Llegas tarde. Tu hembra no sobrevivirá a esta noche. En poco tiempo perderá toda la sangre que aun le queda. Si gustas, podríamos darte a probar un poco y si te portas bien, incluso, decirle a nuestro jefe que no llegaste a tiempo y que nosotros ya nos habíamos ido. ¿que te parece?. Tentador ¿Cierto?. — Ofrecía una divertida bambietta, con las garras manchadas de sangre.
—¿Ah?. ¿Que le paso a Nnotria?. ¿Por que esta tirado en la acera?
—Vaya, hasta que reacciones gissel. Creí que seguirías absorta en tu ira, aun, cuando ya hubieras efectuado tu cometido.
—Eres un idiota si piensas que me has vencido así por que si. Ahora veras— Levantándose con salvaje agilidad, Nnotria se lanza contra el pelinegro, quien, ahora se encontraba lanzándose contra bambietta.
—¿Es enserio?. ¿Tres contra 1?. Eso no luce nada justo. En verdad que no. Por que no, mejor luchan contra mi. Veamos si les gusta la fiesta que daré en su honor. Verán, estoy algo entusiasmado por tener a tales invitados en el festín que se han predispuesto a dar.— Aparece entre las sombras, un nuevo inmortal, con la emoción tatuada en su rostro. Detrás de el, una rubia de ojos celestes y a su lado, un rubio de cabellos ondulados, mostrando siempre una sonrisa irónica.
—¿Quien eres tu?— Pregunta intrigada bambietta.
—El hombre que dará una gran fiesta en su nombre. Ikkaku madarame.
—Hay, pero no seas descortés. Presentanos antes.— Dice, desconforme el pelirrubio.
—No es hora de presentaciones.— Grita furioso, Nnotria.
—Tienes razón. Yo vine aquí con el único fin, de acabar con unos cuantos idiotas; No a platicar.
Tomando la delantera en su primer ataque; Esquivando y mostrando sus afiladas garras como el acero, se lanza contra Nnotria.
Sorpresivamente, El pelinegro logra eludir el ataque contraatacando con una patada en el cráneo de ikkaku; Perdiendo el equilibrio, cae directo entre los contenedores, causando un gran estruendo.
En seguida, la pelirrubia se lanza contra bambietta y rose contra gissel, quien aun, se encontraba bebiendo la sangre que emanaba de una de las muñecas de la pelinegra. —No me parece correcto luchar contra una dama, pero en tu caso, creo que hay una gran excepción, tu tienes cara de todo, menos de una dama; Así, que prepárate por que no mantendré mi postura de caballero ante una neófita.— Levantándola de las greñas, forcejea y cuando se encuentra sin sangre que beber, comienza su ataque.
—Me las pagaras. Estúpido, engreído!— Rasgando como fiera, rompe la camisa de el pelirrubio. —Veo que estas muy ansiosa, linda gatita— Despertando la furia de gissel, ella deja de rasgar las ropas y... —No te atrevas a llamarme, nunca en tu maldita vida, !GATITA!— Aventándose contra rose, cae encima de el y se lanza contra su cuello.
Parecía como si hubieran abierto una jaula y seis fieras se encontraran en una pelea feroz, en la que todos estuvieran extasiados por salir vencedores, costara lo que costara.
Dirigiéndose, preocupado, el pelinegro por la ojivioleta, toma su cabeza entre sus piernas y comienza a sollozar desesperado. —Rukia... responde, por favor. Reacciona. No puedes morir aquí. No ahora. Mi cielo, ya llegue... Mírame; Te lo pido, yo, el ser que mas te ama en el mundo y moriría por ti. Por favor, regresa a mi... No me dejes solo. No ahora. Yo te necesito, eres mi vida. Jamas pensé en tener que enamorarme, hasta que llegaste a mi vida. Tan frágil, tan herida, pero logre lo que tu pensabas, jamas podría alguien lograr. Logre que me amaras; Logre que perdonaras a los hombres; Que creyeras una vez mas en el amor. !Por favor!, !Por favor! !Te lo suplico! ... No mueras.—Aquellas lagrimas rodaron por su rostro, hasta caer el rostro manchado de sangre, de rukia.
La muerte estaba al acecho y El, solo sabia una cosa: La mujer que mas amaba en el mundo, estaba a punto de morir si no hacia algo rápido.
—!Kaien! Reacciona, debes de llevarte inmediatamente a rukia de aquí. !Vete! Nosotros nos encargaremos de ellos. No te preocupes por nosotros; Estaremos bien.— Gritaba en un acto deliberado de zafarse de bambietta, quien estaba asfixiandola con el antebrazo.
—Rangiku... Esta bien. Gracias.— El cuerpo de la ojivioleta estaba frió, sus latidos casi no se escuchaban. Todo parecía indicar que no le quedaba mucho tiempo.
—!A no! De aquí no te vas. !No dejare que te lleves mi alimento!.— Chillaba con furia, Gissel.
—Apártate de mi camino. No dejare que le vuelvan a hacer daño.
—Eso no es algo que tu puedas decidir. Ahora mismo veras por que— Aullando de rabia contenida, llama a mas neófitos cercanos al lugar y ordena un ataque sorpresivo.— Es hora de que comience el festín. —Maten...— Repentinamente alguien impide su orden. —!Alto!— Posteriormente, un peliplata se deja entrever, saliendo de su posición de ataque.
—¿Ah?. ¿Por que has ordenado que cese mi orden?. Te recuerdo que nuestras ordenes fueron...— Interrumpiendo a la pelinegra irascible, el peliplata se muestra ante todos.
—No es necesario que me recuerdes la orden. Asumiré las consecuencias; Pero si mal no recuerdan, esta noche, yo doy las ordenes dentro del grupo. Incluida tu, Gissel. Así, que te ordeno que ceses la orden y que te mantengas en tu posición. Creo que es hora de una retirada.
—Pero !Jefe!
—Creo que es mejor que le hagamos caso al jefe; Por el momento es mejor que nos vayamos. Si lo piensas de esta manera, ya cumplimos con la orden; La hembra del kurosaki esta casi muerta; No llegara con vida hasta mañana.
—!No es justo!. Ustedes, ¿Que no escucharon?. Es hora de irnos. Pero como van.— Da media vuelta y comienza a retirarse, pero antes le recrimina al peliplata —¿y ahora?, ¿que piensas?, ¿que no voy a comer?. Necesito alimentarme. !Estoy hambrienta!
La expresión del peliplata permanecía inalterable. —Entiendo... As, dale a Gissel lo que pide.—
De pronto un rostro tan bello y blanco como el mármol, se hace presente. —...Gin—
—Rangiku... ¿Como has estado?. Sigues igual de hermosa que siempre; Hace tanto que no nos vemos.— Una sonrisa se dibujo en el rostro del peliplata, pero esta, no reflejaba nada.
El, seguía igual que siempre, a diferencia de que, ya no era el mismo por dentro. Algo había cambiado; y es que hacia tanto que ellos habían dejado de verse. Dos amantes, separados por los clanes. Ellos debían de decidir; Lastimosamente para ambos, sus opiniones no eran las mismas.
Ella, quería paz y vivir entre las sombras; El, quería ser libre, aunque eso significara la guerra.
—Jefe, aquí esta lo que ordeno— El rostro de la pelirrubia se estremeció ante la escena. Aquello, la horrorizaba.
Dos chicas gemían y gritaban de dolor al sentir las dolorosas cortadas, hechas por as, para abrir el apetito de los demás y aceptaran la retirada, de una manera un poco gustosa.
Los ojos de gissel brillaron como una bestia ante su nueva presa.
Milagrosamente la ojivioleta logra abrir los ojos.
Lamentablemente, justo en el momento equivocado.
—!Hinamori!. !Nemu!— Logro susurrar la ojivioleta; Cosa que lleno de esperanza al pelinegro. —Rukia... No te preocupes, ahora mismo te llevaremos aun lugar para que sanes. — Perdiendo la consciencia por la tremenda impresión al ver aquella escena.
Sus amigas estaban en peligro y ella no podía hacer nada; Ahora mismo, ella estaba al borde de la muerte y ellos no podían hacer nada. Era ella o sus amigas. La decisión estaba tomada.
—Es hora de irnos. As, llévate la comida hasta que lleguemos, por ningún motivo dejes que gissel acabe con ellas.— Por alguna razón, el peliplata sabia que aquellas palabras causaban esperanza dentro de la pelirrubia. Sabia que no podía lograr que lo perdonara, pero tampoco podía odiarlo; y el no le daría mas motivos para que comenzara a hacerlo. Pero ella debía de aceptar que eso era lo que el había decidió. Eso era lo que el era ahora. Un miembro de "la secta".
Aquellos instantes en que sus miradas cruzaron por ultima vez, aquella noche, se volvieron dolorosas para ambos; Pronto, todo seria eco de aquel encuentro, pero ella sabia que en su corazón, la herida seguía fresca como aquella noche en que, El se fue.
...
Corriendo a toda velocidad; Kaien sabia lo que tenia que hacer, debía de llevar a rukia, lo antes posible, con su padre, el sabría que hacer.
Por años, isshin practico su profesión, el de ser doctor; Lo cual le había otorgado la habilidad de resistir la sangre humana. Ahora, aquella humana necesitaba de su ayuda. Aunque eso a simple vista, fuera ridículo.
Bajo del coche el cuerpo débil de la ojivioleta, perdida en su inconsciencia. Aun sangraba y piel comenzaba a estar muy abajo de su temperatura normal. Su vida se le escapaba de sus manos.
—!Isshin!. !Baja de inmediato! Necesito tu ayuda. Padre, por favor.—
Enseguida, alguien bajo con pasos ágiles de las escaleras —¿Que sucede?— Alto, musculoso y de apariencia amable, aparece en escena.
—Ella... esta muriendo; Necesito que la cures.— Llorando, con el dolor reflejado en su rostro.
—Haré todo lo que este en mis manos. Hijo, no te preocupes, todo estará bien.— Cargando el cuerpo de rukia, sube al cuarto especial donde tenían todo lo relacionado con medicina. Para ser doctor de un prestigiado hospital, el debía de tener todo en casa cuando no estuviera atendiendo a sus pacientes. —Masaki, ocupo de tu ayuda. Ve por bolsas de sangre; Haremos una transfusión lo antes posible.— La mujer de cabellos castaños y belleza incomparable, mostró tal preocupación, a pesar de que fuera hacia una completa extraña, ella tenia que ser la novia de su hijo y por ende, ya la consideraba de su familia, incluso, antes de que se la presentaran.
—!Madre! Permiteme ayudar, por favor.— La voz cálida surgió —Hijo, por favor, déjame hacer lo que me pidió tu padre; Ahora mismo tu no puedes hacer nada. Déjanos encargarnos a nosotros. Todo saldrá bien.— Dedicándole aquellas palabras de aliento, corre por las bolsas.
Kaien estaba destrozado, se sentía confundido. El no sabia que hacer.
Los minutos pasaron, nadie bajaba a decirle nada. El, tenia que averiguar que pasaba.
Subiendo las escaleras abre la puerta con súbito apremio e isshin lo anima a bajar, ella debía descansar.
Las horas transcurrieron y la mujer de cabellos castaños bajo a darle las buenas noticias; La ojivioleta se había salvado.
—!Madre! ¿Puedo verla?
—Ahora no es muy conveniente, podría despertar y eso no es bueno ahora.
—Entiendo, pero entiéndeme tu a mi, necesito verla, necesito ver con mis propios ojos que ella descansa tranquila, sino, yo no se que haré. Madre, por favor, ayúdame a no volverme loco. Aun, tengo en mente aquella imagen grabada. No puedo dejar de pensar que por mi culpa, tuvo un encuentro con la muerte. Hubiera muerto si no llego a tiempo.—
—Hijo, entiende que no fue tu culpa.— Cabizbajo; El pelinegro muestra su rostro demacrado. —Claro que fue mi culpa. Ellos dijeron que se les había dado orden de dar muerte a todas las hembras de nuestro clan. Rukia, incluida. Madre, incluso, tu estas en peligro.— Aquella mirada dulce y tranquilizadora que, siempre, le otorgaba masaki, lograba apaciguar el dolor y el sufrimiento que tenia en el fondo de su corazón.
Durante años, intento superar la muerte de su primera compañera; Al igual que rukia, era una humana.
Jamas logro comprender, por ese entonces, cuan frágiles podían ser los humanos. Hasta que, sucedió.
Flashback...
La noche clamaba su mas alto cenit. El, apenas había vivido escasos cien años; Pero moría por saber que era vivir, estando muerto.
Pasaba horas enteras en las afueras de la ciudad, siempre, metiéndose en líos. Siempre confiado, con la adrenalina corriendo por sus venas.
Entro a un club nocturno; Estaba lleno. La música a todo lo que daba.
Coqueteando y bailando; Gozando; Experimentando que se sentía estar rodeado de humanos.
Hasta que ella entro. Hermosa. Rebosante de vida.
El, quedo prendado, sus ojos, su rostro, toda ella, parecía un ángel tallado en mármol.
Decidido, acepta el reto. Conquistar a aquel ser, de hermosa mirada.
No tardo mucho en entablar una platica con ella.
Los días pasaban, ellos se iban enamorando mas. Jamas creyó que podría llegar a ser tan feliz; Jamas pensó en llegar a conocer el amor de aquella manera.
Todo parecía tan perfecto, como un sueño. Hasta que ella descubrió lo que el era y el, no pudo mentir mas.
Ambos guardaban secretos: El de El: Ser un inmortal. El de ella, odiarlos, por el solo hecho de saber su existencia y la forma de alimentarse de humanos.
Tardo un tiempo, pero al final, su amor pudo mas. Ella, acepto ser su compañera y El, convertirla; Pero no todo era tan fácil como parecía.
Kaien, no tenia la experiencia necesaria para convertirla y cuando lo intento, no fue lo suficientemente hábil.
Aquel día, fue fatal para ambos.
Al abrir los ojos, estaba convertida; Pasaba por su primera fase: Neófita. Sin experiencia ni nadie que la guiara. Pues kaien había nacido como inmortal; El, jamas tuvo que pasar por esa fase. No sabia como manejar lo.
Salto por la ventana, llena de furia y sedienta de sangre. El, intento contenerla, forcejearon y ella intento morderlo, en un intento, lo logro.
Con gran éxtasis, comenzaba a beber y con los segundos, a calmarse. Kaien la amaba tanto que por ella, hubiera muerto. La dejo que siguiera y siguiera, encima de el, como un león frente a su presa. Hasta que su hermano llego y la empujo lejos de El.
Estaba fuera de si; Enloquecida, trato de lanzarse contra ichigo, pero El, era mas hábil. Le incrusto una lanza contra el costado de ella y comenzó a desangrarse.
Todo paso tan rápido que ninguno de los dos lograba entender.
Salio de aquel lugar en su forma de neófita y fue directo a la ciudad; Ahí, empezó a atacar a las personas. El, no podía permitirlo.
En uno de sus ataques, kaien la encontró, asesinando a un humano. Era salvaje y bestial; no la reconocía. Lucho contra ella; Y logro que perdiera la conciencia.
Destrozado; La encerró en uno de los cuartos de la mansión. Su familia no estaba de acuerdo, pero accedieron.
Nunca, nadie supo por que, pero ella jamas logro recuperar la cordura. Era como una infección, una especie de virus que hacia que, una vez entrada en la fase de neófita, jamas pasara a su etapa final. Algo debió haber pasado. Pero jamas se aclaro nada.
El, no quería dejarla ir y su familia opto por dormirle hasta que descubrieran la cura.
Su cuerpo yacía congelado; Hasta que una noche, robaron su cuerpo.
Durante días, semanas, meses y años la buscaron, pero nunca se encontró el menor rastro. Ella había desaparecido.
Kaien quiso matarse mas de una vez, pero jamas lo logro. El siempre recordaría y viviría atormentado por el recuerdo de aquella, la que una vez amo y desapareció.
¿Su nombre?.. Miyako. Aunque para el, era otro. Uno que solo debía de ser pronunciado por las personas que nacieron sin voz, por los seres intangibles que nadie puede ver, ni oir, un nombre tan hermoso que la faz de la tierra quedara fascinado de solo oírlo. El le había dado... el nombre de la musa.
El tiempo paso y dentro de las paredes de un cuarto de acero, se encontraba el único recuerdo que tenia de aquella mujer. El vivo retrato de ella; Pero en el máximo esplendor que solía otorgar un monstruo; Aunque eso, eso no lo sabia El.
...Fin del flashback
Al entrar al cuarto sentía como si su alma se cayera en pedazos. Ahí estaba ella, frágil y pálida como la muerte vestida de seda.
Entornado la mirada; No quería observar el cuerpo inerte de la ojivioleta, por que sabia que era por El, que la habían atacado. Su solo apellido era, ya, una maldición.
—...Rukia. Perdóname, por favor. Por mi culpa, ahora, te encuentras postrada en esta cama; Inconsciente; Sin poder moverte. Estuviste al borde de la muerte por mi causa. Jamas podre hacer que olvides esto, pero... quiero que sepas, que pese a todo. Yo te amo. No te puedo obligar a que te quedes a mi lado, pero te juro, por lo mas sagrado que tengo, que nunca permitiré que te vuelvan a hacer daño. No me importa tener que volverme tu sombra. Rukia...— Agacha la mirada y se inclina para besarla.
—Hijo, necesitamos hablar.—
—Seguro que puede esperar.—
—No. Hijo, por favor.— Insistió Isshin.
El ojiverde no tardo en dar media vuelta y despedirse. No se dio cuenta que la pelinegra estaba recuperando la consciencia.
...
Encerrados en el despacho; Ambos parecían tensos. Kaien sabia por que lo había llamado. El, quería que hablaran sobre su verdad.
—Kaien, se que esto es muy difícil para ti. Sabes que tampoco es fácil para mi, siempre, e querido tu felicidad; Pero esta vez, no puedo aceptar que tengas a la muchacha engañada. Se que no es tu intención, se que la amas, se te nota en la mirada. Quisiera poder hacer algo, si estuviera en mis manos yo...—
—Padre, por favor. No me pidas eso. Ella no esta lista, yo no puedo decirle eso. Si se lo digo, la perdería.—
—¿Como estas tan seguro de eso?. Ella te ama, sino ¿por que no te dijo su paradero?. Ella quería que salieras vivo de ahí.
—Y eso por eso mismo, ella se sacrifico por mi, cuando no tenia que hacerlo. Yo soy el único culpable. Después de lo que le sucedió esta noche, ella nos a de considerar unos monstruos; Y no la culpo.
—Hijo, por favor; Escúchame. Ella no te puede considerar un monstruo, por que tu no hiciste nada.—
—Eso, por eso mismo. No hice nada para que no la lastimaran. Llegue tarde y no pude salvarla de sus mordidas, de sus gritos, de sus maldiciones, de sus rostros y atrocidades; Por poco mas y no logro salvar su alma...
De pronto, un abrazo largo y prolongado se hace presente. No podia hacer nada para que el dejara de sufrir, pero siempre, penso que un abrazo serviria de consuelo, ante el devastador dolor.
—Kaien... el virus que contrajo miyako, tiempo atrás. El mismo que la volvió loca. Al parecer... lo tienen los neófitos. Repetidas mordidas en el cuerpo, hacen que el veneno corra con mayor efecto; Si la persona que a sido mordida comienza a moverse, el incipiente virus se esparce con mayor rapidez.
Lograste traerla a tiempo para evitar que ella se convirtiera en lo mismo que se convirtió miyako, en un...— Inesperadamente, calla ante la pronunciación de lo inevitable. Des hace el abrazo.
—Dilo... un monstruo
—Sabes que aun, busco el antídoto; Pero es muy difícil. Sin la sangre original de nuestros padres, es casi imposible que lo logre.
—Entonces... rukia podría...
—No. No, a menos que vuelva a ser mordida por otro neófito en repetidas ocasiones.
—Uno solo.
—Ahora entiendes por que debes de decirle la verdad. Rukia no podrá entenderte ni amarte por completo hasta que conozca tu verdadera naturaleza.
—No puedo. !Entiende! No puedo decirle la verdad.
—Tienes que reaccionar y entrar en razón, ella entenderá, tienes que aceptarlo; !De una o de otra manera ella se dará cuenta!
Un silencio estremecedor reino en toda la habitación.
—¿Por que estas tan seguro?. Acaso, ¿tu se lo piensas decir?
—No. Ten por seguro que yo no le dire nada.
—!¿Entonces?!
—Pero tu hermano si. El... viene esta noche.
El impacto fue abrasador. Kaien no sabia que hacer. Su hermano pronto vendria y no habria vuelta atras, sino se lo decia, pronto, a rukia, todo acabaria.
—¿Estas seguro?.
—Tus hermanas llamaron esta mañana. El, escapo. Ellas vienen detras de el. Pero sabes muy bien que yo no le puedo negar la entrada a tu hermano. Yo le amo, al igual que a ti y a tus hermanas. No puedo alejarlo de nosotros; Aunque siga con la idea de alimentarse de los humanos.
—Gracias por decirme a tiempo. Es hora de actuar.
—Hijo. !Espera! ¿A donde vas?.
—Me voy; Y conmigo me llevo a rukia. No estaremos aqui para cuando El, llegue.
—!No puedes hacer eso! Ella esta muy debil aun. No puedes irte asi como asi. Escuchame !Kaien!
Abriendo la puerta de par en par; Entra desesperado a la habitacion donde yacia el cuerpo de rukia. Detras de El, sus padres.
—Hijo, ¿Que es lo que estas haciendo?— Pregunto; Desesperada masaki.
—Me voy. Conmigo me llevo a rukia. No podemos estar aqui, ni un minuto mas.
—Pero, ¿Por que?. — Preguntaba; Angustiada, por la repentina decicison de el pelinegro.
—El, ya sabe que su hermano vendra. No quiere tener un enfrentamiento. ¿No es asi?.
—Exacto. El, vendra decidido a quedarse en casa y rukia no esta estable, aun. El... podria atacarla y yo no me pienso dar el lujo de ello.
—Hijo, por favor. ¿Te estas escuchando?. !Estas tachando a tu propio hermano de ser un monstruo!.
—No me interesa. Lo unico que me importa, ahora; Es la seguridad de ella y nada mas. Otra cosa, antes de irnos, madre, te pido que me traigas un abrigo para ella. No quiero que el frio de la noche le haga mas daño a su cuerpo de lo que ya esta.
—No escuchas ni a tu propia madre; Aun asi, no discutire mas, contigo. Es tu decision y eh de respetarla.— Acepto el pelinegro.
Masaki no sabia que mas decir y asintiendo, corrio en busca de un abrigo.
—Espero que estes haciendo lo correcto. No tengo nada mas que hacer aqui. Bajare a esperar a tu hermano. — Asintiendo; Ambos se despiden con la mirada.
...
Segundos despues; Alguien llama a la puerta.
Uno de los sirvientes abre y una silueta alta, hace acto de presencia; Portando una chamarra con capucha, ocultando su rostro. —Shhh, no digas nada, quiero darles una sorpresa— Sonriendo, desaparece.
—¿Quien era?— Pregunta, curioso isshin.
—Nadie señor.— El sirviente pasa a retirarse; Desconcertado, baja a averiguar y al abrir la puerta, dos miradas ansiosas y felices se lanzan contra su cuello, dandole un fuerte abrazo. —!Papa!, Al fin, ya estamos aquí.— Alegre, responde al abrazo, con el mismo fervor. —!Karin!, !Yuzu!. !Hijas mias!. Cuanto las e extrañado. ¿Por que le hacen esto a su padre ¿eh?. Ni una carta, ni una llamada diaria que me diga que mis niñas están bien. Debería de castigarlas por hacerle eso a su padre.—
—!Ves! Por eso te dije que le habláramos. El viejo luego se pone de dramático.— Decía, una pelinegra, alta, de ojos negros y tez, pálida.
—No importa que nos castigue. Estoy feliz de poder abrazar a nuestro padre y saber que llegamos antes que nuestro hermano. — Festejaba la pelicastaña.
—¿Ah?, Que extraño que El, aun no haya llegado.— Inquiría, extrañada, la pelinegra.
...
Arriba; Kaien, acomodaba lo mas delicadamente posible en sus brazos a la ojivioleta. Pues lucia tan frágil, como una muñeca de porcelana, la cual, con el mas débil movimiento podría romperse.
—Conmigo estaras a salvo, iremos a una casa cerca del lago. Ahí te repondrás y cuando te hayas recuperado, volveremos a tu casa y ahí te explicare todo.— El amor que le profesaba a la ojivioleta era tan intenso que no quería perderle. Besaba con delicadeza cada parte de su rostro; No quería hacerle daño.
El frió de sus besos comenzó a despertar lentamente a la pelinegra. Quien aun estaba en recuperación.
—Kaien... Estas aquí...
—Mi amor. Aquí estoy.
—No te vayas por favor. Necesito estar cerca de ti. Tengo miedo...
—No tengas miedo, yo estoy aquí. No permitiré que nada malo te suceda.
—Ahora lo recuerdo. Ellos eran... ¿Que eran esas cosas?— Los recuerdos llegaron a su mente. Los rostros, el ataque, todo. Ellos querían matarla; Pero ellos no eran normales; Ellos eran monstruos.
—Ellos me atacaron. Dijeron que querían matar a todas las mujeres de tu familia ¿Por que?. Kaien, dime ¿Por que?— Bajando de sus brazos; Tambalea ante los recuerdos y el esfuerzo.
—Tranquilízate rukia, aun no estas bien. Ven, deja que te cargue y vamos al carro. Tenemos que irnos.
—¿Por que?. ¿Por que tenemos que irnos?. ¿En donde estamos?.
—Estamos en mi casa. No te puedo decir por que, pero debemos irnos.
—No entiendo. Kaien, tienes que decirme que esta pasando. ¿Por que siento que tu sabes mas de lo que yo se?. ¿Por que huimos?. —La ojivioleta comenzaba a desesperarse y a inquietarse.
—Rukia, escucha. Ahora mismo no te puedo decir nada. Tienes que confiar en mi. Por favor. Yo te dire todo; Pero primero hay que irnos de aquí. Ahora mismo.
—¿Me dirás todo?. Kaien... ¿Que sabes tu de esos seres?. Los viste, no eran normales, ellos eran unos...— Aquellas palabras le dolían con todo su ser, por eso cubrió la boca temblorosa de la pelinegra, tenia miedo de escuchar aquello, de viva voz de ella.
—Lo se... Yo lo se. Creo que es justo que te diga la verdad.
—¿Verdad?. ¿Que verdad?. !Habla! Kaien.
—Rukia, la verdad es que yo soy... —Antes de que lograra articular las palabras adecuadas; Alguien entra en el cuarto, sin permiso.
—!Vaya! !Vaya! Pero que tenemos aqui. Nada mas y nada menos que a mi querido hermanito y su noviecita. Pero ¿que?, ¿Enserio no piensas saludarme?. Mira que no e venido hasta acá para ser ignorado.— Lentamente salio de la penumbra y dejo entrever su rostro. El pelinegro toma su lugar en pose defensiva, colocando atrás de El, a la ojivioleta.
—Vamos... ni siquiera me piensas presentar a la chica. Pero que descortesía. Me presento, mi nombre es ichigo... kurosaki ichigo. —Aquella mirada tan retadora y a la vez, tan seductora, era irresistible. Sus ojos, su rostro, todo su ser.
Portaba tan solo una chamarra negra, pantalones de mezclilla. Pero aun así, lucia tan deslumbrante, que hasta mirar dolía.
—Veo que ninguno de los dos piensa hablar. ¿Que?, Acaso, ¿me tienen miedo? Jajajajajaja ¿estan bromeando?.
—¿Que haces aqui? Ichigo.
—¿Como que, que hago aqui?. Esta es tambien mi casa. ¿Piensas correrme?.
—No, de hecho, nosotros ya nos vamos.— Tomando del brazo a rukia, pasan a toda prisa de lado de ichigo; Pero no contaban con algo, El, se habia vuelto experto en hubicar humanos. Su olor los delataba y mas cuando estaban heridos.
—!Momento!— Bloqueando el paso de la ojivioleta, la separa de kaien. —Aqui hay algo extraño. Ella huele... diferente.— Acercando su nariz, respira su aroma.
La pelinegra queda paralizada, algo dentro de ella, le decia que El, era peligroso y que debia de guardar distancia, pero era demasiado tarde.
—Tu olor es similar al de una...— El pelinegro inetrrumpe con intensida. Casi gritando. —Alto ahi, ichigo. No te permito que toques a rukia. — Ambos estaban en una situacion en la que cualquiera de los dos, saltaría al ataque. —No te atrevas a decirlo.— Sentencio el pelinegro.
—Esta bien. No lo diré, pero ella huele diferente y eso no lo puedes negar. Los dejare ir, por que veo que tienen mucha prisa, pero averiguare que sucede y no podrás evitarlo. — Amenazo el pelinaranja.
De momento había logrado escapar de su hermano, pero la noche no estaba de su lado. Masaki subió con el abrigo lo mas rápido que pudo, sin notar la presencia de ichigo. Gran error. —Kaien, aquí esta la chamarra para la humana. Enserio ¿Ya tienen que irse?.—
El rostro de el pelinegro se lleno de alarma. Algo muy malo pasaría, ahora que el pelinaranja sabia que la ojivioleta era una mortal.
La habitación, de pronto, se volvió en silencio. Un silencio aterrador.
El pelinaranja volteo y una sonrisa se dibujo en su rostro. —Con que de eso se trataba. Ella no es como nosotros. Ella, es una... humana.
CONTINUARA...
Espero que les haya gustado este tercer capitulo de este mi nuevo fic3 "Besos de sangre"
les agradecería mucho que dejaran sus comentarios sobre este capitulo n,n, y si abra ichiruki, pero primero le tengo que dar entrada primero al bueno de la historia para que haya trama, luego entrara en accion el chico malo, si nenes, ichigo aparece en el siguiente capi, NO SERA KAIEN X RUKIA, si es su duda, el principio si, pero lo demas no ;=) aclarado eso, ahora si, hasta la vista!
Atte: Akari Otonashi
