Capítulo 2: Escapando del Dolor

POV Renesmee

Abrí los ojos lentamente, estoy confundida y agotada, muy agotada. Parpadeé un par de veces y me di cuenta de que esta no era la nueva casa que compro mi familia, por supuesto que esta no era mi nueva casa, y esta no era mi nueva habitación. ¿De quién era esta habitación? Nunca la había visto antes, las paredes eran de un color verde, al lado derecho había una puerta de madera, el cual yo suponía que era el baño, un poco más alejado de la puerta había una gran ventana con cortinas de seda color gris, pero la ventana estaba entre abierta, al parecer había una terraza; al frete mío había otra puerta de madrea que tenía grabado en alto relieve una serpiente enroscada con la cabeza levantada y sacando la lengua —muy original, pensé— al lado izquierdo estaba el vestidor, ¿será tan grande como el que tía Alice preparo para mí?, me pregunté; bueno, eso no importa mucho. La habitación era realmente grande, al lado izquierdo había un escritorio y una silla, y encima del escritorio había unos libros gruesos y una pequeña lámpara, ahora me fije en la cama donde estaba acostada, tenía sabanas de seda negra igual que las fundas de las almohadas, la cubrecama era verde y hacia juego con el color de las paredes; había dos veladores a cada lado de la cama y sobre ellas había una lámpara, y al final de la cama había un baúl, esta habitación tenía algo raro, claro, como no me di cuenta antes, no había una televisión, ni un equipo de sonido y en el escritorio solo había libros y no una laptop.

¿En dónde estaba? ¿De quién era esta casa? ¿Por qué estaba aquí? ¿Qué fue lo que me paso? ¿De quién es esta habitación? ¿Y mi familia? Sobre todo mis padres. ¡Oh, santo cielos! ¿Y mis padres? ¿Dónde están? ¿Por qué no están conmigo?

De pronto algo me distrajo, era como unos latidos de corazón —eso quería decir que no era nadie de mi familia— esos latidos estaban muy cerca, y venían de la terraza, y ahora escucho unos pasos acercarse, se está dirigiendo a mí…

—Despertaste —fue lo primero que me dijo el hombre cuando se acercó a mí. Su cabello era rubio platinado, sus ojos eran de un color gris mercurio, eran hermosos, él era alto, no tanto como tío Emmett, pero si era alto, tenía espalda ancha, parecía que hacia ejercicio, pero lo que más me sorprendió de él era que era muy pálido, casi como un vampiro, pero no lo era porque escuchaba a su corazón latir y veía como le corría la sangre por sus venas. El rubio me quedo mirando muy fijamente y luego me sonrió como si me conociera de hace mucho tiempo, ¿es que acaso me conoce? No lo recuerdo de ningún lado. Al parecer el noto mi confusión porque se apresuró a aclararme—: Soy Draco Malfoy —Que nombre tan raro, pensé—. No te vayas a morder la lengua. Yo tampoco tengo un nombre muy común que digamos»—. Hace tres días te vi caminando bajo la lluvia desde mi auto, pero luego te vi caer, y baje del auto para ayudarte, pero apenas me acerque a ti te desmayaste, luego de eso te traje a mi casa y recién despiertas, pensé que estabas muy cansada así que te deje dormir todo estos días, pero si mañana no despertabas te llevaría a un… hospital —dudo un poco al decir «hospital»—, ya me estabas preocupando —termino de hablar y su tono era serio.

Claro, ahora recuerdo, yo caminaba bajo la lluvia, y tropecé con mis propios pies. ¡Ja! Los genes Swan nunca me abandonaban, ni siquiera en los peores momentos de mi vida. Recuerdo que estaba con la vista algo borrosa por las lágrimas, cuando escuche que él se acercó a mí y dijo: «Oye, ¿estás bien?», yo abrí la boca para contestarle, pero no pude responderle porque todo se me puso negro y perdí el conocimiento.

—Sí, creo que lo recuerdo —mi voz sonó un poco ronca.

—¿En serio te acuerdas de mí? —me preguntó, y yo asentí—. Apropósito, ¿cuál es tu nombre?

—Sí, lo siento, pero antes muchas gracias por ayudarme. Soy Renesmee Cullen —respondí—. Eh…, señor Malfoy, ¿qué día es hoy? —le pregunté, y al parecer se sorprendió cuando lo llame «señor Malfoy» porque cambio la expresión de su cara.

—20 de septiembre —miró el reloj de su muñeca—, 9 de la noche, y llevas tres días inconsciente —dijo. Me sorprendí cuando repitió que había pasado tres días inconsciente, y por consiguiente fuera de casa.

—¡3 días! —grité—. Mis padres y toda mi familia deben de estar muy preocupados por mí —dije y trate de levantarme de la cama, pero me mareé y casi caigo al suelo, y digo casi porque de no ser por el señor Malfoy que me cogió de la cintura deteniendo me caída.

—No te levantes, todavía estas muy débil —me regaño, y pude ver en sus ojos verdadera preocupación por mí.

—Lo siento, soy un poco torpe —me disculpé—, pero tengo que ir a casa, mi familia deben de estarme buscando y… —no pude seguir hablando porque él me interrumpió.

—Pero ahora no puedas, ya te lo dije, estas muy débil y además es de noche, podría ser peligroso que andes sola por las calles —otra vez detecte el tono de preocupación en su voz. Eso me sorprendió en verdad, ¿cómo una persona que recién conoce a otra podría estar tan preocupado por lo que le pase a la otra?

—Pero… —trate de refutar, pero él me miró con seriedad y me calle.

—Cuando te recuperes por completo iras a tu casa —me ordeno—. Y ahora dime, Rene… lee —trato de pronunciar mi nombre, pero no le salió.

—Renesmee —le corregí, y trate de sonreír, pero no pude.

—Sí, eso. Que nombre tan raro tienes, nunca lo había escuchado, parece un… trabalenguas —comentó. Pero cuando escuche la última palabra que dijo, me acorde de Jacob, él decía que mi nombre parecía un trabalenguas por eso me decía Nessie o Ness. Contuve las lágrimas porque sabía que si empezaba a llorar no tendría cuando parar. Pero ahora que me acorde otra vez mi lobito siento nuevamente el profundo hoyo en donde debería estar mi corazón.

—Sí, no es… el primero que dice… que mi nombre parece… un trabalenguas —hice pausas al hablar, el dolor se hizo presente otra vez, pero con más intensidad. Siento que no voy a poder controlar las lágrimas.

«¡Tienes que controlarte, Nessie!», me regañé a mí misma.

Él no dejaba de mirarme.

—¿Estás bien? —me preguntó, como si hubiera intuido mi tristeza.

—Sí —susurré.

Él asintió, con el ceño fruncido.

—Y que hacías sola esa noche que te encontré, ¿por qué no estabas con tus padres? —me preguntó, y yo ya no pude más, empecé a llorar, sin importarme hacerlo frente a un desconocido.

Rápidamente él se sentó al borde de la cama y me tomo de la mono; yo me apresuré para poner mi mente y blanco para no trasmitirle mis pensamientos y mis recuerdos.

—Escapaba… —respondí, con mucho esfuerzo.

—¿De tu familia? —quiso saber.

—No. Escapaba de la culpa y el dolor —seguí llorando y él me apretó la mano, pero sus ojos grises me miraban con confusión.

Mundo Muggle – Londres – Casa Cullen

POV Bella

Estoy desesperada y muy angustiada, siento que me voy a volver loca de la preocupación, por Nessie, por mi Nessie. Ella está desaparecida desde hace tres días. La hemos buscado por todas partes, de noche y de día, pero no aparece. ¿Dónde estará mi pequeña? ¿Estará bien? ¿Por qué se fue?

Yo la veía más calmada desde que nos mudamos de Forks a Londres. Nos mudamos por ella, porque estaba muy deprimida por la muerte de mi mejor amigo, por la muerte de Jake. Y aunque estoy muy agradecida con él por haberla salvado, a mí también me duele su muerte, pero tengo que ser fuerte por mi hija, ella me tenía que ver bien, para así poderla ayudar a superar su pena. Y creí que un cambio le sentaría bien, pero no me di cuenta que ella le dolía más la muerte de Jake, porque ella era su impronta, estaban más unidos.

Pero cuando nos mudamos a Londres, Nessie estaba más calmada, hasta Jasper estaba más relajado al no sentir su tristeza. Hace tres meses el pobre de Jasper ya no podía calmarla, mi hija lo estuvo volviendo loco al sentir sus emociones y no poder ayudarla, por eso creí que cuando nos mudamos, ella poco a poco se iba a reponer del dolor, hasta creí que ya se había resignado a su perdida, pero me equivoque. Debí saber que mi pobre hija estaría peor que yo cuando Edward se alejó de mí para protegerme.

Nessie recayó en la depresión otra vez, como pude haber sido tan tonta en no darme cuenta de su estado de ánimo. Hace diez días fue su cumpleaños, cumplió 7 años. A ella siempre le emocionaba sus cumpleaños, recibir obsequios, pero esta vez no fue así, ni siquiera sonreía, ese fue el primer indicio para saber que mi Nessie no estaba bien, y no lo tome mucho en cuenta.

¡Tengo que encontrarla! ¡Tengo que encontrar a mi hija!

Empecé a caminar de un lado a otro, pensando en donde podría estar, ¿tal vez con los Denali? No lo creo, hubieran llamado para decirnos que Nessie está con ellos.

—Bella, vas hacer un hoyo al piso de tanto caminar. Cálmate —dijo Rosalie.

—No puedo calmarme, Rose.

—Jasper —susurró Alice. Y al instante empecé a sentir oleadas de tranquilidad.

Miré a mi rubio hermano con agradecimiento, él solo asintió.

—La encontraremos, Bella —dijo Carlisle, con su característico tono amable.

En eso se abre la puerta principal. Corrí hacia la puerta para encontrarme con Edward y Emmett.

—¿Saben algo de ella? ¿Alguien la vio por la calle? —pregunté desesperada.

—Fuimos al lugar de la visión de Alice. Emmett se encargó de interrogar a la gente y yo de leer cada una de las mentes de alrededor, pero nadie sabe de ella, nadie la vio —contestó Edward, con frustración en la voz.

—Y si los Vulturis la tienen —dijo Emmett.

Eso me paralizo. No confiaba en los Vulturis, además sabía que ellos no se quedarían tranquilos después de nuestro último encuentro, en donde nos aliamos con los metamorfos.

—Ellos no saben nada de Nessie. No lo he visto —respondió Alice, calmando así un poco mi preocupación.

—¿Qué fue exactamente lo que viste, Alice? —pregunté.

—Ya te lo dije, Bella. La vi corriendo por una calle, luego paso por un bar, pero ahora caminaba lentamente, estaba completamente mojada por la lluvia, después tropieza con sus propios pies y cae al suelo y ahí queda mi cisión.

De pronto Alice se quedó con la vista perdida, sí, estaba teniendo otra visión. Ojala y esta visión nos dé más pistas acerca del paradero de Nessie.

—¿Qué viste, Alice? —preguntó Esme.

Yo me acerque a Alice.

—¿La encontraste? —ahora preguntó Rosalie, con desesperación.

—Alice —la apure. No aguantaba más estar sin respuestas.

—Un hombre de espaldas sale del bar por donde pasó Nessie, el hombre es rubio, se sube a su auto, es un deportivo color verde, está manejando y de pronto ve a Nessie, se detiene cuando la ve caer, maldice y baja a ayudarla, se agacha para ponerse a su altura y Nessie levanta la cabeza y él la mira, sus ojos son grises…