¡Hola mis amores! Aquí les traigo otro capitulo que espero con todo corazón que lo disfruten ;D gracias a: LADI JUPITER, Aquamarina123 y a caterine d por sus hermosotes reviews , este capitulo va para ustedes chicas ;D

¡Comenzamos!

Ya habían pasado los minutos y aquella niña seguía corriendo con todas sus fuerzas pero ahora había llegado a la Gray terminal y después de correr entre la basura y ser observada por la gente que residía ahí, perdió a sus presas.

La condición de la pequeña no era la perfecta para correr a la largas distancias y mas a cierta velocidad, se detuvo un segundo para respirar pero su cuerpo se congelo y su pecho le dolía.

-Disculpa niña, ¿Estas bien?- se acercó un hombre con cicatrices en el rostro.

Al mirarlo ella se congelo aun mas, tenia miedo y estaba sola ¿Qué tal si ese hombre le quería hacer daño? Fuera lo que fuera tenia que volver a casa de inmediato.

-¿Te encuentras bien?- preguntó dulcemente. -¿Estas perdida?

La castaña negó con la cabeza mientras temblaba del miedo, jamás había visto a un hombre enorme y con el rostro deformado.

-Te ves cansada, siéntate un momento…- se sentó en el suelo y le indico que lo siguiera. –Vamos, no te hare ningún daño- le sonrió mostrando sus imperfectos dientes.

-No…no…- negó con la cabeza.

-¿En verdad te encuentras bien?- preguntó nuevamente con cierta preocupación. –Este no es un buen lugar para una niña.

La pequeña miró con terror al hombre quien la seguía mirando, tenía que escapar de ahí.

-¿Terminaste aquí por algo?- preguntó mientras ella asistía con la cabeza. -¿Te puedo ayudar en algo?

-Estoy persiguiendo a unos niños- le respondió apenada.

-¿Niños?- ella solo asistió. –Ah si, vi que se dirigían por allá- le señalo con un dedo hacia atrás. –Van directo al bosque.

-Entonces tengo que ir hacia allá…- se dispuso a ir pero el hombre la tomo de la mano. -¡Suélteme! ¡Auxilio!

Las personas que los rodeaban miraron y al ver de quien se trataba no hicieron nada y siguieron caminando lo que causó que entrara en pavor.

-No vayas, es peligroso- le negó con la cabeza. –Hay criaturas peligrosas y una pequeña chonchita como tu no podrá con eso- la miro divertido mientras la soltaba.

-¿Chonchita? ¿Acaso me dijo gorda?- comenzaron a frotarle lagrimas.

-No llores- le seco las lagrimas con un pañuelo limpio mientras se arrepentía por el comentario. –Siéntate y cuéntame porque persigues a esos niños ¿Alguno de ellos es tu novio?

La pequeña se sonrojo hasta llegar a un color parecido al de un tomate y obedeció al extraño. Por una extraña razón, comenzó a tenerle un poco de confianza.

-Se fueron sin pagar del restaurante de mi padre- respondió.

-¿Ah si?- preguntó con curiosidad. -No debes preocuparte por eso, habrá otros clientes.

-Ya no, justamente hoy dijo que estaba en la bancarrota- comentó desanimada.

El hombre nuevamente se arrepintió y pasó una pesada mano en un hombro de la pequeña.

-Lo lamento…- ella sonrió. -Pero si son solo unos niños, estoy seguro que no lo pagaran.

-¿Eso cree? Bueno, solo quisiera hablar con ellos.

-Tranquila, tu padre se recuperará de esto. Ya lo veras.

-Lamento ser la grosera pero, ¿Quién es usted?- preguntó apartando su hombro de la mano del hombre.

-Mi nombre es… bueno eso no importa, tu solo llámame Jack- sonrió dulcemente.

-"Es un desconocido aun así, debo pensar en algo"- pensó la niña.

-Un placer Jack, llámame… ¿Jessica?- se presentó dudando de lo que hacia.

-El placer es mio- le dio la mano y la supuesta Jessica se la aceptó.

-¿Qué te paso en el rostro?- preguntó un tanto apenada por el atrevimiento.

El hombre tocó sus cicatrices y su rostro se volvió triste.

-Un noble me lo hizo, tuve una pequeña pelea con él y sacó su navaja. Al no ser de la nobleza le dieron preferencia a él y me expulsaron…- le explicó mientras se mostraba aun mas triste. –Recuerdo una simple pregunta que me hicieron antes de ser expulsado: "¿Qué dirán los demás si saben que un noble ataco primero a un pobre? ¡Perderíamos nuestra imagen perfecta!".

-Odio a la nobleza, no soy parte de ella pero convivo con ella de vez en cuando- añadió la pequeña mientras se veía el vestido perla que llevaba.

-Pareces parte de ella, lo digo por el vestido- sonrió.

-¿Esto?- lo tomó y miro a su acompañante. –Mi madre me obligó a ponérmelo ya que vendría a visitar a padre, me gustan lo vestidos pero odio usarlos a la fuerza.

-Te ves linda pero si quieres verte mucho mejor, sé tu misma- le recomendó causándole a la niña cierto sonrojo.

-Tú tampoco te avergüences de tus cicatrices, eres mas lindo que esos horribles nobles que son un asco- hizo un puchero y causó que el hombre riera con ganas.

-¿Y porque tanto odio a la nobleza?- preguntó feliz mientras sacaba de un costal que traía en la mano un pedazo de pan que después le ofreció a la pequeña pero esta lo rechazó.

-Es complicado…- respondió mirando hacia otro lado.

-Soy un adulto y sabré entender- sonrió.

-¿Podría contárselo después?- preguntó incomoda.

-Oh por favor, dejemos la informalidades. Eso no va mucho conmigo- negó con la cabeza mientras le daba un mordisco a su pan. –Llámame de tú como yo lo hago hacia ti.

-De acuerdo, Jack- sonrió al mencionar el nombre del hombre. –Creo que debería contarte esa historia después.

Jack dejó de saborear su pan y miro con ternura a la niña. De pronto unas ganas inocentes por llorar llegaron.

-¿Vendrás a visitarme? ¿A un pobre expulsado?- se le iluminaron los ojos.

Al parecer aquel "Después" hizo hacerle entender a Jack que la niña lo vería pronto por la que la enredó en un gran problema. ¿Otra vez acabaría en la Gray Terminal? Bueno, creyendo que así conseguiría atención de alguien, merecía la pena.

-Claro que si, eres mi primer amigo Jack- le sonrió honestamente causando que el hombre por fin derramara unas lagrimas.

-¿Cómo una pequeña como tu no tiene amigos?- se limpió las lagrimas.

-No lo se, pero eso no importa. Cuando venga a visitar a papá vendré a verte- se levantó y se fijo que su vestido que ya estaba sucio.

-¡Muchas gracias, Jessica! Ahora vuelve a casa, tus padres deben estar preocupados por ti- le ordenó a su ahora pequeña amiga.

-¡¿Estas loco, Jack?! ¡Iré por esos niños!- salió corriendo dejando sorprendido al pobre hombre. -¡Hasta luego!- se despidió mientras se perdía entre la basura.

-Mujeres, siempre aferradas a lo que quieren- se dijo así mismo mientras volvía a morder de su pan.

En los siguientes metros no había nada mas que basura pero cada vez disminuía más, entre los desperdicios del suelos se podía ver que comenzaba a crecer pasto y entre más corría, más había.

Ahora el recorrido se volvió pesado ya que estaba corriendo colina arriba y entre cada paso se dio cuenta que ya no estaba en la Gray Terminal si no que ahora estaba en el bosque.

-Que extraño… he llegado mas rápido de lo que pensé- se dijo mientras sonreía orgullosa.

Una vez arriba miro hacia atrás y vio el basurero por lo que causó angustia ya que cada vez estaba más lejos de casa pero si quería alegrar a su padre tenía que atrapar a esos niños. Miró nuevamente el bosque, respiró hondo y recordó las palabras de su nuevo amigo.

-"No vayas, es peligroso, hay criaturas peligrosas y una pequeña chonchita como tu no podrá con eso"- la voz de Jack sonaba en su mente.

-¡Pamplinas! ¡De seguro nada me pasara!- gritó mientras veía el frondoso bosque.

Dudó dar el primer paso pero después de haber pasado los segundos comenzó a caminar lentamente, algo le decía que no fuera pero había otra voz quien le decía que siguiera. No importaba lo que pasara, tenia que encontrar a esos niños.

Mientras tanto en el restaurante…

Leon Hope se encontraba en su escritorio esperando noticias de su hija. Había bebido unos cuantos tragos ya que la angustia estaba sobre él y ya había pasado un poco más de una hora desde que no la veía, si no la hubiera tratado tan mal no se sentiría tan culpable.

-Señor…- interrumpió Tom mientras se asomaba por el marco de la puerta.

-¡¿La encontraron?!- se levantó rápidamente pero el otro negó con la cabeza. – ¡Primero lo de mi enfermedad, después lo de mi mujer, mi restaurante y ahora mi hija esta desaparecida! ¡¿Qué demonios voy a hacer?!- gritó desesperado pero un dolor en el pecho apareció quitándole fuerzas.

-¡Jefe!- fue el joven en su ayuda evitando que el hombre cayera.

-Déjame, ya estoy acostumbrado…- se sacudió para que lo dejara de cargar y se volvió a acomodar. –Dime que nadie sabe de esto…- lo miró seriamente y después comenzó a toser fuertemente.

-Solo yo como usted me pidió…- respondió pero al verlo su cara se puso pálida, tenia un hilo de sangre en su boca.- Señor, dígame que esta no es la tercera vez que pasa esto- señalo su propia mejilla para que entendiera.

Rápidamente el hombre se limpió la sangre con un pañuelo y después dejó correr una lágrima.

-Tomas… lamentable si, esta es la tercera y ultima vez que pasa- lo miró con tristeza.

El cocinero se retiro sus lentes dejando ver sus ojos grises y llenos de lagrimas, su jefe jamás lo había llamado por su nombre completo si no con un simple "Tom" como los demás y sabia que cuando lo haría todo habría acabado.

-¿Quiere que llame al doctor?- preguntó mientras respiraba hondo.

-No, solo encuentren a mi hi…- se desmayó sobre su escritorio aventando asi la botella con alcohol y su vaso.

-¡Señor! ¡Ayuda, traigan a un doctor!- comenzó a sacudirlo para que reaccionara pero eso le fue inútil.

En el Bosque…

La castaña ya tenía minutos de caminar y todavía no había señales de aquellos tramposos pero para su alivio no se había topado con ningún peligro como se lo advirtió Jack. La tarde comenzaba a sentirse y si no se daba prisa pronto obscurecería.

-Estúpidos niños, ¿Por qué simplemente no dijeron que no tenia con que pagar? Los hubieran puesto a lavar platos o a limpiar el restaurante- se quejó mientras pateaba piedras. -¡Y yo de tonta que voy tras de ustedes!- pateó con todas sus fuerzas una piedra mediana pero no escuchó que choco con algo, en vez de ello escucho las olas del mar.

Se apresuró un poco para llegar hasta donde se escuchaba ese relajante sonido, los árboles iban desapareciendo y los rayos de sol se hacían más potentes, había llegado hasta un acantilado. Se sentó a la orilla de este y observó el mar mientras se escuchaban las gaviotas.

-Debe ser relajante vivir cerca de la orilla del mar, nunca lo había visto tan cerca- comenzó a hablar consigo misma. –Desearía que papá y mamá estuvieran conmigo- respiró hondo. –De seguro les encantaría ver esto…

Cerró sus ojos y se disponía a relajarse con el sonido de las olas pero no pudo ya que un ronquido la sacó de sus pensamientos.

-¿Pero que?- miró rápidamente hacia atrás y vio tres siluetas en el suelo.

Al sospechar sobre quienes se trataba, se puso de pie rápidamente y corrió hacia adelante. Encontró un tronco de un árbol cortado que era utilizado como mesa y en esta había tres vasitos rojos que servían de tragos y una botella de sake en medio de estos.

-Huele a lo que toma papá…- se tapó su nariz por el olor, le era un poco desagradable.

Después los ronquidos aumentaron y al girar su cabeza descubrió a los tres niños que salieron corriendo del restaurante de su padre, estaban demasiado tranquilos, bueno la cruel realidad era que estaban dormidos y el que roncaba fuerte era el de sombrero de paja. Por su apariencia, era el mas pequeño y era aquel que portaba la cicatriz debajo de su ojo izquierdo.

-¡Bingo! ¡Aleluya!- gritó feliz pero rápidamente se tapó su boca para evitar despertarlos.

-"¿Y ahora que haré? ¿Los despertare o les hago alguna maldad?"- pensó mientras repasaba a sus victimas, primero su vista se poso en el pequeño rey de los ronquidos. -"Este parece ser el menor de todos, parece todo un pirata con esa cicatriz y su sombrero de paja"- le sonrió al niño y después su mirada se posó en el siguiente quien se trataba de otro pelinegro. -"El chico pecoso con cara de pocos amigos, de solo verlo me da miedo hablarle. Podría jurar que es el líder, de todos modos no me agrada…"- y por ultimo su mirada se posó en el único rubio de los tres. –"Él…él es el niño lindo con un sombrero de copa negro. ¿Cómo se supone que se llamaba? Sabroso, Sabor, Sabotaje… ni idea. Solo sé que es lindo… "- pensó mientras se sonrojaba.

Lo que no tomó en cuenta es que al perderse en el rubio vio unas piernas largas detrás de la cabeza de este, alguien se había despertado sin que ella se diera cuenta. Al alzar la mirada vio como esta persona cargaba con mucha autoridad una tubería y al llegar a su rostro… ¡Vaya la mirada de pocos amigos! Al parpadear varias veces se fijó que se trataba del pecoso con cara de malhumorado.

-¡Despierten! ¡Tenemos una intrusa!- gritó este causando que el rubio se levantara a toda prisa y tomara su tubería mientras que el chico de sombrero de paja seguía durmiendo.

-Oi, Luffy… ya despiértate- le susurró el rubio mientras trataba de despertarlo con su tubería.

-¿Luffy?- preguntó la niña en voz alta inconscientemente.

El rubio la miró apenado y soltó una risita.

-Si, su nombre es Luffy- se rascó la nuca.

-¡Idiota, no debes de dar nombres!- lo regañó el pecoso.

Por culpa de ese grito, Luffy abrió un poco sus ojos y con un puño, se rascó uno.

-¿Dadan ya preparó la cena?- preguntó medio dormido pero en vez de recibir una respuesta recibió un golpe de parte del pecoso.

-¡Idiota! ¡Tenemos una intrusa!- le gritó causando que el pobre derramara lagrimas por el dolor.

-¡Duele!- se quejó.

-¡No lo golpees, idiota!- lo defendió la niña.

-¡Yo le pego cuando se me da la gana!- le gritó ahora a esta pero no se sintió intimidada.

-¡Eres un idiota sin corazón!- se puso frente a Luffy con los brazos extendidos para defenderlo.

Esto era extraño, ella jamás era así. No sabía la razón por la cual defendía a ese tal Luffy pero lo que acababa de presenciar fue una injusticia por parte de ese pecoso endemoniado.

-¡Y tu una niña tonta!

-¡Pues tu un pecoso zopenco!

-¡Basta ya!- los detuvo el rubio.

-¡Atenla y que no escape!- ordenó el pecoso mientras la señalaba con su tubería.

Vaya sorpresa que se dio al ver que sus compañeros no se movieron de sus lugares. De hecho, lo miraban confundidos.

-Pero, Ace…- comenzó a reírse el rubio un poco nervioso. –Es una niña…- le susurró.

-¡Si es cierto, es una niña!- el que se llamaba Luffy la señaló.

-¡Ya sé que es una niña, idiota!- le respondió el pecoso.

-Pero que observadores….- cruzó los brazos la castaña sintiéndose un poco ofendida.

-¡¿Y que esperan?! ¡Atenla!- ordenó una vez mas pero esta vez ambos chicos lo obedecieron.

Todo se volvió muy rápido, sintió como chocaba rápidamente contra el tronco de un árbol siendo empujada delicadamente por el rubio mientras que el otro la ataba con fuerza. Una vez sin escapatoria ambos chicos la miraron dudosos por lo que estaban haciendo pero dieron paso para el pecoso quien sostenía su tubería tratándole de causar miedo pero casi no lo logró.

-¿De donde vienes? ¿Quién eres? ¿Qué quieres de nosotros?- preguntó mientras caminaba de un extremo a otro y jugaba con su tubería.

-¿Este interrogatorio es necesario?- preguntó el rubio.

-Claro que si, mira su vestido- la señaló con su tubería. -Parece venir de una familia noble.

La niña, harta de ese comentario a causa de su vestido le sopló a su flequillo y miró hacia arriba mientras pensaba.

-Ya me estoy hartando de ese comentario. No soy de la nobleza, la detesto…- lo miró mientras comenzaba a moverse bruscamente para tratarse de zafar de la trampa.

El rubio la miró curioso, ¿Acaso le llamó la atención que ese niña odiara a la nobleza al igual que él? Sea de donde viniera se fijaría muy bien en sus palabras para responderse esa pregunta.

-¡No mientas!- gritó furioso el pecoso al que llamaban.

-¿Para que mentirte? Además, odio a cada uno de esos nobles…- encogió sus hombros.

-Mujeres, siempre igual de mentirosas e inútiles…-susurró el pecoso.

La niña al escucharlo, las lágrimas comenzaron a correr en su redondo rostro.

-Genial Ace, ya la hiciste llorar- le reclamó el rubio.

-Si Ace, eso estuvo mal- lo siguió Luffy.

-¡Cállense!- los golpeó Ace con su tubería.

Tras sobarse con una mano, el rubio miró con curiosidad a una llorona niña y se acercó a ella.

-Disculpa pero, ¿Por qué odias a la nobleza?- preguntó curioso.

La pequeña se sonrojo un poco, detuvo su llanto y después se tranquilizo un poco.

-Ellos fueron los causantes de que mi familia se separara-cerró fuertemente sus ojos para ya no llorar. -Mi madre se ve a escondidas con un noble y la familia de este mismo comenzaron a arruinar la fama del restaurante de mi padre- respondió triste.

El pequeño no soporto saber otra de las maldades de los ciudadanos de su lugar de origen, viendo todo de diferente modo esa niña no se veía tan mala después de todo.

-¡No estés triste! ¡Mira esto!- Luffy hizo a un lado al rubio mientras se estiraba las mejillas para que viera su elasticidad.

-¡Tu eres el del brazo largo en el restaurante de mi padre!- gritó feliz la chica porque ya había encontrado el responsable de los gritos de Jessica.

-¡¿Estuviste en ese momento?!- la interrogó Ace. –Eso te hace aun más sospechosa…

-¡Por favor!- gritó harta. -¡¿Qué acaso no tienes otra cosa que hacer además de estar fastidiando?!

-¡Si Ace, deja de fastidiar!- añadió Luffy aun sujetando sus mejillas.

-¡Cállate!- le dio un puñetazo a Luffy mientras este se quejaba.

-¡Déjalo en paz!- lo defendió la niña.

-¡Lo dejare en paz si respondes!- le respondió molesto.

La castaña hizo una mueca y después suspiró rendida.

-Por supuesto que si, que no escuchaste la parte donde dije "En el restaurante de mi padre"- respondió de mala gana.

-¿Y porque estas aquí?- ahora preguntó el rubio.

-Ah si…- se sonrojó nuevamente, ¿Por qué demonios él era diferente a Ace? –Bueno, ya tenia tiempo persiguiéndolos porque no pagaron la cuenta- sonrió como si no fuera nada grave.

Los tres niños se miraron entre así confundidos y encogieron sus hombros. ¿Acaso dijo "cuenta"?

-Bueno, nosotros…- comenzó a hablar el pecoso.

-¡Son unos malditos rufianes del mal! ¡Vine por ustedes porque nos la tienen que pagar muy caro!- comenzó a gritar como loca mientras movía violentamente sus piernas e hizo que los niños dieran unos pasos hacia atrás. -¡Cuánto me suelten ya lo verán! ¡Hasta mi nombre no podrán olvidar!

-¿Y cual es tu nombre?- preguntó el mas pequeño.

-Ah, buen punto- la chica cambió de humor rápidamente y comenzó a reírse como loca.

-Es mas tonta de lo que espere...- le susurró el pecoso al rubio.

-¡Vuelve a repetir eso idiota!- volvió a gritar.

-Pues mi nombre es Luffy- alzó la mano el de sombrero de paja mientras se acercaba.

-Eso ya lo sabia- comentó la niña. –Pero de igual manera, es un placer- le sonrió.

-El mio es Sabo- interrumpió el rubio mientras se acercaba también.

-"¡Claro!... Olvide que ese hombre lo llamaba así"- pensó ella mientras veía al rubio.

Flashback

Mientras ella se detenía ya que los tres delincuentes que seguían lo hicieron un hombre comenzó a gritar.

-¿Sabo, eres tu? ¡Espera ahí!- gritó aquel noble con vestimenta parecida al del niño.

El rostro de Sabo se miraba incomodo y segundos después comenzó a correr junto a sus compañeros siendo perseguido por su padre el cual era seguido por ella.

Fin del flashback

-¡Oye!- alguien que sacudía su mano frente a ella la sacó de sus pensamientos, era la de Luffy.

-¿Qué? ¿Qué?- miró a su alrededor.

-Te preguntamos tu nombre- comentó Sabo mientras la miraba curioso.

-Ah bueno…- miró hacia arriba y soltó un suspiro. -Mi nombre es Krystal Newlove- respondió sonrojada.

-¿Newlove?- Krystal asistió con la cabeza. -Nunca lo había escuchado en Goa- comentó Sabo mientras se tocaba con su dedo índice un labio.

-Como ya dije antes, no soy de la nobleza además vivo apartada de ellos- respondió sonriendo.

-¿En el centro?- preguntó.

-A las orillas, en la parte vieja- respondió. –Es muy extraño ver a alguien de la nobleza por ahí.

-Pero es común ver a los de la Gray Terminal por ahí…- añadió.

-Bueno, mi casa queda un poco alejada de la puerta así que nunca he visto a alguno de ahí hasta hoy que los estaba siguiendo- comentó riendo.

-Pero que interesante, ¿Ya escuchaste Ace?- Sabo sonrió mirando a su izquierda pero no encontró al mencionado así que buscó a su derecha y tampoco.

-¡Ahí está Ace!- lo señaló Luffy.

Ace se encontraba recargado en un árbol con los brazos cruzados a unos cuantos pasos y la sombra de este lo cubría. No se veía de un muy buen humor, nada anormal en él.

-¿Por qué te alejas? ¡Ven a conocer a Krystal!- le ordenó el rubio pero el pecoso solo gruñó molesto.

-No me interesa conocerla- respondió mientras miraba hacia otro lado.

-¿Qué así siempre es de antipático?- preguntó Krystal.

-Pues usualmente….- le contestó el rubio.

-Si, perdónalo- interfirió Luffy. –Además, Ace nunca le había hablado a una niña- el mencionado lo miró furioso mientras el pequeño sonreía sinceramente y Krystal reía.

-¡Cállate, idiota!- gritó Ace sonrojado. -¡¿Y que es Dadan?!

-¿Acaso Dadan es niña?- le respondió Luffy con otra pregunta.

-¡Luffy! ¡Es obvio que Dadan es mujer!- intervino Sabo.

-Pues no lo parece…- terminó este con los brazos cruzados.

-Disculpa pero, ¿Quién es Dadan?- le preguntó la castaña al rubio.

-Es la que nos cuida actualmente, deberías conocerla- sonrió.

-¡Si! ¡Ven a cenar con nosotros!- propuso Luffy.

-¡No puede!- se acercó Ace. -¡¿Qué creen que nos dirá Dadan cunado la vea?!

-Que ella es una niña…- respondió Luffy mientras todos deseaban que se callara.

-No se preocupen, ya se esta haciendo tarde y ya me tengo que ir- les comentó Krystal. –Solo falta que me hagan el favor de soltarme…

-Aun no te puedes ir…- le puso Ace la tubería en el cuello alzando su cabeza. –Todavía hay algo por aclarar…

Continuara…

Bueno chicos esto fue todo, queria alargarlo un poco mas pero el tiempo se me agoto (no estoy en un cibercafé ni nada por el estilo XD) dejen su opinión de este capitulo en su review y espero que sean mas los que se animen a acompañarme en esta historia ;D ¡Hasta el próximo capitulo!

-Los ama, Luna-