-S-Sakura?!- Se asustó su hermano –Qué haces aquí?!
-Estás feliz? Vine a verte- Decía su hermana menor con una sonrisa de oreja a oreja –Romano-san me trajo hasta aquí.
-Oh, ah...- se volvía hacia Romano –Muchas gracias por traerla hasta aquí y lamento que lo halla molestado
-No te preocupes Japón, no me ha molestado en nada-le respondió al Italiano con una mezcla de timidez y seriedad.
Sakura, pensaba en pasar el día con su querido hermano mayor, a quien adoraba como a un dios y era su modelo a seguir, pero Japón hiba a salir a comer junto con los demás miembros del G8 a discutir sobre temas políticos, y como de costumbre, pensaba dejar a su hermana sola, aunque sus intenciones no eran dejarla en la soledad.
Romano observaba cómo Sakura era dejada a un lado, sentada en un banco.
-Estás triste porque tu hermano te deja sola?
-Sí, pero debo aceptarlo, pues soy una molestia hacia él, siempre quiere que yo me valla y trata de que otros países no sepan de mi existencia...-
Éstas palabras hicieron que Romano se diera cuenta de que él trataba a su hermano menor, Veneciano, de la misma forma que Kiku a su hermana. Veneciano siempre se la acercaba con algo para decirle o algo para darle, pero Romano lo rechazaba. En realidad sólo lo rechazaba por estar mucho tiempo con ese alemán que no le caía nada bien, pero Veneciano sólo quería el amor de su hermano mayor y Romano también amaba a su hermano.
-Creo que Kiku lo hace para protegerte...- dijo tímidamente
-Pero protegerme de qué? Creo que es mejor que ya me vaya llendo a casa- decía poniendose de pie, pero Romano la detuvo.
-Hablas encerio? Viniste hasta aquí, y casi te secuestran, sólo para estar junto a tu hermano! Estás en Italia, porqué no te quedas más tiempo y lugo te vas junto a Kiku?
-Romano-san...- decía con una sonrisa
-Y demientras, podríamos...i-ir a algún lado j-juntos- decía mientras miraba hacia otro lado.
-Estaré encantada! Bueno, si usted quiere...
-Claro que lo estaré! Vámonos!
