CAPÍTULO 3
Hablemos del amor
Era una noche de verano. La luna brillaba radiante sobre el gótico y francamente aterrador castillo de Denerim, corazón de Midgar, reino de los changelins. Una gran y luminosa flama verde se encendió en el medio de la habitación de la gobernante de aquel lugar, revelando al disiparse a dos altas figuras.
-¡Gracias a la Voluntad del Universo que al fin estamos solos! Pensé que esa maldita junta jamás se acabaría- bufó la reina, dirigiéndose a su baño.
-No estuvo tan mal- dijo Spike.
-¿Bromeas?! ¡¿Por qué demonios Celestia envió a esos dos idiotas de la familia Blue?!- renegó.
-Blue Pride ya está algo crecidito. Es natural que su padre Blue Heir quiera empezar a mostrarle como se corre el negocio familiar. Son responsables de la mayoría de la producción y distribución de cosechas de avena, trigo y maíz al norte de Equestria, y son la familia más acaudalada del reino. ¿A quién más quieres que envíen Celestia y Luna a revisar los nuevos tratados de comercio?-
-Pues si esos dos cabrones me obligan a declararle la guerra a Equestria, será culpa de ella, no mía- concluyó.
Spike se quitó su uniforme formal. Él había acompañado a los embajadores como líder de la escolta de protección. Elegido no tanto por su mérito, sino por su bien sabida buena relación con la reina. Su relación de amistad, no la otra. Se estarían quedando en Denerim durante tres días. Y en vista de que no se habían visto en barios meses, Chrysalis tenía intenciones de aprovechar cada noche al máximo en compañía de Spike.
-Oye, oye, tranquila no estuvo tan mal- intentó calmarla Spike.
-… Lo sé. Perdóname, es solo que he tenido a los marqueses picándome la espalda todo el mes- respondió ella que aún no salía del baño.
A Spike le parecía raro que ella no le hubiera pedido todavía que él la ayudara a desvestirse. Ese siempre era el paso inicial para ponerla de humor.
-Hace más de dos meses que no nos vemos y todo lo que hago es quejarme cuando por fin estamos solos. Lo siento- dijo saliendo del baño ya desnuda, pero no despintada.
-No todo salió tan mal. Tu discurso fue perfecto, y TÚ eres perfecta- dijo sonriendo ampliamente, dando a entender sus intenciones.
-Pero no era nadie cuando me encontraste ¿Lo recuerda mi Señor?- respondió, entrando en sintonía.
-Por supuesto- dijo extendiendo su mano hacia la reina para que esta le diera su casco y la ayudara a subir a la gran y confortable cama donde él la esperaba.
-Muéstrame tu gratitud-
-De inmediato-
Ella sonrió y acercó sus labios a los de él, con su lengua sobresaliendo un poco de su boca. Lista para iniciar la noche. Pero para su sorpresa, su beso de lengua se topó con la mano del dragón.
-¿Qué su…-
-Shu. Alguien viene-
Chrysalis agudizó sus sentidos y en efecto, logró escuchar como alguien se acercaba por el pasillo. Finalmente los pasos hicieron alto tras la puerta a su cámara y se escuchó la puerta.
-Mil perdones por molestarla tan tarde majestad. ¿Puedo pasar?- se escuchó la voz del changeling al otro lado de la puerta.
-No. Sabes bien que no me gusta que me molesten después de la hora de la cena- respondió Crhysalis, disgustada.
-Lo sé mi reina. Pero el Prin… Es decir, Conde Blue Heir me envió a solicitarle otra pequeña audiencia-
-¿¡De nuevo?! Pasamos medio día hablando, ¿Qué quiere ahora?-
-Al parecer tuvo una, y cito "Brillante idea con la que podrán satisfacer tanto las demandas de Midgar como las de Equestria"-
-¿Y por qué demonios tendríamos que hablar de eso ahora?-
-El… Desea discutir el tema ahora que tiene las ideas frescas-
-¡Pues dile que meta sus ideas en el refrigerador y así seguirán frescas mañana! No trato asuntos políticos, menos internacionales después de las diez de la noche. Largo en este instante-
-¡Si majestad!- respondió el mensajero obviamente asustado, y se escuchó el zumbido de sus alas mientras se alejaba a toda marcha.
-Muy bien ¿Dónde estábamos?- dijo mirando al dragón.
-¿Segura que no deberías de ir?- dijo Spike, algo preocupado.
-No sea tonto mi Señor. Usted es mucho más importante- dijo sellando sus labios.
Spike suspiró sin romper el beso y tomó a la reina en sus manos, guiándola para recostarse sobre la cama…
Más tarde esa misma noche, las ventanas de los aposentos de la reina se habían abierto. Ello con la intención de que la recámara se oreara y se despejara el aroma de los muchos fluidos corporales que los dos amantes habían derramado.
Ella yacía tendida sobre su cama, abrazada al cuerpo de su amante y sobre cuyo pecho reposaba su cabeza. En su rostro una gran sonrisa tanto de satisfacción, como de felicidad. El dragón la mantenía cerca de él, rodeándola por las caderas con su brazo. Su vista clavada en el techo. Y su cara no tan alegre como quisiera estar.
-¿Hay algo que te esté preocupando, cariño?- musitó ella, sin moverse de su posición.
-¿Lo notas en mis emociones?-
-Sí, pero no lo pregunté por eso. Tu fuerza y durabilidad me dejaron sin aliento, como siempre. Pero generalmente eres más… Atento… Cariñoso. Esta noche sin embargo te sentí algo distante. ¿Ocurre algo?- preguntó, esta vez volteándolo a ver.
Spike mantuvo su viste en el techo sin responder, hasta que suspiró con pesadumbre.
-Sí Chrysalis, me ocurre algo. Algo sobre nosotros- respondió, mirándola finalmente.
Chrysalis se incorporó sobre sus cascos delanteros para tener mejor visión.
-Habla entonces- ordenó, no muy emocionada.
-Quiero… Quiero que exista algo más que sexo en nuestra relación- exclamó el dragón.
Esta vez fue el turno de Chrysalis para suspirar con pesadumbre.
-No puede ser- bufó. No por negar la petición del dragón, sino por tener que pasar otra vez por esa conversación.
-¿Por qué no?- insistió él.
-Desde un principio te dije muy en claro que era lo que te ofrecía y hasta a dónde podía llegar. Y sin embargo no falta la ocasión en que decides arruinar lo que hubiera sido una noche perfecta para ponernos a hablar de esta mierda- replicó, dándole la espalda.
-¡Hablar de lo mucho que te amo no es mierda!- gritó él, tomándola del hombro izquierdo para hacerla girar a encararlo de nuevo.
Chyrsalis solo lo miró sorprendida sin decir nada. Spike aprovecho su silencio para calmarse. La tomó por los hombros con ambas manos y la miró profundamente a los ojos.
-Yo te amo Chyrsalis- dijo, muy seriamente.
La reina se ruborizó suavemente y cerró los ojos.
-Lo sé- respondió débilmente.
Extendió su casco derecho hacia el rostro de Spike y acarició su mejilla.
-Y te reto a que me digas que miento cuando te diga: Yo también te amo-
Spike permaneció mirando a la reina a los ojos hasta que logró concluir que decía la verdad. Ella lo amaba y él de eso no tenía duda.
-Entonces… ¿Porqué no…-
-Porque no funcionaría. Te lo dije desde la primera vez- respondió ella, sonriendo. Una sonrisa que Spike era incapaz de descifrar.
-¡¿Pero por qué no?!- preguntó frustrado, al obtener una respuesta tan carente de significado.
Chrysalis solo suspiró cómicamente y giró los ojos.
-Porque somos muy diferentes Spike. Somos diferentes, venimos de mundos diferentes. Hay tantas cosas que nos diferencian que tardaríamos una eternidad en entendernos. Yo tardaría una vida en hacer que tú me entiendas. Tan solo míranos. Hace ya barios años que hacemos esto, y aún ahora y a cada tanto tengo que repetirte que es mucho más que solo sexo lo que hacemos y que tú vales más que un millón de zánganos de los cuales me alimento-
Se alejó un poco del dragón, hasta llegar a la horilla de la cama. Miró hacia la ventana en dirección a la luna que se alcanzaba a ver a través de ella.
-Tú sabes que es cierto. ¿O no?- musitó, volteando a mirar al dragón.
-¿El que no nos entenderíamos o que somos algo más que amigos con derechos?- preguntó él, con una ceja en alto.
Chrysalis rió débilmente antes de volver a mirar a la Luna.
-Tanto así quieres entenderme entonces ¿Verdad? Veamos. Déjame contarte el por qué eres tan único. ¿Alguna vez te he hablado de mi noche de bodas con mi difunto esposo Hagard?-
Spike había escuchado suficiente del ex gobernante del reino changeling como para saber que aquello no sería agradable.
-Fue la peor noche de toda mi vida. Mi visión de esa importante fecha siempre había sido sacada de un cuento de hadas. Me casaría con quien fuera dueño de mi corazón y tras la misa y la fiesta, estaríamos solo los dos para entregarnos el uno al otro en cuerpo y alma. Él me quitaría el vestido de bodas con delicadeza y sensualidad, y a la luz de la luna me arrebataría mi castidad. ¡Puff! ¡Haahahaha!- Chyrsalis se carcajeó un poco de sí misma.
-Haggard si que hizo mierda esa fantasía. Tan pronto como me llevó a su cuarto, azotó la puerta y la cerró con un hechizo. Se lanzó sobre mí como una especie de fiera salvaje y comenzó a desgarrar mi vestido como si su vida dependiera de ello. No estaba completamente desnuda cuando comenzó a besarme… Mi primer beso… Me besaba con tanta fuerza que me dolían los labios. Hizo que me levantara sobre mis cascos traseros. Me rodeó por la cadera con un casco y llevó el otro a mi entrepierna… Alcanzó mi vagina y comenzó a frotarla furiosamente. Como si tratara de ligar una tabla de madera o algo así…-
Chyrsalis dejó salir un jadeo de dolor, al tiempo que se limpiaba los ojos de las lágrimas que empezaban a formarse dentro de ellos.
-Y entonces comenzó a empujarme hacia la cama… O cielos…-
-Chrysalis…-
-Cállate, no me interrumpas- respondió, mirándolo con desprecio.
-Me empujó para que quedara boca arriba y siguió con su asalto. Finalmente alejó su pezuña de mi entrepierna y me la mostró… Estaba empapada en mis fluidos. Lamió su pezuña como si fuera una chupeta gigante y me dijo "Creo que ya estás lista mi tesoro". Las sirvientas y los sastres que me hicieron el vestido me dijeron que lo mejor que podía hacer era no oponer resistencia. Que lo mejor que podía hacer era obedecer sus demandas y rezar por que todo terminara pronto… ¡Pero no pude hacerlo! Tenía solo 17 años y me moría del miedo. Comencé a patalear y gritar como loca. Él se enfureció y me dio un fuerte golpe en el rostro. Pero como yo no estaba dispuesta a callarme, siguió golpeándome. En la cara, en el pecho, en el estómago… Hasta que finalmente el dolor sofocó mi espíritu de lucha y hasta mi miedo-
Chrysalis se abrazó a sí misma y adoptó una posición fetal, mientras las lágrimas escurrían de sus ojos.
-Me desplomé sobre la cama viendo mi propia sangre esparcida por los golpes. Él se posicionó encima de mí… Y en un solo empujón entró en mí. Dicen que tu primera vez es dolorosa… Pero nadie me dijo que sería así. Fue algo fuera de este mundo. Sentí como si cada pedazo de carne de mi cuerpo se estuviera quemando. Sentí que me habían metido una sierra eléctrica ahí abajo. Sentí… Sentí que me moriría ahí mismo… Pero no fue así. Solo se detuvo a escuchar los gritos de dolor que di. Con el tiempo aprendería que eso lo excitaba más. Y tras un momento comenzó a martillar su cuerpo contra el mío. Con mis fuerzas agotadas y sin el suficiente aliento para seguir gritando, cerré mis ojos tan fuerte como pude y me mordí el labio inferior esperando a que todo acabara. No tengo idea de cuánto tiempo estuvimos ahí… Ni siquiera recuerdo cuantas veces se vino dentro o fuera de mí… Para el final del asunto ya ni sabía qué estaba pasando o dónde estaban el arriba y el abajo. Pero si recuerdo que cuando acabó, me pateó en el estómago para tirarme de la cama, diciendo que una mera esclava como yo no tenía derecho a dormir en su cama-
Con ojos llenos de lágrimas, Chrysalis mró a Spike, que la miraba horrorizado.
-¡Y esa fue mi mágica noche de bodas!- exclamó alegremente.
Spike instintivamente se acercó a la reina y la envolvió protectoramente entre sus brazos y alas. Ella no lo rechazó y enterró la cabeza en su pecho, llorando desconsoladamente. Sin saber nada más que hacer, Spike se mantuvo en posición usando su mano derecha para acariciar los largos cabellos de la reina, en un esfuerzo por tranquilizarla. Y se maldijo a sí mismo por haber provocado aquella situación.
-Lo lamento…- fue lo único que se le ocurrió decir.
-Deberías darme las gracias. Jamás le había hablado de esto a nadie salvo a mis padres que en paz descansen- siseó, sin levantar la mirada.
-Me honra que me lo hayas dicho- respondió, depositando un beso en la frente de ella.
-Mi primer beso, mi primera vez desnuda ante un hombre, mi primera vez haciendo el amor… Lo perdí todo en una sola noche y fue la cosa más horrible del mundo. Aún después de matar a ese hijo de puta, ya no quise saber nada más de los hombres... Pero todo eso cambió cuando te conocí- musitó, esta vez levantando la vista.
-Ese día en la selva. Fuese involuntario… Fuese inconsciente… Fuese torpeza más que otra cosa… La verdad no me interesa saber. Pero ese día tú me mostraste el respeto, la compasión, la empatía, y lo más importante… Me mostraste el amor. El amor que un hombre da a una mujer. Era la cosa más deliciosa e intoxicante que hubiese probado en mi vida. Porque a diferencia de cuando estuve con Shinning Armor quien amaba a Cadence, no a mí en realidad; El amor que tú me diste era para mí y solo para mí. Y aunque fuese muy poco en verdad, el hecho de que fuese mío lo hizo más poderoso y más intenso que cualquier fuente de amor que yo pudiese robar-
Se secó un poco las lágrimas antes de volverlo a mirar.
-¿Ya lo vez Spike? Siempre has sido tú. Mi Señor. Mi Salvador-
Abrazó con fuerza al dragón y posó su rostro sobre la base de su cuello.
-Entonces… Acéptame mi reina. Y te prometo que jamás te hará falta el amor- dijo Spike.
Chrysalis solo rió un poco y permaneció en silencio por un rato.
-Aún no lo entiendes ¿Verdad?-
-¿Qué cosa no entiendo o debería entender? Tienes un corazón roto y soy yo quien puede curarlo. ¿A qué te resistes Chrysalis? ¿A qué… Le tienes miedo?- preguntó el dragón, tomándola por la barbilla para obligarla a mirarle.
Chrysalis sonrió melancólica al verse a sí misma reflejada en los orbes esmeraldas de su amante.
-Más de lo que te puedas imaginar- respondió tranquilamente.
Retiró la mano del dragón que sostenía su rostro.
-Soy una Changeling Spike. Aunque pueda tomar la forma, y sientas que puedes amarme como lo hiciste con tu difunta esposa; créeme cuando te digo que no es así. Hay mucho sobre mi pueblo que desconoces. No porque lo guardemos en secreto, sino porque solo nosotros somos capaces de entenderlo. Nos alimentamos de emociones Spike. Y el amor es la más suculenta y codiciada emoción de todas. Tú no puedes ver la responsabilidad que tendrías que cargar si decidieras ser mi pareja-
-Podría entenderlo si me lo explicaras- replicó.
-Deja de hacer eso-
-¿Hacer qué?-
-Eso. Fingir que todo estará bien y que triunfaremos simplemente porque tengamos el deseo de que así será. Que el amor es el arma definitiva que nos dará la victoria ante todo. ¿O vas a decirme que funcionó con tu esposa?-
Spike guardó silencio, abatido por la pregunta.
-Créeme que si supiera que hay posibilidad de que seamos felices para siempre, tomaría esa oportunidad. Pero no creo, y SÉ que no lo seremos. No ha largo plazo. No eternamente. Porque somos diferentes. Lo que para ti significa Amor eterno es diferente para mí. Lo que para mí es la idea de una relación feliz sin duda difiere de la tuya. Y lo estamos viviendo justo ahora. Te molesta que yo no vea las cosas como tú lo haces. Pero ni siquiera haces un esfuerzo en tratar de ver las cosas como lo hago yo-
Spike desvió la mirada, avergonzado de reconocer que la reina tenía razón.
-Pero eso está bien. Porque sé que solo lo haces con las mejores intenciones. Porque sé que me consideras la dama con la que bien podrías compartir el futuro. Porque sé que solo quieres que ambos seamos felices. Pero tú no sabes lo que me pides. No sabes cómo serán de diferentes las cosas si hacemos esta relación de vernos a diario, en vez de vernos un par de veces cada mes si tenemos suerte. No sabes… Qué en realidad yo no te convengo- musitó tristemente.
Chyrsalis lloraba un poco. Spike solo derramó un par de lágrimas en silencio, sin mirar a la reina.
-Spike…-
El dragón volteó a verla.
-Esto es lo que tengo para ofrecer. Te ofrezco mi amistad. Te ofrezco mi confianza, mi respeto. Te ofrezco las llaves de mi dormitorio. Te ofrezco mi cuerpo, en esta relación libre de culpas y responsabilidades. Y sobre todo: te ofrezco mi Amor. Por ser aquel que reencendió la llama de mi propósito en la vida, y la alegría misma de vivir. Estos regalos te los ofrezco ahora y siempre a ti y solo a ti. Pero si por alguna razón ya no deseas tomarlos… Dímelo por favor. Porque prefiero que esta relación termine con ambos partiendo sin remordimientos en el corazón. A que sigamos adelante a la fuerza, logrando nada más que desgarrar nuestros corazones y lo que sentimos el uno por el otro-
Spike miró a la reina a los ojos. Anonadad, estupefacto. No se había sentido tan infantil e indeciso desde su visita a la joyería en que compró los anillos de compromiso para él y su esposa.
-Deja que tu mente y tu corazón hagan las paces. Yo esperaré aquí tranquilamente- susurró ella, volviéndolo a abrazar y reposar su cabeza en su hombro.
Por lo que pareció una identidad, Chrysalis permaneció abrazada del silencioso Spike, temiendo que esa sería la última vez que estaría al lado del dragón. Finalmente sintió al capitán mover los brazos, que la abrazaron cariñosamente y le masajearon la espalda. Llena de esperanza, Chrysalis levantó la vista.
-Hasta que llegué el día en que encuentre a esa dama que pueda amarme y a la cual pueda amar sin ninguna restricción… Tú eres dueña de mi amor. Y por siempre serás dueña de una parte de él. No importa lo que pase- proclamó Spike.
-Mi Señor- respondió ella fascinada.
Acercaron sus rostros y se besaron apasionadamente. No era lo que ambos querían. No era lo que ambos se conformaban con tener. Pero era lo que tenían, y era lo que amaban. Partieron el beso y se quedaron viéndose a los ojos con grandes sonrisas en sus labios. Chrysalis lo volvió a besar, esta vez con más fuerza, y él respndió. De pronto ella sintió algo que venía del regazo del dragón y que la tocaba en su ingle.
-De pronto siento que tengo fuerzas para una ronda más- le susurró lujuriosamente.
-Adelante mi Señor. Todo el amor que quiera darme, quiero que me lo dé- respondió ella en el mismo tono.
Volvieron a besarse y comenzó una batalla de labios y lenguas. Spike rodeó a la changelin por la cintura abrazándola con fuerza. Se recostó sobre la cama llevándosela encima de él. Y pronto se encontraron haciendo nuevamente el amor…
-Buenas noches Spike… Mi Amor- susurró la exhausta reina, quedándose dormida mientras el dragón la abrazaba por la espalda.
-Buenas noches Chrysalis. Mi amado ángel negro- respondió Spike besándola en la cabeza.
No hace falta decir que las dos noches restantes de la visita de los equestriaron a Midgar, Spike y Chrysalis estuvieron juntos.
Unos días después del viaje a Midgar y con un montón de nuevos documentos que revisar y firmar, era turno de Celestia tener que "Disfrutar" de la compañía de los cabecillas de la familia Blue.
-¡Uufff!… Por fin- dijo aliviada de haber acabado con todos los papeles.
Reclinó su silla y subió sus patas traseras sobre su escritorio para tratar de relajarse un rato.
-¡Celestia, querida hermana! Quería saber si ya ter… ¿Cel?- preguntó sorprendida al ver la posición en que se encontraba su hermana.
-Sí Lú, ya terminé- respondió sin cambiar de pose.
-¿Te encuentras bien Celestia?- inquirió su hermana con cierta preocupación.
-Creo que me estoy haciendo vieja hermana- dijo Celestia, cómicamente.
-¿Tú vieja? Cel no seas ridícula. Siquiera espera a que cumplas los diez mil años- bromeó Luna.
-Jajaja. Lo sé, lo sé- Celestia dio un largo suspiro para relajarse.
-¿Sabes? Pese a todo lo que hemos logrado desde que nos aliamos con Ikaruga y Midgar, extraño los días en que solo éramos Equestria y nada más- dijo Celestia, con cierta nostalgia.
-¿Por qué?- preguntó Luna.
-Para empezar, en ese entonces solo tenía que preocuparme de qué pulga les pica a los nobles de mi país y de por sí eso nunca fue divertido. Y antes no tenía que lidiar con asuntos de criminales de ningún tipo- respondió con desagrado.
-Nuestros ponis vivieron mucho tiempo a una sociedad casi utópica muy cerrada, Celestia. Es nuestra culpa por haberlos mal impuesto. Por eso les ha costado trabajo adaptarse, y a nosotras también. Bueno a ti más que a mí, que estuviste dirigiendo el país tu sola con autoridad casi absoluta por mil años-
Celestia miró con preocupación a su hermana menor, por los detalles de la última frase.
-No lo digo por ofender si reclamar- dijo Luna.
Celestia se relajó de nuevo y miró por la ventana más cercana.
-Ya sé lo que necesitas Cel-
-¿Y qué sería eso Lú?-
-¡Vacaciones!- dijo alegremente.
-… ¿Vacaciones?- preguntó Celestia, confundida.
-Vacaciones. Puede que seamos demi diosas y todo eso, pero no es un modo de vida saludable el que tienes hermana. Tú te sofocas en este palacio y si llegas a salir de entre sus muros es por asuntos oficiales y nada más. Solo te diviertes en días festivos o cuando alguien se casa o cumple años-
-Pero Luna, ¿Qué hay de mis responsabilidades con mi pueblo?-
-¿Y qué hay de tus responsabilidades contigo? Son solo unas vacaciones Celestia. No vas a abandonar al mundo a su suerte. También para eso estoy yo- dijo orgullosamente.
-¿O ya no recuerdas como me fui de vacaciones con Spike y Twilight a Ikaruga en aquel viaje en que todos aprendimos a surfear? Vamos hermana. No porque seas la mayor significa que no tienes derecho a divertirte-
Celestia comenzó a reírse al car en cuenta de que por vez primera en toda su vida, estaba siendo sermoneada por su hermana tres mil años menor que ella. Y lo peor del caso es que tenía toda la razón.
-Bravo Luna. Has crecido mucho y te has vuelto en verdad sabia- premió Celestia.
-Eso ya lo sabía. Solo que no te lo había demostrado como ahora- continuó orgullosa, haciendo que Celestia riera otro poco.
-Creo que tienes razón. Me he pasado demasiado tiempo en este palacio. Como guardiana del sol mi deber está no solo con Equestria sino con el mundo entero… Es mucho estrés la verdad. Y he sido muy descuidada en la forma de tratarlo. Y de hecho he pensado en irme de vacaciones una o dos veces. Creo que ha llegado el momento. Eso claro, si me das permiso y estás dispuesta a manejar el reino tu sola Luna-
-Cuenta conmigo Celestia. Te lo mereces. Y yo he esperado un largo tiempo por poder administrar el país por mi misma y probarles a todos de lo que soy capaz- respondió, con determinación.
-Es verdad. Algunos ponis aún dudan de tu capacidad ¿Cierto? Será el momento perfecto para demostrarles que se equivocan-
Celestia se levantó de su silla y caminó hasta su hermana para darle un abrazo.
-¡Qué emoción! Debo empezar a planear que lugares deseo visitar de inmediato- dijo caminando hacia la puerta fuera de su estudio.
-¡Fantástico!... Pero espera. ¿Irás tu sola?- inquirió la alicornio índigo.
-Claro que no Luna. ¿Qué tendría eso de divertido?-
-¿Llevarás una escolta entonces?-
-No, sería un desastre. Ni siquiera vacacionaré con mi verdadera identidad. Lo haré como tú. Con una identidad falsa. ¿Cómo voy a divertirme si tengo a toda la prensa de Equestra, Ikaruga y Midgar haciendo cobertura de "Las primeras vacaciones del Reinado de Celestia"?- respondió, como si fuera algo obvio.
-Ho… Sí, eso tiene sentido… ¿Pero entonces quién te acompañará?- pregunto nuevamente confundida.
-¿Tú quién crees?- respondió nuevamente como si fuera algo brutalmente obvio.
Y sin voltear a ver a su hermana menor, Celestia salió de la oficina. Por alguna razón, a Luna no le gustó como se escuchó esa respuesta.
-¡Ha Spike! Justo a quien quería ver- dijo alegremente la princesa.
-¿Llamó usted Princesa?- dijo formalmente, con una pequeña reverencia.
-Spike por favor, no hay nadie más aquí-
-Muy bien. ¿Qué sucede Celestia?- preguntó más familiar.
-Te haré una pregunta sencilla Spike. ¿Cuándo dirías que fue la última vez que me fui de vacaciones?- preguntó inocentemente.
-¿Tú?... Nunca- respondió sin duda alguna.
-Exacto. ¿Y sabes qué? Eso está muy mal. Y tengo que corregirlo, sobre todo porque últimamente el estrés acumulado me tiene hasta las plumas primarias entumidas-
-¿Estás diciendo que te vas a ir de vacaciones?- preguntó sorprendido.
-Así es. Creo que es hora de tomarse un respiro de tanta responsabilidad y darme un tiempo para mí misma. ¿No lo crees así?-
-Pues… Sí, si claro. Sin duda te lo mereces. Me alegra que lo decidieras. Definitivamente te hace falta salir de este palacio y quitarte esa corona por un rato- animó Spike.
-Gracias Spike. Esperaba obtener tu aprobación- respondió la princesa, muy complacida.
-¿Y a dónde irás? No se te olvide escribir y mandar fotos- bromeó el dragón.
-¡Ho pero todavía no te cuento la mejor parte! Tú vendrás conmigo-
La expresión de Spike se congeló y lentamente cambió de feliz a confundido.
-¿Disculpa?...-
-Es muy sencillo Spike. Tomaré una identidad falsa para escapar de los medios y poder divertirme en paz. Pero no sería prudente dejar a una dama viajar sola. Mucho menos si esa dama es una princesa ¿Verdad? pero si llevara una escolta completa llamaría mucho la atención. Todos se preguntarían "¿Quién es esa chica con tantos guardias reales?" Echaría a perder todo. Por eso necesito discreción tanto para mí como para mi defensa. Y no se me ocurre nadie mejor para el trabajo que tú- explicó calmadamente.
Spike se quedó ahí parado, procesando lo que acababa de escuchar.
-¿Estaríamos viajando juntos entontes? ¿Solo los dos?-
-Nada más los dos. Ya organicé un viaje de tres semanas. Luna se hará cargo del reino, como también de levantar la luna y el sol, justo como yo lo hice en sus mil años de ausencia. Todo estará bajo control. Fingiremos que nos fuimos a una misión diplomática al extranjero y prepararemos un reporte falso a nuestro regreso. Nadie nunca lo sabrá-
-Wow… ¿Has tenido mucho tiempo para planear esto, verdad?- preguntó.
-No tanto. Pero si había imaginado como sería barias veces. Así que unir las piezas fue bastante sencillo. Aunque no te agregué al plan hasta muy recientemente-
-¿Y por qué yo?-
-Porque eres el guerrero más poderoso del reino claro. Pero eso es secundario la verdad. Voy de vacaciones Spike. A divertirme, a relajarme, a olvidarme de que soy princesa y gozar la vida aunque sea un instante como un poni normal. ¿Quién podría acompañarme y hacer esto posible aparte de ti? Con todo lo que hemos pasado. Con todo lo que hemos vivido juntos. ¿A quién más querría a mi lado en un viaje como este, si no a mi mejor amigo en el mundo?- respondió.
Spike miró a la reina, alagado y sorprendido.
-¿O acaso preferirías que eligiera a alguien más?-
-No… Tienes la absoluta razón Celestia. Para estas cosas está los amigos. Para esto está la familia. Será un honor acompañarte en este viaje. Te prometo que haré lo mejor que pueda para que te diviertas y te la pases a todo dar- le aseguró.
-Querrás decir nosotros Spike- lo corrigió.
-Está bien, nos divertiremos. Pero tú más que yo- bromeó.
Ambos se rieron de la broma del dragón y se dieron un abrazo por la aventura que les esperaba.
Un par de días y muchísimos arreglos después, la princesa y el capitán estaban listos para empezar su viaje.
Celestia ya se había puesto su disfraz. Primero que nada se había quedado de unicornio. Su cabello y cola lucían en su totalidad un uniforme color rosa pastel y en vez de ondular mágicamente, se mantenía estable con una contextura que parecía de algodón. También había cambiado su Cutie Mark a la forma de una rosa roja. Llevaba puesto además un sombrero y vestido campestre beige, con bordados en forma de margaritas en el vestido, y margaritas secas alrededor del sombrero. Spike también había sido forzado a cambiar de forma, por un hechizo de la princesa. Ahora sus escamas moradas eran café y sus espinas verdes eran marrón rojizo. Las espinas que crecían hasta su cabeza, ahora solo llegaban a su nuca, y tenía un par de cuernos. Luna por su parte estaba en su típico disfraz de Moonbeam que usaba cada vez que quería mezclarse con los plebeyos.
-¿Por qué no cambiaste el color de tu pelaje?- preguntó Luna.
-Claro que lo hice. Mi pelaje es color blanco alabastro. Este es color blanco crema- dijo Celestia.
Luna giró sus ojos, no encontrándole la gracia a la broma de su hermana.
-Muy bien, lo revisaremos otra vez. Te llamas Amaltea, tienes 27 años. Eres maestra en la escuela de magia Space Oddyssey de Twilight Sparkle. Tu esposo es Sir Lír, Caballero de Equestria. Ambos están… Gozando de su Luna de Miel- ambos pudieron notar como Luna casi escupía esa última línea.
-¿Luna, está todo bien?- preguntó Celestia.
-Yo debería preguntarles eso. Son ustedes los que están a punto de irse en un largo y emocionante viaje de tres semanas… Totalmente solos- Spike juraría que Luna estaba mostrando tener un tic en el ojo.
-Luna… Si estás nerviosa por hacerte cargo del reino tu sola, recuerda que Cadence y sus niños se ofrecieron para venir a ayudarte- continuó Celestia, tratando de calmar la angustia de su hermana menor.
-Ya lo sé ¿Por qué me lo recuerdas? ¿Piensas que no me voy a acordar sola de algo tan sencillo?- respondió indignada.
-N-no, claro que no. Solo quiero que no olvides que no estarás sola- respondió, algo intimidada de la reacción de su hermana.
-¡Aha! ¿¡Entonces no crees que yo pueda hacerme cargo del reino sola, verdad?!- acusó.
-¿¡Luna que rayos pasa contigo?!- se interpuso Spike.
Instantáneamente se detuvo el sobrecalentamiento en la cabeza de la princesa de la noche. Intentó calmarse y relajarse un poco.
-Y-yo… L-lo siento. Lo siento, creo que sí estoy algo nerviosa- se disculpó.
-Está bien Luna. Lo harás bien, estoy segura- dijo Celestia.
-Gracias Cel. Diviértete mucho. Yo veré que todo siga girando aquí. Dense prisa o van a perder su tren-
Celestia dio un último abrazo y un beso a su hermana y se fue a abordar el tren. Spike se quedó un poco más.
-No te preocupes. Estoy seguro de que los tendrás comiendo de tus cascos. Y en cuanto a Celestia, descuida. Yo me encargaré de que no le pase nada malo-
-Lo sé. Pero cuídate tú también Spike… Sabes bien como me preocupo por ti- dijo con algo de timidez.
-Descuida, todo estará bien-
-Sí, lo sé. Diviértanse-
Spike iba a retirarse, pero notó como so la princesa espera algo de él. Aunque estaba desviando la mirada. Spike se acercó a ella rápidamente y le dio un beso en la mejilla.
-Ya cálmate, todo estará bien. Cuando volvamos deberíamos planear unas vacaciones solo para ti y para mí- dijo.
Luna se ruborizó intensamente al mismo tiempo que sonrió de oreja a oreja.
-S-sí.. ¡Sí por supuesto! Que se diviertan. Y cuídense mucho- dijo muy feliz, dándole un fuerte abrazo.
Spike regresó el abrazo y se fue a la fila para abordar el tren donde Celestia lo esperaba. Luego de abordar se dirigieron a su propio cubículo camarote. Era algo elegante, pero no muy espacioso. La litera del lado izquierdo, un closet del lado derecho y una mesa cuadrada pegado a la ventana en el centro. Spike se apresuró a mover la mesa para que él y Celestia pudieran sacar la cabeza y despedir a Luna mientras el tren arrancaba. Con sus distintivos fue fácil encontrarla en la multitud y mantuvieron sus brazos agitándose en despedida hasta que no les alcanzó la vista.
-¿De verdad crees que estará bien?- preguntó Spike, algo preocupado por la joven princesa.
-Claro que sí. Lo lleva en la sangre. Ya verás que se hará cargo de todo perfectamente-
-Si tú lo dices. ¿Quieres la cama de arriba o la de abajo?-
-La de arriba. Espero que todavía no ronques- bromeó.
-Tendrás que averiguarlo por la mala- respondió en el mismo tono.
-¿Dónde es nuestra primera parada por cierto?-
-Acapulcotl. Llegaremos mañana temprano. Así podremos desayunar en algún restaurante cerca de la estación, buscar un hotel y para el medio día ya esteremos en la playa olvidándonos del resto del mundo-
Celestia suspiró.
-Qué emocionada estoy-
Efectivamente al medio día, del día siguiente la pareja ya estaba parada frente a la costa, listos para pasar el resto de la tarde en la playa. Spike cargaba en una mano un parasol, un par de tablas de surf, y en su cola llevaba una canasta con sus alimentos y una hielera con las bebidas. Celestia llevaba su mismo sombrero beige, pero esta vez en vez de su vestido, sol llevaba una larga falda playera semitransparente color magenta, con bordes blancos. Muy sensual.
-Y como no son vacaciones ni día de asueto, tenemos media playa solo para nosotros- dijo Spike, entrando en la arena.
-Jaja. Te oyes más emocionado que yo- dijo ella caminando a su lado.
-Claro. No veo la hora de enseñarte a surfear. Me pregunto si te caerás más o menos veces que Luna, antes de agarrarle el royo a la tabla- dijo el dragón, que tenía plenas intenciones de enseñarle a la princesa del alba, como surfear.
-Eso lo haré más tarde. Aquí me parece un buen lugar- dijo deteniéndose.
Spike bajó los canastos y clavó el parasol en el piso, disponiéndose a desenrollarlo.
-Espera, espera. Todavía no. Quiero broncearme un poco primero-
-¿Te dejaste el pelo blanco y ahora quieres broncearte para tenerlo más oscuro?- preguntó con una ceja en alto, encontrando la lógica contradictoria.
-No me he bronceado en milenios. ¿Por qué iba a hacerlo en otro color que no es el mío?- respondió tranquilamente mientras sacaba el protector solar de la canasta.
-Anda no te quejes que necesito tu ayuda con el bloqueador-
-¿Para tu espalda?-
-Si el caballero es tan amable-
-Mi Lady, será un placer-
Spike extendió una larga toalla sobre la arena para que Celestia se recostara boca abajo. Ella formó un montículo de arena bajo su rostro para simular la presencia de una almohada. Spike se echó un poco de bloqueador en las manos y comenzó su labor, comenzando la aplicación tras el cuello de la princesa. A medida que fue descendiendo, Celestia se dio cuenta que Spike estaba haciendo mucho más que solo aplicar la crema y comenzó a relajar todo el cuerpo disfrutando de lo que el dragón estaba haciendo.
Spike por el contrario estaba algo preocupado al notar como la espalda de Celestia (tanto huesos como la carne) hacía más ruido que una matraca.
-¿Celestia… Escuchas eso?-
-Mmmm…- fue su única respuesta.
-¿Celestia me oyes?- insistió, deteniendo el tratamiento.
-Mmm… ¿He? Perdón ¿Qué decías?- preguntó saliendo de su estado de trance.
Spike usó su pulgar e índice derecho para recorrer la espalda alta de la princesa, buscando algo. Cuando lo encontró lo apretó con fuerza como si quisiera aplastar un maní.
-¡Ow, ow, ow!- gritó la princesa, arqueando un poco la espalda.
-¿Sientes esto? Son un montón de nervios y fibras musculares hechas bola. Por exceso de trabajo, estrés o tensión acumulada. También puede ser por exceso de pendientes o muchas preocupaciones. Detenme si me acerco-
-Y-ya entendí, ya entendí. ¿Yo qué culpa tengo? ¿Debería abandonar a mis ponis para cuidarme a mi misma?- replicó.
-No. Pero no deberías cuidar a tus ponis a expensas de descuidarte a ti misma Celestia. Luna me contó que las deidades se regeneran y se curan automáticamente. Para que estas contracturas se afianzaran tanto a tu cuerpo es que o son demasiado intensas, o ya de plano las has tenido tanto tiempo que tu sistema ya ni se molesta en curarlas. Pero bueno, yo no sé nada de fisionomía de deidades-
-Me he descuidado mucho, lo sé. De eso se trata este viaje. Así que… Olvida el bronceado y sigue dándome el masaje- ordenó, aunque incapaz de proyectar alguna autoridad.
-De inmediato, tú solo relájate-
Spike usó su pulgar para aplastar y liberar la bola de nervios comprimidos, lo que disparó un pinchazo de dolor en la princesa, que luego se convirtió en una liberadora sensación de placer. Spike se tronó los dedos y se puso en marcha a consentir la espalda de su vieja amiga.
Sabía exactamente lo que hacía. Donde hacer presión y de qué forma. Lo sabía porque, para ayudar a su perfeccionista y muchas veces neurótica ex esposa, Spike había estudiado barias técnicas de terapias alternativas que ayudaran a Twilight a liberar el estrés de su estilo de vida. Siendo el preferido de ella, los masajes relajantes y terapéuticos.
Celestia suspiraba fascinada, mientras el dragón recorría su cuerpo desde su nuca hasta la base de sus flancos. Se había consentido muchas veces con masajes terapéuticos en el palacio, pero esta era la primera vez que recibía tal servicio de parte de una criatura con dedos. Y vaya que no tenía comparación.
-Twilight tenía razón. Tienes dedos mágicos- musitó Celestia.
-Gracias. Pero si quieres que estos dedos mágicos trabajen al cien por ciento tendrás que esperar hasta más tarde que volvamos al hotel. Compraré un aceite de árbol de té y pondré velas aromáticas. Verás cómo te sientes mejor. Ahora si me disculpas me adelantaré a entrar al agua. Tú espera unos quince minutos a que la energía fluya-
Spike se puso de pie y tomó su tabla.
-Antes de irte ¿Podrías ponerme el parasol cariño? Creo que mejor me dormiré un rato-dijo Celestia, claramente adormilada.
-Muy bien. Pero no dejes que se te suba un cangrejo o algo a la cabeza-
-Jaja. Muy gracioso- respondió con sarcasmo.
-No te vayas a ahogar o a dejar que te coma un tiburón- respondió, poniéndose el sombrero sobre la cabeza, para dormir un rato.
Acariciada por la brisa salina y con lo mucho que se había relajado, gracias al masaje de Spike, Celestia no tardó en quedarse dormida.
Un tiempo más tarde, Celestia despertó sintiéndose plenamente cómoda y llena de energía. Rió al tratar de recordar la última vez en que había podido tomar una siesta a medio día. Pero su despertar no iba a ser tan grato como ella hubiera querido.
-Buenas tardes hermosa dama- dijo una voz joven, que Celestia (desgraciadamente) supo reconocer.
-¿Qué hace una doncella tan hermosa sola en esta playa?-
-¿Por qué necesitaría estar acompañada, si estoy dormida?- preguntó Celestia, mirando al unicornio, acompañado de dos ponis más. Posiblemente guardaespaldas.
-Pero ahora está despierta y me encantaría acompañarla un rato. Pero antes me presentaré. Yo soy Sir Blue Pride, Hijo del honorable Príncipe Blue Heir. Es un placer conocerla señorita….-
Celestia frunció el seño en su mente, al estar enfrente del mejor ejemplo de la clase de ponis de quien se sabía querido alejarse en esas vacaciones. ¿Qué tan desafortunado se puede ser, si en el primer día de un viaje terminas topándote con aquello de lo que te querías alejar?
Blue Pride era la viva imagen de su abuelo Blue Blood, cuando era joven. Solo que Blue Pride usaba el pelo corto, salvo por su largo copete que caía sobre su frente, cubriendo a medias su ojo izquierdo.
-Es un placer conocerlo Blue Pride. Llámeme Amaltea- dijo Celestia, haciendo una minúscula reverencia.
-Un placer Señorita Amaltea. Pero le suplico que no olvide el "Sir" por favor- dijo de manera muy arrogante.
-Perdone mi atrevimiento. Pero es un crimen que una dama de belleza como la suya esté sin compañía-
-¿Y… Qué justicia tiene planeada para tan crimen?- preguntó ella.
-Pensé que yo podría hacerle compañía. Y dado que evidentemente no le entretiene mucho esta playa, pensé también que usted y yo podríamos ir a un lugar más entretenido como un salón de baile o lo que usted prefiera a divertirnos. Y luego podríamos ir a un lugar más calmado, quizás por una copa y conocernos mejor-
Si Celestia estuviera frunciendo el seño en vida real, probablemente se le habría zafado la quijada.
-Eso se escucha… Muy interesante en verdad Sir Blue Pride… Pero…-
-¿Pero?- preguntó confundido el unicornio, al no ser familiar con esa palabra, menos viniendo de una de las "Afortunadas" mujeres, a quienes les daba su atención.
-¿No cree que soy algo mayor para usted?- preguntó, con cierta suspicacia.
-Ho no. No para nada, señorita Amaltea. Verá usted… Prefiero que sean mayores- dijo, acercándose a ella y susurrando la frase, tratando de sonar seductor.
Celestia se dio una palmada en la frente, preguntándose si realmente existían en Equestria yeguas lo bastante estúpidas para caer por semejante intento de cortejo. Básicamente el muchacho acaba de escupirle en la cara que para él, ella no sería nada más que un trofeo temporal, hasta su próxima conquista.
-Me… Alaga mucho si invitación, joven Blue. Pero tengo que declinar- dijo Celestia, alejándose un poco del niño malcriado.
-Perdóneme, Señorita. Puede que me engañen mis oídos. ¿Pero cómo puede rechazar la oportunidad de estar al lado de un unicornio como yo?- preguntó, confundido.
Celestia, no se resistió a lastimar el precioso orgullo del unicornio.
-Mi Lord. Usted es joven, adinerado y orgulloso… Cualidades que no busco en un corcel- declaró de forma casi despectiva.
-¿Perdón!- gritó indignado.
Celestia se acomodó el sombrero y tomando la segunda tabla de Surf que Spike había dejado para ella, se dispuso a irse.
-¡Un momento!-
-A mi ninguna hembra me había negado una invitación. Nadie me había rechazado… ¡Ahora estoy incluso más interesado en usted mi Lady!- dijo muy emocionado.
Esta vez Celestia frunció el seño en vida real. Esto ya no era divertido.
-¿Tantos años de usar pañales de ceda le quitaron su habilidad para distinguir la palabra "No"? No estoy interesada en NADA de lo que usted me pueda ofrecer- dijo sin ocultar su desprecio por el unicornio.
Pasó caminando junto a él, que permaneció atónito. Pero tras dar unos pasos, después de haberlo pasado, sintió un fuerte tirón en su cola. Celestia dio un pequeño gritó de sorpresa y dolor y giró su cabeza, para ver al niño rico sosteniéndola de la cola con su magia.
-¿¡Cómo si fuera yo cualquier basura campirana?! ¿¡Cree que puede hablarme de esa manera y marcharse así nada más?! ¿¡Pero quién diablos se ha creído usted para hablarme de esa manera?! ¿¡Dígame quién diablos es usted?!-
-Ella es mi esposa- se escuchó una tercera voz.
Blue Pride y Celestia, giraron sus rostros en dirección a la voz, viendo a Spike que acababa de aterrizar junto a ellos.
-Su… ¿Esposa?- preguntó, escéptico el unicornio.
-Eso es correcto- respondió, fríamente Spike.
-¡Aaaaa! Ahora todo tiene sentido- dijo Blue Pride.
-La dama no me rechazó por tener gustos demasiado finos. Es porque es solo otra ramera trans especie que prefiere estar con un dragón en vez de un caballero de su propia especie-se burló, con todo el descaro del mundo.
-¿¡Qué dijiste!?- gritó Celestia.
-Ho, disculpe, disculpe madame. Llamé a su esposo dragón. Debí decir: Escamosa bestia escupe fuego- continuó.
-Discúlpate- ordenó Spike.
-¿Perdón?-
-Me puedes insultar todo lo que quieras. Me importa poco como me llame un muchachito rico y petulante. Pero no voy a permitir que insultes así a mi esposa. Discúlpate con ella en este instante-
Los guardaespaldas de Blue Pride se acercaron a la escena.
-Este debe ser el día de los necios, que no saben dónde están parados ¿Qué acaso no sabes con quién hablas, lagarto?-
-Con un niño mimado, ingrato y estúpido que jamás ha logrado ni hecho nada importante con su vida, además de presumir su apellido. Discúlpate con mi esposa, antes de qué algo malo te pase- siseó Spike.
A Celestia definitivamente no le estaba gustando el rumbo de la conversación. Sin duda Blue Pride era todo lo que Spike estaba diciendo, pero justo ahora eran solo un par de plebeyos. Hablarle así a un noble podría traerles serios problemas, y ella no quería echar a perder sus vacaciones en el primer día.
-¡¿Es esta alguna clase de chiste?! ¿Quién demonios te crees para amenazarme?! ¡No puedes hablarme así! ¡No eres un Rey!- gritó BP apuntándole a Spike con su casco derecho.
Pero al unicornio se le acabó el orgullo cuando sintió su muñeca derecha, ser envuelta por la mano del dragón.
-Si no soy un Rey. ¿Por qué te arrodillas ante mí?- preguntó Spike.
Spike apretó con gran fuerza la muñeca del principito, quien rápidamente perdió fuerzas en sus piernas traseras al sentir el aplastante dolor que le invadía desde su brazo, hacia todo su cuerpo. Los guardaespaldas de Blue Pride se precipitaron contra Spike. Pero Spike hizo lo mismo. Arrastrando al príncipe consigo, quien gritaba adolorido e histérico. Antes de que el primer uncornio pudiera lanzar un hechizo, Spike lo tomó por el cuerpo con su mano libre, y lo levantó en el aire, para luego usarlo cual mazo de guerra para aplastar a su compañero. Ninguno de ambos guardaespaldas se volvieron a levantar.
-Bien… ¿Dónde estábamos?- dijo volviendo su atención al unicornio que aún mantenía aprisionado con su mano derecha.
-¡Suéltame monstruo! ¡Suéltame la pata!- gritaba, tratando de liberarse con su otro casco.
Patético. Ni siquiera conoce hechizo de auto defensa.
-Antes discúlpate con mi esposa-
-¡Vete al diablo! ¡Soy Sir Blue Pride y no me voy a disculpar ni con esa perra ni con nadie!- continuó vociferando.
Spike enfurecido, aplicó aún más fuerza en su agarre, provocando que el principito arqueara la espalda y se retorciera de dolor.
-¡Mi muñeca!-
-¿Tú muñeca? No niño. Está es ahora MÍ muñeca. Y si quieres volver a casa con MÍ muñeca pegada a tu cuerpo te vas a disculpar inmediatamente con mi esposa-
-N-no puedes hacerme esto…- siseó, rechinando los dientes.
-Voy a contar hasta tres- musitó, aplicado un poco más de fuerza.
-Uno… Dos… Tre…-
-¡ESTÁ BIEN, ESTÁ BIEN! ¡Para, para por favor!-
Spike liberó al unicornio.
-Ahora- ordenó.
Trabajosamente, Blue Pride se dio media vuelta en dirección a Celestia que miraba la escena completamente fuera de palabras.
-M-mi Lady… Lamento mucho mi comportamiento tan vulgar. Por favor, perdóneme mi Lady-
-¡Listo! ¿No fue tan difícil o sí?- dijo sínicamente Spike, para burlarse de Blue Pride.
-¿Estás bien cariño?-
-¿He? Y-yo.. Sí, sí claro, estoy bien- respondió Celestia.
-Me alegro… ¿Y a ustedes se les perdió algo?- gritó a la pequeña congregación que se había reunido a presenciar la escena. Rápidamente todos se dispersaron.
-¿Sabes mi amor? Ya no tengo ganas de estar en la playa ¿Qué dices si volvemos al hotel y te doy ese masaje que te prometí?- propuso.
-S-sí lo que tu digas tesoro- respondió Celestia, acercando sus cosas y sacándola tanto a ella como al dragón de ahí, para volver al hotel.
Pronto reaparecieron en su cuarto de hotel. Una suite familiar con balcón y dos camas.
-¿Qué estabas pensando? ¡Te pudiste haber metido en problemas! ¡A los dos!- le reprendió Celestia, apenas se apagó la luz del tel puerto.
-¿Qué no oíste cómo te llamó ese desgraciado o cómo se atrevió a tocarte de esa manera?- replicó spike.
-Es un mocoso malcriado Spike. No le haría daño a una cucaracha con tal de no ensuciarte las uñas. Lo que hiciste fue demasiado-
-¡Bueno pues perdóname por trata de cumplir con mi deber y tratar de proteger a mi esposa, Twilight!- gritó Spike.
Ambos quedaron anonadados de lo que acababa de ocurrir. Spike fue quien más se percató del error que acababa de cometer. E instintivamente decidió alejarse de la princesa.
-¿Spike?- preguntó ella, ahora preocupada por el dragón.
Lo siguió hasta el balcón donde Spike se puso a ver el mar.
-Spike…-
-No es la primera vez que insultan a mi esposa Celestia. No es la primera vez que alguien insulta a una dama que está conmigo por ser ella poni y yo un dragón- murmuró Spike.
Celestia guardó silencio unos momentos.
-Lamento haberte gritado. Solo tratabas de protegerme. Aunque algo extremista… Fue muy noble lo que hiciste-
Se acercó al dragón y posó su casco derecho en su hombro.
-Muchas gracias Spike-
-Cumplía con mi deber-
-¿Cuál de todos? ¿El de marido, mejor amigo o guarda espaldas?- bromeó, para relajar el ambiente.
-El que a ti más te guste-
Ambos rieron y volvieron dentro de la habitación.
Más tarde, luego de haberse bañado y haber comprado el aceite y los inciensos, Spike se encontraba masajeando meticulosamente la espalda y piernas de la princesa. Ella suspiraba ocasionalmente, dejándose envolver por el placentero tratamiento del dragón y los perfumes en el aire. Demasiado pronto en lo que era su opinión, el masaje terminó.
-Listo. ¿Cómo te sientes?- preguntó Spike.
-Siento que me voy a dormir y o despertaré jamás-
-Eso sería problemático-
-Sí. Necesitaría el beso de un apuesto príncipe para volver a despertar- dijo pícaramente.
-A mí que me esculquen- dijo levantando las manos.
-¡Jajaja! Pobre de mí- respondió ella, tratando de levantarse.
-No, no. Quédate ahí un rato. Deja que tu cuerpo disfrute del tratamiento-
-¿Me puedo dormir entonces?-
-Si quieres-
-Bien pero…-
-¿Sí?-
-Quería preguntarte para qué rentaste una habitación con dos camas-
-Porque… ¿Para qué cada quien tuviera su propia cama?- preguntó al considerar la respuesta obvia.
-Eso está claro. Preguntó ¿Para qué necesitamos cada quién si podemos dormir juntos?-
Spike se quedó sin palabras. Solo una idea en su cabeza. ¿Estaba las hermanas conspirando para ver quien acumulaba más pijamadas con él o algo así? Desde que durmió con Luna, la princesa de la noche había insistido en que durmieran juntos al menos cuatro veces más. No era que no le agradara ni nada por el estilo. Al contrario. Después de todo las amaba a las dos. Pero por más que tratara de recordar, Twilight y sus amigas jamás fueron tan adeptas a dormir juntas.
-¿Spike?-
-¿Por.. Por qué quieres que durmamos juntos Celestia?- preguntó Spike, algo incómodo.
-¿Por qué eres mi mejor amigo? ¿Por qué eres mi familia? ¿Por qué te amo muchísimo?... ¿Cuál te gusta más?- preguntó, imitándolo.
-Olvídalo-
-Deberías sentirte honrado. Él único hombre con que una mujer comparte una cama, exista intimidad o no, es aquel que ocupa un lugar especial en el corazón de esa dama- explicó serenamente y con algo de comicidad, disfrazada de orgullo.
-Muy bien, muy bien. Tu ganas- suspiró el dragón.
Aquella noche, ambos amigos se metieron en la misma cama. Celestia sin disimulo o preocupación, se acercó a Spike y lo abrazó con cariño, reposando su cabeza en el hombro de él.
-¿Cómoda mi princesa?-
-Mucho. Gracias Capitán- respondió ella sonriente.
-Oye Celestia… Lamento si por culpa mía empezamos estas vacaciones con el pie izquierdo- se disculó Spike.
-No digas tonterías Spike. Aún con el fiasco de Blue Pride, fue un día maravilloso y me divertí mucho. Además el gesto, aún cuando no lo apruebo del todo, me gustó de alguna manera. Me hizo sentir… Querida-
-Debí hacer algo mal entonces. Porque yo no te quiero. Yo te amo- bromeó el dragón.
Celestia soltó una pequeña risa y estiró el cuello para besar al dragón en la mejilla.
-Lo sé. Por eso te traje conmigo. Porque sabía que no sería capaz de encontrar mejor compañero de viaje que tú-
-Y mañana será mejor. Lo prometo-
-Eso espero. Buenas noches Spike-
-Buenas noches Celestia-
Si algo nos ha enseñado Hollywood, es que nada funciona mejor para hacer que dos personas se enamoren sin intenciones de hacerlo, como unas vacaciones.
Acabo de darme cuenta de algo. Hasta ahora todos los capítulos han terminado con los personajes yéndose a dormir o sobre una cama. Y temo que el siguiente va a terminar igual.
PD: Jamás había subido un nuevo capítulo en tan poco tiempo. No se acostumbren.
