Disclaimer: Naruto es de Masashi Kishimoto, yo solo uso sus personajes para divertirme y quitarme la frustración del final, además de contribuir el yaoi de este fandom. Sin ánimo de lucro.
Como la Lluvia
Capítulo III: El niñero.
-¿Eso de ahí es una laguna o un lago? –Preguntó Naruto, señalando la extensión de agua. Sasuke lo miró de reojo, el rubio se abrazaba a sí mismo, como si tuviera frío.
-Es un lago. –Contestó, con indiferencia.
Caminaron en silencio durante varios minutos. Naruto caminaba con las manos entrelazadas tras su nuca, mirando todo con atención, como si fuera un niño viendo los regalos bajo el árbol de navidad. Sasuke miraba al frente la mayoría del tiempo, a veces, se daba cuenta de los escalofríos que tenía el rubio, solo entonces, lo miraba de reojo.
Estaba seguro de que ese cabeza hueca venía de otro lado. Pero no iba a preguntárselo. Su orgullo no se lo permitía, mucho menos después de que lo hubiese llamado enano.
Pasaron por el centro de la ciudad, donde estaban todos los puestos de comida, ropa y otras cosas; y el parque. Sasuke recordó la propuesta de Juugo. De verdad que le habría gustado sentarse bajo un árbol a dibujar. Sobre todo, aquel frondoso árbol un poco alejado de los juegos.
El pelinegro no se dio cuenta de que se había detenido para observar el parque, con añoranza, según Naruto.
-Eh, chibi-chan. –Sasuke fulminó con la mirada a Uzumaki, que rio. –No me das miedo. Pareces un gatito tratando de ser un tigre.
-No me llames así, usuratonkachi. –Dijo Uchiha, con los labios levemente fruncidos.
-Puedo decirte como quiero, chibi-teme. Más aún si tú me insultas también. –El nuevo insulto enojó más al pelinegro, y Naruto lo notó. Riéndose nuevamente a costa de Uchiha, le pasó un brazo por los hombros. El pelinegro lo miro mal, diciendo un mudo: Suéltame. Sin embargo, a pesar de haber entendido lo que Sasuke quería transmitir con su mirada, Naruto no se alejó. –Chibi-teme, te invito a tomar un helado, sentados bajo ése árbol. –Naruto apuntó el árbol que Sasuke estaba observando antes.
Uchiha miró al rubio, incrédulo. ¿Cuántas reglas de madre pensaba saltarse ese cabeza hueca? Además… ¿tan obvias habían sido sus ganas de ir al parque?
-¿Por qué pones esa cara, chibi-teme? –Preguntó Naruto.
-¿Qué cara? –Dijo Sasuke, alzó ligeramente una de sus delgadas cejas negras.
-Olvídalo. –Naruto se encogió de hombros, mientras comenzaba a caminar hacia el puesto de helados, que estaba situado en una esquina del parque.
Había una larga fila. Madres y padres acompañando a sus hijos, uno que otro adolescente solo, grupitos de amigos, novios… Lo típico.
Sasuke caminó junto a Naruto para hacer la fila. Aunque nunca en sus doce años había hecho algo así. Si madre lo dejaba ir a tomar un helado, siempre eran en lugares costosos y estaba rodeado de gente que se creía el centro del mundo. Le gustaba más ésta forma.
-¿Naciste aquí en El Valle, chibi-teme? –Preguntó Naruto, mirándole con interés.
El pelinegro dudó de responderle al cabeza hueca, pero luego se decidió a hacerlo. Después de todo, el niñero solo buscaba hacer más amena la espera, que iba a ser bastante larga.
-Sí. –Tampoco significaba que iba a contarle la historia de su vida. O mucho menos, iba a preguntarle lo mismo.
-Yo nací en Konoha. ¿Has ido alguna vez? –Comentó el rubio, avanzando lentamente un paso hacia el frente. Sasuke lo miró de reojo. Al parecer no iba a tener que renunciar a su orgullo para saber más del rubio. Porque aunque le costara admitirlo, lo encontraba un poco interesante.
Era la primera persona que no le hacía caso a madre. ¡Y en el primer día!
-Creo que una o dos veces. –Respondió tranquilamente. –Es un lugar muy alegre.
-Sí… -Naruto no sonaba muy seguro de ello. Sasuke juraría que la voz del rubio había sonado deprimida. Además su expresión se había vuelto un poco melancólica.
Uchiha sintió curiosidad, pero se contuvo de preguntar. Por su orgullo, y porque no era un metiche. Conocía muy bien el desagrado que generaba que otros intentaran meterse en tu vida, sobre todo con temas delicados. Presentía que Konoha era algo de lo que Naruto no quería hablar, como a él le pasaba con Itachi y Padre.
-¿Qué helado vas a pedir? –Dijo rápidamente, para cambiar de tema.
Realmente estaba empezando a comportarse raro. Nunca había intentado entablar una conversación, menos mantenerla. Pero el rubio tenía algo que le hacía querer hablar más. Y extrañamente, lo prefería sonriendo burlón que a lo miserable que se veía ahora.
-Me gustan todos. Pero más el de mora y crema. –La vida pareció volver a los ojos azules. Otra vez una sonrisa adornaba sus labios. -¿Y a ti cuál te gusta, chibi-teme?
Sasuke estaba seguro de que nunca había querido golpear tanto a alguien. ¡No dejaba de llamarle enano bastardo! El cabeza hueca lo estaba cabreando demasiado rápido.
Avanzaron un paso más. El pelinegro resopló antes de contestar.
-No me llames así. –Masculló. –Me gusta el de pistacho. –Dijo de mala gana. Sintió el brazo de Naruto rodeándole los hombros. –Suéltame.
-¿Por qué eres tan cerrado al cariño? –Naruto sonrió burlón, sin soltarle.
-¿Por qué tú eres tan confianzudo conmigo? ¡Nos conocemos desde hace menos de media hora! –Gruñó. Luego inspiró, para tranquilizarse. Naruto realmente lograba sacarlo de sus casillas con cualquier cosa.
-Te acostumbrarás. –Naruto sonrió un poco. –Siempre he sido cariñoso.
-No me acostumbraré. Ahora suéltame, no me interesa si eres cariñoso o no. –Dijo con evidente molestia, intentando zafarse del pequeño abrazo que Naruto le daba.
-Qué humor. –Dijo el rubio, sarcásticamente. Le quitó el brazo de los hombros, y avanzaron otro paso hacia el frente. Luego de varios minutos de espera y silencio, por fin llegó su turno.
-¿Simple o doble, chibi-teme? –Preguntó Naruto al pelinegro, que estaba de brazos cruzados.
-Triple. –Dijo inexpresivo. Aunque por dentro casi se reía. Había visto a Naruto mirar su estúpido monedero de rana hace un rato. Traía el dinero justo.
-¿Me quieres dejar en banca rota? –Naruto lo fulminó con la mirada.
-Triple. –Repitió, sin inmutarse. Naruto gruñó, y sacó todo el dinero de su monedero de rana, y se lo tendió al vendedor, que los observaba divertido.
-Tenga. –Dijo con tono lastimero. El vendedor rió.
-Puedo darles una copa y unas cucharas. Para compartir. –Dijo, sonriendo. Naruto lo miró como si fuera Dios. Sasuke miró perspicaz al castaño vendedor. Miraba raro a Naruto. El tipo de miradas que le daban las chicas de su club de fans.
Estaba consciente de que ahora los gays no ocultaban sus gustos, pero ver que ese tipo estaba coqueteándole a Naruto frente a él como si nada, le hizo fruncir el ceño.
-Gracias. –Contestó Sasuke, serio. Sus labios eran una fina línea ahora, y sus cejas estaban levemente fruncidas. –Pistacho, mora-crema y… -Miró a Naruto. Todos amaban el chocolate… Y aunque a él no le gustaba mucho, el dinero era de Naruto. –Chocolate. –Se cruzó de brazos, otra vez.
-Te gusta parecer chulo, ¿eh? –Naruto sonrió. El vendedor preparó la copa (que era de plástico).
-Cállate, usuratonkashi. –Masculló, con un imperceptible puchero. El vendedor los miró, sonriendo.
-Con mi hermano peleamos igual. –Dijo. –Ten. –Le iba a entregar la copa a Naruto, pero Sasuke se la quitó antes. Seguro que el ofrecido quería rozarle la mano al cabeza hueca o algo así.
Pobre dobe… Pero él lo comprendía. Odiaba cuando el club de fans intentaba ese tipo de cosas con él. Solo por ésta vez lo ayudaría a no ser directamente acosado, porque no podía hacer nada contra la escrutadora mirada verde del vendedor. Solo mirarlo mal.
-No somos hermanos. –Dijo Naruto, con simpleza. Rodeó los hombros de Sasuke con un brazo, otra vez. Sasuke decidió que lo dejaría pasar, solo por esta vez.
-Oh. –Dijo el vendedor. -¿Primos…?
-Adiós. –Dijo Sasuke gélidamente, arrastrando a Naruto hacia el árbol que le gustaba.
Naruto rio. El pelinegro lo miró con una ceja alzada.
-¿Qué es tan gracioso? –Dijo, serio.
-Tú. –Naruto sonrió cálidamente. Le entregó una pequeña cuchara roja de plástico. -¿Te gusta el chocolate?
-No. –Naruto lo miró incrédulo.
-¿Entonces por qué…?
-Calla y come. –Dijo llevándose una gran cucharada de helado de pistacho a la boca. –Era tu dinero después de todo. –Añadió. –Supuse que el chocolate te gustaba.
-¡Qué atento! –Naruto rió. –Gracias, chibi-chan.
-No me vuelvas a llamar así. –Dijo Sasuke, marcando cada palabra, lentamente. Su voz era de ultratumba. El flequillo cubrió sus ojos. –O lo pagarás.
-Eres tierno. –Comentó Naruto, como si no le hubiese amenazado.
¡Estúpido, cabeza hueca!
**Como la Lluvia. NaruSasu**
Al final, resultó ser que el rubio idiota no era tan cabeza hueca como pensaba. Se las había arreglado para encontrarse con Shino antes de llegar a la mansión.
Pero cuando Mikoto preguntó el porqué del retraso de más de dos horas, Sasuke no dudó en responder que había querido dar un paseo, sorprendiendo a Naruto, -que iba a contestar algo parecido- e incluso a sí mismo. Luego pensó que era la forma de no deberle nada al usuratonkachi, aunque en el fondo, sabía que se sentía un poco feliz de haber ido al parque sin Karin y Shino. Y que había pasado un buen rato con el dobe.
Ahora Sasuke se dirigía al salón de música, donde descansaba su adorado piano negro. Comenzaría a practicar Nocturne.
Se sentó frente al piano, y cerró los ojos mientras acariciaba las teclas, sin hacer ningún sonido. Cogió aire antes de abrir los ojos. Buscó las partituras de la canción, y comenzó a tocar, sin equivocarse.
Cuando la melodía comenzó a sonar, sintió que viajaba al pasado. Cuando adoraba a su hermano mayor.
-¡Enséñame a tocar el piano, Nii-san!
Cerró los ojos con fuerza. Un nudo se formó en su garganta.
-Perdóname, Sasuke. Será la próxima vez.
-Estúpido nii-san. –Murmuró. Cambiando de canción, bruscamente. A la última que Itachi había compuesto. Era una melodía cálida, llena de buenos recuerdos.
-Perdóname, tonto hermano menor. Ya no habrá próxima vez.
Tocó con violencia las notas, antes de detenerse por completo. Tenía borrosa la vista.
-Te quiero, tonto hermano menor.
-Papá también está orgulloso de ti, Sasuke.
-¡Eres genial, nii-san!
-Nii-san… -Murmuró, apretando los dientes. –No voy a llorar otra vez. No te lo mereces, Itachi. –Dijo, rencoroso. Inspiró hondo, y volvió a tocar Nocturne.
Tenía que calmarse. Si madre lo encontraba así, se pondría aún más triste de lo normal.
**Como la Lluvia. NaruSasu**
-Éstos son los horarios de las clases de Sasuke-san. –Karin le entregó una hoja impresa a Naruto.
-Gracias, Karin. –Dijo, asintiendo, mientras miraba la hoja, con desinterés. La pelirroja asintió, y se marchó a la cocina, a preparar la cena.
Naruto suspiró, aburrido. No tenía nada que hacer.
¿Estaría bien ir a explorar la casa? Se encogió de hombros. Estaba aburrido, y no había nada de malo con explorar la casa –Palacio- donde iba a vivir durante todo lo que quedaba del verano. Bueno… casi todo. Entraba a clases durante los primeros días de septiembre.
Además de Karin, había otras tres sirvientas, cuyos nombres desconocía.
Comenzó a recorrer los primeros pasillos, encontrando hermosas pinturas, también retratos de Mikoto-sama, el chibi, un hombre y un muchacho muy parecido a Sasuke.
Llevaba una hora dando vueltas por la mansión, cuando de lejos, comenzó a oír las notas de una canción que conocía muy bien. Su padre, Minato, adoraba tocarle aquella pieza a Kushina, su madre. Aunque no en piano, si no en violín.
Como hipnotizado, se fue acercando a la habitación de dónde provenía la melodía.
Abrió la blanca puerta, muy despacio. Lo que encontró ahí dentro lo dejó mudo.
Sasuke tocaba el piano como si fuera un profesional. Su expresión era tan tranquila y concentrada que Naruto se encontró embelesado mirándolo. Nuevamente, como si estuviera hipnotizado, se acercó al pelinegro, que parecía haberse olvidado del resto del mundo.
Naruto sintió cosquillear sus dedos. Aquella canción era tan especial para él… Y Sasuke tocaba tan increíblemente bien, que le daban ganas de sostener el arco y el violín, una vez más.
Desde que aquello había sucedido, nunca más había tocado su instrumento favorito. Ni aunque se sintiera conectado a sus padres de alguna manera.
Naruto estaba tan perdido en sus pensamientos y recuerdos, que no se dio cuenta de que la canción había terminado, y ahora los ojos negros se habían posado en él, fijamente.
-¿Qué haces aquí? –Inquirió Sasuke, tranquilamente, sacando al rubio de su trance.
-Seguí la música. –Respondió en voz baja. Juraría que había sonado como un robot.
-¿Tocas algún instrumento? –Preguntó Sasuke, con desinterés. Aunque por supuesto, era un tono bastante bien fingido. Le había causado mucha curiosidad la expresión de añoranza y tristeza del rubio.
-No. –Respondió, melancólico. Ya no.
Se miraron en silencio durante varios minutos. El aura melancólica de Naruto le hizo fruncir el ceño a Sasuke, ligeramente.
-Hn. –Murmuró el pelinegro, volviendo su atención al piano. -¿Hay alguna canción que te guste? –No supo porque le preguntó aquello. Solo sabía que de pronto había querido deshacer ese silencio extraño y quitarle esa expresión miserable al niñero. Igual que en el parque.
-Esa es mi favorita. –El brillo volvió a los ojos azules. Sasuke se dio cuenta de que había estado conteniendo la respiración, hasta que soltó el aire, lentamente. –Nocturne es mi favorita. –Sonrió un poco. –Y tú lo hacías muy bien para ser un chibi-teme. –Sasuke sintió ligeramente acaloradas las mejillas. Le había enfadado que lo volviera a tratar de enano, pero también lo avergonzaba el halago, aunque jamás se lo diría al cabeza hueca.
Se miraron, en silencio durante varios minutos.
-¿Puedes tocar algo para mí? –Preguntó Naruto, tímidamente. Sasuke suspiró casi imperceptiblemente. Se movió un poco de banco donde estaba sentado, para dejarle un espacio a Naruto. –Lo que sea está bien. –Añadió, sentándose a su lado.
Estaban tan cerca, que Sasuke sentía el calor que emanaba el rubio. También percibía su olor.
-Bien. –Dijo, serio.
Comenzó a tocar una melodía triste, que a momentos sonaba furiosa, y dolida.
A pesar de que le generaba melancolía, dolor e ira, la canción era bellísima. Sasuke tocaba increíblemente. Aunque nunca había oído aquella canción.
Cuando la habitación volvió a quedar en silencio, Naruto dejó de mirar las pálidas manos de Sasuke –Que habían capturado su atención por lo hábiles y bonitas que eran- y posó sus ojos azules en los negros.
-Fue increíble, chibi-teme. –Sonrió. -¿Qué canción es? Nunca la había oído.
-Yo la compuse. –Dijo, tranquilamente. –Se llama Nii-san.
-Nii-san. –Repetió Naruto en un susurro. -¿Es el chico de uno de los retratos? Uno que se parece a ti. –Se miraron fijamente.
-Sí. –Contestó Sasuke, tajante. Y desviando la mirada a las teclas.
Fue entonces cuando la puerta de la amplia y blanca habitación se abrió, revelando a Karin.
-Sasuke-san, Naruto-san, la cena está lista. –Avisó, cortésmente.
**Como la Lluvia. NaruSasu**
-Entonces, ¿pudiste ir al parque sin Karin? –Juugo miró al pelinegro, alzando ambas cejas.
-Y sin el chofer. –Juugo miró con atención a Uchiha, estaba seguro de que sus ojos brillaban de una forma que jamás había visto.
-¿Por qué tu madre cambió de opinión tan de repente? –Estaban en la hora de almuerzo. El pelinegro y el de cabello anaranjado se encontraban en el patio de la escuela, sentados bajo un árbol.
-Eso es lo mejor. –Juugo estaba seguro de que Sasuke sonreía interiormente. –Ella no sabe que fuimos.
-¿Fuimos? –El corpulento muchacho volvió a alzar las cejas, confundido.
-El cabeza hueca y yo. –Dijo con naturalidad, mientras se llevaba un poco de arroz a la boca.
-Sasuke, me siento un poco perdido. ¿Quién es el cabeza hueca?
-Hn. Olvidé decirte que madre contrató a otra niñera, bueno, niñera no es. Es un chico. –Explicó, serio. Juugo asintió, comprendiendo más la situación.
-Pareces llevarte bien con él. –Comentó.
-Me agrada. –Reconoció el pelinegro. –Pero jamás se lo diré. –Juugo rió.
-Ya veo. –Dijo, divertido.
Luego de que la hora de almuerzo acabó, les siguieron dos clases más a Sasuke. Biología y Química. En ambas asignaturas, entregaron los exámenes que habían hecho hace una semana atrás. El pelinegro obtuvo dos sobresalientes.
Tenía calificaciones ideales en todas las asignaturas. Así había sido siempre.
Además de que no le gustaba ser un burro en la escuela, padre le había dicho que los Uchiha siempre debían resaltar por ser mejores que los demás.
La próxima semana –y parte de la siguiente- tendrían los exámenes finales. Pero no se sentía atemorizado como sus demás compañeros. Sabía que sacaría las calificaciones ideales. Para algo estudiaba todos los días y ponía atención en clases.
A la hora de la salida, Sakura se acercó al pelinegro con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Sasuke-kun! –Dijo con los ojos brillando. Un lindo rubor cubría sus mejillas.
-Sakura. –Dijo el pelinegro, sin dejar de caminar. –Sobre practicar, ven a mi casa en una hora más.
-¡Sí, Sasuke-kun! –Dijo emocionada. Luego sus mejillas enrojecieron aún más por lo que diría a continuación. –Sasuke-kun… -Jugó con sus manos. –Me preguntaba si tú… quisieras ir al parque conmigo mañana. –Evitó mirar al pelinegro a los ojos.
-No puedo, Sakura. –Respondió, tajante.
-P-Para la próxima será, ¿n-no? –La pobre niña de cabello rosado se sentía terriblemente avergonzada por el rechazo. Pero aun así, ¡No se iba a rendir! ¡Sasuke-kun la aceptaría algún día!
Sasuke no contestó, y siguió caminando. Esta vez, Sakura no lo siguió, pero no dejó de mirarlo.
El pelinegro buscaba el auto donde estarían Shino y el cabeza hueca, pero no había rastro de ninguno de ellos. Shino jamás se había retrasado… Entonces, ¿dónde estab…?
-Chibi-teme. –Casi da un brinco al oír la voz de Naruto detrás de él.
-No me digas así, usuratonkashi. –Masculló, volteando para mirar al rubio. Éste en seguida le rodeó los hombros con un brazo. –Suéltame. –Dijo, irritado.
Sakura miraba la escena a lo lejos. ¿Quién era ese chico rubio que hablaba y tocaba a Sasuke-kun con tanta familiaridad? Estaba segura de no haberlo visto nunca antes.
-Eres un aburrido. –Dijo Naruto, chasqueando la lengua, y luego le soltó. –Vamos a casa, chibi-teme. –Sasuke miró al de los ojos azules con incredulidad.
-¿Dónde está Shino? –Preguntó, desviando la mirada de los ojos azules, para examinar a su alrededor disimuladamente, en busca de Shino.
Pero no había rastro del chofer o el auto. Sasuke volvió a mirar a Naruto, sintiéndose emocionado. Aunque claro, no lo demostró. Era un Uchiha, después de todo.
-Me di cuenta de que prefieres caminar. –Naruto se encogió de hombros, relajado. –Así que andando, chibi-teme.
-Sabes bien que mi nombre es Sasuke, usuratonkashi. –Dijo con acidez, mirándole mal.
Comenzaron a caminar, Naruto con una pose relajada –sus manos entrelazadas tras su nuca- y Sasuke con los brazos a los lados.
-Bien, Sasuke. –Pronunció el nombre lentamente, burlón. –Ya no serás más chibi-teme. –Dijo sonriendo. Sasuke asintió.
-Hasta que entiend…
-¡Serás Sasuke-teme! –Casi gritó. Naruto comenzó a reír a grandes carcajadas, mientras que Sasuke lo miró mal.
-Usuratonkashi. –Masculló, con rencor.
CONTINUARÁ
Hola! Aquí está el nuevo capítulo :D
Decidí que mientras esté de vacaciones, actualizaré los miércoles. Ante cualquier atraso, a más tardar estará un viernes. Ya saben que a veces los autores suelen tener bloqueos, y nunca se sabe.
¿Qué opinan del nuevo capítulo? ¿Creen que Sasuke está comenzando a flecharse por Naruto xD?
Quiero agradecer de corazón a quienes pusieron en favoritos esta historia, también a quienes dejaron alertas y a las dos personitas que me dejaron sus reviews. En serio me animan para seguir escribiendo! C:
Diane-chan16: Me alegra que te haya gustado el capítulo :D Y sí, se darán muchos quebraderos de cabeza el uno al otro. Recordemos que Naruto de por sí es un infantil, no importa la edad que tenga xD Espero saber qué opinas de éste capítulo! Saludos!
KazahayaG: Hola! Muchas gracias por tus buenas críticas, realmente me hizo muy feliz que te gustara mi historia y la forma en que escribo. :D Me gustaría saber qué opinas de éste capítulo. Saludos!
.
.
¡El siguiente capítulo me gustó tanto que no pude evitar compartir con ustedes una de mis partes favoritas! *Risa malvada* No es que me guste dejarlas con el suspenso, claro que no… 3:) De hecho es una hoja completa de word... :D
"Eres un maldito mujeriego. –Masculló Sasuke, muy bajito. Pero Naruto pudo oírlo.
El rubio frunció el ceño.
-¿Qué?
Sasuke no contestó. Se sentía realmente estúpido, ni siquiera él entendía porque estaba tan molesto. Ese imbécil lo hacía comportarse como un idiota.
-¿Por qué dices eso? –Volvió a preguntar Naruto. Como el pelinegro no mostraba señales de querer contestar, Naruto lo tomó por los hombros, y le obligó a mirarlo. -¿Sasuke?
-Primero Sakura y ahora Karin. –Masculló, haciendo que el rubio abriera los ojos como platos. –Eres un maldito mujeriego de cuarta, con tus trucos de conquista baratos, ¡haces lo mismo con todas! –Le recriminó, sin poder contenerse.
-Sasuke, no entiendo de q…
-Primero les agregas el "chan", luego les sonríes. Cuando se sonrojan, les acaricias el cabello. Ahora sé que después de eso, les pasas un brazo por los hombros y lo siguiente es un beso en la mejilla. ¿Qué sigue? …Mujeriego de cuarta. –Murmuró lo último. Naruto no pudo evitar comenzar a reír. -¿Qué es tan gracioso? –Preguntó ácidamente.
-Tú. –Naruto sonrió cariñosamente. Sasuke frunció el ceño. Lo mismo se habían dicho hace poco. –Sasuke-teme, definitivamente eres tierno. –Continuó Naruto. El pelinegro tenía los labios fruncidos y le miraba mal. -¿Estás celoso? –Sasuke sintió que su corazón se detenía por un segundo, y luego que latía alocadamente. El calor subió a sus mejillas.
-No, yo… -Murmuró, avergonzado.
-¡Tranquilo, Sasuke-teme! Es obvio que no me gusta Sakura-chan, ¡Es una niña! –Sasuke miró enseguida al rubio. El rubor abandonó sus mejillas, y su expresión se volvió una de repulsión.
-No me gusta Sakura. –Dijo, fríamente. Naruto frunció el ceño.
-Entonces… ¿Te gusta Karin? A ella la considero una amiga, nada más. Aunque Sasuke-teme, ¿no es un poco mayor para ti? Son diez años…
-¡No me gusta Karin, imbécil! –Gruñó.
-Entonces, ¿por qué me dices eso? –Naruto frunció el ceño, confundido.
-Nunca estuvimos hablando de mis gustos. Yo solo dije que eres un mujeriego de cuarta, tú te lo tomaste para otro lado.
-Sigo sin entender tu razonamiento… -Murmuró Naruto, soltando el agarre de los hombros de Sasuke. Luego miró al pelinegro, sonriendo zorrunamente. –Hey, Sasuke-chan. –Dijo con fingida voz melosa, y luego le acarició el cabello, con cariño. Sasuke sintió que sus mejillas estaban del color de un tomate. ¿Qué… estaba haciendo ese cabeza hueca…?
El pelinegro podía oír los latidos de su corazón por todas partes. Naruto le pasó un brazo por los hombros, y soltó una risita traviesa antes de besarle rápidamente la mejilla. Sasuke abrió los ojos de par en par, y se alejó rápidamente de Naruto, que seguía riéndose.
-¿Qué haces, usuratonkashi? –El calor en sus mejillas no hacía más que incrementarse."
Con ésto me despido por esta semana C:
Anímense a dejar sus reviews! :D
See you! C:
