Disclaimer: Los personjaes y situaciones por todos conocidos no me pertenecen ni obtengo lucro alguno de ellos, es más pierdo mi café y mi tiempo en escribir.
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CAPÍTULO 3:
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" MIEDOS"
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Juuhachigou permanecía hierática parada frente a la puerta del laboratorio, unos centímetros más allá del dintel, dentro de la amplia estancia sentada frente al ordenador Bulma tecleaba los datos en el expediente que acababa de crear.
La jinzo ningen miraba examinando cada detalle de la estancia sin proferir una palabra.
−Pero pasa, no te quedes ahí como una estatua –Invitó.
Se cruzó de brazos y ladeó la mirada, aquel lugar era muy distinto al laboratorio subterráneo de Gero, sombrío como su propio amo, una extraña combinación de mazmorra medieval y cárcel futurista que más de una fuga impidió… este rezumaba claridad, los amplios ventanales dejaban entrar el azul del cielo, y la luz de la media tarde inundaba la estancia caldeando la temperatura del ambiente.
Aparatos, artilugios y máquinas de los más diversos tamaños, de muchos desconocía sus funciones, de otros le resultaban familiares, estaban ubicados aquí y allá.
Todo a su manera parecía ocupar el lugar correspondiente dentro del particular orden de la científica.
En un lateral una amplia mesa, ocupando el centro de la misma una pila de papeles desordenados, a primera línea los planos del último objeto de estudio de la científica.
Ella misma.
−Vamos ¿Quieres entrar de una vez? −Demandó la peli azul impaciente.
Echó un último vistazo a su alrededor y dio el paso.
−Bueno el expediente ya está creado ahora nos queda…−comentó alegremente, Juu reparó en que casi a los pies de la peli azul, al lado de la mesa donde se encontraba, en el suelo había una superficie engomada con vivos colores, recuadros con números y signos matemáticos, curiosamente no estaban colocados sin orden ni concierto.
Formaban ecuaciones.
Desparramado sobre ellas un pequeño robot pintado con tonos chillones yacía a medio terminar rodeado de piezas esperando a ser colocadas.
La Briefs se percató de donde iban dirigidas las pupilas de la novia de Krilin.
−Son los juguetes de Trunks, mi hijo disfruta armando y desarmando cosas, eso sí lo ha heredado de mi −Con una sonrisa orgullosa contestó a la pregunta no formulada. Juu apartó la vista de los juguetes para posarla sobre el rostro de la científica.
−¿Y a mí qué? −contestó tratando de cargarla de ironía. Su interlocutora quiso entrever algo más en aquel tono.
−Lo mirabas con tanto interés… −respondió haciendo un alarde de verdadero sarcasmo, mientras le dedicaba una mirada azul llena de desafío, continuó como si tal cosa enfundándose, sin mirar, los guantes de látex con una facilidad insultante fruto de la práctica. La rubia la miró llena de enojo− . A propósito −Añadió dubitativa− ¿Exactamente qué tipos de estudios tenías pensados?
−Quiero un estudio celular completo−dijo llanamente− mío y de eso −terminó bajando el tono, rallando en lo despectivo. Bulma frunció el ceño ante la mención de `eso´.
−¡¿Quieres qué desentrañe el mapa genético tuyo y el del feto?! −contestó sorprendida por lo complejo que solicitaba− ¡No sabes lo complejo que es! −afirmó tajante todavía sentada volteándose sobre la silla de oficina.
−¿No eres un genio? −Sonrió con una cierta arrogancia− Pues demuéstralo.
−¡Por supuesto que soy un genio! −contestó airada remarcando la última palabra. Se levantó y la encaró− Pero no me puedes pedir que en un día desenmarañe tu mapa genético y el de tu criatura.
−Es exactamente lo que te estoy pidiendo, si tan brillante eres y tan avanzada tecnológicamente estas lo harás.
−No se trata de tecnología ni de talento, de los dos tengo de sobras, se trata de tiempo, −La cortó cruzándose entre ella y la puerta− , de volumen de datos… de pruebas. Es un procedimiento larguísimo puede durar meses.
−Tengo prisa, no dispongo de meses.
−¡Pues vas a tener que disponer de unas semanas por lo menos!−Se plantó con una firmeza casi marcial.
−¿Cuantas? −La miró con su habitual frialdad.
−Como mínimo cuatro −contestó sin ceder un ápice.
−Ni una más −sentenció la androide.
−Ni una menos −Exigió la científica− Siéntate y te tomaré las muestras −le señaló un taburete.
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La Briefs era `experta´ en negociaciones y en dar órdenes. De lo uno y lo otro tenía una vasta experiencia sabía de procesos duros y difíciles, cuando ceder y cuando mantenerse. Tenía la pelota en su tejado, la razón y la experiencia la avalaban, como siempre, y en su cabeza azul tenía tan claro como una mañana de verano que ese plazo no iba a recortarse ni un día.
Se sentó con reticencia, Bulma volvió con un carrito cargado de bolsas y tubos para las muestras.
−Abre la boca −Ordenó acercándole un bastoncillo a la cara.
−¿Para qué es? −murmuró entre dientes, reluctante a cumplir con la acción.
−Para tomar muestras de las células de tus mucosas. Abre la boca −Repitió.
Abrió la boca mirándola con extrañeza, Gero les tomaba las muestras de formas bastante más dolorosas, pasaba el bastoncillo frotándolo con cuidado por las paredes internas de las mejillas.
Cortó los algodones y deposito las cabezas en unas probetas estériles y estancas, las etiquetó y procedió a escribir unos apuntes en el expediente.
Se volteó con unas pinzas y tomó un mechón de su pelo platinado, la jinzo ningen echó la cabeza atrás.
−Necesito arrancarte unos pelos para el análisis, cuanto más muestras más completo y rápido será el proceso. −explicó.
Se arrancó uno y se lo ofreció.
−No me sirve está contaminado −Bufó perdiendo la paciencia− hay que tomarlo en condiciones estériles.
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A medida que avanzaba la tarde Juuhachigou fue bajando paulatinamente la tensión, con ella ya algo más tranquila, ni de lejos relajada, Bulma fue tomando nuevas muestras biopsias de sus células epiteliales y también muestras sanguíneas.
La paciente se sorprendió del riguroso control con el que etiquetaba, guardaba las muestras e introducía los datos en el ordenador. Que los robots y los juegos de su hijo cohabitaran con las máquinas de la madre eran lo último que habría podido esperar de una profesional, la había juzgado más anárquica…
−Bueno, bueno, con esto creo que tenemos todas las muestras sobre ti. −Le informó guardando los utensilios y sacándose los guantes.
−¿Quedan más? −Se volteó nerviosa, por un momento había bajado la guardia pensando en tonterías, se le había pasado el tiempo entretenida por la charlita constante de la Briefs.
−Las de tu feto −contestó− necesito una punción del cordón umbilical, pero todavía es pronto para tomarla, quizás unas dos semanas más de tiempo.
−¿Qué? −Alzó el tono dos octavos su gesto se contrajo en una mueca crispada− Me has estado retrasando todo el tiempo. −Se levantó enfadada tirando la silla al suelo.
"Sabía que no era de fiar todos los científicos eran iguales".
−¡No te he estado haciendo perder tu maldito tiempo! −contestó en igual tono− ¡Eres tú la que quiere muestras del embrión y hasta que no se alcanzan los dos meses de gestación no se consiguen resultados exactos!−Se refrenó a la vista del cambio de su expresión respiró hondo y se forzó a mantener una expresión firme y neutral, aquello requeriría una dosis extra de autodominio− No vamos a perder tiempo, no te preocupes, con todo el material que he tomado voy a estar analizando y cotejando datos todo el tiempo.
Exhaló el aire comprimido y destensó los hombros, la mujer de Vegeta parecía cabal, malograr opciones era un lujo que no podía permitirse, solo ella tenía los suficientes conocimientos para llevarlo a cabo.
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−Dos semanas y me harás esa maldita prueba −demandó en un tono tan autoritario que inevitablemente le recordó a su príncipe.
"Si cambio la palabra prueba por `robots´ es igualita".
−Yo no voy a realizarla, lo hará el médico que me la practicó a mí cuando estaba embarazada de Trunks.
Las facciones perfectas del androide se distorsionaron.
−NO.
−¿Pero qué demonios…? Oye, es un profesional excelente de mi total confianza.
−De la tuya no de la mía.
−Soy ingeniero no médico −Se enfrentó.
−Aprende. −Ordenó antes de marcharse sin más dilaciones.
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−¿Aprende? −Repitió gesticulando en la soledad del laboratorio− ¡Oh si claro! Aprende medicina porque soy un androide paranoica y me da miedo que el doctor Nakamura me haga la prueba… −Se quedó helada al pronunciarla, algo hizo `clic´ dentro de su cabeza− . Claro miedo eso es... Miedo.
Cayó en la cuenta, el presentimiento lanzado en forma de pregunta durante la sesión de compras, como una sonda al azar, había dado en la diana.
Ese presentimiento había cristalizado en algo denso y sólido, que le bisbiseaba que Juuhachigou tenía miedo, lo que inicialmente tomó por pánico a la maternidad, al compromiso… Dende sabe a qué.
Todo ello aunado a sus sutiles reacciones le daban la certeza, ella tenía miedo, miedo de algo, un miedo real enraizado en lo más profundo de su ser, las corazonadas no solían fallarle. Habría engañado a cualquiera pero no a la gran Bulma Briefs, la mujer del príncipe de los saiyajines sabía leer entre líneas lo escrito con tinta invisible.
Miedo, eso era, desde el momento en que le pidió entrar en el laboratorio la jinzo ningen se había mostrado reluctante inspeccionándolo desde el umbral con algo más que desconfianza en sus ojos fríos.
Miedo. Estaba ahí escondido bajo capas de gélida indiferencia. Debía averiguar algo más de esos sentimientos, estaban forzosamente relacionados con su transformación en androide y por ende con su actual situación.
La novia de Krilin era mucho más complicada de lo que cabría esperar, su miedo cristalizaba en algo sólido como un castillo de hielo.
Ella misma era tan comunicativa como una estatua, eso no la ayudaba nada.
Podría iniciar un juego de tira y afloja para desenmarañar el misterio, pero aquello duraría semanas… y necesitaba cada minuto de ese lapso para desentrañar su mapa genético.
Eso era.
Tenía que hablar de inmediato con Krilin.
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−¿Krilin? −inquirió clamando por el tiempo perdido.
−¡Bulma! −exclamó el calvo− ¿Qué ha...? −Empezó atropelladamente.
−¿Estas solo? −Le cortó. No creía que Juu hubiera vuelto a la Kame-House pero no estaba de más asegurarse, no se podían dejar factores al azar.
−Roshi, Oolong y Unigame están en el salón viendo la televisión.
−¡No me refería a ellos! −Le aclaró− ¿Juuhachigou ha vuelto?
−No −musitó con preocupación− ¿Qué ha pasado?
−No le ha hecho tanta ilusión como a ti −No encontraba la manera de darle la noticia a su amigo, suspiró antes de contestar sabía lo importante que era para él aquello y no sabía cómo aminorar el impacto de la noticia. De cualquier forma que se comentara el resultado sería el mismo. "Los malos tragos cuanto antes mejor"− Ella no quiere tenerlo.
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Un golpe seco fue todo lo que la científica escuchó, habría esperado una exhalación, quizás un grito de sorpresa o indignación. Un golpe seco, simple y llanamente, un golpe seco seguido de unos segundos de silencio sepulcral, después el sonido rasposo del auricular frotándose en la alfombra.
Otro golpe, Krilin con la mandíbula desencajada trataba de recoger el teléfono sin atinar se le escurría como un pez.
Enterró la cabeza entre las manos curtidas por años de entrenamiento, una vida de esfuerzos y sacrificio, de control, de disciplina, que no le habían preparado para este momento. No alcanzaba a controlar su pulso.
Se tragó un grito.
Se le escurría como el sueño de formar una familia feliz con Juu.
El auricular desde el suelo gritaba su nombre una y otra vez, Bulma chillaba con tanta fuerza como era capaz, solo le llegaban ecos.
Como un autómata se agachó a recogerlo, haciendo gala de todo el autocontrol que le quedaba sujetó con firmeza el aparato, crepitó con su agarre.
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Respiró hondo, se obligó a exhalarlo despacio como en los ejercicios de meditación. El flujo irregular y entrecortado golpeaba el auricular.
Bulma suspiró al oírlo acomodarlo en su oído.
−Krilin…
−No puede ser verdad −musitó− no puede… ella no −"No soy humana" le había dicho miles de veces "No tengo sentimientos", pero él siempre había querido ver lo contrario.
Aquella era la última gran negación
−Krilin, Krilin… ¡Escúchame de una vez! −gritó la Briefs− Le he dicho que la voy a ayudar.
El rostro desencajado del guerrero comenzó a teñirse por la ira, frunció el ceño como si se encontrara ante el peor de sus enemigos y bramó.
−¡Tú no puedes, no puedes hacer eso! −Lo hizo tanto que la peli azul, experta en gritos, tuvo que apartar el auricular de su oreja.
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Desde que conoció a Son Gohan no pudo evitar envidiar a su amigo Goku, tenía una bonita esposa y un hijo encantador.
Una hermosa familia.
Todo lo que él había soñado desde que tenía uso de razón, desde los largos años en el Templo de Orin, conocer una chica, enamorarse y formar una familia… Todo lo que no logró con Maroon.
Todo lo que él ni siquiera se había preocupado por conseguir y le había caído del cielo.
Jamás fue consciente de lo afortunado que era, jamás pudo entender su negativa a resucitar mediante Porunga, por mucho que el de los pelos alborotados justificara su decisión de permanecer en el otro mundo para mantener a las presencias malignas lejos de la Tierra y de paso entrenar por toda la eternidad.
A Krilin no le cabía en la cabeza.
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−¡Demonios Krilin, escúchame de una maldita vez! −Contratacó con toda la potencia de la que era capaz. "No le conocía ese tono tan decidido" pensó− ¡Ella tiene miedo! ¡Cuando el test dio positivo se asustó tanto que se le notó! −Escuchó la respiración de su amigo ralentizarse al otro lado− Voy a hacerle unos estudios para comprobar la naturaleza de su embarazo.
−¿Y que se supone que debo de hacer yo? −Las palabras salieron siseando por entre las muelas friccionándose− ¡¿Esperar a que pase sin hacer nada?! −respondió con un tono que jamás creyó escuchar de él.
−¡No! −Alzó de nuevo el tono para cortar su bravata− Solo esperar… y contarme a que le teme.−Soltó al fin− Yo te avisaré de todo.
−Tú no me entiendes, no puedo hacer eso.−Repitió con aquel tono− No voy a hacer lo que me pides.
−¡Demonios! ¡¿Qué vas a hacer?! ¡¿Irte cara a ella y obligarla?! ¡Insensible! ¡No puedes! −Consciente de lo elevado de su tono se forzó a rebajarlo de esa manera no conseguiría su colaboración− ¿No entiendes lo que le está pasando? ¡Tiene miedo, está desesperada! ¿O de lo contrario crees que se arriesgaría a venir a mi casa? −La científica trataba de que asimilara la información, si realmente quería a la rubia lo único que podía hacer él era esperar. Bulma lo había visto claro y alto en las pruebas que había pedido tan expresamente se trataba de un detallado estudio celular tanto de ella como del feto. Podía entrever por dónde iban los temores de la androide.− Prométeme que vas a hacer lo que te pido.
−... −podía oír la respiración tensa del guerrero. Jamás lo había visto así, ni en Namek ni contra los androides. Ni siquiera contra Cell.
−Prométemelo, −Exigió esgrimiendo sus dotes de mando− , no se te ocurra…−El ` clic ´ del teléfono al colgarse fue todo lo que escuchó.
Bulma se volteó y se dejó caer sobre la columna.
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Krilin no pudo dormir ni esa noche ni las que la siguieron, cada una de ellas la pasaba en blanco tratando de entender la conducta de Juuhachigou.
No se esperaba el embarazo, ni por asomo, para él había caído del cielo, era un regalo de Dende, pero para ella había sido muy distinto. Obviamente no quería saber nada ni del bebé ni de él…
Pero de ser así ¿Por qué había vuelto a la Kame-House? ¿Por qué no había desaparecido directamente?
Todos esos interrogantes le carcomían el cerebro, las horas pasaban sin lograr encontrar nada más que lo obvio.
Ella no le quería, ni a él ni a nada que proviniera de él.
Se levantaba cada mañana con la expresión demacrada y las ojeras por las mejillas, su aspecto era lastimoso se había dejado por completo, pasaba los días orbitando sin descanso alrededor de la Tierra buscándola hasta la extenuación… tanto vagar a lo ancho y largo del azul que hasta se había olvidado rasurarse, una suave sombra oscura comenzaba a despuntar en su antigua calva.
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−Apenas comes nada muchacho, si no estás fuerte no podrás afrontar lo que venga −Le aconsejaba.
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¿Comer? ¿De qué le servía comer si no podía encontrarla?
El nudo en la boca del estómago, el lugar donde los nervios, temores y tensiones habían elegido para anidar.
Los malditos lo estrangulaban, apretando cada vez más, enviando calambres dolorosos, con todo su esfuerzo lograba tragar algún zumo pero ni un solo bocado sólido entraba por la apretada boca de su estómago.
Ante la falta de resultados y la acuciante debilidad física, redujo su ritmo de salidas.
Se encerró en si mismo todo con tal de adentrarse en lo que creía los pensamientos de Juu.
"¿En qué piensa Dende? ¿En qué?"
Andaba medio sonámbulo por la Kame–house, cada dos por tres Roshi se lo encontraba mirando el mar con los ojos cerrados tratando de rastrear su inexistente ki, después el de su hijo.
El anciano sensei le decía que rastrear el ki de un nonato, más aun de uno tan prematuro era imposible. Su maestro lo miraba vagar de un lado para otro como un alma en pena.
Se desesperaba pensando que ella de algún modo ya lo había conseguido.
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Aquel día el viejo sensei había encargado pizzas, las favoritas del guerrero, el restaurante le debía algunos favores y no le cobraba el transporte de la comida. Con esfuerzo y haciendo gala de su capacidad de persuasión lo había sentado a la mesa.
Incluso Oolong se había comportado de un modo `amable´ y `atento´ para sus estándares, todo ello tratando de crear un clima `agradable´ y animar a su discípulo.
Rodeando la mesa llena de cajas ya vacías un trozo de una pizza olvidada, `superviviente´ de sus hermanas había quedado frente a él, Oolong cansado de esperar a que Krilin se decidiera a abordar la solitaria porción, se lanzó.
Roshi le golpeó con el báculo con la celeridad que le caracterizaba, segundos después el cerdo se frotaba la cabeza dolorida.
−¡¿Pero qué he hecho ahora?! −protestó gruñón.
−La avaricia y la gula son pecados −contestó impertérrito.
−La lujuria también, pero eso no parece importarte tanto −Bufó poniéndose a su nivel visual subido sobre la tabla.
−No hay nada de pecaminoso en admirar la belleza de la creación −sentenció el maestro después de dar un largo trago a su bebida.
Ajena a ellos y a su discusión que pronto derivaría en el sexo de los ángeles, la tortuga de mar observaba al discípulo de Roshi.
−Apenas comes Krilin. −comentó Umigame− ¿La echas de menos verdad?
El joven calvo hundió la barbilla en el pecho y dejó escapar un suspiro.
−Yo echo de menos a Lunch y a sus fabulosas comidas −contestó en su lugar el anciano sensei tratando de encontrar un punto en común para entablar conversación− ¿Dónde andará esa chiquilla? Tien no supo apreciar lo bueno… −dijo en voz baja recordando el noviazgo fallido de la de la cabellera cambiante.
"¿Sería consciente el tríclope de lo que había dejado escapar?" sacudió la cabeza, las prioridades de Tien eran muy distintas de las de Krilin. El si sabía lo que estaba en riesgo de perder, el sí que había luchado por la belleza rubia.
−¿Por qué no llamas a Bulma? −sugirió la tortuga.
Krilin alzo el mentón, miró al trío que tenía delante sus ojos lo escrutaban con verdadera preocupación, era la primera vez que veía a Roshi con esa expresión por algo que no fuera una muerte, el fin del mundo o una invasión alienígena. Oolong también parecía preocupado, bueno todo lo preocupado que el libidinoso cerdito podía estar, le recordaba a cierta ocasión en que de adolescente Bulma había quemado su `valiosa´ colección de `arte gráfico´. Umigame solo lo observaba en silencio con los ojos húmedos la tortuga se sentía en cierto modo culpable de la mala suerte de su amigo.
Se estremeció, evocar el recuerdo de la conversación le llenaba de rabia y de miedo. De impotencia. Ella estaba oculta entre miles de personas perdida como una aguja en un pajar y por mucho que buscara no podía hallarla.
Cerró los puños apretándolos hasta blanquear los nudillos.
Miedo.
Pensaba que conocía todo sobre el miedo, de adolescente no era el más valiente del planeta pero la valentía heroica de Son Goku rallando la inconsciencia, aunada a la práctica de morir le habían enseñado lo que era el valor.
Si en verdad ella lo decidía él no podría evitarlo ese pensamiento le calaba hasta el tuétano, podría desvelarlo con una llamada telefónica. Podía pero… marcar esos dígitos esperar los tonos y encontrarse con la respuesta era algo que le hacía temblar.
Por primera vez en su vida temblaba como una hoja como nunca lo había hecho antes. Lo que sintió ante Freezer eran cosquillas comparado con lo que sentía en ese momento.
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`Poc´
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El ruidito le hizo mirar a su lado Muten Roshi había dejado el teléfono sobre la mesa y lo miraba detrás de los lentes.
−Llámala −La palabra había sonado todo lo críptica que en boca de Roshi podía pronunciarse.
−Vamos Krilin −Animó el zoomorfo− no puedes seguir así.
−Afronta tus miedos muchacho −sentenció su maestro− vámonos Umigame. Este miedo debe de enfrentarlo solo. −El maestro y la inseparable tortuga de mar salieron de la habitación. El viejo sensei antes de irse le dio un capón al cerdito, a regañadientes siguió el mismo camino.
Tras la puerta apoyó su gran oreja, Roshi le propinó otro capón.
−¿Qué haces? −gritó en voz baja muy enojado el transformista.
−¿Qué no me escuchas o qué? Tiene que hacerlo solo Oolong −sentenció con tono honorable.
−¿Cómo se supone qué vamos a ayudarle si no sabemos qué es lo que le dice? −contestó frotándose el chichón.
El anciano se mesó la barba con aire pensativo y se dirigió a la cocina volvió con un vaso y lo pegó a la puerta.
−No vais a cambiar nunca −murmuró Umigame dando un cabezazo.
Miraba el teléfono y se miraba las manos temblaban, temblaban como ella cuando buceaba en aquel mar de pesadillas.
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"Miedo"
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Juuhachigou no era de las que se asustaban, ni siquiera cuando Cell absorbió a Juuhanagou mostró pánico al contrario hizo alarde de su sangre fría y lo chantajeó usándose como rehén a sí misma, cuándo pasó a jugar a la ruleta rusa explotando isla si isla no, se mantuvo firme e inmóvil para no ser descubierta.
Si hay algo que ella tenía era un gran control sobre sus supuestas emociones, tan férreo que el de los puntos, de no ser por haberla visto con sus propios ojos en aquella isla lo habría creído. Tiempo después pensó que eran ilusiones pero la convivencia le enseñó que los hechos no son tan contundentes como en un principio parecían. Estaba llena de matices, muchos más de los que él había pensado cuando rompió el dispositivo de control.
No le gustaba hacer daño a los animales, exceptuando a Oolong y a su enfermiza manía de meterse en los cajones donde la rubia guardaba su lencería…y la peor costumbre de ponérsela en la cabeza.
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Lo vio en la isla y lo vio en su casa.
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Lo vio con la lenta Umigame cuando volvió de nadar con un anzuelo clavado en la aleta la tortuga se topó de frente con la androide comenzó a arrastrarse más rápido para no interrumpirle, la poca paciencia que tenía la androide era proverbial. Esta le cortó el camino y la miró con su típica expresión indescifrable Umigame tembló brevemente tratando de esconder el anzuelo. La tortuga no había pasado tanto miedo desde la vez en que conoció a Goku y el voraz saiyajin le preguntó si su carne era sabrosa, Umigame lo negó tajantemente en medio de un ataque de nervios, pero no se encontraba ante el joven e inocente alumno Son, sino delante de una máquina diseñada para matar a Goku sin pestañear.
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Entonces sucedió lo más raro, tan extraño que de habérselo contado a cualquiera no le habrían creído, Juuhachigou se agachó y tomó la aleta del animal, con un movimiento rápido le arrancó limpiamente el gancho.
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−Gracias −murmuró con su voz callosa y salobre, mirándola con ojos centenarios llenos de gratitud cargados con la sorpresa de un infante, ella no dijo nada solo se acomodó el pelo y se levantó. .
Krilin había presenciado `el milagro´ y lo pilló mirándola fijamente. Se ruborizó.
−¿Qué demonios miras? ¿Tengo monos en la cara o qué? −contestó airada tensando al joven guerreo, giró sobre sus talones y se marchó quién sabe dónde.
−Ven Umigame, vamos a ver esa aleta −Le escuchó decir desde el exterior.
La tortuga le tendió la aleta perforada y Krilin la examinó con cuidado.
−Vaya, te lo ha quitado muy bien −murmuró a sabiendas de que no esa no podía ser la primera vez que quitaba un anzuelo ya que lo había sacado con la exactitud y el cuidado de un profesional. De un solo gesto.
−No me ha dolido nada −Corroboró el animal con su voz cascada, el pequeño aplicaba desinfectante sobre la herida y Umigame gimoteó.
−Claro, claro… −Le siguió la corriente mientras presionaba la herida con la gasa, la tortuga dejó escapar un gemido "Si, si nada de dolor… el miedo es una gran distracción"− . ¡Oh, vamos Umigame! Ni que fuera la primera vez que te curo −Le reprendió suavemente mientras le aplicaba yodo con un algodón− ¿Y cómo dices que te lo has hecho? −Continuó preguntando mientras la vendaba.
−Estaba nadando cerca del arrecife buscando algas wakame, mis favoritas, cuando vi…
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Lo que no vieron ninguno de los dos fue a la esbelta silueta que los observaba con los brazos cruzados a través de la ventana.
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La rubia solo mostraba ese cúmulo de sentimientos por las noches cuando la asaltaban aquellos recuerdos de las pesadillas vividas.
Conscientemente ella jamás se mostraría así.
Cogió el auricular cerró los ojos y marcó el número de memoria, rápido, como si las teclas quemaran.
−¿Bulma? −preguntó con voz baja pero decidida− ¿Bulma? −repitió con más fuerza─ ¿Vegeta? −Bajó el tono ante la duda de que fuera el príncipe.
−Mamá está en el laboratorio lleva unos días muy ocupada. −contestó al otro lado el hijo de Vegeta.
−Trunks –Evocó recuperando el valor de los consejos de Roshi− ¿Ha vuelto Juuhachigou desde hace cuatro días?
−No, −respondió con llaneza el pequeño príncipe− , mamá dice que volverá dentro de unos días.
El aire salió desalojando sus pulmones dejándolo dolorido y aliviado a partes iguales, ella todavía no…aun no lo había hecho.
−¿Krilin? −Interrogó pensando que se había cortado la comunicación.
−Pásamela, dile que es urgente.
La Briefs tomó el auricular con el aire atolondrado de quién no se espera la llamada.
−¿Krilin?
−H- hola Bulma −Atinó a contestar en cierto modo intimidado por el tono siempre contundente de la peliazul. No se dio por vencido frunció el ceño y elevo el tono de voz disminuido sensiblemente.
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Roshi sonrió detrás del bigote escondido tras la puerta.
Oolong subido sobre el lomo del caparazón de Umigame lo escuchaba también a través de un vaso pegado a sus `pequeñas´ orejas esbozó una sonrisa sarcástica y ajustó un poco más su orejita hasta que el acople de la parabólica con el vaso fue perfecto.
−¿Qué dice? ¿Qué dice?−bisbiseó la tortuga de mar en tono bajo.
−Todavía tiene posibilidades −contestó ambiguo el cerdito.
La vieja tortuga exhalo un suspiro mezcla de felicidad y alivio.
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−Cuéntame todo lo que sepas de sus miedos Krilin es muy, muy importante que me cuentes todo lo que sepas −Exigió la científica.
El joven guerrero entornó los ojos busco entre las noches algunos de los recuerdos que pensó podían serle útiles.
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Los movimientos de Juu eran espasmódicos, se convulsionaba con los ojos cerrados, sus blancas manos estrujaban la sabana y la soltaban arrugándola sin tregua.
Sonidos a medio romper se le escapaban de la boca, la cabeza platino se agitaba de un lado a otro.
Krilin la observaba sin saber bien que hacer, ella le había prohibido terminantemente `molestarla durante el día o ante testigos´ traducido a su lenguaje, la molestia era algo tan voluble y cambiante como el vuelo de una mariposa, molestia era tenerlo a menos de 10 metros, distancia que la propia Juu desestimó por el escaso tamaño de la casa y cambió por hablarle, molestia era que lo pillara mirándola, molestia era que la tocara… aunque fuera por accidente.
Se limitaba a mirarla.
Apretó los puños NO podía solo mirarla y verla sufrir así. No podía.
Ella no se merecía esos sueños. No se merecía ese sufrimiento.
−Juuhachigou −Se acercó un poco más y puso su mano sobre su hombro, la zarandeó con suavidad. La rubia desfrunció el ceño. Se despertó con la brusquedad de a quién le han tirado un cubo de agua helada en medio de una noche de enero, le agarró la muñeca con fuerza y la separó con brusquedad.
El de los puntos se quedó quieto firme en su posición, esperando la paliza o una contestación más hiriente todavía.
En sus ojos de hielo brillaba el terror, lo soltó con brusquedad para ignorarlo sistemáticamente, se levantó la camisa con la que dormía para comprobar algo.
Después de los primeros segundos de sorpresa, Krilin, colorado hasta las orejas giró la vista; ella no era como Maroon, una exhibicionista nata que gozaba de ser contemplada y provocar a todo ser viviente. Roshi llegó ponerse tampones, de una procedencia que prefirió ignorar, higiénicos en las fosas nasales. Para no desangrarse en su presencia o para no cambiarse tan frecuentemente los algodones…
Era hermosa, francamente hermosa, pero de un modo totalmente diferente al de su ex-novia.
Radicalmente distinto.
Ajena a su presencia seguía mirándose su blanco vientre.
−¿Estás bien Juuhachi? −preguntó ante la falta de reacción.
−¿Dónde están? −murmuró aturdida− ¡¿Dónde?! Los cortes…ya no están −Parpadeó de nuevo para enfocar mejor, mientras pasaba las yemas buscando una herida invisible.
Pareció volver en sí, al reparar en su presencia, enojada por el allanamiento se bajó la camiseta, apretó los puños, iba a darle su merecido cuando se percató de su postura, la analizó como usualmente hacía, el pequeño guerrero estaba petrificado mirando hacia otro lado, tan rígido que parecía a punto de pasar revista ante el general más exigente. Mil veces más rojo y avergonzado que de costumbre, tenía girada la cabeza tantos grados, como, físicamente, era posible sin partirse el cuello.
−¿Otra vez siendo amable? −siseó pretendiendo ser grosera pero sonó cansada. Krilin entendió o quiso entender entremezclado un matiz de tristeza.
Sorprendido por la respuesta y por no verse atacado por la bella y letal mujer, se armó de valor y contesto.
−Juugahigou solo era una pesadilla −"Si algo en este mundo vale una paliza de muerte es hablar con ella".
Se volteó encarándole, parecía muy despierta, el aturdimiento había dado paso a la ira. No se lo pensó dos veces.
Saltó de la cama, dormía con una camiseta y unas bragas.
−¡Es real jodidamente real! −gritó fuera de sí− ¡Cada noche lo es!− Se le acercó.
−Nadie te quiere hacer daño Juu… −contestó retrocediendo un paso.
−Tu no lo entiendes! −Escupió− Solo eres un humano feliz y mimado que no sabe lo que es el dolor.
−He muerto varias veces, y no fue muy agradable. Yo puedo ayudarte…
−Hay cosas peores.−contestó encerrándose en si misma tras la explosión. Había mostrado demasiado de si en ella.
−Cuéntamelo. Puedes contármelo− Se acercó un paso más a ella.
−¿Para qué? ¿Para qué le vayas con el chisme al viejo verde? −De repente la tenía a centímetros, de haber tenido nariz esta rozaría la suya, el azul de su rostro se tiñó de rosa.
−¡No! ¡Yo no te haría eso!
−¿Por qué eres un humano? Los humanos no son de fiar… −Se lo replanteó si se lo contaba tal vez se sentiría menos sola, menos asustada…
" Tonterías" caviló para sí "eso no arregla nada".
"Pero cuando estaba con mi hermano me sentía menos sola."
"Es tu sangre pasó por lo mismo" le bramó una voz interna.
"Con Juhannagou no podía hablar de ello, él prefería evadirse pensar en otras cosas…"
"Con el no hacía falta, estábamos conectados, nos entendíamos el calvo no es nada".
Harta del desdoblamiento profirió un bufido y se mandó callar.
Si no es nada ¿Qué más daba el contárselo o no?
Todo aquello se podría en su interior, amargaba sus sueños, sus vigilias. Todo. Tal vez así él tendría las pesadillas y podría tener una tregua. Tal vez podría dormir una sola noche sin soñar, sin recordar cuando Gero la transformaba, sin anestesia general, pero con una dosis brutal de toxina paralizante, que le impedía hacer algo más que respirar.
El maníaco no le dejaba ni gritar para desahogarse.
Se dedicaba a `modificarla´ con ella tendida en una camilla como único testigo silencioso.
Su hermano, como siempre, dormía inducido en estasis a pocos metros de ella.
`Si quieres ser una verdadera máquina de matar debes de aguantar el dolor´ le decía `es la única manera de matar a Son Goku, nunca lo olvides, él es el culpable´.
El maldito viejo tenía la horrenda costumbre de torturar, no solo su cuerpo sino su mente y sus oídos con sus dementes peroratas y discursos sobre el `renacer de la gloriosa Patrulla Roja´.
No había descanso, anhelaba el momento en que su umbral del dolor se quebraba y se sumía en la oscuridad, aquel día tardaba más de la cuenta. Cerraba los ojos invocando al abismo, rogando por la inconsciencia, sabiendo que con cada nuevo despertar quedaba un poco menos de ella, de sus recuerdos de su vida anterior. Daba igual, solo quería evadirse… si lo olvidaba tampoco podría ser tan bueno… tal vez aquello era culpa suya y el karma la estaba castigando por algo. Apretaba lo ojos con más fuerza y entonaba su particular mantra.
"Un día seré libre, seré la más fuerte, lo seremos. Y tú y Son Goku me las pagareis, nos las pagareis. Lenta y dolorosamente" era su mantra se lo repetía una y otra vez en aquella horrible espiral. "Un día…"
La chirriante voz la interrumpió.
−¿Qué te parecen Juuhachigou? Son tus ovarios −comentó el maldito carnicero con toda naturalidad enseñándoselos− vamos abre los ojos numero dieciocho no todos los días una puede verse los ovarios. −la odiosa voz arañaba sus oídos− . Podrías mostrar más interés a mi clase de biología eh… ¿No? −el anciano frunció el ceño sin entender la falta respuesta− Tal vez debería quitártelos… todas pecáis de lo mismo ese estúpido instinto de reproducción −siseó con desprecio, parecía sumamente decepcionado− de todos modos no te van a servir de nada… Aunque no fueras un androide tampoco lo harían. ¿Y si los modificara? −El viejo seguía divagando, ella abrió los ojos hasta desencajarlos, gritar, gritar silenciosamente a través de ellos con todo lo que quedaba de su alma.
Lo que le hizo a continuación nunca lo supo, Kami fue, si cabe generoso. El dolor ganó el pulso sumiéndola en el bendito abismo de la inconsciencia.
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Los amplios ojos de Krilin se abrieron desmesurados, su cara estaba teñida de violeta sombreada por miles de sensaciones.
Juu lo observaba con los ojos vidriosos, acababa de vomitar una de sus habituales pesadillas.
No sabía cómo sentirse, aunque se suponía que ella ya no debía de sentir nada.
Lo había soltado, la pesadilla que devoraba esa noche la había exorcistado, vomitado fuera de su mente.
Estaba literalmente vacía, exhausta.
−¿No dices nada? Todo eso pasó por culpa de tu amigo.─ siseó como el viento entre el hielo.
−...
−¿He roto tu mundo perfecto? −preguntó con gesto cínico.
El momento fue eterno, Krilin abrió la boca y las palabras salieron solas.
−No.
Juu se despegó los brazos de su abdomen y se irguió.
−No. Eso pasó por culpa de un monstruo. −Articuló con dificultad conteniendo infructuosamente la rabia− Pensaba que había conocido a lo peor. Pero esto… esto lo supera.
−Todo esto me pasó por culpa de tu amiguito −Terminó por escupir con desprecio sin llegar a pronunciar su nombre. La mención de su amigo le devolvió los bueno recuerdos, las buenas acciones. Lo noble y brutalmente simple que había sido.
La encaró con el gesto decido, como quien encara el mayor reto y todos los sentimientos encontrados entraron en erupción, subiendo hacia el exterior desbordándose por su garganta.
−Goku… −Pausó para tomar fuerzas− . Si conocieras a Goku −Ella le miraba fijamente pretendía haberle transmitido lo que sentía− ¡Él no era así! ¡Él era bueno, el más bueno y noble sobre la Tierra! ¡No lo habría permitido! −Terminó con la musculatura tensa a punto de romper la camiseta de algodón con la que dormía.
−Vete −Le empujo− ¡Vete de aquí! ¡Ahora!
−No−Resistió, somero y firme como una roca contra el mar.
Abrió los ojos rasgados y se determinó a echarlo.
−Puedes sacarme de aquí. −respondió mientras ella lo empujaba por los hombros, sacándolo a empujones. Su contacto no era frio… era cálido. Alejó el pensamiento y ofreció resistencia al empuje− . Pero me quedaré ahí fuera y cuando vuelvas a soñar esas, esas cosas horribles. Te despertaré.
¿Cómo podía atreverse a contradecirla? Pensó ofendida.
Juuhachigou se le quedó mirando, el de los puntos se había revelado, parecía tener más carácter, más redaños de los que aparentaba. De un tosco empujón lo hizo volar fuera y cerró la puerta con tanta fuerza que resquebrajó el marco.
−No te dejaré sola−Escuchó al otro lado de la puerta.
Krilin suspiró iba a ser una noche muy larga, se fue a por su almohada.
La jinzo ningen captó los pasos tras la puerta.
"Los humanos siempre mienten".
Molesta como nunca golpeó la almohada y una lluvia de plumas cubrió la cama, se sentó y sacudió las sabanas hasta dejar la superficie limpia.
Aquella noche no volvió a soñar, no sintió nada, solo un gran vacío, un hueco enorme en su consciencia.
Sin recuerdos.
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Sin pasado.
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Sin futuro.
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Se despertó horas después relajada y de buen humor, al menos para su estándar.
Al abrir la puerta casi tropezó con él, estaba agarrado a una almohada enroscado sobre sí mismo en una postura incomoda, la típica de quien ha pasado horas velando… profundamente dormido de la forma más incómoda que pudiera imaginar.
Los músculos de su pequeño cuerpo aun tensos como esperando un grito, una señal para despertar. En guardia.
No supo porque pero una comisura de su boca se curvó hacia arriba.
−¡Eh tu atrapa-sueños! −Le zarandeó.
El guerrero dio un respingo y se puso en guardia.
−Juuhachigou −contestó sonrojado, no esperaba encontrarla así.
"¿Atrapa-sueños? ¿Me ha llamado atrapa-sueños?"
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−¿Entonces tú crees eso? −inquirió la peliazul, tras atar cabos− Bueno queda menos para salir de dudas. Obviamente eso es lo que teme.
−¿El qué? −preguntó el calvo.
−Que su hijo sea una más de las `creaciones ´ de Gero. −Krilin se tensó− . Si hubieras sido razonable y me hubieras cogido el teléfono antes habríamos ahorrado mucho tiempo −Le regañó sin dejarle tiempo para responder, para esto y otras cosas la Briefs era única− . Cuando me quedé embarazada sabía que tendría a un guapísimo, inteligentísimo y altísimo semisaiyajin. Ya había visto a Gohan. Si él no hubiera nacido… piénsalo Krilin… ¿Qué me habría detenido de pensar que gestaba a un Ozzaru, un monstruo irracional sin sentimientos?
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El joven seguía guardando un profundo silencio, las palabras de la madre de Trunks le habían abierto los ojos a una realidad que ni siquiera había pensado. `La realidad siempre supera a la ficción´ le dijo en alguna ocasión Roshi. Tenía razón. Había juzgado mal a Juu. Todo lo había obviado obnubilado por infantiles temores de rechazo. No era a él a quien rechazaba era a Gero, a Cell, a todo lo que le hicieron.
Tampoco lo aprobaba pero todo ese tiempo sin marcharse de su lado, una mujer como ella que amaba los lujos perdida en una isla en el océano… Tal vez no lo amará como él a ella. Pero, demonios, confiaba en él, pensó con amargura. Confiaba…
Le permitió acercarse hasta donde nadie había llegado, le habló, confió en él.
Y él fue tan estúpido, tan…
Dende, le entraron ganas de golpearse.
Ella le necesitaba. Se mantuvo a su lado, no lo rechazó. No realmente. Y ella podía, Dende sabía que ella era mucho más fuerte que él, que de haber querido lo habría hecho añicos.
No lo hizo.
−¿Tú la ayudarías? ¿Si llegará el caso, lo harías? −preguntó tras un largo silencio escuchando las reflexiones de Bulma Briefs.
−¿Tú me lo preguntas Krilin? ¿Recuerdas cuando Mirai y tú encontrasteis el embrión de Cell y lo destruisteis?
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El joven asintió, tragando espeso, sopesando todo lo que aquellas palabras encerraban… Mirai y él mismo pulverizaron el tanque y lo que contenía, recordó como disparaba una y otra vez contra el futuro Cell sin pensarlo dos veces, era solo un cúmulo de células, todavía no había hecho nada… pero lo haría, condenaría el mundo, mataría a Mirai y vaciaría a la Tierra de vida… Todo eso sin haber alcanzado la `forma perfecta´. Eliminándolo salvaban al mundo de un peligro.
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−No es lo mismo. –Atajó− . No tiene nada que ver.
−Eso todavía no lo sabemos.−Tomó aire y reflexionó sobre si contarle o no− . Creo que no lo tiene claro me ha pedido unos estudios exhaustivos sobre ella y sobre –Dudó como nombrarlo− el feto, en unos días vamos a realizarle unas pruebas, tomaré unas muestras de las células del feto, haremos una biopsia de sus ovarios también. Las examinaré una y mil veces. Dende dirá que hacer.
El peso de la razón aplastó el corazón del discípulo de Roshi.
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Nota de autor:
Se habla de que Toriyama se inspiraba en personajes reales o cinematográficos para crear a sus personajes, para dar una visión más real de Gero, me he basado en otro doctor, el dr. Mengeler, en Auschwitz realizó verdaderas atrocidades, un criminal de la segunda guerra mundial con el que curiosamente comparte bastantes rasgos, perteneció a un ejército de características similares, estaba obsesionado con la perfección, la genética, los gemelos y las mujeres embarazadas, y también se las ingenió para escapar tras la guerra.
Desgraciadamente la realidad supera a la ficción y personas tan horribles y espeluznantes como Gero existieron.
Mil gracias a Kawaii Destruction, JazminM, Kisame Hoshigaki, Ragdoll Physics,Dranbit, Kumikoson4, CronicallyinFlaming, a Dororo y a Inuno Taisho.
Gracias a aquellos que me siguen o me han añadido a su lista de favoritos, y a quienes me leen en silencio.
Mil gracias por leer y aún más por comentar.
Nos leemos.
