CAP III
Bajo del auto negro, se encontraban frente a un edificio, abrió la puerta trasera para que la azabache pudiera salir. La azabache tenía puestos sus lentes oscuros y su cabello estaba suelto, no faltó gente que la reconoció y se acercó a ella para tomarse una foto o pedir un autógrafo, Inuyasha primero se sintió incómodo, generalmente sus clientes eran personas con las cuales no tenían tanto contacto con otras, pero su deber era cuidar a Kikyô, así que veía a cada individuo que se acercaba a ella con desconfianza.
Después de unos largos momentos, Kikyô entró al gran edificio, todos la saludaron de manera cortes, Inuyasha y ella, entraron al elevador que afortunadamente estaba vacío. El aroma de Kikyô llegó a la nariz de Inuyasha, trataba de concentrarse en su trabajo, pero la joven maknae le interesaba, siempre la había admirado por como interpretaba sus papeles, y su manera tan apasionada para cantar y bailar, y ahora el tener que protégela y estar tan cerca de ella lo hacían sentirse algo vulnerable.
Finalmente llegaron al décimo piso, salieron y caminaron por el pasillo donde una recepcionista atendió a la joven.
-Buenas tardes, señorita Bae- le recibió con una sonrisa
-Buenas tardes- respondió con una sonrisa suave –disculpa, ¿está Kagura disponible?-
-En este momento está algo ocupada, pero no debe de tardar más de diez minutos-
-Está bien, ¿y su hermano?-
-El señor Meng está en su oficina, ¿gusta que le avise?-
-No será necesario- volteó a ver a Inuyasha –Inuyasha puedes esperarme aquí, iré a ver a un conocido, es hermano de mi amiga así que no te preocupes-
-Está bien, la esperaré aquí-
-Muchas gracias- le sonrió y se dirigió a la oficina de Naraku.
Sin tocar la puerta ella entró, él estaba mirando a la ventana mientras tenía una conversación por teléfono, pero al ver el reflejo de la joven, giró a verla directamente a sus ojos almendra y terminó la conversación.
-Vaya Kikyô, que agradable sorpresa- Naraku la miraba de arriba abajo, a Kikyô le repugnaba cuando hacía eso, de ponto los ojos de Naraku se concentraron en la muñeca de la joven Bae y sonrió. –Es una linda cadena-
-Ah, ¿te gusta?- cruzó los brazo –claro, cómo no te iba a gustar, ¡si es tuya!- le dijo molesta
-¿Por qué piensas que ese objeto me pertenece?-
-¿Eres tan cínico para mentirme sobre algo tan obvio?- le molestaba todo de él, simplemente era desagradable –Tiene tu inicial y casualmente la inicial de mi apellido, además estoy segura de haberte visto esta cadena en cada ocasión, y ahora no traes nada en tu muñeca-
-Tienes razón, es mi cadena- sonrió descaradamente –pero, ¿por qué la estás usando?-
-Porque vine a devolvértela y a advertirte que no te vuelvas a acerca a mi casa- Se quitó la cadena y se la arrojó –Con razón tu hermana desconfía de ti, me alegra que no te haya dicho cuál es mi verdadera habitación-
-Ya veo, así que Kagura me engaño- estaba molesto con su hermana –Pero te ves muy molesta y por alguna razón no creo que sea por el hecho de que haya entrado a tu casa-
-Tienes razón. Estoy molesta, porque gracias a ti tengo un guardaespaldas-. Aquello hizo que Naraku riera un poco
-Vaya, así que Kikyô Bae, la chica fuerte que podía cuidarse por sí misma ahora necesita un protector-. A la azabache le molestó de sobremanera ese comentario pero ella sabía cómo molestarlo a él
-Aunque, quizás deba agradecértelo-. Naraku la miró desconcertado. –Es decir, gracias a ti, tengo a un joven apuesto cuidando de mí- dijo sonriendo, sintiendo que ya estaba ganado aquella conversación –El joven Taisho, no… quizás empiece a llamarlo por su nombre. Inuyasha parece un joven dulce y varonil, quizás llegue a gustarme más- hizo énfasis en la palabra más
-¿Quieres decir que ese tipo ha comenzado a gustarte?- preguntó molesto
-Tu sonrisa burlona se ha tornado a una mueca de enojo Naraku- estaba muy satisfecha con la cara de Naraku –Bueno me tengo que ir. Kagura debe de estar afuera esperándome-
-No has contestado a mi pregunta Kikyô- la tomó de la muñeca con algo de fuerza
-Suéltame- agitó la mano para soltarse de su agarre y funcionó – ¡y sí!, Inuyasha ha comenzado a gustarme- salió de la oficina, dejando a Naraku frustrado. Ya era suficiente saber que tenía una relación demasiado amistosa con los T6B (The 6 Beasts) y ahora un amorío con su guardaespaldas, eso era intolerable.
Kikyô se dirigió a la sala de espera donde Inuyasha la esperaba, al irse acercando vio a su amiga Kagura coqueteando un poco con él, ella solo suspiró, no le sorprendía para nada aquel comportamiento. Miró el rostro del platinado, sonrió al ver que Inuyasha siempre se mostraba serio y concentrado, recordó las últimas palabras que le dijo a Naraku antes de salir 'Inuyasha ha comenzado a gustarme'. "¿Será cierto lo que dije o sólo lo dije para molestar a ese sujeto?"
.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
.
Bueno por ahora es todo, sé que no es mucho pero la inspiración generalmente me viene de madrugada xD y también el sueño xP.
Espero sus reviews, de verdad que gracias a ellos puedo continuar la historia.
