THALÍA.
Hoy de verdad conocí el dolor.
Mis hermanas a mi alrededor están muertas, al igual que nuestros perros cazadores. Todos muertos por una sola persona. Ese extraño motociclista. Con un pañuelo me hago un nudo en mi brazo derecho, así evito desangrarme por el antebrazo derecho que ese maldito loco me arrancó.
FLASHBACK.
Estaba cazando junto con mis hermanas en el bosque. Es un poco aburrido dado que Artemisa está en su junta anual en el Olimpo. A pesar de no asistir sé a la perfección el tema principal de la junta.
El paradero de Percy. Desde hace 500 años esa ha sido la principal preocupación de los dioses, encontrar al héroe que rechazaron. Que hipocresía.
Asistí a las primeras cien reuniones, pero luego caí en cuenta de que no serviría de nada. El día en que Percy decida regresar, se lo anunciará a todo el mundo, no necesitamos buscarlo, él regresará cuando él quiera.
Además, ya no soportaba ver a Annabeth tan triste cada vez que se llegaba a la conclusión de que no se había encontrado ni una pista del paradero de Percy.
Alejé ese pensamiento de mi mente y me concentré en la caza. Había muchas novatas que tenía que entrenar, así que les dejaba hacer trabajos simples para que se acostumbraran a la caza.
De entre unos arbustos salió un zorro con pelaje invernal y ojos rojos, sería un buen ejercicio cazar a un animal así.
Me acerqué a una de las novatas, una hija de Apollo llamada Layla.
T: Layla, ve y caza a ese zorro de haya, será bueno que empieces a aprender a cazar.
L: Si jefa.
Tomó su arco y puso una flecha en el. Se metió al bosque en busca del zorro, no le tomaría mucho tiempo matarlo.
Pero un minuto después de que se fue, se escuchó el sonido de un disparo, lo cual es extraño dado que no debería haber alguien más por estos lugares.
Segundos después el cuerpo de Layla salió volando del bosque y aterrizó ante mis pies. Tenía un agujero entre los ojos.
Después de eso alguien habló. Una voz masculina y melodiosa, como la de un orador experimentado, además tenía algo, algo familiar...
¿?: Es un gusto verlas Cazadoras de Artemisa, y será un gusto aún mayor asesinarlas el día de hoy.
Una de las cazadoras más antiguas, Cristina, le grito al hombre.
C: ¡Mal Nacido! Ven aquí cobarde para que te castre con mi propio cuchillo.
¿?: Mejor ven tu por mi, cazadora.
Antes de que Cristina se fuera corriendo, le jalé el brazo y la jalé hacia mi.
T: No seas estúpida, él de seguro está en una ubicación favorable, si vas acabarás como Layla.
C: ¡Pero no podemos quedarnos así!
¿?: Oigan ¿Van a venir por mi o no?, ya me estoy aburriendo, las Amazonas fueron mucho más divertidas que ustedes, jajaja.
Oír eso me hiela la sangre.
T: ¿Qué le hiciste a nuestras compañeras?
¿?: Nada grave, solo matarlas, jajaja.
Me tardo un momento en entender sus palabras. Luego me pongo furiosa.
¿?: ¿Qué? ¿Acaso herí los sentimientos dela gran Thalía Grace? Les haré un favor e iré a jugar personalmente dado que son demasiado cobardes para venir a jugar conmigo.
Después de eso él sale del bosque dando un salto desde la copa de un árbol.
He visto miles de monstruos en mi vida, algunos con aspecto casi humano y otros que son producto de la más retorcida de las imaginaciones.
Este sujeto pasaría por humano, si no fuera por la piel de cadáver, los tres ojos y la cola. Lo de la vestimenta con fetiche de motociclista era algo pasable. Pero nuestros perros de caza gruñen nerviosos, este sujeto de seguro es más de lo que aparenta.
Una de las cazadoras puso una flecha en su arco y le gritó.
Cazadora: Tienes cinco segundos para decirme que eres o te clavaré esta flecha en tu tercer ojo.
¿?: Pero que presentación más brusca, pero supongo que no merezco gentileza por el hecho de haber matado a una de las suyas. Mi nombre hace mucho lo abandoné, pero de momento y mientras lo permita mi Señor, respondo al nombre de Belcebú.
T: ¿Tratas de decirnos que eres un demonio de la mitología judeocristiana?
B: Judeocristiana no, demonio, supongo que pueden llamarme así, debido a que fui llevado al infierno.
T: Hablaste de que tienes un señor, dime ¿De quién eres vasallo?
B: Vasallo es una palabra muy fea, prefiero el termino "protegido", si de verdad quieres saber, te lo diré. Mi Señor es Erebus, el Dios Primordial de la Oscuridad, esposo de Lady Nix y padre de varios dioses y monstruos, Dueño de las sombras y soberano de los rincones solitarios, líder del consejo Primordial y futuro soberano de todo el cosmos.
Sus palabras me sorprenden, habla de su amo como si se tratara de un padre o un abuelo, su fidelidad a él es evidente.
T: Tu amo es un primordial ¿eh? Pues no me asusta, los semidioses ya han matado a una diosa primordial, luchar contra otro no nos será tan difícil.
B: No compares a mi señor con la tonta debilucha de Gea, mi y señor es mil veces más potente que ella. Zeus, Kronos y Porfirion, todos ellos son los hijos menores de su raza, y por lo mismo se convirtieron en los más poderosos. Mi señor fue el último hijo que Caos tuvo, por lo tanto es el más poderoso, él es el legítimo soberano del mundo, no los dioses débiles, por eso los dioses caerán, pero antes sufrirán al ver como sus hijos bastardos mueren frente a ellos, y sin su gran héroe el matarlos será una labor demasiado sencilla, pero divertida.
Ya no lo resistí más, no aguantaba como esté sujeto insultaba a los dioses y amenazaba a mis amigos.
T: Cazadoras, preparen sus flechas.
Después de eso todas las cazadoras preparan una flecha para disparar, los perros de caza entran en posición de combate, listos para lanzarse sobre el enemigo.
T: No apunten a puntos vitales, lo quiero vivo para interrogarlo.
B: Es tan tierno que creas que unos palillos afilados, unos perros falderos y unas cuantas chiquillas tontas pueden detenerme, pero si así quieres jugar.
De su espalda y de su pierna saca unas escopetas de doble cañón, esas armas me dan un mal presentimiento.
T: ¡DISPAREN!
Una nube de flecos va directo al extraño, pero el se queda como estatua. Las flechas golpean contra el enemigo, pero luego de tocarlo se destruyen como si uno palillo sostuviera a una roca.
T: ¿Qué... Ha pasado?
B: Verás Grace, mi ropa está hecha con fibra de una aleación de Megachrome negro y Megachrome azul, el primero es el metal más duro y resistente de toda la creación, mientras que el segundo es el metal más ligero y maleable, eso le da a mi ropa una resistencia perfecta y permite moverme libremente, así que soy duro y veloz. Pero basta de charla, ustedes me han disparado, ahora es mi turno.
Apunta con sus escopetas contra nosotras y antes de que nos demos cuenta empieza a disparar.
Su puntería es increíble. Antes de que nos demos cuenta ese loco le ha disparado en el corazón a diez cazadoras. Cuando tomamos conciencia del peligro intentamos correr al bosque , pero el sujeto seguía disparándonos. Entonces algunos de los perros de caza que seguían con vida se abalanzaron sobre el sujeto y lo derribaron. Es nos dio tiempo a las sobrevivientes de llegar al bosque para pedir ayuda a los espíritus de la naturaleza.
Corrimos lo más rápido que pudimos, pero varias cazadoras tenían heridas de bala, en brazos, piernas y el torso. Del grupo de 90 cazadoras que había esta mañana, solo quedábamos trece.
Les hablábamos a los árboles para que las ninfas que viven en ellos nos ayudaran, para que contactaran con Grover, con Demeter o con alguien que pudiera ayudarnos, pero nada pasaba, era inútil.
De pronto escuché la voz del enmascarado, burlándose de nosotras.
B: No se molesten en pedirle ayuda a los espíritus del bosque o a sus débiles dioses, mi presencia causa un efecto en los espíritus de la naturaleza que los hace dormir y nada puede despertarlos, además de que los dioses siguen en su patética junta, así que no podrán ayudarlas. Y si eso fuera poco, mi presencia crea una manta de oscuridad que evita que los dioses vean en el peligro en el que están, si ellos intentan verlas solo verán una ilusión donde están a salvo y no verán la realidad en que las cazadoras están por desaparecer. Debo admitir que jugar con sus perros fue algo entretenido, espero que los lobos de Lupa y Cerberus me den un entretenimiento mejor que este.
Ese maldito, se burla de nosotras y encima nos tiene acorraladas.
B: Tranquilas, ninguna de ustedes morirá hoy, todas son descendientes de mis maestros, así que están a salvo. Y en cuanto a ti Grace, necesito que lleves algo al Campamento Olimpo.
Veo a las cazadoras que siguen vivas. Son semidiosas, de Tánatos, Eris, Hypnos, Némesis. Tiene razón, las demás eran descendientes de Gea.
Después de eso escucho como el extraño chasquea los dedos y de repente una niebla negra empieza a tragarse a mis compañeras, para luego desaparecerlas.
Estoy sola.
Sola con ese demente.
Sabía que algún día esto pasaría. Me encontraría con un monstruo lo suficientemente fuerte y astuto como para vencerme y me mataría, luego iría a parar a los Elíseos para reencontrarme con Luke, y si él no estaba ahí entonces iría a la isla de los bienaventurados a reencarnar en una mejor persona.
Pero no me iría sin pelear.
Corrí contra el extraño, con una flecha en mi arco lista para atravesarle el corazón, pero el la detiene poco antes de que se le clave en el pecho y luego la rompe con su mano.
Luego corre hacia mí. Con los dedos de su mano derecha juntos, como si formará una cuchilla con las garras que tiene.
Antes de que llegue me apresuro a activar mi brazalete especial, que enseguida se convierte en Aegis, mi fue, escudo.
Sus garras son detenidas por mi escudo por un momento, pero luego veo como sus filosas garras empiezan a cortar el bronce celestial de mi escudo.
Sus garras bajan por el escudo y en un instante lo corta en dos.
Y de camino corta mi antebrazo derecho.
B: Eso se ve mal, deberías ir con un doctor a que te revisen.
Siento un dolor indescriptible. Mi dolor solo se compara con la furia que siento por este bastardo.
B: Como has sido una buena niña te daré tres minutos de ventaja, así que corre.
FIN DEL FLASHBACK.
Termino de amarrar la cinta alrededor de mi brazo para detener la hemorragia. La herida se ve mal, si no consigo ayuda se infectará.
Me cuesta analizar todo lo que ha pasado hoy.
Mis hermanas han muerto.
Mi escudo, el que según era invulnerable, ha sido destruido.
Mi antebrazo se ha ido.
Moriré pronto.
Este es el fin, lo sé. Ya no hay más para mi. No me convertiré en un árbol, nadie vendrá a salvarme, este es mi fin.
Corrí y corrí sin mirar atrás, no quería ver su sonrisa arrogante y burlona.
Corrí tanto que llegué a un barranco.
Me di vuelta y él estaba ahí.
B: ¿Qué harás ahora Grace? ¿Usarás tus poderes de hija de Zeus para irte volando? Oh, pero no puedes, le tienes miedo a las alturas. La hija del dios de los cielos le tiene miedo a las alturas.
Me quedo helada por lo que dijo. Solo un puñado de gente sabe eso.
B: Aunque creo que en realidad no le tienes miedo a las alturas, le tienes miedo a caer. Temes que tu padre no te rescate. Eres patética, igual que la fracasada de tu madre.
Ese maldito... ¿Cómo sabe de mi madre?
B: Tu madre, un desperdicio de vida, solo una ebria fracasada, solo eso era. Y tu solo eres una cobarde que huye a la primera oportunidad. Cuando tu madre se deshizo de tu hermano huiste. Cuando estabas a punto de llegar a un lugar seguro huiste de él porque no soportabas vivir sin la adrenalina que generaba la persecución, cuando te diste cuenta de que tu amado había tomado el mal camino huiste y te uniste a las cazadoras. Tu siempre huyes, Thalía.
T: Si vas a matarme, hazlo de una vez. Escucharte es una peor tortura que el Tártaro.
B: Tú no tienes ni idea de como es el Tártaro, Cara de Piña.
¿Cómo me llamó? Solo una persona me llama así...
De repente escucho el disparo.
Siento cosquillas, que luego se convierten en dolor insoportable.
Veo como la sangre surge de mi abdomen.
Me desmayo...
NARRA EL AUTOR.
Thalía yace inconsciente frente a Belcebú. Este ve como la mano derecha de Artemisa está por morir.
De repente del bosque emerge la motocicleta Behemoth.
Belcebú carga con Thalía al estilo nupcial y la coloca sobre la moto.
Después de eso le abre la mano izquierda y le coloca una pequeña caja de color negro.
B: Behemoth, llévala al Campamento Olimpo, asegúrate de llegar poco después de que Reyna haya llegado.
La motocicleta hace soñar su motor y da media vuelta y desaparece en el bosque, junto a su pasajera.
B: Nos veremos pronto, Chica Sabia.
