Jamás me había subido a un helicóptero y menos a uno que solo era de fibra de cristal. Se veía todo debajo de ti. Estaba aterrada, tanto que estaba encina de Edward. El solo me veía divertido.

-amor, te aseguro que no nos vamos a estrellar.- dijo besándome

-eso dices porque a ti no te pasaría nada si nos estrelláramos, yo en cambio quedaría hecha puré-

-Bella no digas esas cosas, con el solo hecho de llegar a pensar en perderte me muero y me voy con…

-con quien. No me digas que con Tanya eh.-

-estas celosa de alguien a quien no conoces.-

-Alice me dijo que tu y ella…

-nada. Jamás tuvimos algo, por mi parte yo ni siquiera llegue a pensar en ser algo más que amigos o primos en mi caso.- se puso serio. Porque diablos había dicho eso, sabía que él me quería a mí por raro que fuera eso. El ser más perfecto y hermoso en este universo me quería a mí.

-está bien.- recargue mi cabeza en su hombro y trate de disfrutar el paisaje.

Termine cerrando los ojos, el paisaje me mareaba. Edward acaricio mi pelo y como si fuera algo mágico con eso me quede dormida profundamente.

-amor, despierta.- escuchaba a distancia. Poco a poco abrí mis ojos y contemple el nuevo paisaje ante mis ojos. Era muy bonito. Talle cuidadosamente mis ojos y aprecie mejor la vista

-es lindo verdad- me susurro al oído.

-lo es.- conteste enderezándome, con el cuello levemente adolorido y besándolo.

-vamos sostente fuerte porque vamos a aterrizar y como lo vas a ver pensaras que no vamos a estrellar. Así que mejor cierra tus ojos y sujétate.- le hice caso y me aferre a él y cerré lo ojos. Sentí como se balanceaba el helicóptero conforme iba descendiendo y después varios movimientos un tanto bruscos cuando por fin aterrizo.

Edward como buen novio y caballero me ayudo a bajar del helicóptero. Yo me quede a un lado mirando como bajaba mi equipaje. Le sonreí y el hizo lo mismo. Paso su brazo por mi cadera y nos volteamos para caminar así un carro gris, para mi sorpresa una mujer muy guapa se bajo de él. Su forma de vestir era demasiada provocativa para lo hora del día. Edward solo tenía la mirada en mí y yo en ella. Seguramente era Tanya.

-amor que te parece si le digo a Tanya que lleguemos a que comas algo.- tal vez no era vampiro pero note como Tanya se paró un segundo al escuchar cómo y de que forma Edward me hablo.

-eso será estupendo.-

-vaya, pero si el místico Edward Cullen por fin encontró a su media naranja. Cuidado querida podría exprimir hasta tu última gota.- definitivamente era una arpía

-no me preocupa eso.- le gane a Edward pues el también quería contestarle. Claro que para añadirle sabor a mi respuesta mi tono y mi cara ayudaron, aunque con la mirada prácticamente le dije muerte.

-no hagas comentarios estúpidos, por favor Tanya.- Edward me apretó mas a él y caminamos de nuevo al auto. Esta vez en silencio. El carro era de lujo, Edward se fue conmigo atrás y Tanya a delante. El camino fue un poco largo, no sé si fue por lo incomodo o porque realmente estaba lejos. Edward de vez en cuando me besaba la frente, todo el camino me llevo abrazada, no sé si era porque temía que Tanya me dañara o porque quería hacerla enojar, o simplemente me quería junto a él.

Las hermanas de Tanya eran igualmente de hermosas aunque con mejores modales, cuando llegamos me tenia listo un delicioso almuerzo, Edward lo olio muy disimuladamente para ver que no tuviera veneno, no porque desconfiara de esas vampiras, solo de Tanya. Y eso lo dejo muy en claro. Después Irina nos llevo al cuarto de Edward en donde nos quedaríamos los dos. No se pero Edward no estaba muy feliz, pero Irina no dejaba de sonreírle, no sé porque pero su sonrisa no me ponía celosa, si no que me divertía esa escena. Por fin salió de nuestra habitación y me deje caer en la cama, Edward se sentó a un lado.

-quieres hablar con Charlie o prefieres hacerlo hasta que todos estemos a salvo.-

-creo que lo mejor será que hable con él hasta que todo esté bien.-

Se acerco a mí y me recargue en su firme abdomen, quizá era duro y frio pero para mí era sumamente cómodo.

-te amo, más que a nada en el universo.- me dijo besándome

-y yo a ti.- le volví a besar pero ahora él se dejo llevar, tanto que yo acabe encima de el. Seguimos besándonos, todo desaparecía conforme nos tocábamos, estábamos en una nube, mejor aun en el cielo hasta que el celular de Edward nos trajo de nuevo a la realidad. El frustrado tuvo que separarse de mí y tomar el celular que había dejado en la cómoda que estaba al lado de la cama.

-que quieres Alice.- dijo molesto, y yo al contestarle así a su hermana le di un codazo.

-quiere hablar contigo.- me di el celular y yo lo tome.

-si Alice.-

-que estaban haciendo, tu embarazada no es la mejor solución para nuestros problemas, como podría regresarte con Charlie, que le diría si llegaras con una enorme pansa de cinco meses y solo te fuiste cinco días ah- me sentí como una niña que había hecho algo malo sin saberlo, Alice regañaba peor que cualquiera de mis padres.

-lo siento Alice, pero te juro que no íbamos a hacer nada malo…

-estabas encima de el.- dijo en tono autoritario

-está bien eso no lo voy a negar, pero tenemos limites.- o los teníamos antes.

-Bella solo, piensa las cosas, vale, te quiero y sé que en un futuro nos vas a hacer a todos muy felices, no te digo debido a que porque estropearía la sorpresa, pero contrólense.- no había volteado a ver a Edward, pero sé que si se pudiera sonrojar estaría igual o más que yo.

-te lo prometo Alice.- dije como niña regañada

-muy bien, ahora pásame a Edward.- hice inmediatamente lo que me pidió.

Edward todavía duro otro rato hablando con Alice, de seguro lo regaño peor que a mí, por la cara que puso y como me miro después de colgar. Sabía que nos habíamos pasado, y él se sentiría mal por ello, por mi seguridad. Aunque en el fondo no estaba arrepentido.

-Alice tiene razón Bella, tenemos que comportarnos.-

-lo sé, te pido perdón, me deje llevar y así yo no te ayudo.- sonrió y camino hacia mí, levanto sus dos manos a mi cara y la tomo.

-yo también me deje llevar, pero yo también voy a poner de mi parte, tú no tienes que disculparte de nada, aunque si nos ayudamos mutuamente lo lograremos.- me beso tiernamente y me volvió a sonreír.

-eso me parece bien.- le sonreí al igual que él, aunque él se veía hermoso

-que te parece si desempacas y yo bajo a habla r con Tanya, Irina y Kate.-

-está bien.- se acerco de nuevo a mí y me di un beso en la frente antes de desaparecer por la puerta.

Abrí mi maleta recién adquirida y saque la ropa que me había comprado y la acomode junto a la de Edward. Después acomode lo que traía en mi mochila. Estaba un poco cansada y dormir en carros y helicópteros no era muy cómodo que digamos. Aproveche y me fui a acostar. Apenas roce la cama me quede totalmente dormida.

Lo primero que vi cuando abrí mis ojos fue una nota. Al leerla mi corazón latió desbocadamente, mis manos se tornaron frías y sudorosas. Todo daba vueltas. Deje caer la nota y con ella mi cuerpo sobre la cama.

Bella amor:

Debo yo de para esto, yo fui quien te metió en todo este embrollo, no regresare hasta que estés segura y ellos estén muerto, no debes de hablarle a Charlie bajo ninguna circunstancia, si hay problemas y solo si los hay puedes llamarme, pero promete no hacerlo, así será más fácil. Sabes que te amo y por eso lo hago. Mereces felicidad y yo te la daré. Espero que me perdones por dejarte así. Pero era la mejor forma. Alice llegara mañana por la noche. Mientras tanto Irina, Kate y Tanya te cuidaran. Perdóname. Te amo no lo olvides.

Te amo

Edward

Dejen su comentario en el botoncito verde,