Tercer capítulo de esta historia de Lyrical Nanoha. Derechos de propiedad reservados a Seven Arcs.
La llegada de la novata
La mañana para los integrantes de la comisaría había tenido un comienzo bastante gris y triste. Todas las nubes grises que habían sobre el cielo de Midchilda parecían haberse concentrado precisamente sobre el edificio. No era de extrañar, pues aquella noticia compartida por la capitana Hayate había dado mucho para penar, además que muchos agentes llegaron a preocuparse al punto de casi perder la esperanza, puesto que no veían cómo capturar al grupo criminal de Jail Scaglietti. Sólo unos pocos policías intentaban cambiar aquella deprimente tendencia, principalmente Nanoha y Fate. El día en que la nueva integrante del cuerpo de policía ingresa a las filas finalmente llega, y la comitiva de bienvenida estaba integrada por Verossa, Vita y Zafira.
─ ¿Por qué tenemos que estar aquí? ─ se queja Vita en voz baja.
─ Vamos Vita-chan, has estado de un muy mal humor todo el día ─ dice Verossa tratando de subir los ánimos.
─ ¿Y cómo quieres que esté, si resulta que ahora nuestro futuro pende de un mísero hilo?
Verossa estaba por contestar, pero llega de pronto una patrulla que no correspondía al distrito en que ellos se encontraban. Ya todos sabían que se trataba de la llegada de la nueva integrante del cuerpo policial, así que se ponen en posición para darle una calurosa y grata bienvenida.
Al abrirse la puerta, Einhart Stratos se baja del auto con paso un poco vacilante, en señal de un nerviosismo innegable.
─ B-buenos días. Soy Einhart Stratos, y de ahora en adelante voy a trabajar junto a ustedes ─ dice acompañando la frase con una pronunciada reverencia.
─ Pues bienvenida. Te estábamos esperando ─ responde Zafira secamente.
─ ¿Estás lista para vivir toda una aventura con nuestro caso, Ein-chan ─ dice Verossa con confianza.
─ Timorata y demasiado tierna y sumisa para vestir de policía. Ya empezamos bien ─ ironiza amargamente Vita en voz baja.
Einhart traga grueso ante sus senpais del cuerpo policial. Recién había salido de la academia, por lo que su experiencia profesional era demasiado pobre (nula, a decir verdad) para prometer gran cosa en cuanto al caso de la banda de Jail Scaglietti, pero sencillamente ya no había más gente para asignar, por lo que no hubo otra alternativa. Verossa y Zafira guían a Einhart al interior de la comisaría mientras Vita permanece en la entrada, suspirando largamente y preguntándose si había alguna manera de salir del enorme problema en que estaban todos metidos.
Guarida
─ Vamos... vamos... ¡Ahí lo tengo!
Otto da su golpe, haciendo que todas las bolas de billar empezaran a moverse. Dos bolas de color liso caen por los agujeros, y el único chico subalterno a Jail Scaglietti alza el puño, triunfante.
─ Uyuyuy. Otto ya casi tiene el juego ganado ─ dice Quattro, viendo bastante divertida el juego ─. Nove, vas a tener que dar un golpe verdaderamente bueno si quieres revivir el partido.
─ Eso ya lo sé ─ bufa Nove con fastidio, y acto seguido se pone en posición para dar su golpe ─. Este juego no lo pierdo por nada del mundo. Ya lo van a ver.
Quattro, Due y Sein miraban con gran interés el turno de Nove, y Otto hace gestos presuntuosos, como si no hubiera forma de que pierda. Nove se relame los labios mientras preparaba su golpe. De esa movida dependía su posición en el resultado final del juego. Ya estaba lista para dar su golpe cuando...
─ ¡LLEGÓ POR QUIEN LLORABAN! ─ se anuncia Vivio en su forma infantil, gritando a todo pulmón, asustando a Nove y haciendo que golpeara mal la bola.
─ ¡Noooo! ¡Vivio! ─ regaña Nove llorando al estilo anime ─ Por tu culpa estoy por perder...
─ ¿Estás por perder? Ya perdiste ─ Otto toma rápidamente su turno, da el golpe y mete las últimas bolas que le quedaban ─. Ahora sólo me queda la bola 8, y tú tienes que introducir todavía tres bolas rayadas. Esto no lo ganas ni de milagro, Nove.
─ ¡Eso no vale! ¡Vivio, te puedes ir olvidando de que te preste mis hentais preferidos! ─ dice Nove enfurecida.
─ Vamos, no me hagas esto, Nove ─ dice Vivio, casi lanzándose a los pies de la pelirroja ─. Lo que sea menos los hentais.
─ Yo creo que es justo. Este juego ya no es divertido así ─ se lamenta Quattro.
─ Oh, Vivio, es bueno que hayas regresado ─ Due saca una lista y se la entrega a la niña ─. Aquí tienes una lista de las cosas que necesito que compres para la cena. Ya sabes lo que tienes que hacer en cuanto estés en el mercado, ¿no?
─ Vamos Due, no estás hablando con ninguna novata ─ dice Vivio entre risas ─. La mitad de las cosas las compro, y la otra mitad la escondo y me la llevo sin que se note. No hay ningún problema.
─ ¿Podrías traer unas papas fritas? Esta mañana Sete se robó una película que dice que es de los últimos estrenos en el cine, y dice que es muy buena ─ pide Sein.
─ En ese caso me traeré como cinco bolsas grandes. En la cocina hay algunas bolsas guardadas todavía ─ Vivio cambia nuevamente a su forma adulta, y luego toma una bolsa grande de tela ─. Volveré en un rato, y avísenle al jefe que me voy a tardar un poco.
El grupo entero asiente, y la alegre y zukulenta Vivio (zukulenta porque vestía un pantalón bastante apretado y que venía bastante corto, y además tenía el escote bastante pronunciado en su forma adulta) sale de la casa mientras tararea una canción, fingiendo inocencia.
Comisaría
Hayate siente un ligero alivio al ver que Einhart ya había llegado a la comisaría. Durante todo el día no hacía otra cosa que estar al pendiente de la nueva ingresante. Lo primero que hace al verla es dedicarle un breve discurso de bienvenida, misma en la que sólo estaban Verossa, Reinforce, Ginga y Shamal, aparte de la propia Einhart. Todos los policías dan a la joven una cálida y agradable bienvenida, si bien no faltó quien le advirtiera que tuviera cuidado, puesto que le tocaba debutar en el mundo policial precisamente dentro del caso del grupo de Jail Scaglietti. Einhart había escuchado de ello, así que conocía el nivel de dificultad que tenía que enfrentar en dado caso (o al menos se podía hacer una idea), cosa que la hace sentir terriblemente nerviosa.
─ Como puedes ver, se te va a asignar las áreas de ahí para que realices tu patrullaje, Einhart ─ instruye Ginga con un enorme mapa del distrito en que se encontraban ─. No va a ser precisamente fácil este trabajo, pues debes tener los ojos bien abiertos, además que desgraciadamente no hay muchos agentes regulares en el área para que te den apoyo inmediato, pero puedes llamar a tus compañeros más cercanos si encuentras a algún miembro de la banda de Scaglietti.
─ Ya v-veo... ─ responde Einhart viendo concentrada el mapa, a fin de memorizar bien el área de patrullaje asignado ─ Haré mi mejor esfuerzo por el bien del orden ciudadano.
─ Me gusta bastante oírte decir eso. Así fue como yo debuté aquí ─ dice Reinforce mientras le entregaba una radio a Einhart ─. Aquí tienes. Supongo que ya sabes cómo usarlo.
─ Sí.
─ Muy bien, así que eso está bajo tu cuidado de ahora en adelante ─ Reinforce se sienta al lado de Einhart ─. Tienes el deber de asegurarte de que la radio funcione en todo momento, y también queda de tu parte hacerle limpieza y solicitarle mantenimiento de vez en cuando. Ya puedes salir a trabajar, y ojalá no tengas ninguna dificultad en tu primer día.
─ También debería aprovechar para decirte que estés bastante pendiente del área que te corresponde, Ein-chan ─ dice Verossa ─. A mí me toca hacer patrullajes por varios sitios, pero creo que podré pasarme por allí en dos o tres horas, para que así podamos hablar por si necesitas algo.
─ Me alegro de ver que todos están tan dispuestos y comunicativos. Ese es el espíritu que nos identifica como policías en Midchilda desde que Genya Nakajima es el alcalde ─ dice Hayate ─. Nuestra actual organización existe gracias a que él lo hizo posible, y así todos podemos actuar verdaderamente como una familia. Estamos moralmente en deuda con él, y por eso tenemos que esforzarnos en capturar al menos a un integrante de la banda Scaglietti. Rendirnos es la peor deshonra que podemos sufrir, y por ello si hemos de morir, pues moriremos de pie.
─ Eso sí que es inspirador, capitana ─ dice Verossa.
Einhart sentía una gran admiración por la dedicación y la lealtad que mostraban los policías que le estaban haciendo compañía. Le conmovía saber que podía contar con todos ellos en caso de necesidad, y por ello se sentía determinada a ayudar con todo lo que tenía.
Parque
Ya había pasado una hora exacta desde que había comenzado su patrullaje, y Einhart mantenía los ojos bien abiertos, viendo los alrededores con una atención que permanece intacta con el paso del tiempo. Pero no había visto nada destacable hasta ese momento. El lugar era tan tranquilo que era hasta aburrido en algunas ocasiones, y Einhart agradecía que tuviera que estar en la calle para así poder comer algo que se le antojase en cualquier momento.
Casualmente estaba paseando cerca Vivio en su forma adulta. Ya había conseguido todas las cosas que sus compañeras le habían encomendado, pero estaba algo agotada, además que quería comerse un helado antes de continuar su camino, y ese parque era el lugar perfecto para cumplir aquel capricho.
Ninguna de las dos se da cuenta en un principio de la presencia de la otra. Einhart estaba concentrada con el tráfico y con él orden en las aceras cercanas, y Vivio estaba centrada únicamente en su helado mientras descansaba cerca del centro de la plaza, un poco lejos de la vista de la policía. Sólo cuando termina de comer y se levanta para retomar su camino a casa, Vivio se da cuenta de la presencia de Einhart, dándose cuenta en el acto que ella era nueva.
─ "¿Una novata patrullando los alrededores? Se nota que la policía ya no sabe qué hacer para seguirnos la pista. Casi siento lástima por ellos" ─ decía mentalmente antes de esconderse y adoptar su forma infantil, debido al plan que se le acababa de ocurrir ─. "Me pregunto si el jefe me permitirá adoptarla como mi mascota. Todavía se ve bastante joven. Estoy segura de que sería una fantástica mascota para mí" ─ Vivio se relame los labios con malicia, imaginándose a sí misma sodomizando a Einhart ─. Muy bien, vamos a acercarnos...
Einhart sigue distraída, viendo hacia la calle, cuando nota que había una billetera sin dueño debajo de una banca cercana. Va hacia la banca y se agacha para tomar la billetera. Vivio sonríe ampliamente al pensar que su víctima se encontraba servida en bandeja de plata para ella, así que recorta la distancia restante entre ellas, y en cuanto ya está a su lado le da una fuerte nalgada que hace que Einhart de un brinco por el susto que se lleva, casi soltando la billetera extraviada.
No le dolía realmente, pero sabía que no se había tratado de un golpe ordinario, así que Einhart voltea rápidamente, con una mano empuñando la pistola en caso de necesidad, pero lo que ve es a una niña tirada en el suelo y con varias bolsas tiradas a su alrededor. La niña parecía que iba a llorar, y Einhart se guarda la pistola.
─ ¿Te encuentras bien, pequeña?
─ P-por favor, no me arreste, señorita ─ dice Vivio, haciendo gala de sus dotes teatrales y fingiendo que estaba por llorar ─. Fue un accidente. No quería chocar con usted. Por favor no me haga nada...
─ N-no te preocupes. Fue un accidente, así que no pasa nada ─ en efecto, Einhart había caído completamente en la trampa ─. Más importante, ¿no te has hecho daño al caer? ─ Vivio niega quedamente, fingiendo timidez ─ Me alegro mucho.
─ Pero las cosas que compré para mi mami se han desparramado en todas partes. Se va a molestar mucho cuando vea esto ─ Vivio da nuevamente la impresión de que iba a llorar, preocupando a Einhart.
─ Tampoco te preocupes por ello. Yo te acompaño y le explico a tu madre lo que pasó para que así no te regañe.
─ Gracias. Eres muy amable ─ Vivio baja su rostro, fingiendo alegría, aunque la verdad era que lo hace para que no se viera la enorme y malvada sonrisa que se dibuja en su rostro.
Einhart ayuda entonces a Vivio a recoger todas las cosas que llevaba, y luego avisa por radio a sus compañeros que iba a ayudar a una niña, y así ellos no se preocuparían si no la vieran en su puesto. Ya habiendo recogido todo y pasado el aviso, Einhart carga con las bolsas y toma de la mano a la pequeña Vivio, la cual va dando las indicaciones de su dirección. Vivio llevaba a Einhart directo a una trampa.
Comisaría
Vita estaba en su escritorio llevando a cabo el trabajo que a ella menos le gustaba de su puesto como policía: El papeleo. Ella ha sido siempre una chica de acción y de trabajo de campo, por lo que estar arreglando documentos y encarpetando expedientes era algo bastante aburrido y pesado para su impetuosa mente.
─ Mierda, esto no tiene fin ¿No podemos decirle a la novata que se encargue de esto? Esto es aburridísimo.
─ Vamos, no digas esas cosas tan crueles ─ aparece Verossa detrás de Vita, asustándola un poco ─. Si necesitas ayuda puedes contar conmigo. Yo ya he terminado y entregado todos mis informes del día, además que ya tengo bastante adelantado mi resumen de la semana.
─ Bueno, de acuerdo ─ Vita le entrega unos cuantos formularios a Verossa, y éste los recibe amablemente ─. Es vergonzoso, pero no tengo otra alternativa. Ya van cuatro días seguidos que me retraso con los informes, y no quiero volver a quedar mal ante Hayate.
─ Lo comprendo. No hemos tenido mucho para adelantar nuestros informes ─ Verossa suspira y empieza a ayudar a Vita ─. Pero no te dejes devorar por el pesimismo. Ya verás que todo se va a solucionar.
─ Eso espero ─ Vita se detiene por un momento, mirando a ninguna parte ─. Pero lo que más me preocupa es la novata. Un sexto policía muerto en lo que va de año sería lapidario para nuestra reputación, y quizá ni siquiera la captura de uno o dos miembros de la banda Scaglietti serviría para que recuperemos nuestra imagen.
─ Tienes razón. Eso es muy cierto.
CONTINUARÁ...
Muy bien, no solo ha debutado Einhart, sino que ya ha tenido su primer encuentro con Vivio ¿Qué creen que termine ocurriendo? Muy pronto habrá otra actualización, donde podrán ver lo que ocurrirá con Einhart una vez que esté en la boca del lobo. Nos veremos muy pronto.
Hasta otra
