O-O-O
Porque todo lo que no puedo ser,
es todo lo que deberías ser.
Y esa es la razón por la que te necesito aquí.
One Republic
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Nos llevaron en coche hasta la estación de donde partiríamos. Un tren seria nuestro transporte. Tardaríamos uno o dos días en llegar al Capitolio.
—Pero los trenes también soy muy lujosos.—aseguro la mujer—.Estaremos ahí unos dos o tres días, así que espero que estén cómodos.
Ninguno de nosotros dijo algo. Todos tenían un silencio demasiado profundo para mi gusto, pero no me atreví a romperlo. Jano, que estaba sentado a mi lado derecho, no paraba de balancearse como si estuviera consolando a un bebe. Ilios parecía aburrida y no miraba a nadie en concreto.
—Vamos a morir, vamos a morir.—decía Jano en voz baja.
—No tienes que estarlo recordándonoslo.—le conteste—.Puedes guardarte perfectamente tu pesimismo para ti. No ocupas contagiar a los demás.
Que fuera tan llorón me molestaba. Hubiera estado bien que los agentes de la paz se lo hubieran llevado a donde sea que se los quisieran llevar, así no estaría molestando. Quizás a prisión.
—Y ahora que me acuerdo,—dijo Shinny mirando a las chicas—.en el tren me gustaría que habláramos e cómo conseguir patrocinadores en los juegos.—se giro hacia a mí y dijo:—Y definitivamente, ser así nos te dará muchas posibilidades Haymitch.
—¿Así como?—pregunte retador—.¿Así como estoy siendo ahora?
—Tienes muy pocos modales.—remarcó—.Sobre todo con tus mayores. Apuesto que en la mesa eres igual.
No tenia que ver una cosa con la otra, y eso me enfureció aun más.
—Lo dices como si fuera algo malo.—conteste burlón.
—¡Es algo malo! ¡Y no me hable así, jovencito!
Puse los ojos en blanco, y ella tomo una especie de comunicador, antes de ponérselo en la oreja y quedarse mirando el vacio como si esperara que algo se escuchara por ahí.
—Y yo tengo muy buenos modales en la mesa.—refunfuñé—.Puedo usar perfectamente un cuchillo y tenedor…
"Sobre todo para clavárselos en la garganta a personas como tu" quise agregar, pero me callé.
—No me interesa.—contesto fríamente, poniéndome su dedo larguirucho en mis labios.
Solo porque tena valores, no le compartía la señal con los dedos que le tenia preparada.
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Lo que más me llamo la atención del tren era la enorme mesa de comida que había casi apenas entrabas. Había cosas que ni siquiera era capaz de reconocer. Cosas de colores llamativos, con texturas diferentes. Los postres eran lo que mas abundaban. Había algo que era una especie de solido, pero al mismo tiempo liquido, algo sumamente raro para mi en ese momento.
Shiny nos dejo solos después de darnos una introducción de algo que no le puse atención (como a la mayoría de cosas que dice) y nos dejo a los tres tributos solos en el vagón. Noté que no había algún cuchillo a la vista ni nada con el que se pudiera matar a alguien fácilmente. Es más, no había nada que fuera filoso, al menos no a la vista. Volví a ver a mis compañeros de reojo; no me extraño en absoluto el hecho de que no hubiera cubiertos.
Todos terminamos sentados, por pura coincidencia, en el mismo sofá de terciopelo. Esperaba que ninguno intentara hacer alguna conversación en plan amistoso, porque no éramos amigos y nunca lo seriamos. En pocos días estaríamos matándonos allá fuera y si había formado alguna especie de conexión con ellos, me sería más difícil sobrevivir. Porque lo único que importaba era mi supervivencia, solo eso.
—Vaya que estamos en un lio, ¿verdad?—dijo la tal Maysilee con una sonrisa picara—.Directo a nuestras posibles muertes.
No le conteste de inmediato, me quede pensando por un tiempo en cómo decirle que se dejara de tonterías. Aunque creo que fue por demasiado; Jano le dijo antes que yo.
—¿Y eso te alegra?—pregunto con un ligero tic-tac en el ojo izquierdo. Tenía lentes nuevos, con los vidrios en buen estado, además de que eran color azul—.¿Eres alguna especia de suicida? ¡La vida no es un juego de video!
Me sorprendió que sabía que era un juego de video. Yo apenas me había enterado hacia unos meses. Nunca había visto uno, pero sonaba que eran muy bueno medios de distracción.
—No me alegro de morir, amo la vida.—contesto cambiando su gesto amistoso por otro más serio—.¿Pero por qué preocuparse por algo que sabemos que va a pasar?
El sujeto no contesto y solo sirvió para aumentar más su miedo. Estaba llorando.
—Asombroso Donner.—le dije enojado—.Ahora tenemos que soportar a un llorica histérico el resto del camino por tu culpa. Toma tu galleta por buen comportamiento.
—¡Cállate!—exclamo Ilios. Por un segundo pensé que se dirigía a mi, pero pronto caí en cuenta que en realidad se lo decía a Jano—.¡¿Qué no ves que estas alterando a todos?! ¡En especial a… al niño!—esta vez, si se refería a mí.
No se porque me impacté tanto al verlos pelear. Siempre pensé que los vencedores se llevarían genial, ya que habían vivido lo mismo, pero al parecer estaba equivocado. O quizás ellos eran la única excepción, y era comprensible. No es como que fueran los más simpáticos del mundo.
El ambiente estaba lleno de peleas y malas contestaciones que sentía que en cualquier momento íbamos a explotar de la tensión. Entonces mejor enfoque mis pensamientos en otras cosas. Intente que no fuera nada sobre mi familia, porque sería algo particularmente doloroso. Mejor comencé a pensar en las cosas que estaban pasando en otras casas, por ejemplo, en las familias de mis compañeros tributos, aunque realmente casi no los conozco. Solo sé que Ilios tiene a su padre y madre, Jano a su esposa e hijas (una de ellas va al salón de Elián y de vez en cuando la veía acompañándolo) y Maysilee… algo debía tener. Su gemela y alguien mas. Quizás estarían encerrados en sus casas, intentando digerir que habían perdido una parte de ellos en menos de un minuto. Como todos los años lo estaban dos familias.
Justo en ese momento, escuche un vidrio romperse. Más bien, varios. Parecía que Jano había terminado lanzando algo de la mesa de comida al suelo, y un líquido color morado mojo parte de mis pantalones.
—¡El vino!—exclamó Ilios—.¡Imbécil!
Antes de que llegara Shiny, me fui a mi habitación. No tenía más ganas de gritos y discusiones entre nosotros, así que como un niño pequeño, me escondí debajo de las sabanas de mi lujosa nueva cama, esperando a que todo pasara. Antes de meterme, tome una galleta con chispas de chocolate de la mesa y comencé a comerla, llenándome de las migajas. A pesar de que ya me había metido al cuarto y la galleta estaba deliciosa, los gritos siguieron y yo rompí a llorar sin poder evitarlo. Bajo. Ligero.
"Demonios, ¿Qué acaba de pasar?" pensaba mientras intentaba que no se oyera nada "Ok, esto no esta tan mal, no es como si fueras a morir. Al menos de de inmediato. ¿Qué problemas hay? No, ninguno…"
Después de poco más de una hora, el silencio llego y con el, mi tranquilidad. Salí de mi escondite y comencé a ver el resto de mi habitación. Tenía un baño propio, una televisión, libros en una repisa y varias cómodas con ropa muy lujosa. Inspeccione el baño; era un poco más pequeño que la habitación y tenía una tina con muchos botones en una plataforma cerca de ella. También note una especie de tubo que salía de la pared. Presione uno de los botones debajo de este y un chorro de agua caliente salió mojándome el cabello y el resto de mi ropa. Una regadera, muy extraña, pero regadera. Nunca había visto una, más que en la casa de Astéri, aunque me dijo que nunca la usaban de todas formas.
Al final, termine por decidirme bañarme. Me quité el chaleco que me había puesto de último momento al sentir el frio que hacia esa tarde, cuando escuche que algo caía de los bolsillos. Busqué por unos segundos hasta que vi algo brillante entre la fina caoba que teníamos por piso.
Un medallón. Uno bonito. Sabía a quien pertenecía. Y aunque no lo hubiera hecho, en el estaba escrito el nombre de su dueño.
Elián Albernathy
Niñito estúpido y distraído.
El medallón se lo había dado mamá cuando nació. No era de ningún material fino ni mucho menos, aunque lucia como la plata. Una plata muy oxidada.
Seguramente había estado usando alguna de mi ropa para ir al colegio (de vez en cuando lo hacía, ya que no tenía tanta) y se hartó de llevarlo todo el rato, así que se lo quito y lo guardó todo ese tiempo. Seguro que cuando se diera cuenta, le daría algo. Aunque a veces le molestara para jugar por todos lados como un potro, era su posesión más preciada. Ojala pudiera devolvérselo de una u otra forma.
Parece que al final, si me quedé con algo de casa de todas formas.
Limpiándome rápidamente el ojo más húmedo que tenía en ese momento, me puse la cadena por el cuello y decidí conservarlo hasta mi muerte. Si regresaba, se lo daría.
Llene la tina como pude y me metí como si nada. Había jabones de distintos olores extravagantes, pero no toque ninguno más que el que olía a pepino. La espuma apareció casi de inmediato y como forma de mostrarles a todos lo enojado que estaba, salí de la bañera desnudo y comencé a esparcirla por todo el lugar. En el fondo, sabía que no serviría de nada, pero lo hice de todas formas. Como si de alguna forma, eso pudiera regresarme cuatro horas en el pasado, cuando aún seguía en mi casa.
Después de media hora de estar haciendo el desastre en el baño, me fui a la habitación a cambiarme. Apreté la ropa que me había quitado contra mi pecho, haciendo que toda el agua que tenía se escurriera. Buscando dentro de los cajones, encontré algo no muy extravagante; camisa de algodón color negra y unos pantalones. Cuando me decidí salir del cuarto, era casi de noche y vi que todos comían tranquilamente, como si no se hubieran intentado matar con una jarra hacia unas horas. Les seguí el juego y me senté a lado de Ilios, quien se había servido una gran cantidad de comida.
—Que bueno que has llegado Haymitch.—dijo Shiny untando mantequilla a un bollo—.Vamos a hablar sobre las estrategias para los juegos.
Yo asiento sin darle mucha importancia y tomo un muslo de pollo del plato cercano a mi. También tome otras cosas a la diestra y siniestra, además de la dichosa cosa que me había encontrado en la mesa al llegar. Era solido y liquido al mismo tiempo. Una especie de estado que no conocía.
—Gelatina.—dijo Jano.
—¿Qué?—pregunté, sin saber a que se refería.
—¿Eres sordo o algo así?—me preguntó Ilios—.Dice que la mierdecilla esa se llama gelatina.—resopló y agregó con amargura:—¿Qué nunca lo habías probado.
Negué con la cabeza como un idiota. Ilios transmitía un aura que hacia que simplemente te diera miedo decirle algo por miedo a recibir un golpe.
—Ugh.—gruñó—.Una cosa es ser pobre y otra muy diferente es ser ignorante.
Había jarras nuevas, con jugos y otras cosas, pero yo escogí la que tenía algo parecido al liquido que me había caído en el pantalón. Vino.
—¿Qué estás haciendo?—me pregunto mi compañera rubia—.Eso es vino.
¿Por qué todos me decían que era qué cosa? No estaba tan mal de la cabeza como parecía. Podría decir que era la mayor parte de los alimentos que había en esa mesa. Que no supiera que era la gelatina no me convertía en un ignorante.
—Lo sé. Sé que es el vino, gracias por explicármelo—dije sarcásticamente.
—Deberías estar sobrio en estos momentos.—contestó.
Yo la ignore y me serví hasta casi derramarlo en el mantel. Tome un trago bajo su mirada algo enojada; sabía bien, amargo, pero bien. Tome casi la mitad del vaso en un solo trago, solo para hacerla enojar. Cuando lo deje, sentí que la cabeza me dio vueltas, supongo porque no estaba acostumbrado al alcohol en esos momentos.
—Te dije.—dijo entre risas notando mis gestos.
—Esta bueno.—le contesté—.Podría tomarlo todo el camino.
—¿Qué consejo nos dan?—le pregunto a los dos adultos enfrente de nosotros—.No para que Haymitch no se convierta en un alcohólico, sino para los juegos.
—Seguir vivos.—contesto Ilios después de masticar el pedazo de comida—.Bueno consejo, ¿no?
—Es un consejo de mierda.—comente.
—Haymitch, respeta tu vocabulario en la mesa.—me regaño Shiny.
—Se me muchas más.—dije—.¿Quieres escucharlas?—pregunté dirigiéndome a Maysilee.
—¿Quieres una especie de concurso de quien dice mas palabrotas?—me retó, con una sonrisa presumida.
—Bueno, solo si aceptas, preciosa.—contesté con el mismo tono que usó conmigo.
—Nada de eso.—sentenció nuestra escolta—.¿Por que tenían que tocarme estos niños tan vulgares?—murmuró, seguro pensando que nadie la escucharía.
—¿Pueden darnos un consejo de verdad?—pidió Maysilee a Ilios y Jano.
Ninguno de los dos sabía que contestar. Ilios miro a su compañero, como esperando que esta vez el contestara, pero negó frenéticamente con la cabeza. Hacia unas horas me había burlado de los tributos que ese par de idiotas entrenarían. Ahora yo me había convertido en uno de esos tributos.
—Bueno, ya conseguiremos un consejo por mi cuenta.—dije con sarcasmo—.Como no, si, es nuestra primera vez en los juegos de la muerte, pero lo hare.—tome la jarra de vino y mi vaso y agregué antes de irme a mi habitación:—Váyanse todos al carajo un rato.
Apenas azoté la puerta, escuche como otra también lo hacía a los pocos minutos. No sé porque, pero algo me decía que había sido Maysilee.
Si, se que tengo que actualizar otras historias. Pero es que tengo demasiadas ideas con esta. ¡Simplemente me divierto mucho!
Antes que nada, me gustaría decirles que no pienso poner a Maysilee como "el segundo interés romantico" de Haymitch, principalmente porque eso de los triangulos amorosos me tiene un poquito hasta los huevos. Solo serán buenos amigos, nada mas. Algo como la relación que tuvieron Rue y Katniss, sobre todo porque recuerden que En Llamas, ella comparar un poco la muerte de Maysilee con la de Rue, así que *se encoje de hombros como diciendo que le importa un carajo de todas maneras* (además, cuando termine de leer todos los libros, ya ni me pasó por la mente que podían ser mas que amigos. Mi amiga, quien por cierto es toda una tributo, me dijo y yo me quede como que "WTF?")
Ahora, respondamos sus reviews:
leolover313: Joy, reina de la comedia :v
Oh, no te preocupes, yo también he dejado un poco Fanfiction de lado ): ya sabes, la puta escuela. La odio, me quita tanto tiempo para mis historias en general.
Ya sabes, amores jóvenes, jajajaja… fruta vida.
Me alegra que te este agradando su relación. La verdad, es que cuando leí que le habían matado a su hermano menor como que me dio algo en el kokoro que hizo que se me hiciera chiquito, quizás porque también tengo un hermano o que se yo. Y descuida, que aquí la mayoría odia al Capitolio, así que no tienes que ocultarlo XD
Muchas gracias por los likes y estrellitas :D Nos leemos!
Alphabetta: Jeje, a mi también me alegra estar de vuelta :D Bueno, no tenia ideas para algún nombre de chica que no sonara muy común, ya en el Los Juegos del Hambre, no hay nombres muy actuales realmente, así que me metí a google Traductor, puse la primera palabra que se me vino a la mente a que se tradujera a griego y me gusto el resultado así que yolo.
Lo se, también me resulta muy deprimente ver las cosechas. Supongo que es porque no puedo dejar de imaginarme el dolor que deben pasar los padres y hermanos de los chicos que son enviados a matarse. Pero los sigo leyendo porque me gusta la saga. Gajes del oficio, supongo XD Creeme que yo también sufro cuando escribo de ellos y se cuales serán sus destinos al final. Intentare no ser tan cruel…
Si, de hecho, cuando estaba empezando con los primeros borradores de este fic, siempre tenia en mente que tenia que parecer el personaje de que tenia que sentirse como Haymitch, aunque un poco mas tonto e inocente, ya que era un adolescente. Valoro que me digas que mi trabajo esta rindiendo frutos :D
Oh, y vaya que será difícil matarlos a todos. Por suerte, el no hará todo el trabajo sucio. ¡Suerte y cuidate!
Ermanac18: Gracias por pasarte por mi fic! Bueno, como yo quería detalles de este vasallaje y no había muchos en el fandom de habla hispana (por no decir ninguno) decidí ponerme a releer los libros y escribir esto XD
Y sobre tu consulta… pues no sabria decirte. Los Juegos probablemente acabarían como en entre el capitlo 15-18, pero quiero agregar unos dos o tres mas para que se explique que paso después de esos. Pero menos de 25 si serán.
Abrazo de gol a ti también!
