Nunca hubiera pensado eso de usted
Día 5. Tren de las 06:22
«Hey, buenos días Regina» dijo Emma entrando en el vagón, intentando recobrar su respiración «¿Está mejor con respecto a ayer?» preguntó mientras se sentaba a su lado.
La morena no le respondió y creyó en un primer momento que no la había escuchado.
«Regina…»
«Escuche, Miss Swan» La interrumpió ella sin delicadeza, como si estuviera la defensiva «Con respecto a ayer, fue muy amable conmigo y se lo agradezco. Sin embargo no quisiera que se imaginase que ahora vamos a hacernos amigas y que le voy a contar mi vida»
«Wow, la zorra nunca está lejos, ¿verdad?» dijo Emma ligeramente desilusionada después de haber creído que estaban haciendo progresos.
La morena la fusiló con la mirada
«No le permito que me insulte»
«Escuche, no quiero hacerle ningún mal, ayer no estaba bien, no lo pensé, yo soy así. Ahora usted prefiere que sigamos peleándonos, también me vale»
«Pero yo no quiero que esto continúe, quiero que me deje tranquila. ¿Qué le aporta pincharme de esa manera permanentemente?»
«¿Quiere la versión suave o la dura?» preguntó con una gran sonrisa
Regina se masajeó las sienes antes de inspirar profundamente.
«Suave» dijo en un susurro.
«Me pongo caliente….» respondió ella devolviéndole la pelota
«¡Oh Dios mío!» exclamó la morena «¿Qué habría pasado si hubiera pedido la versión dura?»
«Un poco lo mismo, pero con mención al estado de mis bragas» respondió Emma con total naturalidad.
«Es usted atrozmente vulgar»
«Es lo que dicen, sí. Venga, no se impresione, no me la voy a comer, no estoy tan necesitada como para cambiar de acera. Y eso incluso cuando los hombres son a veces unos energúmenos»
Regina no respondió, pero se rio por lo bajo. Emma le lanzó una mirada interrogativa, pero no obtuvo ninguna respuesta y prefirió dejarlo pasar. Al igual que ella, Regina había tenido que tener su buen número de pesos pesados en su vida.
«Siento haber estado a la defensiva» dijo finalmente la morena «No…no soy muy ducha con las relaciones sociales»
«¿La asustan?»
«Yo no…»
«Perdóneme, pregunta muy personal» dijo la rubia al verla dudar «¿Por qué no intentamos ir poco a poco? Para empezar, ¿a qué se dedica? No, tengo algo mejor, y ¿si intento adivinar su trabajo y usted el mío?»
«¿Es un desafío?»
«¿Por qué no? La que pierda, paga una prenda»
«No tenemos ocho años, Miss Swan» suspiró la morena.
«Puede elegir lo que haya que pagar»
La joven pareció vacilar un instante, su interés había sido picado ante esa perspectiva, y cedió.
«Si yo gano, debe decirme cuántas parejas sexuales ha tenido en su vida, y no solo el número, quiero los nombres y duración de la relación»
«¡Oh Dios mío!» exclamó Emma «Y yo que creía que hacía preguntas demasiado personales»
«Ha picado mi curiosidad»
«Entonces, si gano yo, ¿responderá usted a la misma pregunta?»
«Por supuesto» dijo ella con una voz casi profesional.
«De todas maneras es muy personal» dijo la rubia rascando la nuca, incómoda ante la perspectiva de desvelarse tanto «¿Estamos obligadas a decirlo todo? Podemos hacer que la que pierda coma tantos mnm's como compañeros diferentes haya tenido»
«¿No tiene miedo de coger una indigestión, Miss Swan?» se burló la morena.
«Jajajaj, muy divertida, se sorprendería Miss Mills» dijo ella con el mismo tono.
«Es usted la que se pavonea por sus numerosos rehenes»
«Sabe bien cómo terminó la conversación Regina»
«Perro ladrador…»
«Estamos de acuerdo…Así que, ¿en cuanto a la prenda?»
«Número, nombre y periodo en pareja» dijo Regina como si su vecina no hubiera hecho ningún paréntesis.
«Arff…Bueno, ok…Entonces, ¿jugamos?»
«Jugamos» dijo la morena girándose hacia ella.
Emma temía perder, pero estaba muy contenta por verla receptiva.
«Fijemos las reglas»
«No hay necesidad de reglas en este tipo de juego, Regina» resopló Emma, aburrida de ver que con ella nada podía ser sencillo.
«No querría que se escondiese detrás de excusas baratas cuando haya perdido»
«Y bien…a la lista de cosas que sé sobre usted, voy a poder añadir "loca del control"»
«No tiene ni idea, Miss Swan. Así que, con lo que respecta a las reglas» dijo ella sin darle tiempo a reaccionar «Si una respuesta se acerca, es obligatorio decir que se está por el buen camino. Prohibido jugar con las palabras para dar falsas pistas, prohibido mentir. Hay que dar con el trabajo preciso. Y si la que ha comenzado encuentra en primer lugar la respuesta correcta, la otra tiene derecho a una respuesta suplementaria para que cada una tenga la misma cantidad de preguntas que la otra»
«¡Oh là là!. ¿Y el misterio, la espontaneidad forman parte de su vocabulario?»
«Acepto ocupar mi tiempo participando en su juego, así que será a mi manera»
«Como quiera, "he aceptado ocupar mi tiempo". Oh, Regina…» exclamó ella con un entusiasmo exagerado «Me siento tan honrada de que usted haya tenido la bondad de hacer caso a esta pobre e impía alma que soy yo» acabó ella fingiendo una reverencia.
«Muy bien, Miss Swan, veo que empezamos a ver las cosas de la misma manera»
«¿Se está riendo de mí, verdad?» preguntó sorprendida
«¿Está segura de querer mi respuesta?»
«Ya, no sé, la verdad…Bueno, está bien, todo según sus reglas, ¿eso es todo?»
«Sí» dijo después de hacer una mueca como si estuviera pensando.
«Empiezo, ¿mujer de negocios?»
«Eso es muy amplio, Miss Swan»
«Dirige una gran compañía»
«¿Por qué esa idea?»
«¿Por qué no me responde?»
«¿Por qué no me responde usted?»
Emma resopló al ver que incluso en eso todo era una cuestión de poder entre ellas, ver quién mantendría el tipo más tiempo frente a la otra.
«Parece ser una mujer con un trabajo de poder»
«No, no dirijo una gran compañía. Me toca, ¿es maestra?»
«¿Me ha mirado bien? Yo, maestra, no tiene piedad alguno con los alumnos»
«Solo era el calentamiento»
Emma vio con placer que la mujer sonreía, cogiéndole el gusto al juego.
«¿Es ejecutiva?»
«No. ¿Usted es agente inmobiliario?»
«Ah, no. ¿Abogada?»
«No. ¿Está en la policía?»
«No…Pero me hubiera gustado»
«¿Por qué no lo ha hecho?»
«Dejé los estudios muy joven»
«La formación está abierta para cualquier edad»
«No tengo el coraje para lanzarme en todo eso. ¿Está en la política?» dijo ella para cambiar de tema.
«No. ¿Secretaria?»
«No. ¿Médico?»
«No…»
«Una pena»
«¿Por qué?»
«Los hombres debían adorar jugar a los médicos con usted»
«Miss Swan, es usted…»
«Vulgar, lo sé»
«Entonces, ¿por qué continúa?» resopló ella
«Porque me divierte endiabladamente»
«Pasemos…» suspiró ella «¿Es usted….hum…artista?» dijo poco segura
«No, para nada. Usted….»
La llegada a la estación de Boston las detuvo del juego, y ambas se sobresaltaron. Se miraron ligeramente incómodas, frustradas y a la vez asombradas de estar frustradas. Prepararon sus cosas y descendieron juntas del tren.
«¿Continuamos esta tarde?» preguntó tímidamente Emma.
«Hasta esta tarde Miss Swan»
Y se separaron, Emma pensando en qué trabajo podría desempeñar la morena.
Día 5. Tren de las 17:15
Emma escrutaba el andén buscando a Regina Mills. Veía acercarse la hora de la salida y aún no había rastro de la morena. Cuando comenzaba a perder la esperanza, la vio llegar corriendo. Cuando comprendió que no lograría alcanzar el tren a tiempo, no se lo pensó y se levantó para colocarse delante de la puerta. Mantuvo bloqueado el tirador de apertura de la puerta, manteniéndolo hacia arriba hasta que la morena saltó al vagón.
A penas hubo entrado Regina, la rubia soltó la puerta, que finalmente se cerró. Tomó consciencia al girarse de la cantidad de personas que refunfuñaban al haber bloqueado por unos segundos la salida del tren, pero le dio igual, y se dirigió hacia su sitio, seguida por la morena sin voz.
«Miss Swan, usted…» comenzó, pero se detuvo
«¿Yo qué?» dijo ella al verla sentarse, asombrada
«Lo que ha hecho ha sido…realmente muy amable» su voz traicionaba su asombro.
«Oh, no ha sido nada, por unos segundo habría perdido el tren y yo me hubiera aburrido, así que…lo he hecho por mí» dijo con un guiño de ojos.
«Yo no…no sé cómo agradecérselo»
«Llame a su padre para decirle que estará allí un poco antes de las 19:00, y volvamos a nuestras pesquisas sobre nuestros respectivos trabajos, y con eso me vale»
Regina le sonrió y tecleó el número de su padre.
«Sí papá, soy yo. He logrado coger el tren…Sí, lo sé, no creía que lo lograría cuando te escribí desde el trabajo, pero he tenido un ángel de la guarda…Hein, oh heu, sí…Papá…» resopló la morena incómoda, picando la curiosidad de la rubia «No papá, para con eso…Escucha, te veo luego y hablaremos en su momento…Sí….¿Todo bien?...Super…Hasta luego…También te quiero»
«¿Su padre la vuelve tarumba?»
«Eso es, ya sabe cómo son los padres» dijo ella riendo discretamente.
Emma no dijo nada, pero su sonrisa crispada hablaba por sí sola.
«Yo…Miss Swan, ¿he dicho algo que no debía?» preguntó la morena inquieta.
«¿Es ingeniera de algo?» dijo ella para cambiar de tema.
«Miss Swan, yo…»
«Más adelante hablaremos de nuestras familias, si continuamos hablando cuando descubramos nuestros trabajos»
«La que gane elige el próximo tema»
«No es justo, la que pierde debe contar toda su vida amorosa, debería ser la que pierda la que elija el próximo tema»
«Oh no, no deseo que elija el próximo tema de conversación»
«Está muy convencida de que va a ganar»
«Siempre gano Miss Swan»
«Eso es porque aún no me había conocido. A ver Regina…¿Ingeniero?»
«No. ¿Restauración?»
«No. ¿Contable?»
«No. ¿Vendedora?»
«Sí»
«¿Qué?»
Emma se rio al ver que su vecina no se esperaba adivinarlo.
«Soy vendedora, ahora debe adivinar de qué»
Regina se frotó las manos, feliz de estar por el buen camino.
«¿Trabaja en las finanzas?»
«No, ¿vendedora de ropa?»
«Se acerca de verdad. ¿En el mundo de la moda?»
«No. ¿Vendedora en una tienda de comestibles?»
«No, le he dicho que se acercaba con vendedora de ropa. ¿Tiene una editorial?»
«No…Miss Swan…» comenzó ella sin atreverse a continuar «¿Es usted vendedora en una tienda de lencería?»
«¡En el clavo!»
La morena se quedó sin voz mientras la miraba de arriba abajo.
«Vaya, no me esperaba ese tipo de trabajo para usted»
Emma rio sinceramente ante ese comentario.
«Lo sé, todo el mundo me lo dice, me catalogan rápido como la chica que lleva boxers de hombre. Es así, me gusta llevar ropa interior cómoda, pero también me gusta mucho la lencería fina. Y además, realmente no lo elegí, envié CV a todos lados, y fue la primera tienda que me dijeron que sí. Me gustó la idea de currar en una tienda de lencería, así que dije sí en seguida»
«Yo adoro la lencería» dijo suavemente la morena y Emma creyó verla sonrojarse ligeramente.
Borró rápidamente esa idea idiota de su mente y continuó.
«Pase alguna vez por la tienda» dijo ella escribiéndole la dirección en un trozo de papel «Ya tiene a la vendedora en el bolsillo, eso ayuda»
«Un día que tenga tiempo allí estaré» respondió la morena cogiendo el papel y deslizándolo en su bolso.
«Estoy decepcionada» dijo Emma hundiéndose en su asiento.
«¿Por qué?»
«No sabré a qué se dedica»
Regina pareció dudar un momento, como sopesando los pros y los contras antes de finalmente lanzarse.
«Soy pianista. He dado muchos conciertos, pero actualmente doy clases en el Conservatorio de Boston. Aún doy conciertos, pero menos últimamente, estoy intentando encontrar EL concierto» dijo ella acentuando la palabra.
«Oh, wow, ¿una pianista? ¿Una verdadera pianista profesional? No hubiera pensado eso de usted» dijo Emma impresionada.
«Sí, una verdadera. ¿Y por qué la asombra?»
«Porque realmente la veía en un puesto de poder»
«Es lo que mi madre me ha estado diciendo por mucho tiempo» dijo dulcemente la morena.
«¿Y por qué ha pasado de los conciertos a las clases?»
«La vida Miss Swan. Pero no se vaya por la tangente, tengo derecho a conocer su vida amorosa con todo lujo de detalles»
«¿Qué es EL concierto?» intentó la rubia
«No lo intente Emma, los detalles»
«No dijimos todos los detalles, dijimos los nombres y la duración de la relación» resopló ella.
«Era el trato Miss Swan»
«Bien…» comenzó Emma, enfadada por haber perdido «Mi primero se llamaba Graham Hunt, yo tenía catorce años»
«¿PERDIÓ LA VIRGINIDAD A LOS CATORCE AÑOS?» exclamó ella más alto de lo que habría pensado.
«Chut, cállese» dijo Emma mirando a su alrededor «Quizás no desee que todo el vagón se entere»
«Demasiado tarde» dijo un hombre algunas filas más alejadas sin mirarlas.
Emma se quedó blanca, intentando desaparecer en su asiento mientras que su vecina luchaba para no reír.
«Discúlpeme, me salió solo…Lo siento. Pero, catorce años…Solo era una niña en ese momento»
«¿Me va cantar las cuarenta?»
«¿Y por qué no? Catorce años, Miss Swan, es una edad en la que usted no era responsable, ¿y qué edad tenía su compañero?» dijo ella con un tono severo.
Emma no se estaba creyendo lo que estaba pasando, a los veintiocho años estaba teniendo su primera charla sobre su vida amorosa.
«Él tenía dieciséis»
«Eso me tranquiliza un poco. Tenía miedo de que hubiera sido un hombre el que se hubiera aprovechado de su juventud»
«¡Hey, no soy idiota!»
«¿Ah sí?» cuestionó la morena riendo «¿Me han mentido acaso?»
«Entonces, tenía catorce años…» dijo ella poniendo los ojos en blanco para que no añadiera nada más «Y duró seis meses. A continuación, vino Killian Jones, durante un año y medio, pero estaba siempre de paseo a bordo de su barco, así que juntos no debimos de pasar más de cuatro meses. Cuando dejó el mar por mí, estuvimos dos meses, pero finalmente no funcionó. Y finalmente llegó Neal, estuvimos juntos casi tres años»
Al ver que la rubia no hablaba más, Regina comprendió que había terminado.
«¿Solo ha tenido tres hombres en su vida?»
«Sí, no hay con lo que sufrir una indigestión de mnm's, ¿verdad? Sobre todo porque entre Graham y Killian no hubo nadie durante casi seis años»
«¿Por qué?»
«La vida»
«¿Ningún pretendiente?»
«No era mi prioridad en la época, tuve algunos flirteos, pero ninguna relación»
«¿Se acostó con algunos de esos flirteos? Porque es el número de personas con quien se ha acostado lo que quiero saber»
«Directo como pregunta» dijo Emma con un guiño.
«No, quiero decir…Era la idea desde un principio…en referencia a sus "rehenes"…No que yo quiera…»
«Relax, Regina, estaba bromeando» dijo ella para aligerar su malestar «En ese caso, hubo dos historias más sin repercusiones, un hombre que se llamaba August y otro, Jeff, o Jefferson, no sé más»
«¿En qué momento fue?»
«Entre Killian y Neal»
«¿Y desde hace cuánto que no tiene a nadie?»
«Dos años. Bien, ¿y usted Regina? Sé que he perdido, pero en compensación por haber chillado esa información sobre mí a todo el vagón, ¿puedo saber solamente la edad a la que un adonis le robó su flor?»
«Puede hacerse una falsa idea si se lo digo»
«Venga, dígamelo, estamos llegando a mi estación, Regina, ¿cuándo un hombre con suerte le robó la virginidad?»
«No se lo diré Emma»
«¿Qué? ¿Tenía veinte años? ¿Veintitrés? ¿Veinticinco? ¿Treinta años? No es una vergüenza comenzar tarde, lo importante es estar con alguien con el que te sientes bien. Yo no soy un modelo de edad, pero lo hice con un chico al que quería, y no tengo ningún remordimiento y es lo único importante. En fin…todo eso para decirle que no juzgaré la edad en la que dejó que un hombre traspasara la segunda base por primera vez»
«No insista, Miss Swan, por favor»
La rubia cedió entonces riendo y encogiéndose de hombros.
«No importa, un día lo sabré»
Se levantó y salió del tren, pensando en la conversación. Al ver la reacción de la morena, seguramente no perdió la virginidad tan joven como ella, pero se preguntaba qué podía frenarla para hablar de ello. Una mujer como ella no debía faltarle pretendientes y haber esperado bastante tiempo hasta el correcto solo podría honrarla.
Ya sobre el andén, escuchó golpear sobre el cristal y se giró para ver a la morena haciendo señas para que esperase. La vio rebuscar en su bolso y rayar algo sobre un papel. Puso el papel contra la ventana y Emma se quedó sin voz, completamente anonadada cuando tomó consciencia de la única palabra que había escrito.
«Nunca»
