Septiembre: El destino, conversaciones.

- Polvo de cuerno de unicornio, agua de manantial purificada con bezoar, ajenjo, escarabajos egipcios con puntos azules. – decía para si misma Hermione, parada frente al armario de pociones ubicado en un extremo de la misma aula, estaba revisando los diversos ingredientes que tenía que usar para la poción, había la mayoría pero necesitaría encontrar otros que la verdad iban a ser mucho mas difíciles de conseguir. – Bien… la flor de loto, el pétalo de una flor espiralada, polvo de hada fresco. ¡Vaya que difícil! – bufó la oji miel, mientras sacaba el caldero que iba a utilizar.

- ¿Qué crees, que estas haciendo sangre sucia? – dijo una helante voz que Hermione ya conocía…

- Lo que tu deberías hacer también tarado oxigenado – contraataco la joven, haciendo lo que hacía, sin prestar atención al rubio.

- Pues yo también soy del equipo – pronunció perfectamente la palabra equipo, logrando lo que quería, una Hermione que lo mirara con aquella ardiente y furiosa mirada.

- No sabes que es eso idiota… si quieres ayuda, pero no voy a dejar que nos quiten tantos puntos solo porque eres un egoísta prepotente. – grito sin prestar atención que en esa aula se escuchaba claramente.

- ¡Vaya! Que eres obstinada, con razón nadie te tolera – dijo el platino, mientras le arrancaba la hoja de ingredientes a Hermione de las manos.

- ¡Oye!, deja de ser un maleducado – bufo la chica, mientras se sentaba en uno de los banquillos.

- Inevitable san…

- Si Malfoy sangre sucia… todos lo sabemos – dijo hastiada y por primera vez con los ojos clavados en el rubio quien estaba mirándola con seriedad.

- ¿Te molesta todavía? – pregunto el chico como si la castaña debiera acostumbrarse a esa clase de ofensas.

- Claro idiota, ¿Cómo es posible que preguntes tal cosa? De verdad que tanto oxigenarte el cabello hace que mueran las pocas neuronas que tienes. – Draco rió fríamente pero rió, rió de la manera en que lo hacen los payasos macabros que creen que hacer reír a los niños pero que en realidad los hacen es llorar. Hermione lo miró con incredulidad.

- Pensé que ya te sabía a mierda si te decían sangre sucia o sabelotodo. – respondió el platino, lanzando el papel en la mesa. – Eso quiere decir que si te consideras una sangre sucia.

- ¡Claro que no! – grito alarmada la joven.

- ¿Entonces por que mierda te molesta? – pregunto el rubio, no la estaba tratando bien, su voz era discriminante…

- Porque nadie tiene derecho a llamarme de una manera ofensiva como esa. – respondió la oji miel, como si fuera lo mas elemental del mundo.

- Es una pendejada, si sabes quien eres no debe molestar una mierda lo que digan los demás.

- No seas hipócrita… tu siempre te molestas cuando te dicen hurón, mimado y que todo lo que consigues es por el dinero de tu padre. – Malfoy la miró y mostró la sonrisa mas maquiavélica que alguien pudiera tener.

- El pasado Granger, la gente cambia… los niños crecen, lo que pasa es que tu te la pasas con puros bebes que no terminan de crecer, sino que siguen haciendo y diciendo la misma porquería de siempre. – Hermione lo miro iracunda.

- No te metas con mis amigos… Es imposible que tú puedas cambiar. – afirmo la chica mientras se cruzaba de brazos.

- Vez por ejemplo esas afirmaciones tuyas me saben a mierda – dijo el chico mientras tomaba el papel de la mesa de nuevo – yo conseguiré los restantes, nos vemos mañana a las 7 para empezar.

- No me des ordenes Malfoy.

- Cállate Granger que sino vienes lo empiezo solo.

- Eres insoportable – se quejo la castaña – nunca cambiaras asqueroso hurón.

- Lo que digas ¡sangre sucia! – acondiciono el chico, diciendo aquellas palabras con énfasis absoluto. - ¿no cenaras?

- No es tu problema – dijo Hermione intentando no insultarlo, odiaba que el se refiriera a ella de ese modo, era la única persona que la llamaba de esa manera tan discriminadora, nadie era capaz de decir esas cosas… excepto él.

- Tienes razón – le concedió el chico mientras salía del aula y le lanzaba de nuevo el papel.

- Si traerás los otros materiales deberías llevarte el papel – dijo ella antes de que Draco saliera del aula.

- No lo necesito, tengo buena memoria – afirmo el rubio y salió del aula…

- Es que en serio no lo soporto – se dijo a si misma, pero mostrando una sonrisa, eso había sido lo mas cercano a una conversación. Salió del lugar con dirección al comedor, la verdad es que moría de hambre.

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- ¿Cómo estas Hermy? – pregunto el chico con cicatriz de rayo, quien estaba comenzando a cenar.

- Bien Harry… ¿Cómo les fue en el campo? – preguntaba por educación la verdad es que odiaba el Quidditch, era un deporte tan aburrido y prehistórico… jamás le había gustado.

- Genial… estuvimos practicando hasta hace poco – dijo un hambriento Ron, que apenas podía hablar pues tenía toda la boca llena de comida.

- Perfecto, en las pruebas serás el mejor – afirmo la castaña. Ron venía deseando aquello desde hacía meses, quería ser el guardameta.

- Lo sé Hermione, aunque estoy muy nervioso.

- Todo saldrá bien… ¿Han adelantado algo sobre la poción? – pregunto la chica, mientras daba un bocado al asado.

- No – dijo Harry encorvándose.

- ¿No nos ayudaras? – pregunto Ron tomando zumo de calabaza.

- En lo que pueda chicos, pero deben investigar ustedes mismos, la poción es muy difícil.

- Lo que falta es que quieras tener los 150 puntos, para compartirlos con la serpiente esa. – critico Ron…

- Pues Ron yo no escogí mi pareja… fue el profesor, no pensaras que haré las cosas mal nada mas porque estoy con Malfoy.

- Deberías… si nos ayudas a Harry y a mi, tendremos 300 puntos y Slytherin solo 150 pero sino lo haces tal vez la poción no nos salga correctamente y entonces bueno ya me entiendes ¿verdad? – Hermione no cabía en su asombro, su amigo le estaba diciendo que reprobara…

- Si Ronald te entiendo – dijo Hermione, tomando su vaso de zumo de calabaza. Harry la miro atónito, lo que decía Ron era ilógico lo sabía perfectamente, pero había aprendido a no meterse en las discusiones de ellos, porque terminaba en medio.

- Entonces nos ayudaras a nosotros ¿verdad? – pregunto inocentemente el pelirrojo.

- Ni de broma – respondió la castaña con una sonrisa – ahora ni siquiera los ayudare… no te molestes Harry – Y Harry le sonrió y negó con la cabeza, el no quería la ayuda de Hermione, la necesitaría pero no la quería…

- ¿Por qué? – chillo el pelirrojo.

- Porque no eres mi compañero de trabajo… si me disculpan, estoy cansada ire a mi habitación. – y sin dejar ni siquiera que Ron replicara se levanto y marcho del lugar, sin despedirse ni percatarse de nada.


- ¿Han visto como salió la sangre sucia? – pregunto Pansy a los chicos.

- Si, parece que a discutido con sus amigos… tal vez ya le molesta andar con un farol o con un prófugo de la justicia – dijo Blaise con naturalidad.

- Parece algo serio, últimamente pelea mucho con ellos – dijo Theo, quien comía asado y papas al vapor.

- Me parece que se quedara como se merece ¡sola! – dijo sonriente Pansy.

- Nadie debe quedar solo – dijo Goyle que ni siquiera estaba prestando atención de lo que hablaban, pero a él no le gustaba la soledad, la verdad es que le temía por eso siempre estaba junto a Crabbe.

- Tu que sabes – dijo Pansy con voz chillona e irritante para los oídos, Goyle la observo unos segundos antes de seguir comiendo e ignorarla.

- ¿Draco averiguaste algo? – pregunto Theo, cambiando el tema de criticar a otras casas. Ese ya lo aburría.

- Si, mañana tengo que buscar algunos artículos. – respondió con su voz gruesa pero melodiosa, ya no era la voz de un niño, era la voz de un hombre, gruesa, grave pero que te dejaba completamente embobada.

- ¿Irás a Hogsmeade? – pregunto con curiosidad el moreno.

- Tal vez, le preguntare a Snape si puede darme algunos ingredientes… son difíciles de conseguir.

- Eso es oportunismo – dijo Blaise frunciendo el ceño.

- ¿Por qué? – Pregunto el platino con una risa ahogada.

- Como es tu padrino seguro te da lo que le pidas, en cambio nosotros tenemos que ir al pueblo a intentar buscarlas.

- No seas memo Blaise que lo mas seguro es que me de las mas fáciles – afirmo Draco.

- Eso se llama preferencias. – dijo Blaise con mirada acusadora.

- ¡Cállate! – grito el platino, discutir con el chico era imposible.

- Agresivo – bufó con un mohín Blaise.

- Cállense ambos. – Intervino Theo con su voz seria pero cansada de esas tontas palabras entre ambos – parecen unas mujeres. Ambos regañados lo miraron asesinamente, así que Theo hizo lo mas inteligente sonrió… No con sinceridad, pero esos 2 contra él no sería buena idea. – Okay… okay sigan discutiendo.

- Entrometido – le gruño Blaise. – si le pides cosas a Snape yo tambien lo hare – decreto el chico.

- No seas idiota, sabes que no te dará nada.

- Entonces que no te de nada a ti tampoco… todo Draco, todo Draco – balbuceaba el moreno mientras comía.

- Maldición Blaise eres toda una ladilla – gruño el platino - ¿a que horas vas mañana al pueblo Theo?

- En la mañana nos darán permiso, así que iré rápido a comprar los ingredientes que me faltan.

- Yo mande a Finnigan – alardeó Blaise – yo no necesito hacer mandados… pero si quieren los acompaño – dijo burlescamente.

- Tal vez es que explosivo no quiere dejarte hacer nada por lo bruto que eres – contraataco Theo, logrando sacarle risas a Draco.

- Eso si es verdad… bueno nos vamos a eso de las 8, ¿te parece? – pregunto el rubio, después de burlarse un rato del irritado Blaise.

- Claro – dijo el chico. En ese momento recibió un golpe en la cabeza de Blaise – que coño.

- No me han dicho si puedo ir con ustedes, ¿o es que tendrán una cita? – exclamo el chico mientras bufaba ofendido.

- De igual manera irías. – afirmo el platino mientras reía… últimamente se sentía bien cuando estaba así con sus amigos y no pensando en la difícil tarea que debía realizar, cuando estaban ellos 3 se sentía placido.

- Exacto – confirmo Theo.

- Bueno, pero la gente cambia… sino me invitan no iré – dijo el moreno con aires de ofendido.

- Si claro – se burlo Theo.

- Es en serio.

- Te creemos – afirmo Draco.

- Idiotas.

- Aja – dijeron Theo y Draco al unísono antes de romper en risas.


Caminaba furiosa por los pasillos del colegio, que le venía sucediendo últimamente a su estúpido amigo pelirrojo, es que acaso se le había quemado las neuronas, como le pedía a ella… la alumna mas aplicada de Hogwarts reprobar un examen simplemente porque no quería que los Slytherin aprobaran… simplemente por egoísmo, en ese mismo momento pensó en las palabras de Theo, al parecer el chico tenía razón, tantos aires de grandeza que tenía gryffindor era simplemente porque eran peor que otras casas. Creyeron tantas veces que ser mejor era lo importante, que se olvidaron de la solidaridad, de ayudar a los demás o simplemente ser humildes… o era solo Ron o eran todos los leones, por primera vez en 6 años se sentía realmente avergonzada de ser una gryffindor…

- Hola Hermione – dijo una soñadora voz que hoy había conocido a la perfección.

- Hola Luna, ¿Por qué no estas en el comedor? – pregunto curiosa la castaña.

- Iba para allá, ¿vamos?

- No me apetece, acabo de salir de allí. – dijo Hermione, nariz gacha.

- ¿Por qué? ¿Comiste?

- La verdad no comí mucho, aún tengo hambre… pero discutí con Ron.

- Ya veo, pero si quieres te sientas en mi mesa y cenas allí… por Ron no debes enfermarte. – antes de que Hermione le dijera que no tenía ánimos de regresar…Luna la cogió de la mano y llevo con dirección de nuevo al gran salón.

- Que persistente – bufó la castaña, a lo que Luna solo carcajeo.

- No debes enfadarte por cualquier cosa que haga ese chico.

- A veces no me cae bien – certifico la oji miel a Luna.

- A mi tampoco. – confeso la rubia. A lo que Hermione le sorprendió aquellas palabras.

- ¿Por qué? – pregunto con curiosidad.

- Creo que a veces es muy prepotente, interesado e inmaduro… no me gusta la gente prepotente, ni interesada ni inmadura – dijo sonriendo la oji verde.

- ¡Vaya no lo sabía! – dijo la castaña.

- Nunca se lo he dicho a nadie, es algo personal… algo que pienso sobre él.

Al llegar a las puertas del gran comedor, Luna soltó a Hermione, alentándola a entrar por su cuenta… Hermione no dijo nada, simplemente la siguió, camino hasta la mesa de las águilas y se sentó en un extremo vació que había en ella… pudo percatarse de la vista fija de sus amigos y también de la de muchos jóvenes de Ravenclaw en ella.


- ¿Qué hace Hermione allá? – dijo molesto el pelirrojo.

- No lo sé, es extraño que este con luna – dijo una pelirroja, en contestación a las palabras de su hermano. Harry observo a su castaña amiga y se sintió realmente culpable, estaba allá en una mesa que no era la suya con una persona que apenas conocía… simplemente porque había dejado hablar de más a su mejor amigo.

- Parece tonta, en vez de sentarse aquí junto a nosotros. – dijo como si nada Ron.

- Es tu culpa que este allí Ron – dijo serio el moreno.

- ¿Mía?

- Si, pareciera que no conoces a Hermione – bufó el moreno.

- ¿Adivina con quien hable hoy Luna? – pregunto Hermione picaramente.

- Con Theodore Nott – dijo rápidamente, de la manera mas natural… mientras comía asado.

- Si – dijo inconforme la castaña… pensó que la rubia estaría más entusiasmada. – pensé que estarías mas entusiasmada.

- ¿Por qué? – pregunto la rubia.

- Bueno porque te gusta. – dijo como algo elemental la oji miel.

- Pero tú fuiste la que hablo con él no yo. - Vaya que la rubia era aguafiestas. La castaña no quiso decir nada mas, simplemente asintió pero antes le saco la lengua a Luna.

Mantuvieron la cena en tranquilidad, un ambiente perfecto, de vez en cuando hablaban tonterías, cosas de chicas, cosas académicas… pero nada de Theo, nada de relaciones, ni de Theo ni de Ron… Hermione jamás se había sentido tan bien al comer… nunca hablado tantas cosas con Luna y nunca había hablado sobre esas cosas con Harry ni con Ron, a ellos no les gustaba hablar de política, arte, música, solo les interesaba Voldemort y Quidditch nada más… ella interfería en aquellas charlas pero la verdad es que no le interesaban mucho.

Pero con Luna estaba siendo diferente, estaba conversando cosas interesantes, cosas que realmente le gustaban y las mantenían cordial y locuazmente… la rubia sabía tantas cosas… era increíble que lo estuviera notando apenas ahora.

- Sonorus – dijo una voz de mujer, fuerte y clara – Buenas noches jóvenes… tengo un anuncio que darles.

- ¿Qué será? – pregunto Ron a Harry, todo el colegio estaba confundido, no habituaba a hablar en las cenas la profesora Mcgonagall.

- No lo sé Ron – le respondió el moreno, confundido igual que todos los demás.

- Este año empezaremos con una serie de prefectos diferentes a la de años anteriores, no todos por supuesto pero habrán ciertos cambios, no solo en personas sino en como serán las guardias, parejas. Quiero que todos lo escuchen porque no quiero quejas – expreso con su habitual carácter la profesora de transformaciones. Hermione miraba todo desde la mesa con manteles azules, no tenía un buen presentimiento – Los prefectos serán los siguientes, de la casa de Gryffindor la señorita Hermione Granger y Ron Weasley – todas las casas aplaudieron exceptuando por supuesto una con el emblema de serpiente. – De la casa de Huffelpuff serán la señorita Hannah Abbott y el señor Ernie Mcmillan – los aplausos no se hicieron esperar – la casa de Ravenclaw seran la señorita Padma Patil y Luna Lovegood – Todos los aplausos adornaron el salón y Hermione abrazo a Luna, felicitándola por seguir en el puesto. – Y para culminar con los nombramientos, de la casa de Slytherin serán los señores Theodore Nott y Draco Malfoy – la casa de Slytherin aplaudió como nunca, no necesitaban mas aplausos solo algunas personas de otras casas aplaudieron la casa de las serpientes, Hermione miró a Luna y pudo divisar lo sonrojada que se encontraba. Pero había una morena que estaba erupcionando de la rabia que sentía, había sido eliminada de las rondas, había sido eliminada de ser prefecta… no podría estar mas junto al ser que quería, que la tenía obsesionada desde segundo…

- Que bien Luna, ¿no te parece? – pregunto la castaña.

- Si es realmente genial – dijo la rubia ruborizada.

- Silencio por favor – exigió la profesora Mcgonagall. – sabemos que ayer no se hicieron guardias pues todos estaban completamente cansados además que hubieron algunos ajustes – esta semana y la otra las rondas las harán la señorita Padma y la señorita Hannah en los alrededores del lago – las chicas temblaron, a esas horas hacía mucho frío. – La siguiente pareja serán los señores Theo y Ernie, harán la ronda en el tercer piso – Theo bufó lo aburría ser el prefecto, eso no lo alegraba en los mas mínimo, a el no le interesaban aquellas cosas de hacer ronda, de quitar puntos y mantener las normas. – Los siguientes serán el señor Ron y la señorita Luna, estarán encargados de las mazmorras y el primer piso. – de nuevo la mala suerte caía en la cabeza de Hermione, ¿Cómo era posible que estuviera de nuevo junto a él? Suficiente era en la clase de pociones. Pero no, la tenían que poner también en las rondas junto a él…

- Que mala suerte la mía – dijo Hermione – que año tan prometedoramente malo será – afirmo.

- Las cosas cambian Hermione – afirmo la rubia que estaba sentada frente a ella – no anticipes cosas… recuerda no juzgar sino hasta conocer. – Hermione asintió pero la verdad es que no creía en que existieran tales cambios.

- Para concluir, la señorita Granger hará las rondas con el señor Malfoy en el quinto y sexto piso… estas decisiones serán irrevocables e incambiables sino hasta dentro de 2 semanas. Al salir de aquí, por favor los espero a todos en mi despacho con sus túnicas e insignias. – concluyo la transformista - Finite Incantatem – y luego de esto la profesora regreso a su lugar.


- Mierda – exclamo un rubio sentado en la mesa de las serpientes.

- Vaya que el destino quiere juntarlos – dijo mordazmente Blaise.

- No me jodas Blaise – estaba jodidamente cabreado, no quería hacer las rondas con la maldita chica, además de que no eran solo por una noche, eran por 2 semanas.

- De acuerdo pero es verdad – dijo el mago – yo creo que terminaran siendo amigos – concluyo el chico pues Draco le había lanzado una mirada de advertencia.

.- Suerte Draco – dijo simplemente Theo.

- No puedo creer que la maldita vieja cacatúa me haya sacado de los prefectos – dijo una furibunda Pansy.

- Tus notas no son muy buenas – dijo el moreno.

- Las tuyas tampoco – contraataco la morena.

- Lo sé… porque crees que no soy prefecto – se burlo el moreno.

- Odio a esa maldita vieja… ya vera, le reclamare.

- No hagas tonterías Pansy, sube tus notas – le dijo Draco.

- Pero ya no estaremos juntos amor – dijo con un puchero en sus labios.

- Ya no lo estamos de igual manera – rectifico el rubio. obstinado del fastidio que sentía cuando Pansy estaba con él.


- Hermione debe estar enfurecida – dijo Harry en la mesa de los leones.

- Tal vez esta noche haya un muerto – certifico Ginny.

- Merlín te escuche – dijo Ron mientras volteaba a mirar a Hermione en la mesa de los Ravenclaw.

- Me acercare a ella – dijo Harry y se levanto de su lugar. - ¿Cómo estas? – dijo el moreno al llegar donde estaba su amiga. – Hola luna.

- Molesta, asombrada – dijo Hermione. – no puedo creer que tenga que pasar un año junto a él.

- Hola – respondió la rubia, pero se mantuvo en silencio observando la interacción de ambos chicos.

- Te compadezco – le dijo Harry, era lo único que podía decirle. – No vayas a hacer algo de lo que te arrepientas – Hermione lo miro cuestionablemente.

- ¿Cómo que? – pregunto la castaña.

- Como matarlo, torturarlo, mutilarlo – dijo esta vez Luna, interviniendo por primera vez y haciendo reír a Hermione.

- Luna – exclamo la castaña, alarmada y contemplando las palabras de su nueva amiga.

- Luna tiene razón, exactamente eso iba a decir – dijo entre carcajadas Harry. – En serio Hermione todo pasara… puedes contar con nosotros.

- ¿Ustedes? – cuestiono la castaña.

- Si claro… Ginny, Ron y yo – dijo el moreno como algo obvio, pero algo que Hermione ya no estaba viendo tan obvio.

- Gracias – dijo con un intento de sonrisa que cualquier persona hubiera conseguido como sincera pero Luna no.

- Bueno, voy a la sala común nos vemos allá – dijo el moreno antes de despedirse de la castaña e irse del lugar.

- Ya no crees en su amistad. – no era una pregunta lo que Luna decía era una afirmación, Hermione la miró atónita.

- ¿Por qué lo dices?

- Por tu sonrisa, antes no fue sincera.

- Que observadora… es que bueno últimamente no me siento tan a gusto con ellos, siento que falta algo – explico Hermione.

- Tal vez estas cambiando. – dijo simplemente la rubia.

- Tanto se puede cambiar… hasta el extremo de no querer estar con tus amigos de siempre.

- No es eso… tal vez solo quieras tener otros ambientes en tu vida, cambiar el perímetro… y la verdad la gente puede cambiar muchísimo. – le dijo Luna.

- A veces me sorprende como no fuimos amigas antes… pero si tal vez es que necesito un nuevo ambiente. – accedió la castaña.

- Claro… eso no quiere decir que dejes de querer a tus amigos – clarifico la rubia. – vamos juntas al despacho de la profesora.

- Bien, aquí mismo tengo mi insignia – afirmo las castaña - ¿y tu?

- También la tengo aquí. – Afirmo la rubia – vamos – y ambas chicas salieron del gran comedor no sin antes observar la mesa de las serpientes donde estaba el amor de una y el enemigo de otra.

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- Muy bien, les quiero decir que empezarán diariamente a las 9 de la noche y culminarán a las 11:30 – decía la profesora de transformaciones, sentada detrás de su escritorio, en el escritorio había un hermoso centro de mesa con forma de gato angores, además de una foto de ella con algunos alumnos. Cientos de papeles y varios tipos de plumas, todas organizadas por tamaños. El lugar estaba bien alumbrado además de acogedor. – Irán directamente a sus habitaciones después de eso y darán los resultados de las rondas al día siguiente. Solo podrán quitar 20 puntos, no será como en años anteriores pues al señor Malfoy le gusta quitar demasiados puntos – expreso la profesora mientras miraba con reproche al rubio quien solo mostraba su mejor sonrisa incrédula. - ¿Entendido?

- Si – dijeron todos.

- Pues vayan a hacer sus respectivas rondas… señorita Granger espere un momento por favor – al decir esto Hermione se quedó en el lugar donde estaba y no fue hasta que salieron todos y cada uno de los demás que la profesora continúo. – Se muy bien que no se lleva bien con el señor Malfoy pero espero pueda comprender que esto no estaba en mis manos… Intente hacer las paces con él, pues tengo entendido que estarán juntos no solo en estas rondas sino en las clases de pociones. – Hermione suspiro, ella sabía que tenía que hacer las paces con el idiota del hurón pero eso no descartaba lo desagradable de la situación, ella sabía perfectamente que debía ser ella quien diera el primer paso él jamás le daría alguna solución… además que simplemente se arriesgaba que el rubio no quisiera hacer ningunas paces con ella.

- Si profesora – solo podía decir aquello, no quería darle las mil y una justificación, reproche, ofensa que tenía en ese momento… sonrió amablemente y salió del lugar.

- Pensé que nunca saldrías sangre sucia – dijo Draco quien tenía un pie en la pared dandole un aire de chico malo pero excesivamente sexy que Hermione no vio… Hermione bufó y camino en dirección a las escaleras… debía ir al quinto piso. – Tu irás al quinto piso y yo iré al sexto – dijo Draco sin prestarle atención a la actitud de la castaña. Hermione bufo aún más a sus adentros, necesitaba todas las fuerzas del universo.

- Tenemos que hacerlo juntos Malfoy, no puede ser tu por tu lado y yo por el mió – dijo lo mas tranquilamente posible que pudo.

- ¿Quién lo dice? – pregunto molesto el platino.

- ¿Quién lo dice?... pues las reglas, el reglamento, Mcgonagall, Dumbledore, absolutamente todo el mundo. Así que deja de empeorar las cosas con tu estúpida actitud y vamos a llevarnos decentemente, mejor aún ni siquiera nos hablemos y listo, pero si tienes que hablar conmigo no te refieras más a mi con ese despectivo apodo.

- Parece que a alguien no la follaron bien hoy – comento el rubio, a lo que se gano un gran golpe en el brazo. – Mierda que te pasa – grito el chico.

- No me trates como a una de tus asquerosas zorras – grito ofendida la joven – yo no soy esa clase de personas, respétame – continúo la joven, hasta que llego al quinto piso – y lo haremos juntos, te parezca o no. Draco mantuvo silencio, vaya que la loca tenía carácter… pobre del que estuviera con ella. Además no tenía ánimos de discutir con ella… simplemente quería ir a su cuarto para investigar algunas cosas.

Comenzaron el recorrido por el pasillo de Boris, todo en silencio, pasaron el baño de prefectos, revisando su estado, estaba cerrado y vacío, al parecer la ronda sería rápida. Al llegar al pasillo en el cual Fred y George habían hecho una de sus más grandes travesuras Hermione rió nostálgica. Faltaban unos cuantos salones que nadie usaba e irían al sexto piso.

- Ahora es loca – dijo en susurró Draco para si mismo. Pero Hermione había escuchado perfectamente.

- No soy loca Malfoy – dijo aún con algunas risas.

- ¿Por qué ríes sola entonces? – pregunto sarcásticamente el chico.

- Eso no es tu problema – respondió la gryffindor bufando pues el rubio ya le había quitado alguna diversión antes sentida.

- Que hipócrita eres – afirmo el chico, quien abría la puerta de un aula para revisarla.

- ¿Por qué? – pregunto escandalizada la castaña…

- Exiges que llevemos un mejor trato y tu eres la primera que me sales con una patada… es que los gryffindor son una cosa seria – bufo mientras reía falsamente… Hermione lo miro iracunda y suspiro, él idiota tenía razón.

- Tienes razón… bueno es que aquí fue donde los gemelos hicieron el pantano mágico, los extraño. – le contó la castaña al rubio, Malfoy la miró con una ceja levantada y le sonrió mordazmente.

- Okay, pero no es mi problema – Hermione abrió y cerro la boca… de verdad es que era un idiota.

- Eres incomprensible – le grito la chica, quien ya estaba tomando las escaleras para ir al último piso.

- Lo sé, solo un cerebro desarrollado podría comprenderme – se burlo el chico. Era genial que a Granger no tuviera que halagarla, sino insultarla… además era con la única chica de todo el colegio con quien podía discutir y al mismo tiempo mantener su varita preparada porque ella no iba a ir llorando por su amor, era genial que fuera tan eufórica… a ella sinceramente si le temía no como a los fofos de sus amigos.

- Tienes razón, tu enfermedad sobrepasa los límites de la realidad – contraataco la castaña.

- Exacto, los incultos y tontos lo llaman enfermedad… los inteligentes lo llaman genialidad – ironizo el chico… Hermione estaba acalorada… intentaba no perder el control pero es que Malfoy siempre lograba sacarla de sus casillas.

- ¡Cállate! – grito la chica, no le seguiría el juego. Malfoy estalló en carcajadas. -¿De que te ríes? – pregunto molesta la castaña.

- Sería genial que la gente viera que te acabo de ganar en una discusión.

- No me has ganado.

- Claro que sí… acéptalo Granger – dijo Malfoy mientras negaba con su cabeza, entre risas.

- No acepto lo que no es verdad – certifico la joven bruja.

- Pues entonces eres más tonta de lo que pensé.

- No soy tonta. – estaba iracunda, es mas ya temía que estuviera a punto de sufrir un infarto.

- Cálmate Granger no quiero que te pase nada aquí… - dijo Malfoy.

- ¿Por qué? – Pregunto asombrada – ¿me ayudarías?

- No… no es eso, sino que tal vez caigas sobre mí y puede que me ensucies… - insoportable, esa era una palabra para definir a Malfoy.

- Idiota… - dijo molesta.

- Lo sé… me he esforzado en tener esa reputación. – dijo Malfoy.

- Te has esforzado en tener muchas reputaciones – rectifico la castaña… Draco la miró confundido y no pudo evitar el preguntar porque decía aquello. – Pues aparte de tener la fama de idiota, también la tienes de insensible, repulsivo, malvado, rompe corazones, tramposo, egoísta, mortifago – la última palabra la dijo lanzada al aíre… necesitaba saber si ese hombre que estaba junto a ella era un mortifago, si lo negaba ferozmente debía tener cuidado, todo dependería de su comportamiento.

Así que piensan que soy mortifago. – pensó el chico.

- Bueno que te puedo decir Granger soy un chico que se esfuerza mucho en sus deberes. Pero te apuesto algo, todos piensan eso sobre mi pero la verdad no saben si es verdad o mentira… en cambio lo que yo se de los demás es lo que es. – dijo con la voz mas seria que Hermione había escuchado antes, pero no una voz seria amenazadora sino interesante…

Vaya Hermione ahora si que la cagaste. Mira que Harry no sabía si tenía razón… - pensó la castaña antes de mirar a Draco directamente a los ojos.

- No creo que conozcas a la gente muy bien Malfoy – afirmo la castaña. – se perfectamente que a mi no me conoces en lo mas mínimo… en cambio yo por lo menos se que eres un rompecorazones porque varías chicas lo han dicho, también se que eres malvado porque bueno lo has sido conmigo, eres tramposo pues tu padre consigue lo que tu le pides, idiota bueno eso es evidente… solo hay 2 cosas que no se si eres pero tampoco me interesa.

- ¿Segura? – pregunto con cautela el rubio.

- ¿Me dirías que eres un mortifago? Si lo eres estarías dando a entender de una vez que eres un insensible, pues no sientes nada por aquellas personas que simplemente fueron elegidas por la magia… y si eres mortifago bueno tendrías un perfecto momento para matarme. – dijo la chica, que en ese preciso momento sintió un poco de temor. Draco asintió.

- Tienes en parte razón pero te explico algo Granger, no sabes nada… es verdad no me veas así… por ejemplo sabes que soy rompecorazones porque hay varias chicas que te lo han dicho, pero ¿alguna vez te lo he roto a ti?... no me interrumpas, yo no lo hice… ellas no son idiotas, por eso no busco a niñas como Blaise, cada quien sabe a lo que se atiene… ellas sabían que solo serían unas cuentas noches y aún así aceptaron conociendo la fama que tenía, malvado…este…creo que un niño de 10 y 11 años solo hace aquellas cosas en las que fue inculcado, en aquellos momentos creía ferozmente que tu sangre era sucia… literalmente sucia, tramposo… eso solo lo dicen los idiotas que sobrevalúan las cosas, soy completamente independiente desde 4to, no le pido cosas a mi padre, no las necesito… tengo mis capacidad, idiota esa es la única que te acepto y con respecto a lo de mortifago, supongo que tienes razón en algo si lo fuera…eso demostraría que soy un insensible o tal vez todo lo contrario… es fácil sentarse en la silla del juez pero no en la del acusado… y no sería prudente matarte en este momento Granger porque todo el mundo sabe que estoy contigo. Así que sería completamente elemental que fui yo el que provoque algo con nuestro historial sería algo lógico. – respondió todo lo que la chica dijo, Hermione estaba asombrada, jamás hubiera pensado que Draco era tan inteligente, locuaz y concreto en sus palabras… estaba extasiada con sus palabras, prestando atención y descartando la idea de Harry… era imposible que fuera un mortifago… - eso demuestra que no me conoces en lo absoluto. No tienes ni un gramo de empatía.

- Si claro tu desbordas empatía por los poros… tu tampoco me conoces a mi Malfoy – exclamo la chica, muy segura de sus palabras… Draco sonrió torcidamente, abrió un aula del sexto piso y luego de cerrarla continúo.

- Verás eres algo fácil de descifrar Granger – afirmo el chico – pero tranquila no diré nada.

- JA… eso dicen las personas que no saben nada – se burlo la joven.

- ¿Si? Bueno dame tu varita. – dijo Draco.

- ¿Qué? Estás loco – exclamo la joven.

- No, eso sino soy… dame tu varita… juro que no te lanzara una imperdonable. Ya no me interesa tanto tu muerte. – dijo serio el chico… Hermione no sabe como ni el porque pero le dio la varita a Draco, Draco la tomó y la metió dentro de su túnica, sin ni siquiera tocarla mucho, no quería que la joven se molestara y sintiera mas insegura – es para que no intentes matarme tú… puedo soportar otra cachetada pero no un hechizo – ironizo el chico… Hermione se ruborizo al recordar la bofetada que le había dado en tercer año.

- Verás… eres una sabelotodo como lo sé porque simplemente lo eres, para eso naciste… también se que eres buena con los hechizos mejor que cualquiera en esta escuela… mejor que muchos profesores, en ataque y defensa eres excelente pero eres demasiado reglamentaria jamás te atreverías a usar una imperdonable… pero que problema tienes, en todo quieres interrumpir…estoy hablando Granger la educación… prosigo, no te gustan las injusticias, quieres y crees que podrás cambiar el mundo mágico y quien sabe si también quieres cambiar el muggle… cuando Pansy te dijo indeseable, eso realmente te dolió porque bueno aunque tienes otras prioridades nunca esta demás estar con alguien, pero de igual manera no te dejas vencer por nadie, porque piensas que eso es ser vulnerable y no te gusta serlo… a veces te deben obstinar tus amigos pero como crees que no muchas personas te aguantaran les aceptas cualquier cosa. – Hermione abría y cerraba la boca, es que acaso le estaba leyendo la mente… invadiendo sus sentimientos. – te creen frígida pero lo mas seguro es que seas inmensamente caliente en la cama… auch Granger es verdad, eso es lo que se ve… pero bueno se nota que aún eres virgen… no me pegues más… lo que pasa es que no has sentido un gusto realmente grande por alguien… sentir por una persona todas y cada una de las cosas que has escuchado y leído.

- Entonces tu sí las has sentido – afirmo la chica… si el ya había estado con mujeres quería decir que ya las había sentido. Draco la miro con el ceño fruncido de nuevo interrumpiendo.

- Los hombres son diferentes Granger… no eres muy inteligente. – bromeo el chico y por eso recibió otro golpe, en el brazo de seguro tenía un morado.

- ¿Cómo diferentes? – pregunto.

- Te explico brutita – bromeo el joven de nuevo la charla se había puesto algo entretenida. – los hombres no sienten cuando están en la cama simplemente hacen y listo, así se desahogan, eliminan frustraciones… cuando realmente les gusta una mujer les cuesta hacerlo con ellas. No por nosotros sino por ustedes que son mas sentimentales y queremos aparentar que respetamos sus decisiones.

- Pero en realidad todo es un disfraz. – dijo la chica.

- En cierta parte…porque el hombre quiere que cuando la mujer que le gusta realmente lo haga con él… lo haga con confianza, entregándose cien por ciento, afirmando que es su propiedad.

- Parece ganada – bufo Hermione…

- No seas tonta, eso es sistema de posesión, es sentirte parte del otro nada más.

- Entonces te ha pasado, sabes mucho.

- No, no me a pasado… lo que te digo son cosas elementales. – afirmo el chico, la verdad es que la mayoría de las personas lo sabían.

- Pero para ninguna mujer es solo sexo – dijo Hermione.

- Ahora hay mujeres que se quieren igualar con los hombres, entonces hacen lo que sea para conseguir a los hombres, sin importar perder su dignidad Granger… por eso los hombres ya no les interesa mucho tener sexo con cualquier chica, ya que a ellas tampoco les importa eso.

- Pero eso es horrible – dijo alarmada Hermione, ¿el mundo era así?

- Bueno tú eres al parecer la única que piensa así. – afirmo el rubio – pero te digo que cuando sientas de verdad algo por alguien, pensaras en entregarte a él.

- Lo sé – concedió la chica – pero no lo haré con cualquiera, debo estar enamorada… no se para que me quitaste mi varita, no quiero matarte.

- Siempre hay que estar prevenido – afirmo Malfoy, mientras le entregaba de nuevo su varita a Hermione, chocando sus dedos por un milésimo segundo, pero un segundo que ocasiono descargas eléctricas en el cuerpo de ambos. Los 2 separaron sus manos y las metieron en el bolsillo que tenían sus respectivas túnicas.

- Me imagino que sino lo fueras ya tendrías muchos Malfoysitos – bromeo Hermione. Draco abrió de par en par sus ojos así que la leona le gustaba bromear.

- Si quieres no me prevengo contigo Granger… tal vez salga alguien lindo – comento el rubio logrando que la gryffindor se enrojeciera por completo. – es chiste. – se apresuro en decir antes de recibir un hechizo.

- Idiota.

- Lo sé. Pero ahora en serio ¿me equivoque en algo sobre lo que dije de ti? – tenía curiosidad, quería saber cuanto había avanzado en sus largas horas estudiando la mentalidad, la empatía y expresiones faciales de los humanas.

- No – dijo tajante, no quería hablar sobre eso.

- Oye no de enfurezcas… ¿Por qué no has estado con nadie mas que con el gorila? – pregunto curioso el platino.

- Porque nadie quiere salir con una come libros – dijo tajante la castaña y miro al rubio cortantemente – ya son las 11, linda charla… no se te olviden las cosas para la poción, a las 8 en el salón… Adiós – y sin dejar que el rubio se despidiera se marcho.

- Así que ella también cree que no es deseable… vaya que es tonta la ratona come libros. – se dijo para si mismo Malfoy caminando ahora con un solo destino: su habitación, necesitaba arreglar algunas cosas, su plan tenía que ponerse en marcha rápido… en ese preciso momento se dio cuenta que había sido un tonto años atrás… todo lo que Granger había dicho era verdad, él solía ser todas esas cosas, no le importaban las personas, era un maldito idiota, simplemente se creía completamente superior a cualquiera y aunque aún lo seguía creyendo ahora sabía sus límites y como quería superarlos, pero ahora lamentablemente estaba haciendo lo que hacía por una razón: pensar en las personas, pensar en su familia y no en si mismo. Era increíble que la condenada sabelotodo también fuera empatica por razón propia, pero ahora nadie podía conocerlo realmente, él no se dejaría conocer por nadie… ahora eran contados con una mano quienes lo conocían y la verdad se resumían a un solo dedo: Severus Snape…pero esa conversación de hoy le había servido de algo nuevo… tenía que cuidarse del cara rajada pues estaba sospechando ferozmente lo que era la realidad y otra, Granger debía ser excesivamente caliente en la cama, algo bueno pero comprometedor pues también se notaba que la joven bruja era extremadamente difícil, seria, violenta, sincera y nada flexible con sus pensamientos, además sabia que todas esas cosas no las conocería pues la chica era jodidamente dura, con modales, moral y todas esas cosas que el ni quería ni debía conocer.


Hermione se pego junto a la estatua de Lachlan el larguirucho, respirando entrecortadamente.

¿Cómo es posible que ese maldito hurón me conozca tanto? Y de seguro no dijo todo. – pensaba la joven bruja, quien no dejaba de sentir como su corazón bombeaba sangre rápida y descontroladamente y sus pulmones inspiraban y expulsaban aire descontroladamente.


"Las cosas siempre cambian, estés preparado o no"