"Llegó la hora de descubrir qué existe en un lugar donde supuestamente nada existe ..." – dije finalmente, acercándome con paso decidido hacia la luz.
Capitulo 3: Oscuridad
Ahora que estaba a pocos metros de distancia de la gran bola blanca, esta lucía aun más inmensa e imponente de lo que parecía en un principio. Solo cuando estuve a poca distancia fui capaz de hacerme una idea de cuán grande era. Frente a ese gigantesco y luminoso coloso, yo parecía una hormiga, pequeña e insignificante.
Noté que a cada paso que daba hacía ella, mi cuerpo incorpóreo parecía vibrar con leves sacudidas. También sentía un calor sofocante que me quemaba por dentro. La temperatura aumentaba cada vez que me acercaba, y por si eso fuera poco, mis movimientos se hacían más lentos y pesados, como si la gravedad hubiera duplicado su fuerza.
El cansancio se iba apoderando de mí, pero no me rendía. Debo admitir que soy bastante terco, y cuando me propongo un objetivo, no me detengo hasta alcanzarlo.
Mis cuerpo temblaba ...
Sentía mi corazón latir como loco, con fuerza brutal. Lleve una mano al pecho ... y sentí que efectivamente, algo allí estaba latiendo desbocadamente, pero no era el mismo corazón que tenía cuando estaba vivo. No. Era solo una simple ilusión. Una copia incorpórea. El reflejo de un corazón que dejó de latir al morir.
Cuando al fin llegué hasta el gran resplandor, extendí mi mano temblorosa hacia él.
Solo un poco más ...
Tan solo ... u-un poco más ...
Alargué el brazo todo lo que pude, mientras luchaba con la gravedad y el fuego abrasador. Creía que iba a desfallecer.
Tan solo ... u-un poco ... más ...
Cerré mis ojos con fuerza. Agonizando, rocé su superficie con las puntas de mis dedos. Y ...
... Todo se llenó de luz. Una luz brillante que cegó mi visión. En ese preciso momento, sentí que perdía absolutamente toda mi fuerza, tanto física como mental.
Perdí la conciencia. Y me dejé llevar por aquel increíble brillo ...
-.-.-.-.-.-.-.-.-
De nuevo, desperté confundido, sin estar seguro de donde estaba.
- Espero que esta forma de despertar no se vuelva una costumbre. – mascullé adolorido mientras masajeaba mis sienes y recordaba la última vez que desperté exactamente en las mismas condiciones.
Luego, suspiré con resignación, a la vez que me incorporaba agotado como nunca antes en la vida. Intenté abrir los ojos. Y ...
Volví a intentar abrirlos otra vez ...
Y otra vez ...
Entonces me di cuenta de que ya los tenía muy abiertos, pero aun así no veía absolutamente nada. Y cuando digo absolutamente nada es absolutamente nada. Todo ante mis ojos era obscuridad, pero no una obscuridad normal. No.
Era una oscuridad absoluta.
Un vacio negro como el azabache. Esto me extraño un poco. Y es que, por muy oscuras que sean las noches en el mundo humano, siempre están las estrellas y la luna, que con su débil brillo iluminan incluso los lugares más recónditos. Pero aquí no había estrellas, ni lunas ni absolutamente nada. Solo una oscuridad tan grande que sería incapaz de ver mi propia mano ni aunque la pusiera a milímetros de distancia de mis pupilas.
A diferencia de la entrada a La Mu, aquí no habían personas, no había niebla, no había objetos, ni cielo, ni siquiera había luz. No había nada ...
- ¿Y ahora qué? – me pregunté en voz baja. Fruncí el ceño cuando no escuché el sonido de mi propia voz. Esto era muy extraño ...
Al cabo de unos segundos, la frase que acababa de decir llegó a mis oídos con el volumen multiplicado por tres, como si en este espacio el sonido tuviera un efecto retardado. Ese leve susurro ahora se oía como si fuera un grito desgarrador, que logró sobresaltarme, aunque mi rostro no expresara su temor. El eco de mi voz resonó por unos segundos hasta que se fue apagando lentamente.
Ni siquiera las ondas de sonido parecían comportarse de forma normal en este espacio.
Pronuncié varias palabras para probar el efecto, pero rápidamente me aburrí. El tiempo pasaba lentamente y comencé a impacientarme. Además, hace tiempo que no como pastel, y el 'mono' de los dulces ya está surgiendo efecto.
Si exploraba, quizás podría encontrar algo dulce para saciar mi capricho. Si me quedaba aquí quieto no iba a resolver nada.
¿Pero cómo podría atravesar esta oscuridad infinita, si ni siquiera puedo ver un objeto que esté a un milímetro de distancia?
- Espera un momento ... tengo la misma ropa que llevaba al morir, además del mismo aspecto físico. Entonces puedo suponer que mi alma recreó mi cuerpo tal y como era justo antes de morir, justamente con las mismas ropas u objetos que llevaba en ese momento. Si es así, entonces ... puede que también ... – rápidamente, registré mis bolsillos y encontré: - ¡El móvil! ...
O al menos ... ¿una copia fantasmal de mi móvil? ...
Inspeccioné un poco el aparato, y dejé que su luz iluminara las sombras con su débil brillo. Al menos ahora no tendría que explorar en completa obscuridad.
- Parece que no hay cobertura en el más allá. – pensé con cierta ironía al observar la pantalla del móvil – Era de esperarse ... teniendo en cuenta que Vodafone no es capaz de darme cobertura ni en el interior de mi propio apartamento ...
Sin más que hacer, decidí ponerme a caminar e investigar el lugar antes de que la batería se acabara y su luz me abandonara en medio de este vacío negro y desolado.
-.-.-.-.-
Estuve caminando solo durante mucho tiempo.
Mis pisadas resonaban con fuerza sobre el suelo liso de color negro, y de no ser por ese sonido y el de mi pausada respiración, esta zona estaría inmersa en un silencio de ultratumba.
El silencio que me rodeaba era, sin lugar a dudas, el más inquietante que jamás había experimentado. Era una quietud demasiado sospechosa. Demasiado extraña. Una total ausencia de sonido, capaz de poner los pelos de punta con su intimidante mudez. Con tal quietud, daba la impresión de que algún depredador asechaba sigiloso entre las sombras, esperando el momento ideal para atacar.
Sentía que la tensión aumentaba a cada paso que daba. Esta sensación ... me estaba poniendo muy nervioso.
Mi propia mente se engañaba a sí misma, creyendo oír ruidos extraños y ver figuras monstruosas en medio de la nada. Comencé a sentir que unos ojos me miraban en medio de la oscuridad, observándome con siniestras intenciones ...
"No son más que imaginaciones tuyas." – me repetí a mi mismo incesantemente - " No son más que paranoias. Aquí no hay nada. Estás solo, L. Estas ... solo."
S-Solo ...
En medio de la obscuridad.
Completamente ... solo.
...
Pasos.
Oigo pasos. Resuenan en mis oídos.
Al escuchar estos sonidos, me detengo bruscamente. Giro la cabeza y miro a todos lados, pero ... no hay nadie. Solo hay sombras. Solo puras tinieblas, que parecen esconder en sus adentros a alguna inquietante criatura.
El miedo y la sensación de peligro hacen que mi respiración se acelere y sienta de pronto una terrible opresión en el pecho. Me cuesta respirar.
"Son solo imaginaciones. Solo imaginaciones" – repito una y otra vez. - "Solo imaginaciones. Aquí no hay nadie. Nadie te está asechando. Estás solo, L."
Sin embargo, por mucho que repita eso, sé que no puedo engañarme a mí mismo. No puedo ... y menos cuando siento claramente la entrecortada respiración de otro ser, no muy lejos de donde yo estoy.
Miro frenéticamente a todos lados, pero aun así, sigo sin ver nada.
Mi corazón se acelera. Las pisadas se acercan, resonando con más fuerza cada vez ...
Pasos.
Más pasos.
Me ha parecido ver un pequeño resplandor rojo en la oscuridad ...
Y ...
¿Qué ha sido eso? ... Algo blanco ... algo blanco ha pasado por mi derecha. Lo he visto. Lo visto. Lo juro. He visto a algo moverse entre las oscuras tinieblas.
Pero no puede ser. ¿No es así?
Estoy solo. Aquí no hay nadie. ...
¿Verdad?
Sin embargo, pronto me di cuenta de lo equivocado que estaba. Podía oír la respiración de alguien tras de mí. Le estoy oyendo tras de mí. Tras mi espalda. Respira fuerte y entrecortadamente, como una bestia herida y furiosa. Sus inquietantes y descompasados resuellos resuenan por todo el lugar, y el sonido de su jadeo eriza mi piel con puro terror.
Siento ganas de gritar. Huir. Correr despavorido. Pero mis piernas no responden. Mi cuerpo está paralizado. El lado más curioso e insensato de mi mente me dice que me gire y vea con mis propios ojos qué clase de persona o bestia se oculta tras de mí. Pero, en realidad, no puedo hacerlo. El miedo me lo impide. Siento ese terror, ese pánico en mi interior, como un puño que estruja mi corazón hasta reventarlo.
Pasan varios segundos, pero nada sucede. Ya no se oyen esos resuellos, pero siento una presencia muy cerca de mí.
Cierro fuertemente los puños, y armándome de valor, doy la media vuelta con un movimiento brusco.
Y ...
No hay nada.
No hay nadie tras de mí.
Lancé un suspiro de alivio, dejando escapar todo el aire que sin darme cuenta había retenido en mis pulmones.
"Este ambiente tan tétrico me está volviendo paranoico."
Sin más, me doy la vuelta para seguir vagando entre las sombras. Giré, miré hacia delante y ...
y-y...
Había algo.
Una figura humana frente a mí, a escasos centímetros de distancia. Vendas ensangrentadas cubrían su rostro.
Sentí mi corazón dar un vuelco ante la visión. Lancé un grito de terror y retrocedí varios pasos por puro acto reflejo. Aquel ser había conseguido ponerme los pelos de punta.
Tras el brusco sobresalto, me aleje unos tres metros de él, poco a poco y de forma cuidadosa, tratando de no llamar la atención del extraño. Jamás aparte mi vista de él.
Por lo que podía ver, se trataba de un hombre. Estaba completamente cubierto por sucias vendas tan desgastadas que habían perdido su blancura original y ahora lucían una tonalidad ligeramente beige. Había numerosas manchas de sangre sobre aquella maraña de vendajes desgastados y desgarrados, que cubrían completamente todo el cuerpo de aquella persona. Tan solo el brazo izquierdo y parte de la pierna derecha estaban al descubierto, como si alguien o algo hubiera arrancado las vendas a la fuerza hasta dejar esas zonas a la vista. Tanto la pierna como el brazo descubierto eran normales, salvo por algunas cicatrices de quemaduras ...
Quemaduras muy graves.
Las vendas también dejaban al descubierto los cabellos color azabache de aquel hombre. Sus mechones oscuros y revueltos le daban un aspecto salvaje y terroríficamente atrayente. Por otro lado, las vendas también dejaban al descubierto la mandíbula inferior, por lo que yo podía ver los finos labios del extraño, ligeramente curvados hacia arriba formando una rara mueca. En la parte izquierda de la cara había una finísima ranura entre las vendas, por donde se podía entrever un ojo ...
... un ojo de un intenso rojo sangre, que parecía robarte el alma con tan solo una mirada.
... un ojo capaz de ver los más oscuros secretos de tu ser ...
Un ojo ... que me contemplaba fijamente, de forma increíblemente inquietante. Observándome, con tal agudeza e intensidad, que su inquebrantable mirada penetraba brutalmente en mi mente, como un violento y agudo puñal atravesando mi cerebro y desgarrándolo desde dentro ...
Era una mirada tan agresiva y destructiva, pero a la vez tan llena de admiración y energía ... tan necesitada de atención ...
Era justo como ... justo c-como ... como la de ... él.
Esa intensa forma de mirarme, ese odio y esa pasión reflejada en su pupila, ... esa extraña mueca en su rostro. Todo en este hombre me recordaba tanto a él.
- N- ... N-No puede ser. – susurré débilmente. Mi voz se quebró al pronunciar esta simple frase.
No puede ser.
No puede ser.
Este hombre ... no puede ser él, ¿verdad? ... No puede ser BB.
No.
BB no tenía ese color de ojos ... ¿no es así?
Sus ojos no eran rojos. Yo recuerdo claramente que los ojos de BB siempre fueron oscuros, aunque ... a veces, podía detectar cierto brillo inusual en su mirada ... un resplandor rojizo como la sangre.
...
Mientras los recuerdos de un fantasma del pasado azotaban mi memoria, la figura de ese hombre ante mí permaneció seria e inmóvil. Totalmente quieta como una estatua.
Y entonces, en cuestión de un solo instante, aquel hombre abandono su seriedad y embozó una repentina sonrisa de oreja a oreja, amplia, salvaje, siniestra y completamente desquiciada. Una sonrisa escalofriante.
Un escalofrió recorrió mi columna vertebral con solo verla.
- Tú ... – dijo entre susurros mientras daba un paso hacia mí. Su voz era grave, misteriosa y retorcida. El eco de su voz resonaba dulce y siniestra en mi oídos como una funesta melodía.
Yo retrocedí unos pasos.
Él simplemente avanzó hacía mí, sin dejar de sonreír ni por un solo segundo. Entonces, ese hombre habló:
- Tú ... Eres L – sentenció con absoluta seguridad, como si acabase de darse cuenta de una verdad absoluta e innegable. Podía notar cierto rencor y un toque de desbordante alegría en aquellas palabras. Una extraña mezcla de sentimientos contradictorios cubría cada silaba que pronunció.
Acto seguido, el desconocido alzó el brazo como si deseara alcanzarme. Sus dedos ensangrentados se acercaban a mi rostro, y aun así, mi cuerpo no reaccionaba. Mi mente gritó que me apartara, pero yo simplemente me quedé allí, con los ojos muy abiertos y con cada uno de mis músculos completamente paralizados.
Una parte de mi mente gritó: "corre" y otra gritó firmemente: "Tócalo"
Y mientras el dilema continuaba ... el desconocido se acercaba ...
Justo cuando la punta de sus ensangrentados dedos estaba tan solo a escasos centímetros de mi rostro, algo extraño pasó: Se oyó un extraño zumbido que casi me dejó sordo. Lleve mis manos a los oídos y vi que el hombre también hacía lo mismo.
El ruido era insoportable.
Cerré mis ojos con fuerza y caí al suelo de rodillas.
Al alzar la vista, el hombre de ojos rojos había desaparecido entre las tinieblas.
¡NO!
¿Dónde está?
D-Debo verle. Debo saber si ... s-si es él.
Tengo que buscarlo. TENGO que encontrarlo a como dé lugar. No sé exactamente porque, pero en mi interior sentía la urgente necesidad de encontrarle, de correr en su busca. Era una necesidad peligrosa e impulsiva que dominaba a la razón.
"¿Dónde está?"
Ignorando el irritante zumbido, miré a mi alrededor frenéticamente, pero no había ni rastro de él.
Por un momento pensé que me había quedado solo de nuevo, pero de pronto, oí unos pasos. Tomé el móvil y dirigí su luz hacia la dirección de donde provenían los pasos.
- ¡Está sucediendo. Está pasando otra vez! – oí gritar en la lejanía. Pronto vi a un pequeño grupo de personas corriendo en medio de la oscuridad. Eran almas como yo, que también habían entrado a La Mu. Creo que había visto a uno de ellos en la entrada.
- ¿Qué está pasando? – gritó una de las mujeres de ese grupo.
- ¡Es La Mu! ¡Está cambiando de nuevo! –advirtió un chico pelirrojo, bastante delgado y alto.
- ¿Qué está qué? – preguntó de nuevo la chica a la vez que presionaba sus manos con más fuerza contra sus oídos para no tener que escuchar aquel horrible zumbido.
- ¡Cambiando! – afirmó el pelirrojo elevando la voz. Por alguna razón, este chico me resulta familiar, pero está muy lejos y con esta oscuridad no puedo distinguir bien su rostro.
- ¡No entiendo nada! – gritó la mujer.
- Que está cambiando, maldita sea. Primero viene el zumbido y luego todo empieza a cambiar. – el joven agitó nerviosamente mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas para explicar correctamente lo que estaba sucediendo. - Escúchame, ¿vale? ... Este mundo es una dimensión vacía, que sirve para separar el mundo shinigami del mundo humano. Al ser una dimensión hueca, actúa como un espejo y refleja todo lo que la rodea. Copia elementos del mundo humano y el mundo shinigami, mezclándolos hasta formar paisajes imposibles. Luego todo se desvanece como un espejismo en un desierto y este lugar vuelve a ser oscuro y vacio. Y así una y otra vez. ¡Sin esos dos mundos nada de esto existiría! Esta es una de las razones por la que llaman a este mundo 'La Nada'
- ¿De qué mierda estás hablando? ¿Estás chiflado? ¿Qué mundo de los shinig- ...?
De repente una grieta apareció en el suelo y la tierra comenzó a temblar. La superficie sobre la que me encontraba comenzó a volverse blanda como el barro. Por un momento temí que me hundiría en él como si fueran arenas movedizas.
Ante mis ojos vi estupefacto como surgían del suelo enormes edificios, muy similares a los que vi en Tokyo, con la única diferencia de que parecían viejos y su tamaño había sido multiplicado por tres, por lo que ahora eran inmensos. A su vez, unas plantas muy extrañas comenzaron a enredarse entre las construcciones, creando un raro paisaje, parecido al de una ciudad engullida por algún tipo de vegetación alienígena. Supuse que por el aspecto de esas plantas, debían ser de origen shinigami.
Por encima de mi cabeza empezó a formarse un cielo de color rojo vivo, con un gran sol de color negro.
El ambiente en general era sombrío y muy lúgubre. Era un paisaje surrealista que parecía sacado de un cuadro o una película de terror y fantasía.
Todo seguía cambiando. La tierra seguía temblando violentamente bajo mis pies y aquel pequeño grupo de personas había desaparecido. No tenía ni idea de donde se encontraba el chico pelirojo que tanto parecía saber sobre este lugar. Tampoco podía ver a el extraño hombre de ojos rojos que tanto ansiaba volver a ver.
Estaba solo.
De nuevo solo, vagando en medio de un mundo de locos, donde mi lógica y mi sentido común no parecían ser de mucha utilidad ...
No sabía qué hacer.
Por primera vez en mucho tiempo, me sentía perdido.
¿Qué iba a ser de mí ahora?
NA: Bueno. Quisiera aclarar una cosa que hay que tener en cuenta en los próximos capítulos: A primera vista, las personas no pueden distinguir un ojo de shinigami de un ojo normal. Puede que B, al mirarse al espejo, vea sus ojos de color rojo, pero cualquier otra persona los verá de un color normal. Ese es un detalle que la gente suele pasar por alto (a veces a propósito, porque los ojos rojos quedan más chulos xD). Ahora bien, yo creo que los muertos, al contrario que los vivos, pueden distinguir los ojos de shinigami y los ven de color rojo (es solo una suposición mía). Por eso ahora L puede ver los ojos rojos de Beyond.
PD: Saqué la idea de 'la dimensión que cambia cada cierto tiempo' de la película de Silent Hill, combinándolo con mi propia imaginación xD
