― ¡Adilante, adilante! Siéntate aquí, Mon Cherie ― dijo el estilista mientras tomaba la mano de Pucca y la guiaba hasta uno de los asientos frente a un espejo enorme ― Azi que tú eres la famosa novia di la que todo il mundo habla. Io, Gido, istare muy honrado di arriglarrte para este bello día. Tu futuro esposo qidara dislumbrado con lo hermosa que qidaras ― le aseguro en su extraño acento, que las chicas no pudieron definir si era francés, italiano o incluso ruso.

― Muchas gracias Gido, de verdad te agradecemos que nos hayas programado una cita personal ― agradeció cortésmente Ching. Pucca asintió sonriente.

Nain, nain. No tienen que agradecer, ¡Gido ama las bodas! ― exclamo juntando ambas manos y poniendo una expresión soñadora en su rostro. Después sacudió la cabeza, saliendo de su propio letargo ― Bueno, bueno, is hora de ponernos a trabajar que il tiempo vuela in istas ocasiones ― comento, y tronando los dedos se puso manos a la obra haciendo la magia que solamente el gran Gido, el mejor estilista de toda corea, era capaz.

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Abyo caminaba tranquila y despreocupadamente por la aldea, tarareando una canción que habia escuchado esa mañana en la radio y que se le habia quedado estancada en la mente. Se dirigía hacia la tintorería donde sabía que tenía que recoger el dichoso vestido de novia de Pucca que Ching le habia encargado con tanta seriedad.

― No entiendo porque dejaron esto para última hora ― murmuro Abyo. No era un experto en el tema, pero según tenía entendido el vestido era una parte esencial y sagrada de todo ese circo llamado boda que volvía locas a las chicas. Era una de las cosas más importantes. Es decir, podía faltar el novio, más no el vestido. Nunca el vestido ― Mujeres ― respingo. ¿Por qué tenían que ser tan complicadas? La boda era hasta las tres, y ellas ya habían comenzado con todo su ritual desde temprano. ¡Si apenas eran las nueve y media! ¡Todavía faltaba medio día!
Los hombres eran más simples y sencillos, solamente cuestión de ducharse – opcional – ponerse el traje, peinarse un poco ¡y listo! Todo en menos de dos horas. Pero las mujeres necesitaban todo un día de anticipación y aun así siempre llegaban tarde a todos lados.

Mientras Abyo seguía agradeciendo internamente al cielo por el hecho de ser un hombre, llego al local. Se sorprendió al ver la larga fila de mujeres esperando su turno, lo que significaba que estaría ahí durante un buen rato. Fastidiado, dejo salir un gruñido de frustración. ¿Qué acaso todas iban a casarse hoy? ¡¿Por qué habia tenido que aceptar venir por el tonto vestido en primer lugar?! De haber sabido, ni loco lo hace.

Resignándose a que no tenía más opción que hacer fila como todas las demás, se colocó en la línea.

― ¿Abyo? ― escucho que alguien lo llamo de más enfrente.

― ¿Ring Ring? ― exclamo sorprendido al ver de quien se trataba ― ¿Qué haces aquí?

La chica rodo los ojos ― ¿Qué no es obvio, tonto? Vengo por mi vestido para la boda. Tuve que mandar a hacerle unos ajustes a última hora, y apenas estuvo listo. Realmente necesito que sea perfecto, mejor que el de Pucca ― sentencio.

Abyo enarco una ceja ― Pero… Pucca es la novia.

― Si, por eso necesito que mi vestido sea mucho mejor. Sé que va a ser difícil opacarla, debido a que ella será el centro de atención y todo eso. Pero no pierdo nada con intentarlo. Además, ella no es ni la mitad de bonita que yo. Un vestido no puede darle lo que yo ya tengo por naturaleza ― afirmo arrogante.

― Aja… lo que digas ― contesto Abyo, incomodo ― Como sea, ¿no tienes a Dada para que haga estas cosas por ti? Él es algo así como, tu novio-esclavo. ¿No?

― El muy torpe está siendo explotado por los chefs en este momento. Tienen que preparar todo para la fiesta, y desafortunadamente no puede estar a mi disposición el día de hoy. Pero el lado bueno es que le darán un aumento por todo lo que está haciendo, así que después me llevara a pasear y a comprarme todo lo que yo quiera ― contesto, con una extraña emoción que era raro ver en la chica.

Abyo parpadeo confundido. ¿Cómo el pobre de Dada podía soportar algo así? Realmente debía de gustarle mucho Ring Ring para tolerar todo eso. Definitivamente no entendía esa relación. Pero si a esas iba, tampoco la de Pucca y Garu y mira hasta donde habían llegado. Así que, ¿quién era el para juzgar?

― ¿Y tú que haces aquí? ― pregunto Ring Ring, arqueando una ceja y mirándolo como si fuera el ser más inferior de la tierra.

― También vengo por un vestido ― contesto simplemente.

Ring Ring lo miro raro ― No es mi asunto, pero no creo que a Garu le guste que su padrino lleve vestido en lugar de un traje…

― ¡No es para mí! ¿Cómo se te ocurre? ― la interrumpió Abyo ― Vengo por el vestido de Pucca ― aclaro.

― ¡¿De Pucca?! ― repitió ella, incrédula.

― Si. Al parecer también necesito unos arreglos así que no habia quedado listo hasta ahorita. Y bueno, Ching y Pucca están locas arreglándose desde el amanecer, y me pidieron de favor que viniera por él.

― ¿A ti? ― cuestiono, enarcando una ceja y sonriendo burlesca ― Vaya que deben de estar locas, entonces.

― ¡Oye! Yo soy totalmente capaz de recoger un estúpido vestido ― se defendió ofendido.

Ring Ring bufo ― Sí, claro. Lo que tú digas. ¿Sabes qué? Estaba pensando en sabotearte para que algo le pasara al vestido. Pero pensándolo bien, creo que no es necesario. Lo harás muy bien tu solo ― se burló, soltando una cruel carcajada y dándole la espalda.

― ¡Voy a demostrarte que estas equivocada! Ya lo veras, ¡te tragaras tus palabras! ― sentencio el artista marcial cruzándose de brazos, con su orgullo herido. Después cambio su expresión al percatarse de una cosa ― Oye, Ring Ring.

― ¿Qué quieres?

― ¿Me haces un sitio contigo? Estas varios turnos delante de mí ― pidió, sonriendo y tratando de parecer simpático para apelar el pequeño lado humano que se escondía muy bien en el fondo de la chica peli azul. Ella estaba fácil a unas siete personas adelante, quienes ya se sentían algo irritadas debido al alto intercambio de palabras entre esos dos.

― ¡Oh, es cierto! Mmm… déjame pensarlo… ― fingió ella, pero Abyo siendo Abyo ingenuamente sonrió esperanzado ―… mmm, nop. Yo creo que no ― concluyo mirándose desinteresadamente las uñas antes de darle de nuevo la espalda.

Abyo frunció el ceño, y le saco la lengua aunque ella no se dio por enterada. ¡Pero que chica tan antipática y molesta! Era un milagro que un chico la quisiera, pues lo que tenía de bonita lo tenía de irritante. ¿Por qué Pucca la habría invitado a la boda? ¡Si de todos modos no se toleraban!

Suspirando derrotado, agacho la cabeza y bajo los hombros, resignándose a que no le que quedaría de otra más que esperar en la fila.

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Garu por fin abrió los ojos, sonriendo satisfecho. Esa habia sido una de las sesiones de meditación más largas y más pacificas en mucho tiempo. Todo debido a que no tuvo ningún tipo de interrupción, ya que la causa de su estrés estaba bastante ocupada ese día como para ir a molestarlo. Sin duda todo estaba saliendo de maravilla, ¿Qué más podía pedir?

Levanto la cabeza y dejo salir un largo suspiro, sintiendo la suave brisa primaveral acariciar su rostro. Por la posición del sol, asumió que debían de ser las diez más o menos. Aún era temprano, pero más le valía tener todo listo para no andar a las carreras a última hora.

Se puso de pie estirándose perezosamente, y tras sacudir la cabeza para enfocar bien sus pensamientos después de estar tanto tiempo en el limbo comenzó a caminar hacia el taller de Santa y recoger las argollas que el mismo habia fabricado con algunas espadas que tenía por ahí. Tan relajado se encontraba andando y silbando pacíficamente que no se dio cuenta de que alguien lo seguía a una distancia prudente y espiaba cada uno de sus movimientos, esperando el momento perfecto para atacar.

― Garu, Garu. No deberías de bajar la guardia de esa manera, pues en cualquier momento tú podrías ser… ¡humillado! ― murmuro Tobe cuando el ninja se alejó lo suficiente como para no escucharlo. Después se giró para dirigirse a sus inseparables secuaces ― Muy bien. Recapitulemos, ¿Cuál es el plan?

Algunos de ellos se miraron entre si confundidos como si su jefe les hubiera hablado en chino mandarín, otros se pusieron la mano en la barbilla como si de verdad se lo estuvieran pensando, aunque la triste realidad era que ninguno recordaba cual era el plan porque ninguno habia puesto realmente atención cuando Tobe se los explico la primera vez.
Después de que pasaron varios minutos en los que solo murmuraban entre si cosas como "'Mmm…", "Este…", "¿Cuál era?" y "¿Habia plan?", Tobe finalmente exploto.

― ¡Son una bola de inútiles! ¡¿Cuántas veces tengo que explicárselo para que lo entiendan?! ¡Debemos robar y deshacernos de las argollas de matrimonio, para que así Garu quede deshonrado frente a su novia, sus amigos y toda la aldea por no haber cumplido con algo tan simple y a la vez tan importante! ― grito desesperado blandiendo ambos brazos frenéticamente cual mosquito volando. Sonoros "Ahhh" "Ohhh" y "Uhhh" fue lo que se escuchó en respuesta de parte de sus interlocutores, asombrados por la brillantez e inteligencia de su malvado cabecilla ― Ahora, debemos seguir a Garu. En cuanto tenga las argollas, lo sorprenderemos y se las quitaremos por la fuerza. Por fortuna, Pucca estará demasiado ocupada tratando de ocultar su fealdad para este día que no nos estorbara. Garu jamás ha estado tan vulnerable y expuesto en toda su vida ― comento riéndose de forma maligna ― Ya veraz, Garu. Antes de que puedas siquiera decir "Acepto", tu vergüenza será tan grande que ni siquiera tu noviecilla te va a querer…

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― Siguiente ― anuncio la encargada monótonamente, con cara de fastidio absoluto. Abyo avanzo hasta quedar frente a ella en el mostrador. Después de cuarenta eternos minutos, ¡por fin le tocaba su turno! ¡No se habia sentido así de feliz en toda esa semana! ― ¿Numero? ― pregunto la mujer.

Maldición. Nada dura para siempre…

La cara de felicidad absoluta de Abyo decayó notablemente en cuestión de segundos cuando escucho el cuestionamiento de la chica. Ching le habia dado un número, pero… ¿Cuál habia sido? ¡¿Cuál le habia dicho Ching?!

― ¿Numero? ― insistió ella, comenzando a impacientarse. Las mujeres detrás de él también comenzaban a murmurar molestas debido a que él ya se estaba tardando más de la cuenta en recoger su encargo.

El pobre chico comenzó a sudar, llegando a sentir toda la presión en sus hombros y el ambiente hostil que lo rodeaba sobre él ― E-ste… el número, el número del vestido es… es… amm, umm… ― ¿Cuál era? ¿485? ¿475? ¿465?

― ¡Necesito que me des el numero ya! ― lo presiono la encargada perdiendo los estribos, levantando un poco la voz.

― Ahh… ¡465!

― ¿465?

― ¡Si! ¡465! ― confirmo el, sintiéndose más seguro de su respuesta.

La encargada rodo los ojos sin poder evitarlo, y se retiró de ahí para buscar el forro con el respectivo número que le pertenecía a ese extraño y desesperante chico sin camisa para que saliera de la tienda de una vez por todas.
Una vez que Abyo lo tuvo en sus manos, murmuro un leve 'gracias' y se fue corriendo de ese infierno del lugar para dirigirse al Goh Rong.

Misión Cumplida.

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Garu llego a uno de los muchos negocios en los que Santa trabajaba, una joyería en este caso. Le habia pedido que adornara las argollas de la mejor forma posible, e incluso que les grabara la fecha de ese día con el propósito secreto de recordarle su aniversario y no olvidarlo. Cosa que Pucca no sabía y no tenía que saber, por supuesto.

― Jo, Jo, Jo, adelante Garu, ¡pasa! Ya estaba esperando por ti ―dijo alegre el hombre rojo al verlo entrar. El ninja se acercó al mostrador observando como Santa entraba por una puerta que daba a un pequeño cuarto al fondo, y después salía con una cajita de terciopelo roja y un cojincito blanco con bordados plateados ― Aquí están, los anillos y el cojin. Justo como los pediste. Aunque… he de confesar que me tome la libertad de, jo, jo, jo, agregarle una cosa más al grabado además de la fecha. Espero que no te moleste.

Garu enarco una ceja mientras tomaba la cajita con mucho cuidado y delicadeza para abrirla. Saco una de las argollas y la examino minuciosamente, notando los hermosos y bonitos detalles que Santa habia agregado para darle un toque más fino. Y por supuesto, se percató de que además de la fecha, tenían grabados la leyenda "Yo soy suya", y "Yo soy suyo" respectivamente en cada uno con letra cursiva, así como las iniciales de ambos y el símbolo de infinito.

― Creo que a Pucca le gustara ― comento Santa mientras le tendía una cajita mediana para que ahí guardara ambas cosas y esperando que Garu no se ofendiera por el atrevimiento, pero es que grabarle solamente la fecha de la boda le habia parecido algo demasiado insípido y sin chiste. No culpaba a Garu, pues el pobre apenas si sabía cómo ser romántico sin que le diera un ataque de taquicardia en el intento. Así que decidió ayudarlo un poco en ese aspecto, dejándolo llevarse todo el crédito.

Garu suspiro, y asintió dándole la razón. A él le parecía algo demasiado cursi e innecesario, pues el simple hecho de llevar las argollas significaba que ambos se pertenecían el uno al otro. Ese era el propósito, ¿no?
Pero Santa estaba en lo correcto, a Pucca definitivamente le encantaría el detalle y estaría muy feliz. Así que, ¿Qué más daba? Además, no le cobraría extra por tales adiciones. Lo que era un punto bastante bueno.
Tomando ambas cosas, las metió bien acomodaditas dentro de la caja para que no se estropearan y tras dar una leve reverencia como agradecimiento se retiró del local.

― Jo, Jo, Jo, crecen tan rápido ― murmuro Santa, mirando con ternura por donde Garu se habia ido.

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Abyo ingreso al Goh Rong, encontrándose con los chefs corriendo de aquí para allá con ollas de comida, arreglos florales, platos, cubiertos, entre otras cosas. Entraban y salían de la cocina sin parar, tirando órdenes a diestra y siniestra al pobre de Dada quien tenía prohibidísimo entrar y meter mano en la comida, pues no fuera a ser que el muy torpe arruinara el plato principal con algún tropezón o descuido. No iban a permitir que nada ni nadie arruinara el día más feliz de su querida sobrina.

― Wow ― exclamo el moreno, al ver como habían preparado el restaurante convirtiéndolo en un verdadero salón de fiestas. Habia globos y listones blancos por doquier, así como arreglos florales en cada esquina. Las mesas habían sido reacomodadas para que hubiera espacio en el centro para el baile, y habia una al fondo más larga que seguramente era para los novios. Cada mesa tenía un bonito jarrón con flores en el centro, y los manteles habían sido sustituidos de rojos a blancos, y las sillas también habían sido tapizadas del mismo color para darle un aspecto más elegante.
En los escalones una alfombra blanca caía desde arriba, y el barandal estaba cubierto de flores y de listones color pastel. ¡Incluso habia una estatua de hielo de Pucca y Garu!
Definitivamente, los chefs no habían escatimado en hacer de ese día el mejor para Pucca.

― Oh, ¡Abyo! ¿Qué tal? No te habia visto. Dime, ¿Qué te parece todo? ― pregunto Linguini, acercándose a él con algunas gotas de sudor en su frente debido a tanto ajetreo.

― Es… perfecto. De verdad, todo se ve genial. Han hecho un gran trabajo ― alabo sinceramente Abyo. Después frunció el ceño al darse cuenta de una cosa ― Oigan, si ustedes están aquí… ¿Quién está arreglando el lugar donde será la ceremonia?

― ¡Oh, despreocúpate! De eso se está encargando Destiny con ayuda de los muñequitos de jengibre ― respondió Dumpling saliendo de la cocina acompañado de Ho ― ¡Esas criaturitas son bastante buenas para estas cosas!

― Aunque son algo pretenciosos. Seguro que después de esto querrán que les preparemos todo un banquete en su honor ― agrego Ho.

― Por cierto, ¿qué eso que traes ahí Abyo? ¿Es tu traje de padrino? ― pregunto Linguini, mirando curioso el forro negro que el chico cargaba sobre su hombro.

― ¿Qué? Oh, ¿esto? ― dijo el moreno señalando con la cabeza el forro ― Nah, solo es el vestido de Pucca. Ching esta mañana me pidió que lo recogiera…

― ¡¿El vestido de Pucca?! ― lo interrumpieron al unísono los chefs, mirándolo con los ojos brillosos y el rostro iluminado.

― S-sí, eso dije… ― tartamudeo Abyo abrumado por la repentina efusividad de los tres hombres.

― ¡A verlo!

― ¡Quiero verlo!

― ¡Yo también quiero!

― S-seguro ― apenas si contesto el moreno cuando ya le habían arrebatado el forro de las manos.

Los tres chefs sonrientes lo extendieron sobre una de las mesas, y bajaron el zíper ansiosos por ver el hermoso vestido digno de una princesa que su bella sobrina portaría esa día tan especial.
Sin embargo, sus sonrisas se congelaron tan pronto como aparecieron, pues definitivamente NO esperaban encontrarse con lo que sus ojos veían en ese momento…

― Abyo… ― dijeron los tres chefs con voz de ultratumba, mando escalofríos a la espalda del artista marcial.

― ¿Q-que sucede? ― cuestiono temeroso al sentir el aura maligna que los rodeaba. Trago saliva, presintiendo el peligro inminente.

― ¡ESTE NO ES UN VESTIDO DE NOVIA!

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Tenías que ser Abyo! XD

Holaaaa! Lamento la demora. Pero aquí está por fin el capítulo tres de esta historia. Sé que las cosas están yendo un poco lentas y que este está algo corto, pero así es la vida xD

Por cierto, hay algo que quiero aclarar en cuanto a este capítulo. Ustedes saben que yo soy muy sincera en cuanto mis fuentes de inspiración. La verdad este rollo con el vestido y del idiota que se equivoca de número no me lo invente yo. Ya lo habia leído hace bastante tiempo en un fic de otro fandom, algo diferente por supuesto. Me divirtió demasiado y se me quedo bastante fresco en la memoria, sobretodo esa situación en particular. Obviamente no hice copy & page ni nada por el estilo, solamente tome ese predicamento cambiándole y agregándole cosas de mi gusto y de mi cosecha para que quede a la personalidad de nuestro artista marcial. Aunque lo que sucede es igual, que el chico se equivoca de número, la forma en que se desenvuelve todo es muy distinta. Pero solo quería comentarles eso ;)

Probablemente se pregunten que nacionalidad es Gido, pues no lo se :v quise hacerlo una combinación de varias nacionalidades. Quería un personaje particular y exótico, pues ahí lo tienen xd

Y bueno, ya sabemos que es lo que planea Tobe para echar a perder todo y arruinar el honor de Garu. ¿Lograra su objetivo? ¿Los chefs cocinaran a Abyo para servirlo en la comida? Eso lo veremos en el siguiente capítulo :v

Hora de contestar reviews!

Rose: Hola querida! Espero que estés bien c:
jeje, no te preocupes. Ching prácticamente soy yo en todas las bodas. Mis amigos dicen que no quieren ni imaginar el día que yo me case porque los volveré locos xD Y sobre lo de Garu, pues el es hombre, y además es tsundere. Por supuesto que no entenderá lo que las bodas significan para nosotras :'V
Sii… yo no conozco a ningún hombre que se haga manicura/pedicura pero sé que si existen xdxd ese primo tuyo, dile que no sea Garu y que invite a su 'amiga' a salir :3
Me alegro que te haya gustado este segundo capítulo, espero que este tercero igual sea de tu agrado. Muchas gracias por leer y dejar tu review querida, besos! *u*

Fantasmita: Hola! De hecho gracias a ti me di cuenta. Muchas gracias por decirme querida c:

Gaby Whitlock: Hola querida n_n haha, es bueno saber que Ching te estresa. Eso quiere decir que estoy haciendo un buen trabajo muahaha :v
Muchas gracias por leer y por dejar tu review, besos!

Eso ha sido todo por hoy. Cuídense, ¡y nos leemos después!