Hola hermosuras, lamento la tardanza con el capitulo pero ya saben, yo siempre me lío con todo. Así que este capitulo salió gracias a que me quedé sin WiFi un rato, que me despejé viéndome Major Crimes y los OST de Sekaiichi Hatsukoi.

Espero que les guste, nos vemos, espero que pronto. :)


Novio

La idea de romance era muy diferente dependiendo a quien se le preguntase, en el caso de Danny, prefería lo convencional, nada exagerado. Pero claro, sus preferencias no eran del tipo de cosas que su idiota Alpha considerase al momento de hacerle una proposición de aquel calibre. Sí, hicieron todo al revés, pero lo cierto era que en su caso, quizás el orden en que las cosas se dieron era el correcto, es decir, jamás existiría algo normal si se trataba de Steve McGarrett. Y así fue como terminaron metidos en esa situación, una de tantas que ya les resultaba familiar, salvo el agravante de los coches patrulla en grata formación.

Pero, ¿cómo empezó aquello? Como de costumbre con un caso, robo de identidades que escaló a un tipo armado y peligroso muy inestable. El caso llegó a ellos tras recibir una llamada del Gobernador, y allí estaban verificando datos e interrogando sospechosos, lo último estaba desquiciando a Danny, con sus ya cuatro meses de embarazo, las hormonas por las nubes, toda una manada neurótica por su seguridad encabezada por su Alpha y un sospechoso que se negaba a colaborar estaba pensando darle buen uso al drenaje de la salita de interrogatorios. Steve le había dejado participar por milagro y Danny debía admitir que extrañó mucho interactuar con los sospechosos, aunque el embarazo ya comenzaba de evidenciarse, la ropa ligera de maternidad le estaba dando todavía un lapso más para pasar desapercibido.

–Así que dices que no le conoces, pero todas las huellas de nuestro amigo están por toda tu casa ¿alguna idea de cómo llegaron allí?– decía Danny frustrado, el idiota de Steve simplemente sonreía desde una esquina dejando que su Omega hiciera el trabajo, sus ojos se habían perdido en la ligera curva de su vientre que a veces dejaba ver su vestimenta.

Demás estaba decir que adoraba el cuerpo de Danny, era hermoso verlo con el vientre creciente a causa de la nueva vida que se formaba, las cosas habían cambiado mucho para ellos, y en secreto Steve tenía miedo de que todo eso se le fuese arrebatado, siempre que creía que tenía una familia algo pasaba y se quedaba solo. Así pasó cuando Doris desapareció, aunque el término correcto era "abandonó", después su familia se quebró, ya no vio a su hermana y pronto él se fue a otro sitio, se enlistó y lo poco que tenía lo entregó al ejército, creyó estar feliz pero veía como sus amigos morían, cuando ya pensaba en el retiro sucedió lo de su padre y su vida se puso de cabeza, otra vez estaba solo, al retirarse creyó que Catherine era la persona indicada, pero entonces ella iba y venía, no existía nada en concreto, ella tampoco estaba para él y de pronto apareció la oportunidad de 5-0 y conoció al pequeño gato rubio que ahora le daría un hijo, Danny lo llamó desde el primer momento, desde el momento en que se apuntaron con un arma en la cochera de su padre algo se encendió y no pudo dejarlo ir, lo necesitaba en su equipo.

Después llegaron Kono y Chin, ellos complementaron el equipo y de pronto estaban siendo una familia, las personas fueron creciendo a su alrededor, Kamekona, Malía, Jerry y Adam también se integraron a ellos. Pero para él, conservar a Danny era la prioridad, cuidarlo, amarlo, dar lo mejor de sí para que nunca se plantease dejarlo. Jamás sintió sentimientos tan fuertes por alguien hasta que apareció Danny Williams.

El Omega estaba hecho para él, lo sabía muy bien, aunque sus personalidades eran opuestas siempre se estaban buscando, apoyando, dejando que el otro les ofreciera cobijo cuando lo necesitaban. Amor, no existía otra palabra para ellos, era el Amor infinito de hallar a la persona enviada para pasar el resto de su vida contigo.

–Ya que quieres mantener esa versión– Danny sonrió superior –Por fin sabrás para qué tenemos un drenaje bajo tus pies. Oye Animal, ¿quieres divertirte?– la voz del rubio logró sacarlo de sus pensamientos y se dispuso a usar sus tácticas del ejército.

–Con gusto– la sonrisa más que confiada de McGarrett hizo temblar al sospechoso. Danny se enfiló a la puerta para dejarlos solos.

–Avísame cuando termines– el rubio se despidió y fue el momento en que el sospechoso comenzó a hablar. Danny sonrió feliz de la confesión aunque de pronto se sintió un poco frustrado porque al paso en que las personas confesaban jamás darían buen uso a ese drenaje.

Kono y Chin fueron por el sospechoso dando tiempo al rubio para comerse un enorme chocolate que guardaba en su oficina, único lugar libre de McGarrett hasta el momento. Estaba de pie leyendo en las pantallas del centro de mando la información que tenían del sospechoso cuando una mano se coló sobre su vientre y el cuerpo de Steve se pegó a él con ganas. De pronto sintió los labios de su pareja besar su cuello, era tonto admitirlo pero le encantaba cuando lo tomaba de esa forma, era dulce y cariñoso.

–¿Sigues con los antojos?– murmuró el Alpha en su oreja.

–Todo el tiempo, hace un momento se me ha figurado el aroma de los camarones especiales de Kamekona, de solo pensar en ellos me dio un hambre terrible.

–¿Quieres que te pida un combo?– dijo Steve sin dejar de acariciar el vientre de Danny, ellos eran su posesión más preciada, su pareja y su hijo.

–¿Podrías? No quiero ser un insensato pero no sabes lo mucho que me está torturando.

–Danny, tu siempre eres un insensato.

–Te discutiría si no hubiese terminado embarazado de ti, eso sí que me hace tener algo mal.

–Eres un gato– dijo Steve y dejó un beso en sus mejillas, había aprendido a controlarse cuando estaban en la oficina. Además en un caso la prioridad era el trabajo. Pero nada libraría a Danny al llegar a casa.

Desde aquella discusión sobre ser o no ser novios, Steve dio muchas vueltas sobre cómo declararse a Danny, pero nada parecía bueno, así que con la ayuda de su hermana, sus cuñadas y cuñado planeó algo para lo que necesitaba un caso como este, sabía qué haría. Todos estaban enterados del plan, el mismo Duke parecía emocionado con la idea pero, ¿quién lo culparía? Conoce a Steve desde pequeño y ver como ese idiota ha encontrado al amor de su vida y por fin desea establecerse con alguien es todo un acontecimiento para celebrar. Aunque también entendía la posición de Danny, querer una declaración formal de Steve McGarrett le aseguraría que estaba uniéndose al hombre correcto.

Básicamente todo el cuerpo de policía estaba enterado y dispuesto a participar en la declaración de amor de Steve hacia Danny, sería todo un evento, las palabras de Steve prometiendo a Danny que lloraría por días no eran una simple promesa, él le haría sentir el hombre más amado del mundo, aunque claro, muy a su manera.

Los camarones llegaron a las oficinas de 5-0 junto a un Jerry con nueva información sobre el caso, el rubio se puso cómodo en una silla que Steve acercó para él y a medida que comía escuchaba lo que ellos decían y soltaba sus típicas frases llenas de sarcasmo.

–Tengo al sospechoso en el Hotel Hilton, parece que se ha comprado un pasaje hacia Colorado válido para las siete de la noche– decía Jerry y ambos escuchaban, entonces Danny dejó su comida y se aferró a su asiento cerrando los ojos con fuerza, ahogando un mareo.

–¡Danny!– gritaron Jerry y Steve pero el rubio los frenó con un gesto de la mano, ya, le había pasado.

–Estoy bien, aún tengo mareos, Malía dice que es muy probable que siga así por el resto del embarazo.

–Pero has entrado al segundo trimestre, ya deberían desaparecer– comentó Jerry y una mirada acusatoria por parte de Danny señaló a Steve como culpable de aquello. Su conspiranoico amigo se echó a reír –Vaya McGarrett, hasta eso hacen tus genes.

Steve se limitó a sonreír orgulloso antes de que Danny le tirase un bolígrafo a la cabeza.

Kamekona también sabía del plan, claro que sí, él prestaría el helicóptero para la ocasión. Pero nadie se esperaba que aquel fuese el día indicado, pero se las tuvieron que arreglar, resolver el crimen y de paso hacer la declaración más extraña y cursi del mundo, patrocinada por el hombre más rudo de todo Hawaii.

Danny se quedó en oficina, como ya era costumbre, cuando los demás fueron por el criminal. Steve le dijo que si necesitaban su ayuda le llamarían, que estuviese pendiente del teléfono y Danny no pudo más que sentirse emocionado, se volvía a sentir útil, capaz de poder taclear a un sospechoso y salir ileso. Claro que no lo haría por su bebé, esa vida valía cada pequeño sacrificio que hizo para asegurarse de que nada interfiera su buena salud y excelente desarrollo. Él estaba seguro de querer estar con Steve para el resto de su vida, aunque siempre le estaba gritando que sería el culpable de su muerte, tenía clara certeza de que Steve le protegería con su vida. Tal y como lo ha hecho hasta ahora.

Amar a un troglodita como Steve McGarrett era todo un reto, pero no amarlo era el peor error de su vida. No le bastaría la vida entera para intentar explicar cuán fuertes eran sus sentimientos hacia el Alpha, la persona destinada a su vida. Así que no pondría en riesgo al fruto de ese amor, su bebé era prioridad, por eso estaba dejando de amargarse con la idea de no participar en los casos o estar perdiendo la cintura o el aumento de peso o quizás su constante necesidad de ir al baño a cada momento o los malestares físicos que implicaba llevar en su interior al hijo de un Alpha tan molesto como Steve. Todo estaba valiendo la pena.

Steve le llamó, diciendo que le necesitaba en el aire, Kamekona les prestaría el helicóptero, el caso se había complicado y necesitaban seguirlos por los cielos. Aquello parecía ser mucho más que solo serio, así que tomó su arma, un chaleco que apenas le entró por la barriga y se encaminó hacia donde el helicóptero esperaba. La voz de Steve fue tan alarmante que Danny ya se estaba haciendo ideas y esperaba que nada malo sucediera.

Al llegar se halló con Kamekona al lado de Steve que apuraba a Danny para subirse al helicóptero, casi corrió a ellos pero el peso del vientre le impidió ir más rápido.

–Te necesito como copiloto, Chin y Kono van por tierra– dijo Steve y Danny asintió subiendo y colocándose en posición, Steve hizo lo mismo y pronto volaron en dirección a la ciudad. Steve buscaba hacer que Danny se distrajese tanto que no notaría que justo estaban volando para el Hilton, donde los coches patrulla se alinearon y colocaron sobre sus techos letras que formaban una pregunta sencilla. Esa era la sorpresa de McGarrett.

Pero Danny es listo y supo que algo extraño sucedía pues estaban yendo al lugar donde harían el arresto antes, vio a un gran número de policías con sus coches alineados con cosas que no entendía al principio, la idea de un S.O.S. vino a su cabeza, entonces la descartó, ¿quién haría una cosa así a mitad de la ciudad? Entonces se acercaron lo suficiente y el mensaje fue develado.

"Danny ¿Quieres ser mi novio?"

El mensaje era claro, muy al estilo de McGarrett. El rubio veía a todos desde abajo gritar cosas que lo invitaban a aceptar, él no tenía dudas pero estaba en shock por aquello, se esperaba una notificación por e-mail con esa pregunta, pero no un despliegue policial para hacer esa declaración, la policía, sus amigos e incluso el Gobernador estaban allí abajo expectantes a su respuesta. Danny tragó grueso intentando no llorar, podía culpar a las hormonas, pero sería una excusa estúpida. Él quería llorar de felicidad, de amor.

–Danny– fue el turno de Steve para hablar –Prometí que sería algo especial… pero lo más importante es que no lo estoy haciendo simplemente porque serás el padre de mi bebé, me darás un hijo y eso me vuelve un hombre inmensamente feliz. Lo hago porque te amo, aunque me grites, aunque peleemos y posiblemente desees mi cabeza de trofeo, desde que te vi no pude apartarte de mí, no soportaría la idea de que un día despierte y no estés más a mi lado. Yo te he amado desde que te conozco, sé que puedo confiar en ti, que puedo entregarme por completo en tus manos y ofrecer algo que nunca más di a nadie, mi corazón. Por eso Danny Williams, porque te amo, por favor, concédeme el ser mi novio. A cambio te prometo que jamás te haré daño, cada día de mi existencia será destinado a hacerte feliz, si tan solo aceptas mi propuesta…

En tierra todos parecían conmovidos por aquella proposición, Steve se había olvidado apagar el radio cuando inició a hablar, lo habían usado para saber a qué distancia se hallaban y arreglar todo. Claro el falsificador estaba tirado en un charco de sangre y Max procesaría su cadáver después, pero todo se paró para aquella proposición legendaria, y el discurso del Alpha fue escuchado por sus compañeros, la policía, el equipo de Max y todo el que estuviera cerca de la radio del coche de Duke. Incluso Adam que prácticamente corrió para no perderse el asunto estaba emocionado hasta los huesos. Steve se daría con una silla en la cabeza después cuando notase lo idiota que fue al dejar que lo que creía una confesión intima fuese escuchada por medio centenar de personas.

Danny respiró profundamente, cerró los ojos y decidió que no lo torturaría con largas a su respuesta, además, estaba por soltarse a llorar como una quinceañera. Se mordió los labios nervioso y habló por fin –Steven, eres el hombre más idiota que he conocido en mi vida… y me hiciste volar por media ciudad para darme esto, moviste a la policía y a nuestros amigos y… Sí, sí que quiero ser tu novio– Danny aceptó y Steve por poco y suelta el mando para festejar de no ser por la cara de terror del rubio. –Retiro mi respuesta si haces que nos estrellemos– amenazó Danny todo volvió a la normalidad, así eran ellos.

Steve se apuró a aterrizar y entonces se comió a besos a su rubio, Danny estaba conmovido y sí, tal y como el Alpha prometió aquella vez que hablaron sobre el asunto, Danny lloró de emoción, cada vez que recordaba ese momento un escalofrío recorría su cuerpo y varias lágrimas aparecían. Por suerte Jerry logró hacer un par de fotos del momento, las entregó al rubio y Danny las puso en el álbum familiar que hacía para el bebé, así sabría que a pesar de que Steve era una diana con piernas, su amor era puro, fuerte y honesto. Después de eso, solo quedaba hablar de otro tema, el compromiso aunque…

–Mi madre está emocionada que por fin te declarases– decía Danny una mañana de camino al trabajo. –Toda mi familia cree que no debo viajar con cuatro meses de embarazo y para cuando ambos podamos tomarnos unas semanas juntos estaremos jubilados… Ellos decidieron que vendrán a Hawaii.

–Cuando nazca el bebé, claro– dijo Steve sin inmutarse por la noticia.

–No cariño, en dos días, mis padres, mi hermano Matt y mis dos hermanas junto a su familia llegan en dos días para conocerte. ¿Querías compromisos? Primero sobrevive a todos los Williams– El auto frenó de golpe, Steve tenía cara de circunstancia y fijó sus ojos asustados en su novio.

–¿Estás de broma Danny?– casi gritó Steve.

–No, tus suegros vienen, y te aseguro que papá querrá saber cómo me hiciste a este bebé y a él le gustaría una explicación.

–Estoy muerto.

–Estaré viudo en dos días– rió Danny.