Discleimer: Todos los personajes de Sailor Moon pertenecen a la maravillosa Naoko Takeuchi. La historia es completamente mía.
MOON PRIDE
Capitulo 3
La Propuesta.
"Ella no esta" había dicho una varonil y aterciopelada voz de tras de la chica rubia, quien giro rápidamente para ver quien era el que había hablado. Serena vio a un hombre muy atractivo, alto, delgado y atlético, vestido con un traje negro hecho a medida, el cual hacia resaltar su cuerpo, ella apenas y podía parpadear de la impresión, sentía su corazón latir a mil por hora y al tiempo detenerse.
-La Señora Meiô no esta, ¿quien eres? y ¿para que? la buscas- dijo el hombre de forma seca y directa, mientras la miraba de arriba abajo, evaluándola.
-Yo… yo soy Serena Mitsuki, Señor. Y tengo que entregarle un sobre a la Señorita Meiô.- dijo ella temblando de nervios bajo la intensa mirada azul de aquel hombre.
-¿Quien te envía?-pregunto el caballero dando un paso hacia ella.
-Ni…Nicolás, el es el mensajero pero…
-Nicolás…-dijo interrumpiéndola- es raro que no venga el personalmente, ¿tienes el paquete?- dijo dando otro paso hacia ella.
-Si, aquí lo tengo- respondió ella alejando un poco de su pecho el sobre amarillo.
-Bien, puedes entregármelo- pidió el estirando el brazo para recibir el paquete.
Serena movió el cuerpo hacia un lado, como protegiendo el paquete mientras negaba con la cabeza.
-Lo siento señor, pero no se quien es usted, además Nicolás me dijo que yo entregue esto a la Señorita Meiô.- dijo Serena levantado la barbilla intentando mostrar determinación
El hombre la vio, a Serena le pareció ver un indicio de sonrisa en sus labios, unos hermosos y perfectos labios.
- Su actitud me agrada Señorita Mitsuki, la Señora Meiô es mi asistente personal, y yo e estado esperando a que llegue ese paquete.- Dijo el mientras colocaba una mano en el bolsillo de su pantalón.
-Yo… yo lo siento señor, usted debe der ser el Señor Chiba, algo me dijo Nicolás de usted.- dijo Serena acercándose a el para entregarle el paquete.
El pelinegro dio un paso más y tomo el paquete de las manos de la rubia, cuando se encontró con unos ojos celestes, inmediatamente noto que la chica retiraba la mirada y daba un paso hacia atrás, haciendo que un mechón de cabello rubio callera sobre su rostro.
-Tu eres la chica de la cafetería- dijo Darien reconociéndola, desde que había escuchado su voz el había sentido que la conocía de algún lugar.
Serena abrió los ojos con sorpresa, abrió y cerro la boca y después frunció ligeramente sus cejas rubias.
-Usted es el caballero del desastre- dijo ella mirándolo de arriba abajo, notando que su traje esta impecable, y lo miro a la cara ligeramente confundida.
-Siempre tengo otro traje aquí en la oficina- dijo el leyéndole el pensamiento y encogiendo los hombros, quitándole importancia a lo dicho, como si fuera lo más normal del mundo tener un traje hecho a medida de respaldo.
-Yo lamento el incidente, no era mi intención arruinarle la ropa- comento Serena realmente muy apenada.
-Para la próxima mejor vea por donde camina Señorita Mitsuki, yo me comunicare con Nicolás por el paquete.-dijo el pelinegro despidiéndola.
Serena lo miro unos segundos más y dando media vuelta rumbo al elevador para salir de ahí, apretó el botón que llamaba al elevador y cuando las puertas se disponían a abrir.
-Señorita Mitsuki!- Darien la llamo, al verla alejarse una idea le vino a la mente, ella era perfecta, solo había que hablar y arreglar unos puntos, ella era lo que necesitaba en ese momento. – ¿Podemos hablar un momento?- pregunto Darien.
Ella giro un poco, lo miro con un poco de curiosidad.
-No veo de que podamos hablar usted y yo Señor Chiba- Respondió la rubia siendo sincera.
-Podría sorprenderse de todo lo que podríamos hablar, pero antes que nada podría responderme a una pregunta-dijo él, y al ver que ella asentía continuó- ¿sigue usted trabajando en esa cafetería?
-No, el dueño me pidió que no volviera después del desastre de esta tarde- dijo ella evitando su mirada, en ese momento se sentía llena de vergüenza.
-Ya veo, ¿quizás yo pueda ayudarla?- dijo el mirándola fijamente.
-No tiene porque, ya hizo mucho con dejar dinero, yo encontrare la forma de salir de esta, no…- ella se callo al ver la mano de el levantándose, en un gesto que le pedía que parara de hablar.
-Se perfectamente que no tengo ninguna obligación en ayudarla, pero puedo hacerlo, por favor Señorita hablemos un momento- pidió el indicándole que pasara a su oficina.
Serena no sabia si aceptar o no, pero la verdad era que en esos momentos no tenia muchas opciones y el dinero que el había dejado no le tardaría para siempre, suspiro y asintiendo con la cabeza, paso frente a él e ingreso a la amplia oficina.
Los ventanales que cubrían tres de las paredes, los pisos negros y pulidos, un gran escritorio de madera oscura y cristal de estilo minimalista ocupaba el centro del lugar.
Serena podía ver una hermosa vista desde ese lugar, las luces de la ciudad se extendían, y si miraba hacia arriba encontraba a la luna en su fase creciente tratando de iluminar todo aquello que podía, la luna su "guardiana", como siempre la había llamado.
Frente al escritorio semicircular se encontraban dos sillas minimalistas de tapicería negra y detrás del escritorio había un sillón ergonómico de piel color negro. Serena tomo asiento en uno de los pequeños sillones, mirando al pelinegro tomar asiento al otro lado del escritorio.
-¿Y de que vamos a hablar usted y yo?-Pregunto Serena, empezando a ponerse nerviosa bajo la intensa mirada azul de aquel hombre. Porque hasta ese momento se había dado cuenta de los ojos azul zafiro de aquel hombre.
-Primero, creo que deberíamos tutearnos, dime Darien y si estas de acuerdo yo podría decirte Serena- Pidió el con una suave sonrisa. Serena solo movió la cabeza afirmativamente.-Serena, como puedo ver que te encuentras en una situación difícil y que necesitas un trabajo…
-¿Cómo sabe que estoy pasando un mal momento?-pregunto ella, dudando una vez más de estar ahí.
-Escuche cuando le rogabas al tipo de la cafetería, bueno donde le decías de forma muy desesperada que necesitabas el empleo- dijo el. Vio como ella se sonrojaba y eso le conmovió un poco, era perfecta, pensó- Serena, lo que quiero proponerte es algo que te ayudaría a salir a delante y de paso me ayudarías a mi.
-¿Es un trabajo?¿Que clase de trabajo?, porque la verdad yo no tengo mucha experiencia-dijo ella con un brillo de esperanza en sus ojos celestes.
-No es exactamente un trabajo, pero necesito a una persona sincera, honesta, leal, crees tener esas características.-dijo Darien, omitiendo ingenua, bonita y muy sexi, capaz de que si decía esas cosas ella salía corriendo.
-Bueno, si, creo que si.-Respondió ella con un tono que le hacia ver a Darien una falta de autoestima.
-Serena, lo que busco es una esposa.-dijo el finalmente.
-Una…esposa…-repitió Serena sin comprender de que hablaba- ¿cómo puedo yo ayudarle a tener una esposa?¿que no puede conseguirse una usted solo?-dijo ella enojándose a cada segundo más, ¿que creía que era?.
-No, Serena, no quiero que me ayudes a conseguir esposa, quiero que tú seas mi esposa.-Dijo el tranquilamente, y observándola atentamente.
-¡Qué!, ¿esta usted loco?-exclamo Serena levantándose- yo su esposa, ¿cómo? si no lo conozco- dijo alejándose del escritorio- ¡No! Definitivamente no.-termino ella mirándolo de frente.
-Tranquilízate Serena, ve esto desde una perspectiva laboral, en la cual solo te piden un año de labores y tendrás una remuneración, que nunca antes has visto-dijo Darien mientras señalaba una silla y la invitaba a sentarse de nuevo.
-Pero casarse no es un trabajo- Dijo Serena luchando con sus ideas románticas sobre el matrimonio.
-Para algunos lo es- dijo el encogiéndose de hombros quitándole importancia.- Esto tendría que ser un trabajo en equipo, porque la realidad es que nunca me plante casarme hasta ahora.
-¿Entonces porque quiere casarse?-Pregunto ella.
-Porque mucha gente quiere lo que hay detrás del apellido Chiba y jamás permitiré que eso termine en las manos equivocadas-Respondió el- ¿me entiendes?
-Usted habla de dinero, usted quiere una esposa "falsa", de bolsillo.-dijo ella
-Si Serena, estoy hablando de mucho dinero y más, y por lo de la esposa quiero a alguien que sepa exactamente hasta donde estoy dispuesto a dar, no hablo de amor, pero creo que podemos ser amigos y tu podrías dejar de preocuparte por conseguir un empleo.-dijo el.
-No puedo aceptar algo como eso-dijo ella, era imposible, como fingir ser esposa de alguien que apenas conoces y que no amas.
-Piénsalo Serena, que mas puedes perder haciendo de mi esposa por doce meses y que puedes ganar- la vio alejarse- Piénsalo y regresa mañana.
Darien se sentó cuando vio a la chica rubia salir de su oficina, frunció el seño, tenia que encontrar alguna forma de convencerla de aceptar ser su esposa, pero era refrescante encontrar a una mujer que no aceptara a la primera esa propuesta.
Tomo el teléfono y tras marcar dijo:
-Neprithe, necesito a la brevedad posible un expediente sobre Serena Mitsuki.- colgó después de despedirse. Saber mas de ella le ayudaría a encontrar la forma de casarse y finalmente cumplir con la petición de su abuelo.
Serena entraba a una pequeña habitación de un motel, dejando su mochila sobre una mesa y la bolsa de plástico que contenía algunas piezas de fruta, yogur y cereal, que había comprado en el camino, saco de su mochila la única ropa limpia que tenia, y decidió tomar un merecido baño, ya estaba cansada de limpiarse en un lava-manos.
Después de ducharse, Serena se secaba su cabellera con una vieja toalla y mientras cepillaba sus rubios y largos cabellos miraba la luna creciente a través de la ventana, toco con sus dedos el dije que colgaba de su cuello y en silencio le pedía a su guardiana, la luna, que la guiara para tomar la decisión correcta.
¿Como podría casarse sin amar?, desde que tenia unos siete años soñaba con encontrar a un hombre que la amase y al cual amar con todo el corazón, aun recordaba la noche en que a escondidas había visto a mama Ikuko y a Kenji bailar en la terraza bajo la luz de la luna y rodeados de velas, jamás olvidaría sus miradas llenas de amor y donde no había nadie más que ellos, a partir de ese entonces ella soñaba con sentir y tener algo así.
Pero también tenia que ser realista tenia veintisiete años, estudios básicos y cero experiencia, era torpe y mala con los números, no seria nada fácil salir adelante. Si aceptaba quizás podría asegurarse un lugar decente donde vivir, lo demás seria ganancia.
El sol iluminaba el cielo mientras Serena salía de la decima cafetería con resultado negativo, desde que se había levantado y optado por guardar en un rincón de su mente la propuesta de Darien y decido buscar trabajo, había pasado toda la mañana de cafetería en cafetería sin resultados, su última oportunidad era ir a la agencia.
Después de caminar por una hora finalmente llego a la puerta de cristal que en letras verdes decía: "Makoto Services", empujo la puerta y se acerco al viejo mostrador donde se encontraba una chica muy alta y algo corpulenta, de cabellera de un tono chocolate oscuro.
-Hola Lita, ¿tendrás algo para mi?- saludo la rubia.
-Serena!, porque no viniste hace una hora! Me llego un trabajo perfecto para ti, pero como no tengo como contactarte tuve que dárselo a otra de mis chicas- dijo la morena mirándola con unos ojos verdes llenos de disculpa.
-No te preocupes Lita, será en otra ocasión.- dijo Serena con una sonrisa que no le llegaba a los ojos.
-Espero que pronto encuentres algo bueno Serena, eres una buena chica y por favor en cuanto tengas algo con que pueda localizarte, avísame- dijo Lita en un tono muy sincero de preocupación y afecto.
-Claro, nos vemos pronto- dijo Serena saliendo del lugar.
Sus pasos la guiaron hasta la explanada de entrada de la torre de Cristal, Serena veía como las luces del atardecer comenzaban a reflejarse en su superficie y después de tanto esforzarse por ocultarlo en su mente, solo un pensamiento llenaba su cabeza de forma clara y fuerte: Darien.
Quiero agradecer a todos ustedes por tomarse el tiempo de leer esta historia.
Deseo de todo corazón que este capitulo les haya gustado.
Muchas gracias por los follows , los alerts y los reviews :D
Nos vemos el próximo Domingo. Me han dicho que una publicación a la semana es muy poco y quizás tengan razón pero no puedo prometer más por ahora, lo siento.
Me encantaría leer sus reviews.
Besos Lunares.
