Sus labios fueron directo a la frente del chico, no quería forzar las cosas aunque en esos momentos todo estuviera a su favor, no lo quería así… Le miró un momento y sonrió, revolvió sus cabellos y salió de la habitación llevándose consigo los platos, se fue directo a la cocina encontrando al gato comiendo unos pedazos de sandía que había conseguido del refrigerador.
-¡Mocoso Tanuma! Bien, ya que llegaste abre esta jalea por mí.
-Sí…
-¿Cómo sigue el enclenque? –Madara se llevó una cucharada de jalea a la boca -¿Se terminó su miso?
-Está dormido, comió bien pero aún le dio algo de tos.
-Eso le pasa por ir detrás de mí.
-Querías comerte unos yokais.
-¡Ellos se comieron mis dulces!
Tanuma lavaba los platos acompañado por Madara, estaba tranquilo pues con la presencia del gato se podría asegurar que ningún yokai vendría a molestarlos, sin embargo el hecho de que Natsume se sintiera mal era algo preocupante pues eso lo hacía presa fácil de cualquier espíritu, quería apresurarse para poder regresar con él.
-No te preocupes por él- Madara interrumpió sus pensamientos –Suele ser siempre así, no tienes que alarmarte.
-A veces me gustaría que no se sintiera como una carga.
-Los humanos son muy curiosos en ese aspecto… ¡oh un trozo de fresa!
-¿Por qué dices eso?
-No quieren causar problemas y al final de cuentas acarrean más cuando tratan de evitarlos.
-Supongo que es inevitable…- Tanuma se quedó en silencio un momento, inquieto por lo que había escuchado se animó a preguntar -P-Ponta…
-¿Qué?
-¿Natsume piensa irse?
El gato fingió no haber escuchado nada, casi siempre hacía eso cuando algo le molestaba y prefería no hablar pero la mirada de Tanuma sobre él lo incomodaba, suspiró sacando la pata del frasco lamiéndose.
-No, si hace eso ustedes se preocuparían por él y eso es lo que menos quiere…los humanos son muy dependientes de las relaciones, a veces son molestos.
-A ti te agrada…
-Sólo estoy con él por conveniencia, cuando obtenga lo que quiero me marcharé. Así ya no tendré que estar cuidándolo.
Madara terminó su jalea y bajó de la mesa, se estiró y caminó hasta la puerta, le dijo a Tanuma que se daría una vuelta por el patio y luego regresaría para comerse el trozo de gelatina que estaba arriba del jamón dentro del refrigerador, Tanuma asintió y al terminar de lavar los trastes se encaminó a su cuarto, al entrar observó que Natsume se había destapado así que se arrodilló para volverlo a cubrir, cuando quiso meter una de sus manos por dentro de la manta, su mano fue atrapada por la otra…
-Tanuma…
-¿Estás despierto?
-No puedo dormir…- Natsume hablaba pausado pues le costaba trabajo -Siento mucho calor.
-Si lo sé pero no debes destaparte, iré por otra manta… -Tanuma quiso incorporarse pero no pudo, algo le detenía.
-No, así estoy bien…
-Pero…
-No me dejes sólo…
La mirada cristalina de Natsume era extraña, como si se estuviera aguantando las ganas de llorar pero ¿por qué?, Tanuma entrelazó su mano con la del otro para otorgarle tranquilidad, asintió diciendo que no se iría a ningún lado, aún en su debilidad Natsume preguntó por su Sensei recibiendo como respuesta un: "fue a asegurar la casa", el castaño suspiró y dijo entre balbuceos que seguramente se iría un rato a beber sake, que siempre lo hacía y después llegaría dando gritos de borracho, volvió a toser incorporándose para poder dejar fluir el aire pues si permanecía acostado era más difícil, Tanuma le daba pequeños golpes para ayudarlo.
-Creo que te prepararé un té…
-E-Espera…
Natsume seguía tosiendo y no pudo detener al otro chico para que no se fuera, la casa era muy oscura y a veces el cuarto de Tanuma le quedaba grande que se sentía solo e inquieto, le recordaba a esas veces que permanecía con otros de sus familiares y algunos lo dejaban a su suerte cuando se enfermaba, Touko-san era muy diferente y aunque estuviera en la cocina siempre subía a verlo, sin querer hacerlo se había acostumbrado un poco a esas atenciones y con Tanuma ahora haciéndose cargo de él, la dependencia efímera hacia el otro cuando él enfermaba se acrecentaba.
Por su parte Tanuma ocultaba torpemente lo bien que se sentía estar cuidando de ese chico a quien tanto quería, no era que le agradara que se resfriara sino que le gustaba estar del otro lado de la línea, la mayor parte de las veces Natsume siempre lo cuidaba o lo protegía, fuera un yokai o de sí mismo siempre estaba a su lado y ahora él tenía un pequeña oportunidad de devolverle todo eso. El ruido de pasos en el corredor lo distrajo un momento y girando la vista observó al castaño cubierto con la manta que entraba a la cocina.
-Natsume, ¿qué haces de pie? Deberías estar descansando.
-Quiero ayudar… - susurró
-Oh… Eh, bueno...
-Déjame servir el té.
Natsume se acercó a la mesa tomando la tetera y se preparó para servir el té, sus manos aún temblorosas y la visión borrosa provocada por el aumento de su temperatura le impedían hacerlo bien y estaba regando el líquido fuera del vaso, trató de hacerlo mejor pero aún estaba convaleciente y Tanuma viendo esto se colocó a un lado de él.
-Espera, te ayudo.
Sus manos se posaron encima de las del castaño y despacio lo guio para que pudiera servir el té, Natsume con el corazón acelerado no se atrevía a hablar y el otro estaba tratando de no sacar a relucir esas ganas que tenía de darle un beso, ambos reteniendo sus impulsos y al final el té quedó servido. Juntos regresaron a la habitación y se sentaron uno al lado del otro.
-Está muy tranquila la noche ¿verdad?
-Sí…- Natsume bebió un poco- Espero que Sensei no tarde mucho.
-¿En serio llega ebrio?
-Le gusta beber sake, a veces llega y grita… o se pone a cantar, me cuesta trabajo lidiar con él cuando está así.
-Un gato bebiendo sake… Que curiosa imagen.
Ninguno de los dos sabía que más decir, ambos deberían estar dormidos en esos momentos pero no, ahí estaban sentados sin decirse nada con el vaso de té entibiando sus manos, generalmente platicaban mucho, a veces de los dolores de cabeza de Tanuma, de las ocurrencias de Nishimura o las veces en que Taki salía corriendo a asfixiar a Neko-sensei con un fuerte abrazo, ahora era diferente, se sentían extraños y quizás lo mejor era quedarse así.
Natsume volvió a recargar su cabeza ahora en el hombro de Tanuma, consciente y sonrojado se quedó ahí en espera de la respuesta del otro, pensando que quizás no haría nada optó por quitar su cabeza pero de nuevo la mano del chico de cabellos negros comenzó a acariciarle de una forma paternal que agradaba y le hacía sentir una inusual paz dentro de su pecho acongojado por el pasado, Tanuma disfrutaba de esa cercanía pero se controlaba, por supuesto que deseaba decirle pero era mejor así, todo a su tiempo y después vería si en realidad estaban hechos para permanecer juntos. Hubo un instante en que un miedo se apoderó del chico de ojos negros, el miedo a pensar que pudiera caber la posibilidad de que Natsume quisiera irse aunque Madara le dijo que no sería así, la realidad era que la idea le preocupaba y mucho.
-Natsume…
-¿Sí?
-¿Alguna vez has pensado en irte?
-…
-…
-…
-…
-…Hace mucho lo pensé.
-Ya veo.
-Pero ahora creo que no podría dejar este lugar. Hay cosas en este pueblo que me gustan y personas que quiero proteger.
-¿Los Fujiwara?
-Sí…
Natsume que permanecía con la cabeza agachada disfrutando de las caricias del otro observó como la mano del otro estaba cerrada en un puño como si estuviera reteniendo algo dentro de ella, Natsume tímidamente movió su mano apoyándose en dos dedos y "caminando" tocó con esos mismos dedos el puño contrario, Tanuma bajó la mirada y dejó que Natsume colocara su mano encima de la de él.
-Pero no sólo a ellos quiero proteger.
-¿Y tú?
-¿Yo?
-¿Dejarías que…alguien te protegiera?
Natsume respiró despacio en un intento de calmar su pulso, se acercó aún más sin deshacer su posición y sonrió asintiendo levemente con la cabeza, Tanuma dejó de acariciarlo para bajar su brazo y abrazarlo respetuosamente y reclinar su cabeza en la del castaño, ahora sus manos se encontraban entrelazadas sintiendo mutua calidez y embriagados de la esencia del otro terminaron por relajarse.
Madara llegó pasada la medianoche, se había dado una escapada para beber algo sin abusar pues cuando salió de la casa del chico pudo ver varios yokais vigilando los alrededores y después de ahuyentarlos se dio una vuelta asegurando el perímetro, cuando entró de nuevo en la casa, su estómago ya no tenía espacio para los trozos de sandía así que decidió irse a dormir, cuando abrió la puerta su semblante de sueño cambió a uno de molestia, Tanuma se hallaba dormido con Natsume a su lado y con las manos aún entrelazadas, Madara bufó y se subió buscando un lugar donde pudiera echarse, al final se quedó entre el hueco que formaban ambos cuerpos, antes de cerrar los ojos miró de nuevo a los dos chicos y sus ojos cambiaron a los de su forma de zorro, los ojos verdes miraban atentos al de cabellos negros.
-Será mejor que te vuelvas fuerte, mocoso.
