Hola chicos!! Disculpen el enorme retraso, no tengo muchas excusas que dar para zafar de los posibles Cruciatus, Avadas y tomatazos (aunque serían poco dignos viniendo de magos tan buenos como ustedes¿cierto? ;p). De hecho, sólo pued decir a mi favor que anduve muy metida en las tareas y pruebas del cole, con los Exámenes Cuatrimestrales no di a basto, y sinceramente no había podido darme mi tiempo para pensar las continuaciones a mis preciadas historias.

Para aquellos que no sepan, acabo de subir el segundo capítulo de Dulces Enigmas que está modificado, completamente distinto al anterior y allí mismo explico mis por qués. En fin, disfruten de éste capi q espero les guste. A mi si, aunque no sabría decirles mucho porque, particularmente me gusta la última escena. A leer!!


Fortaleza Mortal

Capítulo 3: "El ataque"

Entró al Gran Comedor totalmente agotado, después de haber entrenado con la snitch dorada él sólo, como algo totalmente adicional y para despejar los problemas, como solía hacer desde que hubieran ingresado a su séptimo año en Hogwarts, el Colegio de Magia y Hechicería. Ya por inercia, e instantáneamente, volteó la vista hacia la mesa de Gryffindor, donde divisó rápidamente a sus mejores amigos.

Hermione y Ron estaban enfrascados en una charla que de lejos, le pareció incómoda para ambos, y extraña a la vez. No podía dejar pasar el hecho de que ambos charlaran bien, sin peleas de por medio, y que el semblante de la chica se tornara preocupado, mientras que Ronald no podía disimular su sorpresa.

Entonces fue cuando Harry se dijo a sí mismo, "algo no anda bien".


- Te lo digo en serio, Ron. No parecía ser el mismo.

- Pero es imposible, Herm. ¿Malfoy amable? Y... lo siento, pero debo decirlo¿hablando con una...? bueno...

- Dilo, Ron. Yo tampoco lo creo, un sangre pura como Malfoy hablando con una impura como yo.

- Yo no quise...- intentó justificarse el pelirrojo, mientras se sonrojaba.

- Olvídalo. Bien¿qué dices entonces¿Le pasará algo malo? Es decir, no me malinterpretes, pero lo he estado observando los últimos días, y no parece estar muy contento. Por el contrario, la Casa de Slytherin parece reacia a acercársele siquiera.

- No lo sé, Herm. Y tampoco es que me importe realmente. Es Malfoy. Él no se preocuparía si fuera tú.- masculló Ron mientras se servía patatas.

- Probablemente.- admitió la castaña.- Aún así, pienso que quizá Harry quiera saberlo.- dijo tomando su vaso de jugo de calabaza que Ron acababa de llenar.

- No lo creo... tal vez...- pero sus réplicas terminaron cuando divisó la figura de su mejor amigo, y no pudo evitar atragantarse con su comida.

- ¿Qué querría saber yo?- dijo Harry sentándose a la mesa.

- Pues...- dudó Hermione, mientras le daba pequeñas palmaditas en la espalda a su pelirrojo amigo para calmar la tos.- No lo sé... me pasó algo extraño el día de hoy.

- ¿Extraño¿Y qué puede ser tan extraño? Ron, ya deja de toser¿quieres?

- No lo regañes, Harry. No puede evitarlo.- le reprochó ella.- Hablé con Malfoy.

- ¿Disculpa?- arqueó una ceja, incrédulo.

- Lo que oíste. Pero fue una charla civilizada.

- Herm...- quiso decir Ron.

- Cállate. Malfoy y yo charlamos como nunca lo habíamos hecho, Harry. Definitivamente ese chico no está bien.

- No, claro que no. ¿Charlar contigo? Y tú tampoco. ¿Por qué charlar con Malfoy cuando nos tienes a nosotros?- fingió ofensa el moreno.

- Ay, Harry. Sabes muy bien que no tengo inconvenientes en hablar con ustedes. Y no lo hubiera hecho de no ser por Crookshans.

- ¿Crookshans?

- Ajá… Él me llevó hasta Malfoy.

- ¿Qué hizo qué? No te creo.

- Pues no lo hagas si no quieres. Pero Malfoy y yo charlamos como si nada. Me habló como si fuera de par a par. ¿Lo entiendes, Harry? Malfoy está cambiando, puedo sentirlo.- pronosticó Hermione.

- ¿Ahora eres vidente? No puedo creerlo, Herm. El año pasado te la pasaste diciéndome que...

- Lo sé, lo sé. Y me equivoqué pero me disculpé también, Harry. ¿Puedes olvidarlo ya? Esto es diferente.

- No, no lo es. Malfoy es Malfoy. Él no va a cambiar. Será menos malo que el resto tal vez, quizá haya aprendido la lección, pero no deja de ser un Slytherin y eso no van a cambiarlo. Ni tú, ni Voldemort, ni Crookshans, ni siquiera yo.

- Piénsalo, Harry. Sé que Malfoy no es un santo, pero probablemente haya cambiado en algo. Pienso que deberías averiguarlo.

- Pues no voy a hacerlo.- dijo Harry alzando su copa a los labios. Hermione le lanzó una mirada insistente y desafiante, invitándolo a decir algo más.- No. ¡No! No. No me mires así, no lo haré.- pero ella seguía mirándolo, mientras que Ronald evitaba escucharlos, y se había acercado a la charla sobre Quidditch que mantenían Seamus, Dean y Neville. Hermione lo seguía mirando. Y Harry sólo pudo mascullar por lo bajo.

- Demonios.


Apresuró el paso hasta poder darle alcance, podía verlo desde aquí, pero si no lo detenía ahora, él ya no podría seguirlo. No le convenía internarse en las mazmorras.

- ¡Malfoy!

Al rubio le pareció que lo estaban llamando, pero aún así siguió caminando.

- ¡Malfoy espera!

Se paró en seco. No podía ser. Ese no era...

- Malfoy¿estás sordo o qué?

Si, si era.

- ¿Potter?- preguntó dudoso, dándose la vuelta y enfrentando al moreno.- ¿Qué haces aquí?

- Quiero hablar contigo.- soltó Harry aparentando una seguridad que no tenía. No podía creerse así mismo¿cómo demonios se había dejado convencer por Hermione para que hablara con Malfoy? Y ahora¿qué iba a decirle?

- ¿Sobre qué?- Draco alzó una ceja, incrédulo. Se cruzó de brazos, pensando que eso tardaría un rato. ¿Qué demonios hacía Potter camino a las mazmorras¿No debería estar en el refugio de los leones, en su Sala Común? Además, allí, en las mazmorras podrían colgarlo. ¡Y a él¿Cómo explicaría el hecho de estar hablando con Potter como si nada cuando acababan de volver a confiar en él sus propios compañeros?

Y allí estaba, la pregunta del millón. Harry comenzó a removerse incómodo. ¿Qué le diría ahora? Para colmo era tan malo para mentir como para improvisar.

- Yo... bueno...

- Apúrate, Potter. Tengo cosas que hacer.- le instó Draco, y era verdad. Debía hablar con Severus lo antes posible, para confirmar los últimos hechos que Blaise y los demás le habían comentado, algo que lo había dejado completamente nervioso frente a la perspectiva de que realmente ocurrieran.

- No me apures, Malfoy.

- Lo hago, y más te vale que comiences a hablar en 10... 9...- Draco miró su reloj simulando que empezaba una cuenta atrás.

- Malfoy, no seas estúpido.- se desesperó Harry.

- 8... 7... 6...

- Malfoy... Está bien, pero no me presiones.

- 5... 4... 3...

- ¡Malfoy!

- 2... 1...

Los cimientos de Hogwarts comenzaron a temblar.

- ¿Qué fue eso¿Qué hiciste?- ambos se habían tambaleado, y Harry tuvo que sostenerse de la pared para no caer al suelo.

- ¿Yo? No he hecho nada, tú me viste.- contestó con voz estrangulada el rubio, mientras se apoyaba él también contra la pared contraria.

- Yo no vi nada.- mintió Harry, a decir verdad no le había prestado demasiada atención a Malfoy, estaba preocupado por inventar una excusa o cómo decirle lo que quería saber.

- Pues yo no he sido.- se defendió el rubio mirándolo nervioso.

- Más te...- pero la amenaza de Harry quedó allí. Otra vez había temblado todo.- ¿Qué demonios fue eso?- preguntó al aire más que para Malfoy o él.

- Creo saber qué fue.- murmuró el rubio, con aire algo ausente.- Pero no estoy seguro.

- ¿De qué hablas?- inquirió Harry.

- Sshhh... cierra la boca, Potter. Será mejor que busques a tus amigos, ellos corren peligro.- dijo misteriosamente el Slytherin, y antes de que Harry pudiera agregar nada más, desapareció corriendo por una esquina perdiéndose en el interior de las mazmorras.

Harry maldijo por lo bajo, pero aún así hizo caso a las palabras de Malfoy. Se incorporó algo inseguro aún, y corrió a las afueras de los terrenos de Hogwarts.


- Diablos.- masculló empezando a sentir el peso en sus piernas.

No estaba acostumbrado a correr tanto. Lanzó un improperio cuando trastabilló con una pequeña rama, pero aún así consiguió mantenerse en pie. Si se permitía a sí mismo caer, acabaría en las manos equivocadas. Y eso no le convenía a él.

Draco corrió con más fuerzas, o eso intentó, avanzando como mejor le era posible. Esquivó otro rayo de luz roja, y se tiró tras un montículo de tierra, tras bajar la colina. Vio pasar corriendo a su atacante, y entonces él le saltó encima. Con el poco valor que sentía en el momento florecer en su interior, se lanzó tras el Mortífago, y levantando en alto su varita pronunció un hechizo fuerte y claro.

- ¡Desmaius!- el hechizo le dio de lleno en la espalda, y el hombre de rostro demacrado cayó al suelo rocoso con un estrépito crudo, lanzando un último gemido lastímero.

Draco sonrió, no había sido tan difícil. Pero no tuvo mucho tiempo para pensar. Un rayo azul pasó volando unos centímetros por sobre su cabeza, e instintivamente se agachó para evitar el siguiente. Miró hacia atrás alarmado, y descubrió que se acercaban con rapidez otros tres hombres encapuchados.

Con el corazón latiéndole a mil, el rubio dejo que sus piernas lo arrastraran por el terreno lodoso. A los pocos pasos volvió a trastabillar y no pudo evitar caer sentado entre las malezas del Bosque Prohibido, a punto de haberse golpeado la cabeza con un grueso tronco. Con la urgencia del momento, gritándole que siguiera, como pudo se alzó sobre sus pies y continúo corriendo.

Un rayo de luz verde voló nuevamente hacia él y astilló el tronco de un árbol cercano. ¡Y lo podría haber derribado completamente! Otro hechizo voló hacia él, y oyó el seco y último gorgojeo de una desafortunada ave antes de verla caer a sus pies. ¡Demonios!

Allí estaba la cabaña, podía verla, sólo debía llegar hasta ella y pasarla de largo. Ya casi lo conseguía. Faltaba poco. ¡Oh, diablos!

Un Mortífago apareció por delante de él, aproximándose por la ladera opuesta, venía armado con su varita, y eso a Malfoy no le convenía. Si ese Mortífago lo alcanzaba, estaría perdido. Giró en un veloz movimiento hacia su derecha, empezando a bajar la colina. Corrió a lo que sus piernas le daban, se agachó justo a tiempo de esquivar los rayos de ambos Mortífagos, (el que lo perseguía por detrás y el que estaba por darle alcance), y afortunadamente para él, ambos se atacaron mutuamente, dejándose fuera de combate. Pero los demás que venían por detrás... esos seguían siendo un problema.

Logró llegar a la cabaña, dobló en su esquina, y cambió de rumbo a uno derecho hacia el lago. Oyó acertadamente como un rayo daba de lleno a una de las ventanas, haciéndola estallar en mil pedazos. Seguramente otros objetos dentro de la pequeña casita se habrían hecho añicos también.

Aún así, eso no le importó. Debía escapar lo más rápido posible. Llegar al castillo si podía, tenía que resguardarse. ¡Ahora!

Volteó una vez más para verificar que esos tipos enmascarados aún no estuvieran lo suficientemente cerca para dañarlo, y tras hacerlo, volteó la vista hacia el lago.

Tenía la extraña, fea y desconcertante sensación, de que Él estaría allí. Lo sentía, y esa presión en el pecho... le preocupaba. Rogaba con todas sus fuerzas que Él no estuviera ahí.

Siguió corriendo, perseguido por una horda de asesinos en potencia, y con el corazón en la boca.

Y fue entonces cuando lo vio. Efectivamente allí estaba, donde no tenía que estar.


Harry descansaba plácidamente recostado sobre el tronco de un gran árbol, aquel en el que él y sus amigos solían pasar sus tardes libres o haciendo tareas. El Haya.

Estaba algo preocupado. Un mal presentimiento se albergó en su estómago, haciéndole tener un repentino malestar. ¿Qué habría querido decir aquel puñetero Slytherin? Y para colmo no había tenido las agallas suficientes para hablarle cuando debió hacerlo. Y todo por culpa de Hermione, ya hablaría con ella.

Agitadas, las aguas del lago se movían en un vaivén hipnotizante, que lo hacían adormecer de a poco. El cielo nublado comenzaba a oscurecer con el paso del tiempo. Hacían varios minutos que se encontraba allí, sentado, esperando. ¿Qué esperaba? Realmente no lo sabía, pero tampoco estaba muy seguro de querer averiguarlo.

En ese mismo instante él tendría que estar en la aburrida clase de Binns, en Historia de la Magia pero, como Hermione lo había hecho ir a hablar con Malfoy, el tiempo se le había pasado y por más que hubiera querido hubiera llegado tarde. De modo que Ronald y su amiga castaña debían estar sumergidos en el somnoliento mundo de las Revueltas de Goblins y Duendes Revolucionarios, mientras él descansaba allí. Al menos todo eso había tenido algo de bueno¿no?

En eso estaba, entre cavilaciones y pensamientos, cuando le pareció oír que alguien gritaba su nombre y alzó la vista. Sorprendido ante la escena, se puso en pie.

- ¡Potter¡Potter¡Despierta¡Sal de ahí!- era Malfoy, que venía corriendo ladera abajo, pasando la cabaña de su amigo el semi-gigante Hagrid y se dirigía directo a él a toda velocidad.

- ¿Malfoy?- atinó a decir Harry, desorientado.

- ¡Apúrate, Potter¡Muévete¡AHORA!- Malfoy le hacía señas desesperadas y nerviosas con las manos, instándole a levantarse de su lugar. Y sin saber por qué, Harry así lo hizo. Se giró hacia él, estaba a punto de replicar algo, pero las palabras terminaron ahogadas en su garganta.

- ¿Qué demon...?

- ¡Hazte a un lado¡Abajo!- Malfoy llegó hasta él, y en un movimiento rápido aún sin detenerse del todo, lo tomó fuertemente por la cintura y lo arrastró consigo hacia atrás, haciéndolo caer de espaldas. Antes de dar contra el suelo, durante su caída, Harry pudo divisar desconcertado como un rayo rojo veloz y fugaz, rozaba su nariz y daba de lleno contra un árbol lejos en la distancia.

Harry sólo logró entender que Malfoy acababa de tirarlos al suelo, y que el golpe casi le hizo perder la respiración. Aspiró una enorme bocanada de aire con dificultad, mientras abría los ojos totalmente sorprendido. Su pecho comenzó a oprimirse de a poco por la presión. El brazo de Malfoy seguía alrededor de su cintura, y no parecía muy dispuesto a moverse en los próximos segundos.

Draco alzó la vista, oculta antes su cabeza a un costado del cuerpo de Harry.

- Potter... ¡Potter!- Harry lo escuchó desorientado, creía no poder enfocar del todo bien.- Potter mírame¡mírame!- Draco lo tomó por el mentón, obligándolo a sostenerle la mirada.- ¿Estás bien?- su voz, a pesar de sonar algo temblorosa y nerviosa, histérica como un leve chillido, mostraba preocupación.

- Lo estoy.- aseguró Harry aún shockeado. Aún no entendía nada.


Bueno, aquí está. Díganme si debo seguirlo o me retiro de mi carrera como escritora improvisada. Jaja! Así que déjenme muchos reviews!!

Nos leemos.

yop... marcia.