- Hermione, tiene 10 años, es un año menor - respondió con su típica sonrisa y un deje de orgullo.

No cualquiera recibe la carta a los 10 años.

- Ohh...

De imprevisto apareció un elfo domestico junto a ellos, con la misma túnica de Winne e igual arreglada que la de ella.

- Señores amos, el almuerzo estará en unos minutos - anunció de forma respetuosa.

- Gracias por avisar Peevet. Puedes retirarte - dijo el padre de la niña.

El elfo desapareció.

- ¿Que les parece si vamos al comedor? - propuso Jean de forma amistosa.

Narcissa asintió con una sonrisa y le dio un nada disimulado codazo en las costillas a su esposo.

Lucius luego de tal dolor en su costado, no tuvo más opción que asentir con una sonrisa forzada. Y a lo que ninguno de los presentes pudo reprimir una pequeña y breve risita.

- Bien, acompáñenos adentro, Lucius, Narcissa - pidió Wendell entrando en compañía de su esposa.

- Ustedes también - le dijo la mujer castaña a los dos niños que aún permanecían fuera, esperando que les dijeran algo y no se olvidaran de ellos.

Ya luego de que Jean los invitara a pasar al comedor, trataron de alcanzar a los mayores a un paso de caminata rápida por los pasillos de alfombra roja. Draco miro a Hermione y esta le devolvió la mirada para luego sonreirle y que este hiciera lo mismo. Se miraron por un rato hasta que los dueños de la casa-mansión les dijeron en tono amable que se sentaran a los otros dos y a los niños.

Cuando estuvieron todos sentados, comenzó a aparecer la comida hecha por los elfos domésticos, las copas, los servicios, etc.

Wendell luego de hablar por casi toda la comida al igual que Jean, dijo a los niños, o precisamente a Hermione.

- Cariño ¿por qué no le muestras la casa a Draco? deben estar aburridos ¿verdad? - pregunto con el único tono conocido con el que podía hablar. Si, siempre amable con la mayoría.

Hermione miro al niño rubio interrogándolo con su mirada avellana.

Y Draco miró a sus padres esperando la aprobación, recibiendo solo un asentimiento junto con una sonrisa de parte de su madre y de su padre.

- Vamos - dijo y se puso de pié. Espero a que Hermione hiciera lo mismo y cuando estuvieron los dos el uno al lado del otro. Se fueron a sacar la vuelta como también el aburrimiento de ellos. Era agotador no poder decir nada, no eran sus asuntos y no era como si les importara lo que los adultos hablaban.

- ¿No creéis que se ven muy monos juntitos? - pregunto Narcissa sacando una cara de incredulidad y enojo por parte de Wendell y Lucius.

Nadie dijo algo y empezaron a hablar otra vez del tema anterior.

- ¿A donde vamos Hermione? - le pregunto el rubio a la chica.

- A ningún lado en especifico - respondió posicionarse a su costado.

Draco la miró y sonrió. Volvió la mirada al frente y le propuso:

- Vamos a tu habitación debe haber algo divertido en ella ¿verdad?

- Define divertido - dijo la castaña mirándolo de reojo con diversión.

- Tu sabes... algo, con lo que podamos pasar el rato - la miró expectante. Curioso por recibir una respuesta.

- Entonces sígueme - lo tomó de la manga de a túnica y lo guió escaleras arriba.

Al subir, llegaron a un pasillo con una alfombra roja escarlata y con adornos como la araña que colgaba iluminando, cuadros de marcos y lamparas a juego con la araña colgada. De color gris. Las paredes de color blanco nieve y con muchas puertas de color barniz.

Hermione que aún no soltaba al rubio de la manga, lo llevó consigo a la última habitación que tenía la puerta de color gris.

- Es aquí, ven - le dijo y abrió la puerta, dejando ver una gran habitación.

En ella, estaba la cama de Hermione, con un cubre cama purpura de sabanas color gris claro. A cada lado de la cama habían unos muebles blancos de manillas grises. Del lado izquierdo de la habitación, se podía observar un imponente armario igual de blanco que los muebles al lado de la cama. Al costado izquierdo del armario había una puerta del mismo color que el de la principal que debería de dar al baño de la niña. Por el lado Derecho de la habitación un gran, elegante y brillante piano de cola negro ocupaba gran parte de ese lado. Mientras que posado al lado de este un violín también negro con detalles verdes esmeralda.

- Wow... tienes buen gusto - la felicito mientras se quedaba embobado viendo el piano.

- Gracias. Pasa. No creo que quieras que te cierre la puerta en plena cara - le invitó a pasar con una frase burlona.

- ¿Sabes tocar? - pregunto indicando el piano de cola.

- Algo... papá se encarga de enseñarme. Pero definitivamente me llevo más con el violín - respondió acercándose al violín negro. Lo tomó y se giró hacia Draco.

- Este... es mi compañero. No puedo estar sin el - le dijo al rubio sentándose en el banquillo del piano.

- Pues.. yo me llevo más con el piano. Lamentablemente no es un instrumento que se pueda mover con tan solo una mano - dijo mientras se sentaba al lado de la castaña. Mirando hacia el piano.

- ¿Te parece si tocamos? nunca lo he hecho con alguien que no sea mamá o papá - miró al rubio con una sonrisa. A la cuál no se pudo resistir. A pesar de que la hubiera conocido hace unas dos horas.

Sin duda a los ojos de Draco era una chica muy linda. Hasta quizás cuando tuviera más edad superaba todos los límites.

La miró por unos segundos y asintió poniendo sus manos en posición al igual que Hermione con el violín.