N/A: Esta pareja me matará de diabetes lo juro
Las carcajadas surgieron cuando Luciano apuntó al cabello de la protagonista, medio teñido y mal peinado.
Se habían puesto a ver esa película de terror que todos les habían recomendado, y a pesar de toda su fama, lo único que les había causado era risa.
Tenían esa vieja pero conocida manta roja encima de sus piernas entrelazadas, con un bol de palomitas en medio de sus regazos, y Luciano tenía apoyada su cabeza en el hombro de Kuro, tratando de apagar su risa.
-¿Va a un bosque sin linterna ni nada?¿Ni un guía?- Murmuró sobre la tela de su camisa.
-Quizás se guió por Google Maps.- Dijo Kuro, con una media sonrisa.
-O Allen le dio direcciones.- Escuchó una carcajada.
-¿Te imaginas que James sale de entre los árboles ahora?
-¿Con una escopeta y su oso?
-Con una escopeta y su oso.
La risa surgió en sus gargantas, apenas prestando atención a como el asesino de la película perseguía a la chica con un hacha.
Kuro sonrió, viendo como Luciano destapaba su cara con las mejillas rojas de la risa.
-Hey, ¿sabes qué?
-¿Qué?- El pelirrojo cogió unas palomitas del bol, arqueando una ceja con una sonrisa tonta en su rostro.
-Te quiero.
Importaba muy poco que el asesino de la película hubiese matado a la protagonista en la pantalla de la televisión, pues Luciano y Kuro estaban más ocupados en sonreír entre besos dulces con sabor salado.
