Capítulo III
Encuentros… ¿O desencuentros?
"Extraños"
Gurú Clef caminaba de un lado para él otro. Estaba nervioso. Ferio lo observaba ir y venir desde su trono. Del otro lado, Latis y Ráfaga. Llevaban largo rato así, en silencio, sin nada que decir.
-Seguramente algo le pasó. - dijo por fin Ferio, rompiendo el silencio. - Él no suele llegar tarde, y mucho menos a una reunión convocada por ti. - Gurú Clef no lo miró, ni le respondió, ni detuvo su marcha. Tal vez ni siquiera llegó a escucharlo. Estaba demasiado encerrado en sus pensamientos, en sus preocupaciones. Tenía un mal presentimiento. Algo no estaba bien. Y esa sensación que tenía desde la noche anterior.
De repente, la puerta del salón del trono se abrió bruscamente. Los presentes voltearon a ver de quien se trataba. Se sorprendieron a ver a Umi allí parada. Llevaba un vestido blanco sin mangas y largo hasta los pies, con un cinto azul que marcaba su esbelta figura. Calzaba unas sandalias color blancas. Umi entró al salón del trono sin tener el más mínimo respeto y se dirigió al mago supremo sin notar a los presentes. De hecho, ni siquiera notó a Gurú Clef.
-¡¿Podrías explicarme por qué demo…nios.- Umi detuvo su marcha y se quedó sin habla al ver al gran mago. Gurú Clef había cambiado mucho, ya no era el niño de ojos tristes que ella había conocido, era todo un adulto que, por su apariencia, no parecía llegar a los 30 años. ¡Vaya cambio! Aunque lo que nunca cambiaba era su semblante serio y sus ojos tristes.
-¿Umi?- dijo Gurú Clef confundido. Estaba tan sorprendido como los demás de verla allí. ¿Es que había estado tan metido en sus preocupaciones que ni siquiera había podido sentir su presencia en Céfiro? - ¿Qué haces-
-¡Lo siento Gurú Clef!- dijo Ascot, que entró corriendo al salón del trono. Detrás de él llegaron Hikaru y Fuu, quien llevaba de la mano a su pequeña hija. - No pude evitarlo. - Se acercó a la inusualmente inmóvil Umi.- Te advertí que no lo hicieras.- le dijo en voz baja, Ferio se puso de pie. Estaba sorprendido por volver a ver a su princesa. Sorprendido y a la vez maravillado. Fuu estaba más hermosa que nunca. Llevaba unos pantalones babucha en color rosa pálido, muy del estilo de la ropa que solía usar Caldina y una remera blanca ajustada al cuerpo. Latis, por su lado, no pudo despejar sus ojos de la pelirroja, llevaba un vestido blanco, suelto, por encima de las rodillas. Aun así, podía notarse que tenía una hermosa figura.
-¡Déjennos a solas! - dijo Clef, molesto. El mago supremo no había cambiado su carácter. Latis lo conocía bien y por cada palabra que decía, él entendía las otras diez que prefería callar. Así que miró a sus compañeros y les indicó la retirada. Todos salieron sin decir palabra, aunque si con muchas preguntas.
-¿Quieres explicarnos que es lo que está pasando? ¿Por qué hemos sido convocadas? ¿Es que piensas que nuestra vida está a su disposición siempre? - dijo Fuu, ante el silencio de Umi, que seguía muda por la sorpresa de ver la nueva imagen del mago supremo.
-¿Cómo es que estamos aquí Gurú Clef?- continuó Hikaru.
-No lo sé…- dijo el mago con total franqueza. Entonces Umi reaccionó.
-¡¿Cómo que no lo sabes?! ¡Tú eres el mago supremo! ¡Tú lo controlas todo aquí!
-¡Pero no tengo la habilidad de abrir el portal, Umi! Ni siquiera pude sentir su presencia en Céfiro… Créanme, si no hubiera sabido, hubiera mandado a Fyula por ustedes.
-Si tú no nos trajiste, ¿entonces quién?
-La única persona que puede abrir el portal es... el pilar…- Umi y Fuu miraron a Hikaru. Ella se sintió incomodada por sus miradas penetrantes.
-¡Fuiste tú! ¡Tú abriste el portal! ¡Tú nos trajiste hasta aquí!
-Claro que no… Yo, ni siquiera sé cómo… Yo no pude hacerlo.
-Aunque hayas delegado los poderes de pilar a nuestro pueblo, aun conservas gran parte de tus habilidades. Hikaru, tienes poderes y habilidades que ni siquiera imaginas. Seguramente no sabes cómo, pero tú eres la única que pudo haber abierto el portal.
-¡Lo hiciste a propósito, Hikaru! ¿O acaso te olvidas lo que me dijiste anoche? Tú planeaste nuestro "encuentro causal" en la Torre Tokio.
-¡¿Qué tú hiciste qué?!- gritó Fuu molesta.
-Es cierto, Fuu… Sabía que Umi estaría por poco tiempo en Tokio, así que me las arreglé para que tú también estuvieras.
-¡No puede ser! ¿Kuu?
-No lo hubiera logrado sin ella.
-¡Ya se me hacía extraño su insistencia para que viajara! Y más su deseo de que nos encontráramos en su restaurante favorito de la Torre Tokio.
-Si, yo planee el encuentro porque deseaba verlas, pero jamás pensé que esto pasaría… ¡Jamás intenté volver!
-¡Estas mintiendo! Tú querías volver, querías volver porque nunca lo olvidaste, porque nunca pudiste crecer y dejarlo atrás…
-¡Ya basta Umi! Tal vez haya sido yo quien abrió el portal, no lo sé… Pero tú, como Fuu saben muy bien que jamás hubiera podido obligarlas a venir, si ustedes están acá es porque en el fondo lo deseabas… ¡Tú tampoco has podido olvidarlo! ¡Tú deseabas volver! Entonces, la maravillosa vida de la Diva Japonesa no era más que una farsa.
-¡Ya basta!- interrumpió Gurú Clef.- ¿Qué ha pasado con ustedes? Solían ser las mejores amigas…
-Han pasado 10 años Clef, las cosas cambian…
-Bien, entiendo que ustedes no quieran estar aquí, que no quieran luchar… ¿Por qué habrían de arriesgar su vida por un mundo que sólo las recuerda cuando las necesita? Ahora que él portal está abierto, yo puedo regresarlas, si es lo que realmente desean…
-¿De verdad puedes hacer eso?
-Llevar a cabo una teletransportación semejante significa un gran esfuerzo, y necesito hacerlo sólo una vez. Por lo mismo necesito de sus poderes, no podré lograrlo sin su colaboración. De modo que necesito que estén realmente convencidas de que regresar es lo que quieren, necesito que sea el verdadero deseo de sus corazones. Quiero que lo piensen y se pongan de acuerdo.
-¡No tengo nada que pensar Clef! Estoy segura de que quiero regresar. - Fuu y Hikaru guardaron silencio.
-Umi, necesito que las tres estén de acuerdo. - Umi miró a Hikaru y a Fuu.
-¡Vamos! ¿Qué están esperando? Digan que desean volver.
-¡Umi!- gritó Gurú Clef molesto.
-¡No lo puedo creer! - dijo Umi molesta y salió del salón del trono. Gurú Clef suspiró, mientras una gota de sudor caía por su frente.
-Ella nunca va a cambiar.
El mirador de la quinta torre, era el lugar preferido del rey, desde allí podía verse el maravilloso bosque que rodeaba el palacio. De noche, podían divisarse las luces de los pueblos vecinos. Observaba el horizonte el silencio, ante la mirada atenta pero silenciosa de su mejor amigo. Aun no podía creerlo, su princesa, su primer amor, la primera en todo, estaba de regreso. Y de regreso todo ese amor que había sentido por ella. El tiempo y la distancia no habían servido de nada. El tiempo y la distancia no habían borrado nada.
-Ella está más hermosa que nunca. - dijo, rompiendo el silencio.
-Ferio…
-Lo sé, no debería ni pensarlo…
-Tabaris no se lo merece.
-Tabaris es una gran mujer, y me apoyado en muchas… Claro que no se lo merece, pero no puedo evitarlo.
-No la has olvidado.
-¿Cómo hacerlo?
-Ya olvídalo, las cosas no han cambiado. Lo que antes los separaba aun lo sigue haciendo.
-Somos de mundos diferentes, ¿cómo olvidarlo? Sería muy egoísta de mi parte pretender que se quede, pero también sería egoísta irme tras ella.
-Ella terminará regresando después de todo.
-Y terminaremos sufriendo de nuevo.
-Ya no tiene caso, la gente cambia. - dijo Ascot, parafraseando las palabras de mi amiga.- Y Fuu no es la excepción, ella ha rehecho su vida, del mismo modo que tú estás rehaciendo la tuya. Olvídate de ella. Piensa en Tabaris, ella es tu fututo, tú realidad… Fuu es sólo un sueño, imposible.
-Ya pareces el viejo Clef...
-Bien, pero admítelo… Sigue siendo mejor que yo te lo diga a que te lo diga él…
-Es cierto… Él siempre me lo termina haciendo entender a coscorrones. - dijo Ferio, ambos rieron.- Amigo, iré a buscar a Tabaris, necesito recordar porque la elegí a ella para ser la futura reina.- Ascot observó como su amigo se alejaba. Tal vez no había hecho bien al no decirle que Fuu tenía una hija, pero ¿cómo hacerlo? Eso, sin dudas le rompería el corazón. Si, era la mejor manera de que se desilusionara de la loca idea de poder estar junto a ella, pero no era él quien debía decirle. Tarde o temprano él lo sabría.
Umi llegó hasta el claustro de la fuente. Se detuvo a observarla unos segundos, no podía creer que estaba de nuevo allí, que estaba de nuevo después de 10 años. Sintió que alguien se acercaba, pero no volteó a ver porque imaginaba de quien se trataba.
-Creo que tenemos que hablar, Umi.- dijo Hikaru. Umi permaneció dándoles la espalda.
-Yo no tengo nada que decir…
-¡Por favor, Umi! No seas infantil. - Umi volteó molesta, si algo le molestaba era que la llamaran infantil o inmadura.
-¿Infantil yo? ¿Quién es la que se ha quedado estancada en el pasado, la que nunca ha podido superar el "País de Nunca Jamás"? Estamos de nuevo aquí por culpa de tus sueños infantiles. - Hikaru miró a Fuu, esperando que diga algo a su favor. Pero ella guardó silencio. Parecía que compartía lo que Umi pensaba.
-¿Sabes que, Umi? Yo también lo había olvidado, yo también lo había dejado atrás. Había logrado rehacer mi vida, con mucho esfuerzo, pero había logrado despegarme de Céfiro, creí que para siempre. Entonces empecé a tener esos sueños. Céfiro me llamaba, llamaba a su pilar. Un Céfiro devastado, un Céfiro que sufría. Podía sentir su sufrimiento, Umi, aun lo siento. Al principio no les di importancia, creí que eran sólo eso, sueños. Pero luego comenzaron a hacerse cada vez más frecuentes. Entonces me di cuenta, realmente Céfiro me estaba llamando. Aun así, no intenté volver, jamás creí que estaría aquí de nuevo. Pero ahora que lo estoy, sé que mis sueños eran reales. Céfiro me necesita, nos necesita…. Yo no voy a huir, voy a luchar, con o sin ustedes voy a salvar a Céfiro. Y no se trata de ellos… Se trata de mí. Lo hice por mí también, no puedo seguir viviendo así. Hace tiempo que no duermo bien, no me concentro en mis estudios, ni en mis amigos. Sé que los sueños no cesarán, esta es mi misión y Céfiro no dejará que la olvide. Por eso voy a luchar, y cuando todo este bien de nuevo, regresaré a seguir con mi vida.
-Muy buen discurso, princesa… Casi me convences… Hace 10 años, hubiera dado lo que sea por regresar. Lo intentamos de mil maneras, pero no funcionó. ¿Cómo es que has abierto el portal después de 10 años de no utilizar tus poderes? Claro que creo en tus habilidades, Hikaru, pero abriste el portal porque Céfiro así lo quiso. Céfiro nos necesita nuevamente, esa es la razón por la que pudiste traernos. "Un mundo que sólo nos recuerda cuando nos necesita", eso fue lo que Clef dijo. Yo no voy a luchar por un mundo que sólo nos recuerda cuando nos necesita. Regresaré.
-¿Fuu?- preguntó Hikaru, mirando a la rubia. Fuu tomó la mano de su hija.
Céfiro solía serlo todo para mí, junto con ustedes…- Fuu tomó la mano de su hija. - Las cosas han cambiado. Hay una persona que me importa más que nada en el universo, a la que quiero proteger y por la única que no estoy dispuesta a bajar los brazos. Céfiro no es un lugar seguro para una niña de 5 años. Lo único que deseo es que Himeko esté a salvo y tenga una vida normal. Por eso quiero regresar a la Tierra.
-Bien, que no esté de acuerdo con ustedes no quiere decir que no pueda entenderlas.
-¿Qué pasará con tu vida, Hikaru? Tú tiempo seguirá corriendo en la Tierra. - dijo Umi.
No creo noten demasiado mi ausencia. Hace años que no hablo con mis hermanos. Tal vez a mis amigos de la facultad les extrañará no verme y seguramente lamentaré perderme el próximo llamado a finales. Pero todos los días cientos de alumnos desertan para volver a sus casas y eso no significa el fin del mundo. Tardaré un semestre más, pero con certeza me recibiré. Lo demás no importa… Mi vida no es tan interesante como la tuya, Umi… No saldré en todos los medios si desaparezco por un tiempo. - Hikaru dio media vuelta y salió por la puerta Umi y Fuu se miraron.
-Iré a decirle a Clef que ya puede regresarnos.
El hombre de negro observaba el lago, de pie. Sus armas descansan en el verde césped. Era un día tranquilo, demasiado después de haberse acostumbrado a lo ajetreado de los últimos días. Sintió que alguien se acercaba, pero ni siquiera se inmutó. El hombre se paró detrás de él, tenía casi su altura.
-Fue ella, ¿verdad? - preguntó al recién llegado, sin siquiera haberlo visto.
-Sus poderes siguen intactos, jamás pensé que pudiera hacerlo. - Latis volteó y lo miró a los ojos.
-Jamás tuve dudas de que podría hacerlo. Qué poca confianza tienes en tus discípulos.
-Ella estaba en otro mundo, un mundo que no se rige por las voluntades humanas. Ella delegó su poder en nosotros, es increíble que aún le quedara energía para hacerlo. Aun después de que se marchara, su energía seguía protegiéndonos...- Umi llegó al jardín y observó que Gurú Clef estaba algo ocupado. No puedo resistir la tentación de saber que hablaba el mago supremo de Céfiro con su mano derecha. No era frecuente que ellos entablaran conversaciones en medio de un jardín. Se escondió tras unos arbustos que estaban cerca del lugar.
-Pero ella...
-Ha dejado de orar por nosotros. Es lógico que así sea, ha sido demasiado bondadoso de su parte que haya orado tanto tiempo después de partir. Céfiro aun las necesita...
-Hikaru abrió el portal, pero la razón por la que pudo hacerlo fue porque Céfiro así lo quiso.
-Céfiro se lo permitió, no hay dudas, eso explica porque no ha podido hacerlo antes.
-¿Qué les has dicho?
-Que puedo regresarlas.
-Clef, ¿estás seguro?
-No quiero obligarlas a luchar. Ya no quiero verlas sufrir, ni poner en peligro sus vidas.
-Las Guerreras Mágicas serán convocadas cuando todas las alternativas se hayan agotado, cuando no haya más esperanza, es lo que dice la leyenda. Si ellas están aquí es porque nada podemos hacer.
-Haré hasta lo imposible por proteger a Céfiro, sin ellas… Céfiro debe aprender a valorarse por sí mismo.
-¿Y si realmente son la única esperanza?
-Eso no justifica que arriesguen sus vidas por un mundo que sólo las recuerda cuando las necesita. Las enviaré de nuevo si es lo que desean. - Umi salió de detrás de los arbustos con toda la intención de ser vista. Latis le daba la espalda, así que quien la vio fue Gurú Clef. Se quedó paralizado al verla ahí parada. Inmediatamente comenzó a preguntarse que había llegado a escuchar. Al ver la actitud del mago, Latis volteó a ver que observaba.
-¡Umi!- gritó Gurú Clef.- ¡¿No sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?!
-No es mi culpa si el mago supremo y su mano derecha hablan cosas importantes en un jardín de acceso libre. En mi mundo las cuestiones de estado se tratan en lugares privados donde el común de la gente no tiene acceso.
-¿Qué escuchaste? - preguntó Gurú Clef. Latis decidió que era mejor no presenciar la pelea que se avecinaba, así que se alejó del lugar. Pero ni Umi ni Gurú Clef notaron su ausencia.
-No te preocupes, no le diré a Fuu que Hikaru ha estado orando por ustedes, y tampoco le diré a Hikaru que Céfiro está en caída libre desde que ella no lo hace. - Gurú Clef frunció el ceño, el escuchar conversaciones ajenas nunca llevaba a buenas conclusiones. Estaba muy molesto con ella.
-¡No puedo creerlo! ¡Eres muy descortés!
-Ya, Clef, no quiero pelear, sólo quiero volver. Fuu y yo hemos decidido que queremos regresar a la Tierra.
-¿Hikaru?
-La señorita altruista ha decidido que luchará.
-Temía que eso sucedería.
-¿Qué pasará con ella? ¿Podrá regresar después?
No lo sé. La energía del portal se agota, no sé cuánto tiempo más tendrá la energía suficiente para transportarla. - Umi bajó la mirada, como intentando evitar esos penetrantes ojos azules que tanto la habían cautivado en el pasado. Gurú Clef la observó con detenimiento. Estaba preocupada por Hikaru, aunque intentara negar que le importaba. Conocía a la perfección sus gestos, sus miradas, ella seguía siendo igual de transparente. Él podía leerla como un libro abierto, si tan sólo se disponía hacerlo. - No te preocupes, ella estará bien. Hikaru es fuerte y tiene una gran fuerza de voluntad.
-No me preocupo. Ella es grande, y sabe lo que hace. Hace tiempo que Hikaru no forma parte de mi vida. No me importa lo que decida.
-Si, claro… Bien, si volver es lo que quieren… haré la transportación mañana a media noche.
-¿Mañana? ¿Por qué no hoy mismo?
-Tiene que ser mañana. En la Tierra habrá Luna Llena, eso ayuda a la hora de las comunicaciones con otras dimensiones. El necesario que sea mañana para que haya el más mínimos margen de error. Yo mismo me encargaré de que estén a salvo, y podrán ocupar las habitaciones que una vez ocuparon aquí.
-Bien, como digas…- dijo Umi, sin demasiado convencimiento. Dio media vuelta y se retiró. Gurú Clef la observó partir. Estaba preocupado, demasiado. No sabía si estaba haciendo lo correcto, no sabía si iba a arrepentirse de mandarlas de nuevo a casa o si eso podía complicar, o incluso eliminar, el futuro de Céfiro. Lo único que sabía era que no quería verlas luchar más, no quería verlas sufrir más… En especial a ella…
