Título: Razón de vida

Autor: chibineko

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

Disclaimer: Los personajes de esta historia, pertenecientes a la serie "Yu Gi Oh!", son propiedad de su respectivo autor Kazuki Takahashi.

Advertencia: Este es un fic yaoi, lo que quiere decir relación chico-chico; si no es de su agrado este tipo de lectura por favor no sigan

Dedicatoria: Este fic sigue estando dedicado con todo cariño para mi Randa amiga mía. Aquí el tercer capítulo mi Randita, espero que te guste mucho.

Capítulo III: Preparando el terreno

Seto Kaiba estaba en aquellos momentos tratando de avanzar algo del trabajo que tenía pendiente, pero la verdad era que la tarea era imposible y el único motivo por el cual no guardaba la laptop y seguía tecleando palabras sin sentido en aquel nuevo archivo era para aparentar que no escuchaba aquella conversación que en realidad si escuchaba y que si se era sincero se daba exclusivamente para que él la oyese; de lo contrario no habría sido prácticamente secuestrado de su casa y llevado ese domingo a la pequeña guarida del grupito de la carita feliz (léase la casa de los Motou) por sus supuestos amigos (entiéndase por Duke y Yami). Y hablando de esos dos, allí estaban ellos junto al pequeño Yugi Motou (porque si, aún era chaparrito el hombre) hablando entre si de lo más animados sobre los sucesos del día anterior, día en el cual el dichoso grupito casi en pleno y con la adición de Maximillian Pegasus había ido a hacer acto de presencia a la recién descubierta nueva residencia del hasta hace poco perdido Joseph Wheeler y la pequeña que ahora todos sabían era su hija.

Seto escuchó a Yugi suspirar mientras que Duke y Yami continuaban aquella conversación, y al alzar la vista lo vio asintiendo y a punto de decir...

- "Si, esa pequeña es increíble ¡Y tan tierna!."- era notorio que la pequeña pelinegra se había apoderado de los corazones de todos y cada uno de los que la habían conocido con apenas una visita- "Y tan temeraria como su padre ¡Ir persiguiendo una mariposa para que le trajese suerte a Joey hasta acabar en la cornisa!. Menos mal que no le sucedió nada."- Yugi expresó con la misma consternación que había mostrado las cuatro veces anteriores que repitió la anécdota.

Kaiba se preguntaba a esas alturas si no era obvio que había escuchado el motivo de que la niña terminase allí arriba la primera vez, más al igual que las veces anteriores se limitó a no decir nada y continuar tecleando sin sentido en su laptop.

- "Y no cualquier mariposa, una azul de la suerte como las que Joey siempre le consigue para sus exámenes más difíciles."- apuntilló Yami también por quinta vez, agregando con una sonrisa- "Como aquel examen difícil que tuvo en Arte y comunicación Social donde tuvo que dibujar un día en la vida de su papá."

Y Seto no pudo evitar suspirar entre aburrido y maravillado, lo primero por tener que escuchar tantas veces lo mismo y lo segundo por motivos que no deseaba aceptar a su terco corazón y que sin embargo brillaban allí a pesar de que su reencontrado rubio tuviese ya una hija y una vida muy aparte de la que alguna vez soñase.

- "Nah, como le dijo Max a la pequeña, al final la intención le dio suerte a Joey y de paso a nosotros que lo encontramos."- Duke señaló con una gran sonrisa en los labios.

Ante aquello Seto alzó la vista un segundo antes de bajarla de nuevo. Deblin acababa de dar pie para lo que estaba a punto de venir y él no iba a hacer nada por evitarlo, sobre todo si eso evitaba volver a escuchar lo mismo una sexta vez.

- "Si... Pegasus andaba MUY cariñoso con la niña, se notaba su vena paterna a leguas..."- Yugi dijo sonriente mirando a Deblin de manera profunda, aunque el observado no se diese cuenta.

- "Si, a Max le gustan mucho los niños; hasta estoy seguro de que le hubiese gustado quedarse un poco más, lastima que hoy tenía que volver a la isla con la chica a la que tiene que dar capacitación y prácticas."- mencionó el duelista de dados con total naturalidad, sin percatarse de las sonrisas que intercambiaban los dos tricolores, dato que no pasó desapercibido para el CEO sin embargo.

- "Si, si... lo notamos bien."- señaló Yami- "El 'tío Max' estaba a punto de bajarle la luna a la pequeña Darla con unos cuantos cohetes si la niña así lo hubiese querido."

Duke sonrió inconscientemente rememorando eso.

- "Es que Darlita es un sol, una pequeña adorable."- aseguró el pelinegro.

Una sonrisita malvada en los labios de Yami se dio, y otra más bien traviesa en los labios de Yugi.

- "Y apuesto a que a 'Max' y a ti les encantaría tener un par como Darlita."- dijo con toda inocencia Yugi, siguiendo con el tono normal de la conversación.

- "Si bueno, no hemos..."- allí Duke paró de pronto dándose cuenta recién de lo que le estaban diciendo mientras los colores le subían al rostro- "¡Ey, ¿Que demonios crees que estás insinuando enano?!."- Duke entonces estaba bien en guardia por el rumbo de la conversación. Yami solo sonrió divertido.

- "Oh, vamos Duke; bien que es verdad y no lo niegues, mueres por Pegasus. Vamos confiesa de una vez que ustedes dos tienen algo."- el espíritu del milenio exigió divertido ante el profundo sonrojo en las mejillas del otro, que a cada segundo se acentuaba más y más.

- "No... eso no... ¡Dejen de meterse conmigo!."

Pero no lo dejaron tranquilo y Seto meneó la cabeza divertido. La verdad era que él mismo tenía un par de videos de las cámaras de seguridad de Kaiba Corp donde ambos empresarios hacían más que charlar con sus bocas, mientras parecía que se iban a terminar devorando de un momento a otro, pero ese no era asunto suyo y tampoco tenía porque estar confirmándole nada ajeno ni propio a nadie, así que guardó silencio.

En lugar de eso dejó su mente divagar, pensando sin querer en el rubio que al día siguiente estaría en sus oficinas a primera hora de la mañana y en el hecho de que aquel documento en blanco que había iniciado para pasar desapercibido ahora estaba lleno de frases entrecortadas sobre mariposas azules y viajes hechos para buscar la buena suerte y la felicidad, y antes de que nadie se diese cuenta guardó el documento poniéndolo a salvo en alguna carpeta y cerró la laptop enfocándose en tratar de disfrutar entre sus múltiples pensamientos del espectáculo que la vida le brindaba en aquellos instantes.

A la mañana siguiente Seto Kaiba se encontraba sentado tras su escritorio una hora antes de que llegaran siquiera los de limpieza, y es que la noche anterior apenas y había podido dormir pocas horas, y cada minuto de esas horas era plagado de sueños que envolvían unos ojos melados y unos cabellos dorados como el sol pertenecientes a quien no había protagonizado sus noches en años, y de pronto volvía a tomar sin permiso el papel principal en ellos.

Aún con el desconcierto de casi todos sus empleados no le hizo caso a nadie mientras se mantenía mirando en la privacidad de sus oficinas las pantallas secretas de seguridad que tenía allí y le daban acceso a observar todo el edificio cuando quisiese; aunque en esos momentos no podía despegar sus ojos de la pantalla que daba a la entrada de Kaiba Corp, y no fue hasta que vio que su 'practicante' entraba al edificio que se atrevió a soltar el aire que retenía, hizo que todas aquellas pantallas volviesen a sus espacios secretos con apretar un botón y reestableció la comunicación con su oficina avisándole a su secretaria que ya estaba disponible para cualquier eventualidad.

- "Señor Kaiba, el señor Joseph Wheeler acaba de llegar."- escuchó que le informaba la voz de su secretaria un par de minutos después por el mismo intercomunicador.

- "Hágalo pasar a mi oficina."- se escuchó decir a si mismo y no fue hasta que escuchó los golpes en la puerta que se dio cuenta de que no estaba preparado para el momento.

Pero no había marcha atrás se dijo a si mismo tomando una gran bocanada de aire.

- "Adelante."- dijo con voz inalterablemente seria y frente a sus ojos se materializó aquel que había ocupado su corazón por tanto tiempo, y que no estaba seguro para su propia desesperación de que hubiese dejado de hacerlo alguna vez.

- "Kaiba, buenos días."- saludó el otro un tanto tímido mientras se mantenía parado aún al alcance de la puerta, como no sabiendo si quedarse o no.

- "Wheeler."- dijo el otro en devolución del saludo para luego con un ademán invitar a tomar asiento al rubio- "Adelante por favor."- dijo señalando la silla frente a su escritorio.

Joey asintió y avanzó con tranquilidad, por lo que Kaiba se tomó aquellos segundos para admirarlo entre conciente e inconscientemente, repasando con su vista el traje sencillo pero adecuado para una oficina compuesto de pantalón negro de corte y una camisa de manga larga color trigo que era adornada con una sencilla corbata tan negra como el pantalón. Zapatos de vestir también negros y para completar el cabestrillo. Los cabellos largos que vio aquel día viernes pasado nuevamente sujetos en una coleta baja con una liga para pelo negra, un detalle que en este Joey más maduro sin duda se veía increíble a los ojos del CEO.

- "¿Como va el brazo?."- preguntó el ojiazul cuando el rubio se hallaba ya sentado.

- "Mejor, gracias."- dijo el otro siendo tomado un poco por sorpresa- "El doctor dijo que en dos o tres semanas me quita esto, no fue tan grave."- aseguró el rubio viéndose un tanto incómodo, luego carraspeó y miró al castaño serio- "Oye Kaiba, yo... la verdad quisiera agradecerte la oportunidad..."- comenzó lo que parecía ser un discurso un tanto o tal vez bastante pensado, pero con un nuevo movimiento de la mano del castaño el discurso fue parado.

- "No digas tonterías Wheeler, como dije desde un inicio si te dieron la oportunidad de hacer tus prácticas aquí entonces fue por algo, y la verdad luego de dar un vistazo a tus notas y rendimiento este fin de semana estoy más que satisfecho."- Kaiba entonces esbozó una mueca muy parecida a una sonrisa y las palabras abandonaron sus labios sin poder evitarlo- "Al parecer perro pusiste de tu parte para aprender trucos nuevos."

Si, definitivamente a los dos segundos el castaño se arrepentía profundamente, sabiendo que tal vez con ello estaba provocando al rubio al punto de que este tomase sus cosas y se fuese del lugar.

Pero las sorpresas no terminaban, y así como antes una vez más el ojimiel sorprendió al CEO al esbozar una sonrisa divertida y suspirar como recordando.

- "Si, en realidad aprendí muchos 'trucos nuevos' en estos últimos años; digamos que... tuve buenas razones para tener que hacerlo si o si."

Sintiéndose un tanto estúpido y torpe aunque no lo demostrase en absoluto, Kaiba solo asintió dando por zanjado el tema.

- "Bien Wheeler, creo que lo mejor será empezar a explicarte lo que harás aquí; por supuesto como estudiante de Administración de Empresas estás preparándote para poder llevar las riendas de tu propia empresa algún día, por lo que irás rotando por cada sector que maneja a Kaiba Corp desde lo más elemental hasta llegar a la cabeza, en otras palabras a mi."- el CEO miró al rubio unos segundos antes de preguntar- "Por lo general doy un pequeño recorrido al practicante antes de dejarlo en el primer puesto de prácticas. ¿Crees poder hacerlo ahora o tal vez luego...?."

Joey miró a Kaiba entre divertido y agradecido por la actitud, y mostrando una vez más que aquel orgullo y altanería desmedida de antaño eran cosa del pasado replicó con absoluta calma.

- "Me lastime un brazo, no las piernas; usted dirige señor Kaiba."- terminó con una sonrisa tranquila.

Kaiba asintió y se paró de detrás de su escritorio con dirección a la salida, siendo seguido por el rubio, empezando así ese primer día con un recorrido completo por el lugar tal como lo había señalado el castaño y por supuesto con él presidente mismo como guía. Trataron de varios temas durante el recorrido, todos concernientes a la empresa desde el sueldo que recibiría por las prácticas hasta el más mínimo detalle.

Si alguno de los empleados estaba sorprendido ante aquel detalle teniendo en cuenta que por lo general designaba a alguien más para que se hiciese aquel trabajo, se abstuvieron muy bien de hacer comentarios.

Era casi la hora del almuerzo para cuando Seto terminó con el recorrido.

- "Y so es básicamente todo, te quedas aquí a cargo del señor Matsumoto quien puedo decir es de los mejores en su área."- el aludido miró a Kaiba un tanto sorprendido pero agradeció las palabras con un gesto antes de volver a meterse de lleno en los datos de la pantalla de su computadora.

- "Gracias Kaiba, en verdad daré mi mejor esfuerzo, no habrán problemas de mi parte."- aseguró el rubio más que listo a aprender y colaborar en todo.

- "Bueno, una última cosa antes de irme. Tus prácticas son de un total de cuatro días a la semana ¿Ya elegiste tu día libre?."- Wheeler asintió.

- "Si, tomé los viernes como día de descanso, ya se lo había informado a la señorita de Recursos Humanos en la mañana cuando me recibió esperando que le entregase los papeles que faltaban."

Kaiba volvió a asentir sopesando todo, guardando dichos pensamientos para si mismo.

- "Perfecto, en ese caso... Señor Matsumoto, Señor Wheeler."- y con un asentimiento los dejo.

Joey entonces tomó una gran bocanada de aire y se volteó dispuesto a aprender todo lo que pudiese, tratando de alejar esa sensación de hormigueo que lo había acompañado durante toda la mañana.

- "Mucho gusto, Joseph Wheeler."- se presentó ante la persona que tenía delante.

- "El gusto es mío señor Wheeler, venga y aprovechemos los minutos que nos quedan hasta el almuerzo. Seguro y hacemos algo útil."- recibió el otro de manera amable y de alguna manera Joey supo que le iba a ir más que bien durante su estancia en Kaiba Corp.

Por su parte Seto, ya instalado en su oficina no podía quitarse de la cabeza cada segundo pasado con Joey... él en verdad había cambiado bastante, se le veía mucho más tranquilo y maduro, un poco más alto y delgado... y había tomado libres los viernes, la mayoría tomaba los miércoles para no sentir tan pesada la semana.

- "Tres día seguidos a la semana sin verlo."- dijo de improviso a la nada, y luego se reprochó su propia actitud recordándose a si mismo una vez más que el tiempo había pasado y que ya nada era lo mismo, que Joseph Wheeler tenía una familia y esa familia sin duda no lo incluía a él.

- "Cinco años no pasan en vano."- susurró volviéndole a hablar a la nada.

Pero aún así, aún a pesar de tener todo aquello tan claro como el agua la verdad era que para su corazón, y eso había tenido que admitirlo en las últimas horas le gustase o no, era como si no hubiese pasado siquiera un solo día.

- "Señor Kaiba."- sus pensamientos se vieron de pronto interrumpidos por Alice, su secretaria, a través del intercomunicador- "¿Saldrá a almorzar o le ordeno algo para la oficina?."

- "Comeré aquí, ordena una ensalada y agua mineral al comedor por favor Alice."- pidió a su secretaria antes de volver a hundirse en sus pensamientos.

Y más o menos esos fueron los pensamientos del CEO durante el resto de la semana. Extrañamente el martes, a Joseph el CEO apenas y le vio la sombra y no pudo dejar de captar ciertas sonrisas y desvíos de miradas cuando preguntó un par de veces por el paradero del practicante. Casi y tuvo que reprimirse de ir a buscarlo y es que la verdad era que aunque solo lo había visto un gran total de dos días en los últimos cinco años era increíble la sensación de nostalgia que lo envolvió al no verlo ese día.

Aquello iba mal para el CEO, el problema no radicaba en que el rubio se le hubiese colado nuevamente de repente en el corazón, sino que radicaba en el hecho de que nunca había salido de éste ni un poquito y ahora el tenerlo tan cerca y tan lejos a la vez lo estaba volviendo loco.

Por lo menos el miércoles se aseguró de cruzar algunas palabras con él en más de una ocasión, aunque igual se quedó corto debido a las dos reuniones ejecutivas que tuvo ese día. Lo que si no pudo dejar de notar era que desde el primer día Yami "Atemu" Motou (como legalmente se llamaba el tricolor ahora) había desaparecido dejándolo solo a la hora del almuerzo, luego confirmó que era con Joey con quien se iba a almorzar compartiendo así extensas charlas donde el tricolor intentaba sonsacarle algo de lo ocurrido los últimos años a ese cachorro misterioso, aunque sin mucho resultado como luego dejaba entrever entre sus quejas el antiguo espíritu ahora corpóreo a un CEO que aunque esperaba impaciente cada palabra trataba de no dejar en claro nada de aquel sentimiento.

- "Tal vez prefiere guardarse los detalles de su vida privada como lo que son... privados."- había dicho el castaño el jueves a un semi refunfuñante ex-faraón cuando este volvió con la misma lista de quejas, y Yami se le quedó mirando con fijeza para luego suspirar derrotado.

- "Si, lo se... ni que antes hubiese sido diferente."- comentó un tanto melancólico el más bajo- "Aún recuerdo todo lo que tardó Joey en darnos las razones para entrar al torneo de Pegasus, allá en la época en la que Serenity debía de operarse."- sonrió tristemente - "Hay ciertas cosas que nunca cambian supongo."

Seto no dijo nada, sin embargo guardó muy bien aquel dato en su memoria mientras revisaba algunos papeles, hasta que cayó en cuenta de algo, y miró la hora.

Faltaba apenas media hora para el final de la jornada, apenas y tendría tiempo. Se paró de improviso alertando a Yami.

- "Kaiba ¿que sucede?."

- "Tengo que hablar con Wheeler, ya vuelvo."- empezó a andar con dirección a la puerta, el tricolor observó su reloj.

- "Pues yo de ti me apuro, pidió salir 15 minutos antes hoy a condición de recuperarlos el lunes."

Seto abrió los ojos de manera amplia y salió corriendo de la oficina, dejando a Yami con una gotita orbitando su sien.

- "Hubiese sido más fácil pedir a seguridad que le dijesen a Joey esperase un rato al verlo llegar a la salida."- comentó Motou a la nada, suspirando luego audiblemente.

Seto Kaiba estaba un poco loco últimamente.

Y hablando del loco, éste prácticamente había amenazado al ascensor con destartalarlo por completo y enviarlo al depósito de chatarra de no llegar rápido al primer piso; suerte para el pobre aparato que ni bien se abrieron las puertas en el primer piso los ojos azules divisaron una rubia cabellera ya llegando a la salida y a su cachorro despidiéndose de los guardias.

Si... 'SU' cachorro... mejor no pensar demasiado en eso. Aspiró profundo y se dirigió hacia aquella misma dirección.

- "¡Wheeler!."- llamó con calma escondiendo como siempre con admirable maestría cualquier síntoma de agitación. Los ojos miel se posaron sobre él.

- "Kaiba..."- murmuró el otro sorprendido, al igual que los guardias que miraban al jefe un poco descolocados- "¿Sucedió algo? ¿Me necesitan para alguna cosa?, porque creí que no y verás... ando un poco apurado hoy y..."- pero Seto detuvo la perorata con un gesto.

- "Nada que no pueda conversarse en el camino."- replicó saliendo por las puertas de Kaiba Corp con Joey detrás- "¿A donde te diriges?."- preguntó una vez fuera. Joey parpadeó.

- "Tomo... tomo el metro, en la estación que está a dos calles de aquí."- dijo señalando a la derecha, aún bastante descolocado.

- "Bien, se podrá hablar en el camino."- aseguró el otro y comenzó a andar.

- "¿Sobre que?."- cuestionó el rubio caminando ahora a su lado.

- "Sobre el proyecto que debes de presentar al final de tus prácticas de capacitación. La verdad es que opino que cuanto antes se regularice ese asunto ser mejor, aunque lo parezcan en realidad tres meses no es mucho tiempo, tal vez sea bueno que vayamos planeando algo desde ahora si no tienes alguna idea ya de tu parte."- el CEO trató de sonar natural, como si aquello lo hubiese hablado ya con anterioridad con practicantes anteriores, y debió de haber sido muy convincente en su opinión puesto que Joey asintió como entendiendo y caminó los siguientes pocos metros en actitud pensativa.

- "Bueno, la verdad es que tengo como que iniciado un proyecto."- respondió finalmente el rubio- "Tal vez pueda usar ese, aunque es más que nada como un sueño propio..."- comentó en forma distraída.

- "Me parece bien ¿de que se trata?."- preguntó el castaño genuinamente interesado, y Joey sonrió apenado.

- "Bien, es algo así como el proyecto para una pequeña cadena de restaurantes... de comida tradicional. Hace un tiempo que estoy como ligado a eso y pues la idea como que espero poder realizarla. Er... trabajo en ello."

- "Ya veo..."- comentó Seto mirando a Joey con nuevos ojos, internamente contento por aquel nuevo descubrimiento.. algo que Yami no le había contado ¿entonces era el primero del 'grupo' en enterarse?, el sentimiento lo llenó por completo- "Es a partir de sueños que se inician los grandes proyectos Wheeler."- sin duda ante el último comentario Joey se sonrojó a más no poder, mientras Seto se pateaba mentalmente por no haber podido cerrar su propia boca a tiempo.

- "Si... pero no se si será suficiente, es decir que es el anteproyecto de una empresa, pero..."

- "En ese caso, yo podría darle un vistazo y ver ese tema contigo, para darle el camino adecuado quiero decir."- Joey paró su caminar y lo miró incrédulo- "Soy tu asesor después de todo."- se apresuró a decir el castaño- "Y cuanto antes mejor."- luego hizo como si pensase durante un rato, porque la verdad aquello quería proponerlo desde el momento en que amenazaba al pobre ascensor con una muerte lenta y dolorosa- "Mañana es el día que tomaste libre ¿cierto?."- Joey asintió un poco confuso- "¿Y tendrás algún momento libre durante el día? es decir, tal vez puedas ir un rato a la empresa, una hora o dos para ver ese proyecto."

Joey suspiró antes de responder.

- "Lo siento Kaiba, en realidad mañana no puedo moverme de casa."- replicó el otro un tanto apenado.

- "Ya veo."- pero Kaiba no se quería rendir, no estaba en su naturaleza- "¿Y si yo voy a tu casa?."

- "¿Eh?"

- "Como ya dije, cuanto antes mejor, así podrías comenzar a trabajar en tu proyecto a partir del lunes."

Y ambos llegaron al paradero y Joey miraba al castaño como intentando determinar si estaba en realidad escuchando aquello.

- "Yo... bueno, en la mañana supongo... er, tengo un compromiso luego."- murmuró aún descolocado.

- "Bien, hasta mañana entonces... señor Wheeler."

Joey parpadeó, el metro llegó y el rubio lo abordó.

Y Seto Kaiba volvió a Kaiba Corp con una sonrisa ganadora... aunque a la noche estuviese tan nervioso como un colegial antes de dar sus exámenes finales (no que alguna vez él se hubiese puesto nervioso en aquella situación), por lo que dormir le fue imposible por una segunda noche durante aquella semana, mientras en sus manos estrujaba distraído el papel con la dirección del rubio que le fue proporcionada por el mismo Deblin al día siguiente de aquel primer encuentro hacía casi una semana atrás.

- "Maldita sea."- casi gimió desesperado, y es que en verdad no estaba preparado... de nuevo.

Fin del tercer capítulo

Notas de la autora:

o Ooooooh que emoción, ya terminé otro capítulo -- y yo que creí que no iba a lograrlo . pero aquí está y espero que les haya gustado (en especial a ti mi Randita querida!).

Como pueden ver el terco castañito se esta acercando a Joey por iniciativa propia aún y con todos sus líos existenciales ¡Animo Kaiba!. Pero aún le queda mucho camino por recorrer, y en el próximo capítulo tendrá un encuentro cercano del tipo peque ¬.¬ ya saben... con cierta peque xD veremos si el pobrecito no se desmaya antes del primer round (chibi mala pensando en hacerle pasar momentos difíciles al pobre CEO) así que no se preocupen que el cap ya esta iniciándose y no parará hasta salir del horno.

Un besho travesho para todos, ¡Los quero mucho!.

Con miaulove

chibineko chan

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

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