Aqui les dejo esta adaptación la historia le pertenece a Maya Banks y los personajes son de J.K. Rowling. AU (universo alterno) y OCC Espero les Guste
Es un Draco&Hermione&Harry
CAPÍTULO 2
Draco abordó su jet con una sonrisa de suficiencia curvando sus labios.
Un desastre evitado. Y sólo le había tomado dos días para lograrlo.
Dos días sin fin, insoportables, de reuniones, llamadas telefónicas y llamadas en conferencia con Harry y Riddle.
Pero todo había terminado.
El acuerdo se selló, y Harry y él estaban listos para el mayor contrato que su compañía hubiera registrado alguna vez.
Quería llamar a Hermione y compartir la alegría con ella, pero una revisión rápida de su reloj le dijo que era después de la medianoche.
En su lugar, abrió su teléfono y llamó a Penelope.
Su voz soñolienta le llegó por la línea un momento después, y se encogió culpablemente.
No quería despertar a su esposa, pero no tenía escrúpulos para despertar a su asistente.
Un aumento de sueldo.
Ella definitivamente merecía un aumento.
—Penelope, estoy en camino de regreso. Harry está volando de regreso también.
—¿Necesita su conductor en el aeropuerto? —Preguntó.
—No, vamos a tomar un taxi hasta el apartamento.— Hizo una pausa por un momento. —¿Has hablado con Hermione?
Hubo un largo silencio.
—No fui capaz de alcanzarla ni en casa ni en su celular.
Draco suspiró.
—Probablemente dejó su celular descargarse otra vez. Ella siempre olvida recargarlo.
—Fui a su apartamento después de que no pude comunicarme— añadió Penelope, su voz tensa. Casi podía jurar que sonaba enojada. —El portero dijo que no había estado en su hogar en dos días y que se fue la misma noche que usted y Harry volaran a Paris y Nueva York. La noche de su aniversario, por cierto.
Mierda. ¡Mierda, mierda, mierda! Su mano apretó el teléfono celular, y cerró los ojos cuando el pánico, agudo e implacable, lo inundó.
Su aniversario.
La cita a cenar.
Se le había olvidado.
Y no era la primera vez.
Su pecho se oprimió imaginando a Hermione sentada en el restaurante por su cuenta, esperando a que Harry y él aparecieran. ¿Cómo debió sentirse cuando se dio cuenta que no lo harían?
Y entonces. ¡Dios! Había cancelado su viaje.
¿Cómo había podido olvidarlo? No fue como si se le hubiera olvidado por completo de su mente. Su obsequio estaba en la gaveta de su escritorio en el trabajo, envuelto y listo para entregárselo. Pero tan pronto como el acuerdo había comenzado a ir hacia el sur, todo lo demás voló de su mente.
Su única prioridad fue salvar el mayor contrato de su carrera.
—¿Todavía estás ahí?
La voz de Penelope se filtró en su conciencia. Y entonces se dio cuenta de lo demás que le había dicho. La alarma se estrelló en su pecho.
—Has dicho que se ha ido—, dijo con voz ronca.—Y que ella no ha estado en casa en dos días. ¿Qué más dijo el portero? ¿Dónde está?
—No lo sé—, contestó Penelope sin una pizca de simpatía en su voz. —
Pero puedo decir que no la culpo.
Draco apretó los labios.
—¿De qué demonios estás hablando?
—Hermione es una chica dulce, Draco, pero no va a ser tan indulgente para siempre. Usted y Harry tomaron ventaja de ella. Horriblemente. Uno de estos días usted va a mirar hacia arriba, y ella se habrá ido. Tal vez ya lo hizo. Esperemos que termine con un hombre que le demuestre un poco mas de apreciación.
No podía respirar. Las palabras de Penelope le golpearon como afilados dardos. El teléfono se cortó en su oído, pero todo lo que pudo procesar fue el hecho de que Penelope había dicho que Hermione había desaparecido.
Marcó el número del apartamento con dedos temblorosos. Esperó mientras sonaba. Después de la cuarta vez, el contestador automático se activó, y maldijo.
—Hermione, nena, soy yo, Draco.
Contesta nena. Yo sé que estás molesta, pero por favor, levanta el teléfono.
Colgó el teléfono y llamó de vuelta, frustrado, cuando obtuvo el mismo resultado.
El estaba marcando de nuevo cuando el avión se alejó de la terminal para comenzar a rodar por la pista.
Frustrado, le dio un palmazo al teléfono cerrándolo y lo arrojó sobre el asiento.
¿Dónde estaba? ¿Le había sucedido algo a ella? ¿Había dejado el apartamento molesta y tenido un accidente?
El miedo se apoderó de él. ¿O es que ella simplemente se fue?
No, Penelope estaba equivocada.
Hermione comprendería. Ella siempre entendía.
¿Entender qué? ¿Que su marido era un imbécil que ni siquiera puede recordar su aniversario?
Había cancelado un viaje al que se comprometió llevarla, no había estado presente en más meses de los que podía contar, y no había hecho el amor con ella durante tanto tiempo que le dolía.
Cerró sus ojos y golpeó su cabeza contra el respaldo del asiento.
¿Habría renunciado a él?
Harry bajó del avión y se dirigió por el pasillo hasta la puerta de salida.
Estaba cansado como el infierno, pero la anticipación aligeró su paso cuando imaginó meterse en la cama con Herms.
Dios, la echaba de menos.
Ahora mismo una playa Jamaiquina y su tanga le sonaba próximo al cielo.
Frunció sus labios mientras trataba de recordar la última vez que había hecho el amor con Hermione. Los últimos meses habían sido un borrón de llamadas telefónicas, viajes de negocios, reuniones interminables y negociaciones.
La incertidumbre se incrustó en su pecho. Ella había sonado muy decepcionada la noche que Draco y él se habían ido. Y ahora que había tenido un momento para respirar, se dio cuenta de cuán a menudo Draco y él habían estado excusándose y disculpándose. De repente, no podía esperar llegar a casa.
Iba a hablar con Draco sobre reprogramar las vacaciones que le habían prometido a Herms. Pronto.
Miró su reloj, después pescó su teléfono celular para volver a encenderlo. Draco había aterrizado media hora antes, y se suponía que debían reunirse y regresar juntos al apartamento.
Tan pronto como el teléfono encendió, sonó para indicarle que había un mensaje de voz.
O diez.
Demonios, tenía un montón de llamadas perdidas.
Frunció el ceño mientras se desplazaba a través de ellas y vio que eran todas de Draco. Puso el teléfono en su oreja y apretó el paso para reclamar el equipaje.
—Harry, reúnete conmigo en el apartamento. Tenemos un problema.
Empujó el teléfono lejos con el ceño fruncido.
¿Eso era todo? Maldición Draco y su afición por ser escueto y no proporcionar más detalles. Marcó el número celular de Draco y esperó con impaciencia que le respondiera.
Cuando se fue directamente al buzón de voz, Harry juró y metió el teléfono en su bolsillo.
La adrenalina golpeaba a través de sus venas. Mierda, ¿le había sucedido algo a Herms? Equipaje de mierda.
Echó a correr atravesando a los pasajeros y cruzó al frente de al menos tres personas que esperaban por tomar un taxi. Le metió un fajo de billetes al conductor.
—Tengo prisa.
El taxista palmeó el dinero en efectivo.
—Sí, señor.
Una eternidad más tarde, saltó fuera del taxi y se precipitó hacia el edificio. Maldijo la lentitud del ascensor a medida que rodaba a la planta superior. Cuando se abrió, entró en el apartamento y se quedó corto cuando vio a Draco paseándose por el piso de la sala de estar, con el teléfono en su oído.
—¿Qué quiere decir que usted no tiene un registro de Hermione Malfoy en el hotel? Ella tiene que estar ahí. He estado llamando a cada maldito hotel en Jamaica.
—¿Qué mierda está pasando?— Exigió Harry.
Draco dio media vuelta, lanzó un improperio a quien le estaba hablando por teléfono luego lo cerró de golpe.
—Hermione se ha ido— dijo con voz ronca.
Harry parpadeó cuando el miedo se arrastró hasta su columna vertebral.
—Ido. ¿Qué quieres decir con ido?
—¿No has tratado de llamarla en los últimos dos días?— Preguntó Draco, con voz enojada.
—Sí, lo hice. Supuse que había dejado su teléfono celular descargarse otra vez, y tú sabes tan bien como yo que rara vez contesta el teléfono del apartamento.
—Se ha ido— dijo Draco una vez más, y Harry tuvo que luchar contra el impulso de darle un puñetazo y exigirle que llegar al punto.
—¿Dónde está?— Exigió Harry.
—Demonios si lo sé—Draco se pasó una mano por el cabello y cerró los ojos.—Nos olvidamos de nuestro aniversario—dijo en voz más baja.—
Hermione hizo planes. Reservas. Se suponía que íbamos a comer fuera, volver a casa y pasar la tarde juntos y luego volar a Jamaica a la mañana siguiente. Sólo que ella terminó pasando la noche sola y nosotros cancelamos el viaje.
—¿Dónde-Está-Ella-Ahora?— Harry ataba los cabos, temiendo lo que Draco le diría a continuación.
Draco le rodeó, sus ojos furiosos.
—¡Yo no lo sé! Infiernos, desearía saberlo. Penelope me informó que Hermione se marchó la misma noche que nosotros lo hicimos y no ha estado en casa desde entonces. Y luego Penelope me dijo lo imbéciles que somos.
Harry sacudió la cabeza. A él le importaba una mierda Penelope en este momento. Quería saber dónde estaba su esposa.
—Lo único que falta es su equipaje— dijo Draco.
El alivio se apoderó de Harry. Tal vez ella no los había abandonado. Al igual que ellos. Quizá sólo se había ido al viaje. No podía culparla si ella lo hizo. Draco y él la habían tratado como la mierda.
—Voy a llamar al maldito piloto—murmuró Draco.—Lo tendré haciéndonos volar a Jamaica. Si tengo que ir personalmente a cada hotel en la isla para encontrarla, lo haré.
Fue un triste testimonio de que ninguno de ellos ni siquiera tenía una pista de qué hotel había reservado para ellos.
Le habían dejado todos los detalles a ella y nunca expresaron ningún interés en los planes. Ambos eran unos bastardos de primer orden.
Harry suspiró.
—Voy a buscar algo de ropa. Dejé mi equipaje en el aeropuerto después de que viera tu mensaje.
—Hazlo rápido. Voy a llamar abajo para el coche.
Sí, rápido. De repente, fueron rápidos en la determinación de ir tras Hermione.
Algo que deberían haber hecho desde hacía mucho tiempo. Nunca debieron haberla hecho sentir como si no fuera la cosa más importante en el mundo para ellos.
Ellos.
Infierno.
Malditos ellos.
Él no debió haber permitido que las cosas llegaran a este punto.
Su relación con Hermione no dependía de Draco.
Sí, había un arreglo inusual, pero no significaba que le daba pases gratis a la hora de su responsabilidad para con la mujer que amaba.
Era el momento de prescindir el Ellos en cada afirmación y hacer ver a Hermione lo mucho que significaba para Él.
