Este corto (o no tan corto) relato está ubicado entre los primeros capítulos de Becoming Free, principalmente desde el punto de vista de Hermione.


"Ella ha conocido a Alguien"

Cuando Hermione toma el celular y ve quién está llamando, casi no puede creerlo. Hace bastante no habla con Ginny, siempre es tan difícil llegar a ella. Ni siquiera irá a la Madriguera esa noche, aunque todos se encuentran ansiosos por volver a verla.

Todos la han estado pasado mal, pero Ginny… es como si simplemente no soportara verlos. Al menos ella y Ron se tienen el uno al otro, han tratado de apoyarse en la familia y en sus demás amigos para sobrellevar la pérdida, pero el shock que Ginny sufrió fue demasiado grande.

Entonces, cuando Ginny se lo cuenta, ella no puede más que estar sorprendida.

- He conocido a alguien.

- ¿Qué?

- Un amigo, se llama Steve.

Hermione procesa lentamente esas palabras, le resultan casi imposibles de creer.

- ¿Un amigo? ¿Cómo sólo amigos o…

- No lo sé. Estoy en su cocina mientras preparamos galletas, aunque él ha salido un momento… no sé qué hacer. Él ha sido tan amable conmigo estos meses.

Hay muchas cosas que ella quiere decir. Como, ese lado suyo que todavía llora la muerte de Harry y de los niños, que no entiende cómo su amiga puede estar diciendo eso, cuando ha pasado sólo un año, cuando es tan pronto…

Pero luego está ese algo en la voz de Ginny, que al principio le cuesta identificar.

- Me gusta mucho. – confiesa Ginny.

Alegría. Esperanza. Ansiedad.

Como cuando Ginny no era un fantasma viviente, alejada de todos ellos. Como cuando ella vivía. Así que Hermione sabe, que realmente no hay nada que reprochar, porque Ginny es quien más ha sufrido con todo esto, y ella sigue viva, y ellos la quieren de vuelta.

Y es lo que Harry, sin duda, hubiera querido.

- Ginny, no sabes cuánto me alegro. – dice entonces, sonriendo ligeramente. - Hemos estado todos tan preocupados por ti.

- ¿No estás molesta?

- ¿Molesta? ¿Por qué habría de estarlo? Ha pasado un año y… bueno, no sé si realmente podremos superar completamente lo que ocurrió, pero sé que quien más ha sufrido con todo esto has sido tú. No es lo que Harry habría querido, verte morir en vida. Él estaría más que feliz de que encontraras a alguien que te hiciera sonreír otra vez, y sólo escuchándote hablar de él, sé que ese Steve logra hacerte sonreír.

- Extraño a Harry, Hermione. – dice Ginny, y Hermione puede oír su suspiro. – Lo extraño a él y a los niños y no puedo creer que esta sea la segunda navidad que pasaré sin ellos. A veces tengo miedo de olvidarlos.

- Ginny… eso nunca pasará. Y recuerda lo que Harry decía, "Aquellos que amas…

- … nunca te abandonan."

- Harry, James y Albus permanecerán contigo no importa qué. Pero ellos están en otro lugar ahora, y tú estás aquí, viva. Tienes que vivir.

- Muchas gracias, Hermione. Feliz Navidad. Por favor, haz llegar a todos mi amor, y dile a mamá que trataré de ir en verano… tal vez para entonces tenga suficiente coraje.

- Feliz Navidad a ti también, Ginny. Te amamos.

Ron llega no mucho después, dejando su capa en la entrada mientras Rose, que se encontraba leyendo un libro de cuentos, va a abrazarlo.

- Perdón, tuve que volver a la oficina de Kingsley. Falsa alarma.

- Entonces, ¿nada? – pregunta Hermione, sentándose a su lado.

- Nada.

Ron cerró los ojos, cansado.

Había aceptado volver al Ministerio y ser cabeza del Departamento de Aurores luego de que Kingsley creyera que todos los miembros restantes del equipo eran demasiado jóvenes para tal responsabilidad, con el último Jede del Departamento presentando su renuncia tres meses atrás. La escasez de aurores con experiencia era, claro, una de las consecuencias de las bajas en la guerra.

Así que él, que había dejado el puesto sólo por par de años antes para dedicarse a la tienda de bromas junto con George, tuvo que volver a las corridas. Lo hacía más que nada por Harry y por sus sobrinos, con la esperanza de encontrar a lo bastardos que los asesinaron. Lo hacía por su familia. Pero la carga sobre sus hombros lo estaba hundiendo lentamente.

- Está bien. Seguiremos buscando… los atraparemos eventualmente – dijo Hermione, abrazándolo.

Él acarició su cabeza, lentamente relajándose al tener a su mujer y mejor amiga a su lado.

- No fueron mortífagos, definitivamente, aunque es lo que querían que creyésemos. – dijo él en voz queda - Es como si se los hubiera tragado la tierra.

- He hablado con Ginny – dijo entonces Hermion.

- ¿Cómo está? – preguntó Ron preocupado.

Le hubiera gustado oír a Ginny él mismo, pero no se atrevía. La última vez que lo habían intentado, había acabado llorando los dos hasta que Hermione había llegado y había tomado el teléfono en sus manos. Desde entonces no habían vuelto a hablar directamente.

- Ella ha conocido a alguien.

Ron frunció el ceño.

- ¿Cómo que ha conocido a alguien?

- Alguien. Dice que se llama Steve – luego de una breve pausa, considerando cómo explicarlo, Hermione simplemente añadió. – La escuché reír.

Otro largo silencio.

- Bien. – fue todo lo que dijo Ron.

Si Ginny podía reír era suficiente. Él ya había perdido a su mejor amigo, su hermano; había perdido también a sus dos sobrinos. Quería, al menos, recuperar a su hermana.

En medio del dolor, volver a reír estaba bien.