MI VIDA ANTES DE TI
Todos los personajes de Inuyasha pertenecen Rumiko Takahashi, eso creo que todo Inu fan ya lo sabe de sobra jaja pero igual no es nada volver a recordarlo.
Obs: Es un fic con contenido para adulto si eres menor no lo leas, please jaja o queda a tu cargo los traumas que pueda ocasionar.
Mizune – Mei
Indicadores.
Bla bla bla (pensamientos)
Bla bla bla (dialogo del demonio completo de Inuyasha)
X.X.X.X.X.X (cambio de escena)
CAPITULO 3
Kagome abrió lentamente los ojos y observó la cama y efectivamente estaba vacía por lo que suspiró aliviada; pero al continuar el recorrido quedó por un segundo en shock. El hombre estaba sentado en el sofá con los brazos sobre la rodilla y sus manos apuñadas reposando bajo su mentón, observándola fijamente, pero eso no era lo peor; ella conocía a ese hombre.
– Ya sabía yo que eres un maldito hentai – aseguró la joven al ojidorado que sonrió de lado burlonamente, la haría pagar cada palabra, había sido demasiado el precio de esa venganza por lo que la disfrutaría cada segundo.
– Sigue. – ordenó evitando el comentario mordaz y la joven se convirtió en un gran tomate, su rostro se puso tan rojo que el peliplateado no pudo evitar una pequeña sonrisa de satisfacción. Pero aun con toda esa vergüenza encima continuó, movió su cadera de una manera tan sugerente que el ojidorado sintió su sangre youkai arder. Y eso no lo esperó verdaderamente no esperó el tirón que sintió en su miembro cosa que no sucedía hace décadas. – Pensé que serías más…– comentó el joven para humillarla, aun sintiéndose algo desconcertado quería herir su orgullo y por la mirada furibunda de la mujer se notaba que iba por buen camino.
– Cállate. – ordenó la mujer sin dejarlo terminar con su frase. – Te odio. – agregó. Mientras detenía todo intento por parecer "sensual" con ese despiadado hombre era imposible.
– Pues yo también, bruja. – musitó el hombre bruscamente.
– Entonces si me odias porque sigues aquí, porque no te vas a quejarte y a pedir que otra mujer con más experiencia lo haga. – gritó la joven cubriendo sus senos aun sobre la tela con ambos brazos en un intento fallido de recuperar un poco de dignidad.
– keh, Hazlo de una vez y deja de ser tan histérica. – ordenó el joven; que ella lo enfrentara lo excitaba más aun y eso estaba llegando demasiado lejos.
– Tan solo unos minutos más kagome se fuerte, un poco más, – se repetía mentalmente; en si aquel "trabajo" era horrible pero hacerlo frente a un "enemigo" y que tenga éste todo el poder resultaba más frustrante aun. En ese momento realmente le parecía más tentadora la idea de "negociar" con Takashi, pero ya estaba ahí no se dejaría vencer por ese hombre.
Inuyasha recorrió lascivamente la piel blanca de su abdomen el delicioso escote que revelaba ese sujetador rojo, no era un pervertido como ella decía, tan solo que se veía muy "rara" de esa forma. La joven se bajó lentamente la falda negra quedando con una diminuta prenda roja, el olor que tanto lo había extasiado cubría completamente su sentido olfativo, solamente eso estaba en su mente; ese delicioso aroma y la tersa piel que deseaba acariciar.
– ¿Que me sucede?. – Se preguntó en pensamiento el joven, ya no deseaba humillarla, tan solo ansiaba tocar esa blanquecina piel, poder lamerla. Sacudió la cabeza eliminando escenas prohibidas con la joven, ella era tan solo una venganza; un juguete temporal a quien herir en un tiempo pequeño de su soledad; se acomodó mejor en el sofá para que no fuera notorio su miembro, todo estaba saliendo de control, ese no era el plan, ni siquiera debía haberse desnudado, pero él no podía decirle que se detuviera, no quería.
– Tómala, hazlo hibrido. – escuchaba los gruñidos en su cabeza, eso no era bueno, hace tiempo el Youkai se mantenía dormido y tranquilo. Debía detener eso, debía salir de ese lugar, ya o podría transformarse pero antes que pudiera decirle que se retire, que era pésima o cualquier humillación la joven dirigió su mano a la espalda y desabrocho el sujetador. Inuyasha no pudo separar la mirada del cuerpo femenino, el rostro de la joven volteado hacia un lado, sus cabellos desparramados sobre uno de sus hombros, estaba enloqueciendo, por kami que estaba enloqueciendo, deseaba a esa mujer y en ese momento ya no pudo negarlo; parecía una tenyo bañada con la tenue luz.
Kagome sintió el viento acariciar la piel de la zona; no miraba al hombre, no quería verlo, todo era tan bochornoso y lo peor de todo es que aún no acababa. Por un segundo desvió la mirada hacia donde estaba el ojidorado y lo vio con los ojos cerrados, tenía la mandíbula contraída como si estuviera enojado y las cejas juntas, sus uñas se clavaban presionando fuertemente sus piernas.
– Etto…estas bien. – logro articular la joven, ese hombre era verdaderamente raro.
– Vis..tete y vete. – ordenó con una voz ultratumba que asustó a la joven quien no dudo un segundo, tomó el sujetado y dio la espalda al joven, su mano temblaba por lo que no resulto tarea fácil pero cuando finalmente logró abrocharlo, sintió la presencia del joven a sus espaldas y no pudo evitar un grito de sorpresa que abandonó su garganta al sentir la lengua del joven lamerla repetidas veces en el cuello, sentía la tibia saliva en su cuello y muy en contra de lo que debía sentir era algo muy agradable. Intentó dar un paso al frente para alejarse de su alcance, pero el evitó su escape sujetándola con una mano por la cintura.
– Suelteme, por favor. – pidió la joven al hombre que seguía lamiéndola sin recato alguno como si fuera un perro feliz de ver a su amo. Intento separarse de su alcance pero pareciera como si sus brazos fueran de metal. – yo…yo se lo dije que solo iba a bailar.. – tartamudeó la joven. Tan solo un gruñido fue lo escuchó la joven en respuesta a su pedido y no puedo evitar jadear al sentir una suave mordida en u cuello. – ¿Eres…eres un vampiro?. – preguntó la joven con terror. Pero él no contestaba tan solo seguía con su irrupción al cuello femenino acompañado de suave gruñidos. Cuando Kagome sintió la otra mano del joven posicionarse sobre su seno izquierdo y presionarlo aun sobre el sujetador entró en pánico por lo que se removió con fuerzas pataleando. – Por favor…por favor déjame ir. – suplicó al ver que no podía liberarse.
– Quédate quieta perra también lo disfrutaras. – escuchó esa voz tan sádica que la aterraba era tan distinta a la que lo había escuchado anteriormente y acompañando a esa frase la pegó más contra su cuerpo frotando su erecto miembro contra los glúteos femeninos. La mano que estaba posicionado sobre la cintura bajó lentamente rumbo a su punto más íntimo sentía el filo de algo puntiagudo marcando el camino del descenso, la joven estaba aterrada sabía lo que sucedería y no quería, se sentía atrapada, no podía luchar contra su fiero agarre, nunca se había sentido más frustrada por lo que no pudo evitar; pasó algo que no había pasado en años cálidas gotas salinas recorrieron el blanquecino rostro de la joven y eso detuvo toda acción del hombre quien la liberó y ésta calló de rodillas en el piso. Kagome no desaprovecho la oportunidad tomó sus ropas y aun en ropa interior abandonó la habitación corriendo, no entendía que había sucedido, pero agradecía la oportunidad.
Kagome llegó al final del sector vip frente a la gran puerta que separaba ese horrible lugar del bar, se colocó prontamente la falda y la camisa a medio abrochar y sin ver a las personas que estaban concurriendo al local caminó cabizbaja rumbo a la oficina de Naraku entrando en ella sin pedir permiso siquiera.
– Kagome. – susurró el hombre al verla en la puerta antes de que ingresara ya había percibido su presencia así que su rostro de sorpresa era completamente falsa al igual que su sonrisa. La joven limpio disimuladamente sus lágrimas y caminó en dirección al escritorio.
– Necesito el dinero de esta noche. – pidió y el hombre sonrió de lado, Kagome se sintió prontamente asqueada cuando se notó observada por el hombre sin disimulo alguno, cruzó sus brazos frente a su cuerpo posicionando sus manos en su hombro, gesto que no pasó desapercibido para el hombre quien bajó la mirada.
– ¿te sientes bien?, estas algo pálida. – indagó mientras buscaba algo en los cajones.
– Sí. – susurró la joven.
– No quiero que enfermes querida, mejor tómate el resto de la noche libre. – ofreció sonriéndole, pero esa sonrisa solamente lograba asustarla, lo sentía cambiado, sus ojos más oscuros, su piel que siempre se veía pálida esa noche se veía bronceada, y podía jurar que sus colmillos habían crecido. Además el aire se sentía pesado; su instinto le advertía que huyera por lo que tan pronto el hombre le paso su paga lo tomó y abandonó la habitación sin siquiera mirarlo una última vez.
Naraku tan solo mantuvo su siniestra sonrisa mientras la veía marcharse.
– Ve. – ordenó. Y de entre las sombras apareció un hombre de cabellos largos que asintió y caminó rumbo a la ventana.
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Kagome bajó del metro, desanimada había sido una noche muy larga, caminó lentamente para dirigirse a su casa, lo único bueno era que había conseguido el dinero. Sonrió levemente y siguió su camino, esa noche estaba especialmente el cielo despajado la luna brillaba hermosamente en el cielo. Faltaba poco menos de dos cuadras cuando la joven escucho una masculina voz a sus espaldas.
– Tranquila muñeca, entrégame todo lo que traigas y nadie saldrá herido, – la joven sintió como si le hubieran golpeado en el estómago y se siento sin aire
– ¿Por qué? ¿Porque? ¿Porque?. – Se preguntaba incesantemente la mujer en pensamiento sujetando fuertemente su cartera, había sido tan difícil ganar ese dinero, no quería que se lo quitaran, por lo que corrió intentando huir del hombre. Y no supo como pero lo próximo que sintió fue algo atravesándole en el estómago y un lacerante dolor, descendió la mirada aterrada y vio algo blanco parecido a un hueso sobresalir de su abdomen, gritó de dolor cuando el "hombre" sacó bruscamente el "objeto", escuchó unos pasos y lo siguiente fue un tirón en su cartera y ya no pudo evitar ser despojada.
– Listo, volvamos a casa juromaru. – ordenó otro hombre, la joven calló sobre el frio piso de costado, intentó ver a sus atacantes y extendió sus manos intentando recuperar su pertenencia, pero ya no escuchó voz o ruido alguno, se habían marchado; con mucho esfuerzo se posicionó boca arriba mirando la luna.
– Finalmente mamá, papá, abuelo, Sota, nos veremos pronto. – pensó esperando que finalmente se extinguiera su vida, contra todo pronóstico estaba en paz. Sintió un fuerte viento que hizo que cerrara los ojos por un momento y cuando lo abrió vio a un Dios, su larga melena plateada coronada con dos orejitas, ojos rojos cuyo iris eran azules, grandes colmillos, las marcas moradas en su rostro; era un visión terrorífica, pero hermosa nunca había apreciado a un ser más hermoso en su vida era imponente no pudo apartar la mirada de lo que sería lo último que vería. ¿Pero qué hacía ese ser en ese lugar?, ¿venía a llevarla?
– ¿Eres, eres la muerte?. – indagó en un susurró.
INUYASHA POV-
Controlar al demonio había sido difícil, durante varios años había entrenado y había podido dominarlo de cierta forma; pero esta noche, oía aún sus gruñidos, no comprendía que sucedía, pero ya no podía quedarme en esta habitación impregnada con el olor de la joven. El Youkai gruñía que la persiga que la tome como compañera pero eso no lo haría nunca, ¿quién querría a una histérica mujer como compañera?.
– Keh. – susurré estaba frustrado y muy excitado aun, pero no le daría el gusto, no la buscaría. Al abandonar el local mi conciencia me decía que fuera a mi apartamento, subí en el metro pero baje varias estaciones antes de la mía. – Kusó. – susurré frustrado mi cuerpo me había llevado a ese lugar, cuando iba a abordar nuevamente el metro un aroma a sangre en el aire llamo mi atención, pero lo más perturbador fue que sabía de quien era esa gran cantidad de sangre. Corrí lo más rápido que pude y sin poder controlarlo mi parte Youkai tomó el control de mi cuerpo por lo que llegue mucho más rápido, percibía el aroma del maldito de Naraku en el aire ¿él había lastimado a Kagome?
Sabía que ella moriría pronto, escuchaba el suave latir de su corazón, sus pulmones trabajaban dificultosamente, los gruñidos de mi parte Youkai se hicieron más fuertes por lo que la joven abrió los ojos.
– ¿Eres, eres la muerte?. – me preguntó en un pequeño gemido. – ¿iré al cielo?. – indagó nuevamente, deseaba hablarle, poder tranquilizarla pero mi cuerpo no respondía a mis órdenes, veía todo como si se tratara de una película, en donde por más que quieras alertar a la persona que el asesino está en su espalda no podes, era frustrante. Lo próximo que sentí fue la suave piel de la joven, el Youkai acariciaba descaradamente la pierna descubierta.
– Detente. – ordené no soportaba ver los expresivos ojos de la joven llenos de terror. Tan solo siguió acariciándola y el ritmo del corazón femenino aumentó un poco a causa del miedo. Dirigió su mano bajo la falda negra que tanto me había torturado horas atrás y con una garra rompió el costado de esa pequeña prenda roja.
– Por favor, no. – susurró la joven en un gemido.
– ¡Detente!. – grité nuevamente en mi cabeza y esta vez oí su respuesta.
– No la dejaré morir. – y luego sentí como liberaba mi miembro tenía que detenerlo, pero no conseguía tranquilizarme, el gritó agónico que emitió la joven cuando entre en su interior retumbo en la calle aun así me sorprendió lo suave que había sido, él gruñía fuertemente mientras clavaba sus garras en la piedra del suelo, intentaba contenerse y eso era raro cada vez que mi parte youkai tomaba a una mujer generalmente esta moría ¿porque con ella se contenía? Los sollozos de la joven realmente eran como metal caliente contra mi corazón, la quería lastimar pero no así, quería enojarla pero no verla llorar. Miré su estómago la sangre seguía saliendo, cuando empezaron los pequeños vaivenes me sentí el peor ser del mundo, lo disfrutaba, su cuerpo era tan cálido por unos minutos me deje absorber por la deliciosa sensación y olvide toda culpa o remordimiento.
– Por favor tan solo mátame ya, déjame morir. – rogó la mujer
– No morirás, perra serás por siempre mía. – sentenció el youkai antes de morder el cuello de la joven que no gritó ni rogó más tan solo la sentí contraerse y el sabor de su sangre en mi boca y la mordida en mis labios para mezclar nuestras sangres, no podía creer que él en verdad la estaba marcando como compañera, no quería eso, debía detenerlo pero nuevamente falle, ella ahogó un gemido de sorpresa cuando él la tomó por el mentón y la forzó a abrir su boca recorrió la cálida boca de la joven haciéndola probar nuestra sangre; en verdad todo ella tenía un sabor único desde su piel, su sangre y hasta su saliva pero eso nunca se lo diría, ella gimió débilmente cuando terminó el beso y finalmente "él" se tranquilizó y pude tomar control de mi cuerpo pero ya era tarde la marca reposaba en su cuello.
End Inuyasha POV-
Kagome cerró fuertemente los ojos por primera vez ansiaba con tanta vehemencia la muerte, por que tan solo su corazón no se detenía, por que debía pasar por todo ello, ella no era una persona mala. Le dolía mucho el abdomen, su cuello lo sentía caliente, y su zona baja le ardía, con ella siempre fue todo tan malo; repentinamente se sintió muy cansada sonrió levemente finalmente todo acabaría. Sintió cálidas gotas impactar contra su rostro y luego de eso ya nada más.
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Continua…
Hola…les pido disculpas tarde un poco (muchísimo jaja) en actualizar es que estaba de exámenes finales en la facultad no podía descuidarlo y cuando volvía estaba hecha un zombi jajaja…espero que les haya gustado el capi intentare mejorar con cada capi un poco; lo hago con mucho cariño para ustedes además intente que sea algo más largo. En fin muchas gracias a todos los que leen espero que pasen un buen rato leyendo.
