Estoy concentrado en las propuestas de los nuevos proyectos de la empresa. La voz de Ross me hace alejar la mirada de la pantalla.
—Quiero pedir permiso para ausentarme dos semanas, ¿Motivos? Son muy, pero muy personales.
Me quedo en total silencio. ¿Permiso? Desde que laboraba a mi lado durante años, era la primera vez que pedía ausentarse.
—¿Está todo bien? ¿Ha pasado algo con Gwen?—niega con su rostro serio, toma asiento y cruza su pierna.
—Es la primera vez que pido un permiso, pero realmente lo necesito—sus palabras me dicen que realmente es algo serio el asunto.
—Está bien, toma las dos semanas. Llama a recursos para informar mi autorización—regreso mi atención a la pantalla y sigo leyendo. El silencio se suma entre los dos. De reojo miro que se pone de pie y camina a la salida. Abre la puerta pero antes de salir se vuelve hacía mí.
—Gracias, jefe. Mi sustituta será Anastasia, que tengas bonita noche. —guiña un ojo, y cierra la puerta.
Mis dedos se quedan sobre la superficie de las teclas antes de escribir una respuesta al correo qué está frente a mí, pero no se mueven. Rebobino lentamente sus últimas palabras. Y es cuando reacciono al escuchar su nombre.
Anastasia.
«Mierda, mierda, mierda, y doble mierda» la ira despierta de nueva cuenta con solo escuchar su nombre, y dos veces en mi cabeza. Bajo bruscamente la pantalla de mi Mac, y retiro la silla del mismo modo, camino en grandes zancadas hasta la salida de la oficina para alcanzar a Ross, pero para mí mala suerte, ella ha entrado al elevador, las puertas se acaban de cerrar. Andrea se levanta a toda prisa preguntando algo, pero no presto atención. Bajo por las escaleras, es un piso, así que no es nada para mí. Bajo de dos en dos para alcanzarla más rápido.
«¿Qué vas a decir ahora, Grey?» En el transcurso busco rápido un pretexto convincente para alejar a esa mujer de mi área de trabajo. Se supone que otra persona tiene que estar capacitada para apoyar a Ross, es la vicepresidencia, ¡Por Dios santo! ¿Una directora de finanzas sustituyendo? No, no, no, y no.
Para mis sorpresa llego unos segundos antes de que las puertas del elevador abran, me acomodo la corbata. Me doy cuenta que varios curiosos me observan pero cuando planto mi mirada en ellos, inmediatamente bajan su mirada. ¿Qué piensan? Me importa una mierda, soy el jefe.
Las puertas se abren y me muestran a una Ross muy sorprendida cuando da un brinco antes de salir.
—Mierda, me has asustado. ¿Qué estás haciendo aquí? Te acabo de dejar sentado en tu oficina casi ignorándome. —Una sonrisa se dibuja en su rostro, la tomo discretamente del codo y la dirijo al interior de la oficina.
Soy el primero en hablar cuando la puerta se cierra a mis espaldas.
—Debe de haber otra persona realmente capacitada para dejarla de sustituta en tu puesto—suelto tajante. Pero soy algo ignorado. Ross toma su bolsa, y su gabardina se la cuelga en su brazo, y se vuelve hacía mí, y me mira detenidamente.
—Si. Hay una persona capacitada para poder cubrirme éstas dos semanas.
Suelto un suspiro de alivio. Pero antes de sentirme victorioso...
—Es Anastasia.
—Estoy hablando de sustituir vicepresidencia, Ross. No una tienda de recuerdos.
—Grey, basta. Es infantil lo que estás haciendo. Si realmente hubieses leído su curriculum, te habrías dado cuenta de sus capacidades. Pero no, todo me lo dejaste a mí desde ese primer día, era tu obligación hacerlo, ella administra el dinero de tu empresa. Ella realmente está capacitada, ¿Crees que jugaría con algo así?
—Ross...—pero me interrumpe.
—Ella tiene una carrera, ha sido ejecutiva de alto rango en Kavanagh Records. Además aunque lo suyo sea números, planificación, y proyectos le apasiona. Ella tiene conocimientos de mi puesto, además cuando Leonard me dejó botada ella estuvo ayudando en mi área por tres meses desde su oficina, pero eso tu no lo sabes, por qué nunca estás al tanto de ese tipo de percances, solo tienes conocimiento de lo más importante.
Se pone la gabardina y busca las llaves del auto dentro de su bolso.
—Ross, ella es directora de finanzas, no es una mujer que sepa a ciencia cierta cómo manejamos nosotros el área de proyectos, y planificación ni como...—levanta la mirada de su bolso y pausa la búsqueda. Entrecierra los ojos desafiantes.
—Necesito éstas dos semanas. Me iré y tú lo tomarás tranquilo, ella no es como la tienes pintada dentro de tu cabeza. Ella es amigable, social, trabajadora y eso me consta, hasta podría decir que es una adicta al trabajo, una cosa muy en común contigo. Así que, así como yo te he apoyado todos estos millones de años, necesito que solo me des estas dos semanas.
Me rindo. Está decidida. Y por ser mi mejor amiga, y por qué sé que no arriesgaría su trabajo, sin duda sabe a quién deja en su lugar.
—Está bien. Dile a tu asistente que mande el memorándum a recursos.
—Ella trabajará desde su oficina, ya la puse al tanto desde la semana pasada, y el memorándum ya está en recursos.
—¿Desde la semana pasada? ¿Y apenas hoy me lo dices?—la irritación crece.
—Solo sabes lo importante, lo demás no creo que te interese. Así que...buenas noches y nos vemos en dos semanas.
Me quedo de pie en medio de la oficina de Ross, estoy furioso, y no por lo que hizo, si no, a quien ha puesto de sustituta en el puesto. No quiero esa mujer cerca de mí por nada del mundo. Será un martirio.
Un infierno que durará dos semanas.
